Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Marcela Toso escriba una noticia?

Síndrome de Hellp: morbimortalidad maternal y perinatal

31/08/2009 09:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una afección que se asocia a las gestaciones y puede dañar a la madre y al bebé. Cuadro Clínico. Profilaxis

SINDROME DE HELLP:MORBIMORTALIDAD MATERNA Y PERINATAL

El Síndrome de Hellp hoy afecta entre el 0, 7% al 0, 85% de las gestaciones, pero se asocia con elevados índices de morbimortalidad materna y perinatal. Su reconocimiento temprano permite la adopción de conductas terapéticas que lleven a un nuevo pronóstico. Estos conceptos se extraen de una entrevista al experto argentino Eduardo Malvino, médico de Cuidados Intensivos de la Clínica Suizo Argentina.

El profesonal explica que “este síndrome es una elevación de enzimas hepáticas y de disminución de plaquetas en la sangre, más una grave hipertensión inducida por el embarazo”.

El incremento arterial se debe a la activación inflamatoria del endotelio, que es un tipo de epitelio plano simple (de una sola capa), que recubre el interior de todos los vasos sanguíneos. El síndrome, de causa desconocida, provoca una lesión estructural de la pared de los vasos sanguíneos, principalmente arteriolas y capilares.

“El compromiso arteriolo-capilar es generalizado; el hígado en particular presenta necrosis centrolobulillar, que es un fallo hepático fulminante con el consiguiente aumento de enzimas que marcan lesión hepatocelular.

El cuadro clínico es grave. En el contexto de hipertensión arterial de 140/90 o mayor, diagnosticada a partir de la semana 20 de embarazo, los síntomas más frecuentes son cefaleas persistentes que no ceden con analgésicos comunes, alteraciones visuales expresadas por disminución de la agudeza visual, ceguera parcial, temporaria o permanente, o la sensación de luz en ráfagas o chispas; además, dolor en las partes central y superior del abdomen o hipocondrio derecho, en donde se localizan el hígado, la vesícula biliar, el ángulo hepático del colon y profundamente el riñón derecho”.

Señaló el experto que las principales complicaciones son el compromiso renal, que es relativamente asiduo en etapas iniciales de la enfermedad, y se expresa por la presencia de proteína en la orina en cuantía superior a 150 mg en 24 horas. Más tarde, se muestra con retención nitrogenada de grado variable y disminución o ausencia de orina. A la afección, entonces, se suma la lesión estructural de la pared de los vasos sanguíneos.

Profilaxis

“Los signos premonitorios que deben tenerse en cuenta para efectuar un tratamiento profiláctico son la hipertensión arterial, un elemento frecuente del síndrome, más la presencia de cefaleas, trastornos visuales y exacerbación de los reflejos medulares.

En el síndrome se observan otras enfemedades asociadas que suelen repetirse en distintos casos: desprendimiento placentario, feto muerto, hemorragias en el periparto o la cesárea.

Existe una prevalencia en primerizas, por lo que el grupo etario afectado es de 20 a 30 años. También se aprecia una prevalencia significativa entre mujeres que ya tuvieron partos y cursan embarazos con nuevas parejas.

Este síndrome se da por igual en todos los niveles socioeconómicos, aunque las formas más graves se observan con mayor frcuencia en los niveles más bajos. Los controles prenatales insuficientes o ausentes son responsables de la mayor prevalencia en estos estratos, en la medida en que no siendo diagnosticado a tiempo, el síndrome evololuciona a formas más riesgosas”.

Al referirse a las principales medidas terapéuticas, dijo que “toda medicación anhipertensiva deberá lograr un adecuado descenso y control tensional, pero la única medida eficaz es la interrupción de la gestación, que deberá implementarse sin demoras con fetos maduros y en aquellos considerados no viables. Con gestaciones entre 24 y 34 semanas, se requiere la maduración pulmonar fetal previa al nacimiento y disponer de cuidados neonatológicos en centros de alta complejidad”.

Como alternativa, Malvino propone “en embarazos menores de 34 semanas, prolongar la gestación bajo tratamiento. Antes de la interrupción del embarazo se deben estabilizar los valores tensionales, realizar la prevención o el tratamiento de convulsiones y corregir, mediante terapia transfusional, los valores extremos de la disminución de las plaquetas en la sangre, en caso de operación cesárea o anestesia peridural.

Obviar el diagnóstico de este síndrorme implica un retraso en el tratamiento. La filtración de la sangre para remover el plasma evita un gran riesgo para la madre y el feto. El síndrome, cuando presenta infección renal, puede requerir tratamiento hemodialítico “.


Sobre esta noticia

Autor:
Marcela Toso (3015 noticias)
Visitas:
11107
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.