Sobran Notas
Este año 2011 se cumplen 255 años del nacimiento de un niño que con el correr de un corto tiempo se convertiría en unos de los más grandes genios musicales que ha dado la humanidad. Wolfgang Amadeus Mozart nació en Salzburgo, Austria, y desde joven mostró su genialidad lo que hasta el momento de su muerte le llevó a producir misas, oratorios, operas, lieder, sinfonías, conciertos, cuartetos, etc. Realmente fue poseedor de un talento y precocidad tal que revolucionó su época y continúa revolucionando la música hasta el día de hoy.
Sin embargo, en la época de Mozart no existían las casas disqueras, el “manager” representante de varias estrellas y con múltiples contactos en el mundo del espectáculo, los medios impresos y electrónicos y el Internet. Para proyectarse los talentos tenían que valerse de “patronos” que le respaldaran con recursos económicos. Solo de esta forma era posible la proyección para el éxito.
A pesar del genio indiscutible del joven Mozart su caso no era diferente. Su padre (que hacia el papel de “manager”) tuvo que moverse en ese ambiente en busca de respaldo. Luego de un tiempo logró que el joven músico compusiera e interpretara para la corte del Emperador José II de Austria. Al oír la opera: “El Rapto en el Serallo”, el Emperador no mostró mucho entusiasmo. Buscando la razón de esta frialdad, Mozart preguntó al Emperador su opinión sobre la pieza interpretada. En la entradilla de este artículo la conversación de desenvuelve de forma que el Emperador, confundido con la pregunta y carente de argumentos sólidos para rebatir la calidad de la pieza, solo pudo decir “too many notes” (sobran notas).
Este artículo tiene la intención de servir de reflexión tanto a agencias como a anunciantes de modo que ambos busquen el enfoque de las propuestas
¿ Cuántas propuestas creativas de las agencias no son rechazadas con el argumento imperial de “too many notes”?
Es sorprendente como he escuchado muchas veces opiniones ligeras ante una idea creativa donde no se evalúa el concepto, la idea o la estrategia sino se va directamente a la forma olvidándose el contenido. Se critican colores, ambientes, vestuario y modelos pero se obvia el fondo. Los colores, ambientes, modelos se pueden modificar de un plumazo pero no el concepto. Es decir, el corazón de la propuesta. La idea que genera la propuesta (sea para un arte aislado o para una campaña) es lo que la agencia debe haber creado con una base estratégica y es lo que se espera se comente por parte del anunciante. Luego de una aceptación del fondo se puede pasar a la forma. Las agencias se quedan esperando a veces las preguntas de peso y contenido. Lamentablemente en muchos casos estas no surgen. Esto conlleva a que muchas ideas se pierdan o muchas relaciones se deterioren.
Este artículo tiene la intención de servir de reflexión tanto a agencias como a anunciantes de modo que ambos busquen el enfoque de las propuestas. La agencia que debe desempeñar su papel de vendedora de la idea con argumentos razonables y el anunciante que se espera pueda comprender el corazón de la propuesta. De esta forma la relación agencia / cliente es más fructífera para las marcas y ahorra tiempo valioso que en marketing puede hacer la diferencia en un momento táctico determinado.
Ahora bien no pretendo inferir la existencia de Mozarts en las agencias ni majestades en los anunciantes pero si dejar la analogía a la luz de experiencias acumuladas.
Por lo pronto mejor cierro este artículo antes que alguien me diga, “too many notes”. Corta aquí, corta allá y será perfecto.









