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Shirley Temple, niña-prodigio, supo arrancar sonrisas en la cara de nuestros abuelos

12/02/2014 18:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Shirley Temple es una figura feliz y encantadora en un mundo más bien lúgubre. La Gran Depresión de 1929 en EE.UU., la guerra civil en España, la amenaza de Hitler en Europa. Pero su rostro sonriente hacía parecer que nada malo pasaba

Ha muerto tranquila a los 85 años en su casa de California, rodeada de sus familiares y amigos, Shirley Jane Temple, la niña prodigio de Hollywood. Solo sus primeros tres años de existencia transcurrieron en el anonimato, pero luego vivió una vida de cine rodeada de famosos no tanto como ella que la complementaban, para desaparecer después de los estudios y disolverse o casi en el anonimato.

Había nacido en abril de 1928 en Santa Mónica, California, y en seguida supo ganarse el cariño del público con apenas tres años, con sus dorados bucles, su angelical sonrisa y con su espontánea madurez al contestar a gente adulta. Todo era algo fuera de serie.

Procedía de una familia de clase media del estado de California, y ya con dos años recibía clases de teatro, canto y danzas y en seguida en diversos institutos. A los tres años de edad fue elegida para actuar en diversos cortometrajes para la empresa Educational Pictures y, tras breves apariciones en largometrajes como Carolina y As the Earth Turns (Mientras la Tierra da Vueltas), en papeles no recordados apenas. Su primer papel estrella fue en 1934 en Bright Eyes ( Ojos Brillantes) que la consagró. Entre las producciones más destacadas que actuó siendo niña destacan "La pequeño coronela" (1935) o "Rebecca, of Sunnybrook farm" (1938), Curly Top, Wee Willie Winkie, Heidi, A Little Princess, The Bachelor y Fort Apache. Su estrellato le hizo ganar un Óscar en miniatura en 1935. Fue dirigida, entre otros, por directores como David Butler, Walter Lang o John Ford.

Su enorme carisma, su encantadora vis cómica, su prodigiosa habilidad para el claqué, sus 56 tirabuzones atusados uno a uno por su madre, su figurita como de juguete, le convirtieron en un encantador héroe nacional, que hacía olvidar días aciagos. Sus películas importantes se

estrenaron durante las décadas de 1930 y 1940. Incursionó activamente en los géneros tanto dramáticos como cómicos hasta su retiro del cine, en 1949.

Temple también actuó en televisión conduciendo sus propios programas  y haciendo apariciones como invitada en films de otros alargó su fama hasta mediados de la década del 60.

 Fue la auténtica niña fenómeno de Hollywood y una sorpresiva revelación protagonizó sinnúmero de películas en decada y media, mientras España se debatía en guerra con banderas desplegadas de combate e incomprensión. Por eso en España los recuerdos de ella, pueden ser no tan gratos para muchos veteranos supervivientes y sus hijos porque esos días tienen como música de fondo estruendo de bombas y ráfagas de fusilamientos de colo más bien azul.. Si se pudiera entrevistar a algún combatiente de la Brigada Lincoln diría simplemnte.."¿Shirle Temple?... ¡oh sí por entonces yo estaba en Teruel..."

 Shirley Temple, la primera gran niña fenómeno de Hollywood, vio rota su infancia a los seis cuando fue a ver a Papá Noel a unos grandes almacenes y éste le pidió un autógrafo. Pero tras alegrar a todo un país durante la Gran Depresión, lucho con el mismo ahínco en su edad adulta en una dilatada carrera diplomática republicana, ensombrecida por un cáncer de mama.

"Siempre me consideré en la misma categoría que Rin Tin Tin. La gente en la Gran Depresión necesitaba algo con lo que alegrarse y se enamoraron de un perro y de una niña pequeña", diría años después con ironía.

Algunas actrices nacidas en 1934, como Shirley McLaine o Shirley Jones, reconocerían más tarde que sus madres las llamaron así en plena "fiebre Temple".

Hasta se inventó un cóctel con su nombre (una mezcla de Ginger Ale con naranja y granadina rematado por una guinda al marrasquino y un poco de limón).

Era el agradecimiento de una industria que encontró en ella la gallina de los huevos de oro, pero que nunca se molestó en preservar su inocencia.

"Cualquier estrella puede ser devorada por la adoración humana, destello a destello"(Shirley Temple)

Los grandes estudios de Hollywood, en la época más férrea de su reinado (Joan Crawford hasta tenía que dar cuenta de las fechas de su menstruación) tampoco tuvieron concesiones con el desarrollo natural de una niña. "Cualquier estrella puede ser devorada por la adoración humana, destello a destello", diría.

Tres épocas diferentes en su vida: niña actriz precoz, diplomática conservadora, luchadora contra el cáncer de mama

Pero quizá porque no tenía el mismo talento para la madurez interpretativa como una Judy Garland que acabaría enganchada a las pastillas, y murió en los 60 de una sobredosis, en Londres. O una Elizabeth Taylor dada al alcohol y a la tempestad sentimental, Temple evitó caer en el síndrome que anticipaba una de sus películas "Pobre niña rica" y supo rehacer su vida al margen de las pantallas. A partir de los 17 años empezó en cero cine, sin pastillas.

Shirley Jane Temple después de haber eclipsado antes de los diez como cabeza de cartel a leyendas como Carole Lombard y John Ford, con el cambio hormonal la joven y atractiva Temple quedó relegada a papeles secundarios.

Apareció en películas notables, como, "Desde que te fuiste" (1944), con Claudette Colbert, o "El solterón y la menor" (1947), con Cary Grant, pero en las que no brilló especialmente. Siempre renegó de toda esa etapa de su carrera, aunque también reivindicó un título al que nadie hizo mucho caso "That Hagen Girl", también en 1947.

"Nadie se acuerda pero fue la película que me dio la oportunidad de actuar", decía, y en el filme compartía pantalla con Ronald Reagan, alguien que, como máximo representante del salto del cine a la política, supuso un indicio de lo que sería su segunda carrera. Miró sin timidez a la diplomacia más conservadora, como  su mentor y cowboy..

Así, tras pasar por algunos programas de televisión, dio por terminados sus gloriosos tiempos en el cine y se hizo miembro activo del Partido Republicano de Estados Unidos.

En 1967 se presentó, sin resultados positivos, a las elecciones a la Cámara de los Representantes como candidata por un distrito de California, pero Richard Nixon era un desastre político, pero un vivo, y sí la tuvo en cuenta y la nombró para integrar la delegación de Estados Unidos ante Naciones Unidas.

Ya había dejado de ser la cándida Shirley Temple y, tomando el apellido de su segundo marido -el político y empresario Charles A. Black-, pasó a ser la férrea conservadora Shirley Temple Black. Reconocía que su pasado como estrella era siempre una buena manera de empezar un trato diplomático. "Me veían como una amiga, que es lo que era", aseguraba.

Así ejerció, en 1974, de embajadora de los Estados Unidos en Ghana, en 1976 fue la primera jefa de protocolo de la Casa Blanca y, ya en 1989, George Bush la designó embajadora de su país en Checoslovaquia. Tal cosa pudo hacerla sospechosa o tan antipática como Condoleenza, pero ella y sus fans la petrifcaron en el recuerdo, en los buenos tiempos idos y Bush no le dejó la maldición que conllevaba.

Tras el cine y la política, su tercera batalla fue, desde 1972, la salud. Tuvo un cáncer de mama. Aquel año le extirparon un pecho y, entonces, reaccionó par dar aliento apoyo moral a todas las mujeres que pasaban por el mismo calvario en cualquier situación de pobreza o riqueza

Además, fue fundadora de una Federación Internacional para combatir la esclerosis, y en 1988 publicó el primer volumen de su autobiografía, titulado, como no podía ser de otra manera, "Child Star" ("Estrella infantil").

Diez años más tarde, apareció en el 70 cumpleaños de la Academia de Hollywood muy incidentalmente porque ya había dosificado sus apariciones públicas en pos de una vida tranquila y familiar en una casa al norte de California.

"Queremos recordarla por haber tenido una vida de grandes logros como actriz y como diplomática... Nuestra querida madre, abuela y bisabuela", manifestó la familia en el comunicado.

Tras su muerte tranquila, sus fans volverán a visitar las que, todavía hoy, son las manitas más pequeñas estampadas en cemento rojo pulido en el boulevard de la fama de Hollywood. Las suyas y las de Rin Tin Tin.

 

 

 

 

 

 


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