Cuántas veces hemos escuchado esta frase y muchas más como: “es que estaba enojado”; “el pobre tiene mucho trabajo”, “me gritó pero casi nunca lo hace”; “se burla de mí”, “pero es que estoy gorda”; “se enojó conmigo, pero yo tuve la culpa”; “el pobre necesita ayuda, vas a ver que va a cambiar”.
Es común que este tipo de expresiones las utilizamos para justificar los malos tratos que otra persona ejerce sobre nosotros, principalmente por parte nuestra pareja. De esta manera minimizamos o pasamos por alto ciertas situaciones que nos hacen sentir mal y nos incomodan, produciéndonos grandes daños, que aunque en el momento no se ven reflejados, a la larga pueden ocasionar daños irreparables.
Estos pequeños incidentes pueden ser indicadores de una situación más grave de lo que parece, como lo es la “Violencia en la pareja” una problemática tan seria, que en su extremo puede causar la muerte.
Por lo regular, cuando se oye hablar sobre el tema, pensamos en grandes golpizas y en que dicha situación es muy ajena a nuestra vida. Sin embargo, la violencia dentro de la relación de pareja, no necesariamente son golpes, manifestándose de muchas otras formas, en diferentes intensidades y encontrarse muy comúnmente en nuestras vidas.

Al principio se puede presentar con pequeños incidentes pero a medida de que pase el tiempo esta se incrementará, provocando que poco a poco nos involucremos en un sistema doloroso, dañino, cayendo incluso en un círculo.
Estos abusos acarrean consigo efectos como: baja autoestima, depresión, miedo, angustia, inseguridad, problemas de salud física o psicológica, tristeza...entre otros
Cuando se esta dentro de este tipo de contextos, es decir, dentro de una relación violenta, es difícil de que nos percatemos, si no contamos con la información u orientación adecuada, ya que solemos acostumbrarnos a ella y la percibimos como norma. Pues restamos los incidentes, negamos o justificamos el maltrato, volviendo usual la relación.
Por eso es importante, poner atención a las situaciones que nos incomodan, que nos desagraden y que no nos gustan del trato de nuestra pareja hacia nosotros. Ya que en repetidas ocasiones las pasamos por alto y pensamos que van a dejar de pasar con el tiempo, pero por lo contrario estas provocarán una relación dolorosa e insoportable.
El tipo de abuso al que podemos estar expuestos al sufrir de violencia en la pareja son los siguientes:
Todo este tipo de abusos acarrean consigo un impacto en la salud y en la autoestima, de la persona que la sufre, provocando efectos como baja autoestima, depresión, miedo, angustia, inseguridad, problemas de salud física o psicológica, tristeza, sufrimiento, coraje, impotencia, soledad, confusión, perdida de la identidad, desesperanza, falta de confianza en si misma, culpa y desordenes alimenticios entre otros.
Como podemos ver el mayor impacto de estos resultados, son a nivel psicológico, y llevando bastante tiempo la recuperación de una persona que ha estado expuesta a esto. Por tanto, es muy importante buscar apoyo psicológico, social o institucional e incluso jurídico.
Es preciso recalcar que el aceptar que somos victimas de violencia por parte de la persona que nos quiere, es muy difícil y devastador. Sin embargo es necesario reconocerlo y buscar ayuda. Este paso puede ser desgastador, incluso para las personas que nos rodean, debido a grandes prejuicios sociales, la inseguridad y desesperanza que presenta la persona violentada, suele complicarse la ayuda y la atención. Por lo que es recomendable pedir asistencia a instituciones ya sean gubernamentales o civiles especializadas al respecto de la problemática.
Es importante, poner atención a las situaciones que nos incomodan, que nos desagradan y que no nos gustan del trato de nuestra pareja hacia nosotros
Pero recuerda que…
¡LA VIOLENCIA NO ES NORMAL¡
Autor: Amerse A.c. (29 noticias)
Fuente:
Visitas de esta noticia: 14311
Tipo: Tutorial
Esta noticia se publica con licencia: Distribución gratuita