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Sobre las narices

17/06/2018 14:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Catherine Nixey, en La edad de la penumbra, explica la transición de la cultura clásica a la cristiana. En tan solo un siglo, los cristianos pasaron de ser el 10% de la población en el Imperio, a ser el 90%. Para ello fue necesaria una violencia inusitada. Matanzas, destrucción de templos, de esculturas, de libros. Nixey calcula que el 90% de la literatura clásica desapareció en este momento. Lo que sobrevivió fue un milagro, como el Sobre la República de Cicerón, que vivió por siglos camuflado en el reverso de un texto de San Agustín. Jamás en la historia de la Humanidad, ni siquiera hoy, se destruyó violentamente tanto arte o pensamiento. El sello de ese siglo son miles de estatuas romanas y griegas mutiladas. Les falta la nariz. Es lo primero que se le rompe a una estatua cuando la tiras y choca contra el suelo. No las arrojaron al suelo los bárbaros. Sólo alguien convencido de que no es un bárbaro puede tirar una escultura, una civilización, al suelo.

Han muerto las Humanidades. No es grave. Sucede periódicamente. Luego, costosamente, se vuelven a construir. En otro sitio, con otros materiales, en otras lenguas, con los mismos itinerarios. Posiblemente, se reconstruirán en un punto dentro de la ciencia y la tecnología. No lo sé. Pero sé que lo construido volverá a ser fascinante y liberador. Las Humanidades, en fin, no tratan sobre la verdad. Sólo le interesa la verdad a los destructores de estatuas. Tratan sobre algo muy parecido, pero radicalmente diferente. La mentira. Eso supone una gran tensión ética, que empieza, me temo, a no existir. En esta emisión de destrucción absoluta, no hay violencia. O no mucha. O no es lo más importante. Simplemente, se ha interrumpido la transmisión. Los templos, los textos, las esculturas, no se destruyen. Se omiten. Empiezas a verlo. Ves personas que avanzan imparables, orgullosas de su pequeño mundo, con su nariz levantada y satisfecha. Y, si te fijas, ves personas que ya son solo estatuas que nadie atiende, avanzando con la nariz rota. Es lo primero que se le rompe a una estatua cuando la tiras y choca contra el suelo. No las arrojan al suelo los bárbaros. Nunca.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2156 noticias)
Fuente:
ctxt.es
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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