Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Francisco Arias Solis escriba una noticia?

El síndrome de la máquina de coser por Francisco Arias Solís

13/11/2009 09:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Dolencias crónicas en la espalda y en la región cervical

EL SÍNDROME DE LA MÁQUINA DE COSER

Del barco que yo tuviera,

serías tú la costurera.

Las jarcias, de seda fina;

de fina holanda, la vela.’

Rafael Alberti.

DOLENCIAS CRÓNICAS EN LA ESPALDA Y EN LA REGIÓN CERVICAL

Cuánto más tiempo dedican las costureras a un trabajo repetitivo en el que se producen sobrecargas de trabajo en partes localizadas del cuerpo, mayores y más serias son las dolencias crónicas en la espalda y en la región cervical. Por tanto hay que cambiar las condiciones de trabajo de las costureras para impedir que dichas lesiones crónicas proliferen y aumenten.

En las costureras se presenta de manera significativa, en comparación con trabajadoras de otras actividades, una frecuencia mayor de dolencias cervicales, dolores en la nuca y dolores de espalda de carácter crónico. Estas dolencias son consecuencia del denominado ‘ síndrome de la máquina de coser’ , padecimiento que debiera pasar a engrosar la lista de enfermedades profesionales.

Dos médicos daneses especialistas en salud laboral, Ove Gaardboe-Pulsen y Johan Hviid Andersen, han realizado una investigación sobre este tema y han demostrado científicamente aquello que hasta hora podría uno imaginarse analizando las condiciones de trabajo de las costureras. Igualmente han puesto de manifiesto que muchas costureras terminan padeciendo dolencias generalizadas de estrés. La reacción conjunta entre el estrés y los dolores crónicos producen un empeoramiento de ambos tipos de dolencias.

En nuestro país, existen aproximadamente un cuarto de millón de costureras, de las que unas 40.000 son andaluzas

También ha quedado patente la relación directa entre las dolencias crónicas de las costureras y tiempo trabajado, así, en el grupo de trabajadoras que llevan trabajando menos de siete años, la proporción de costureras con dolores crónicos es de 1, 5 a 1, 8 veces superior al de las trabajadoras de otras actividades laborales, mientras que en el grupo de costureras que llevan trabajando más de 15 años, dicha proporción es de 4, 4 a 6, 8 veces superior.

En nuestro país, existen aproximadamente un cuarto de millón de costureras, de las que unas 40.000 son andaluzas.

Para escapar del desempleo imperante en nuestro país muchas trabajadoras se han visto impulsadas a formar cooperativas, especialmente de trabajo asociado, en el sector de la confección y cuyo planteamiento es crear y mantener el empleo al precio que sea. Muchas de estas cooperativas, rozan la economía sumergida, con salarios bajos, trabajo a destajo, sin cumplir la normativa vigente en materia de afiliación a la seguridad social ni en materia de prevención de riesgos laborales, todo ello, acrecienta el riesgo de sufrir lesiones laborales crónicas.

La dolencias crónicas reducen la capacidad laboral de las costureras y conducen a reacciones de estrés generalizadas, existiendo motivos más que razonables para cambiar los sistemas de organización del trabajo, reducir sustancialmente el tiempo de las tareas repetitivas y mejorar cualitativamente las condiciones de trabajo, pero sobre todo se debe cambiar la mentalidad con que se aborda este tipo de trabajo. Y es que, como dijo el poeta: ‘ Tienes que desengañarte: / por el camino que vas / no vas a ninguna parte’ .

Francisco Arias Solís

Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.


Sobre esta noticia

Autor:
Francisco Arias Solis (324 noticias)
Visitas:
10473
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.