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El Sevilla: "No nos han dejado poner el cartel en algunos teatros porque salgo desnudo"

15/01/2019 01:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

ISRA ÁLVAREZ

  • El cantante de Los Mojinos Escozíos regresa a su faceta de monologuista con 'La vida en rocanrol', donde cuenta cómo es su día a día.

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Más allá de los focos y del volumen que hace pitar los oídos, los rockeros tienen una vida familiar, común, doméstica y llena de cotidianidades como la de cualquiera... pero no. Porque ser una estrella del rock traspasa esas barreras y hace que tu vida cotidiana sea única.

Al menos eso es lo que cuenta Miguel Ángel Rodríguez El Sevilla en su último espectáculo de humor, La vida en rocanrol, que se puede ver hasta el 30 de marzo en el Pequeño Teatro Gran Vía (Madrid). "Es una parte que nunca se ha contado, una que la gente no se imagina", promete.

¿Qué es La vida en Rock and Roll?

Pues un monólogo de humor (risas). Es un monólogo muy personalizado después de haber hecho la gira de Reflexiones del Hombre Lengua, que fue mi primer contacto en el mundillo de los monólogos de humor y después de haber hecho Frótamela. Salió la oportunidad de hacer algo aquí en la Gran Vía, que es el sueño de cualquiera que se dedique a ésto, así que reciclamos un poco parte del último texto para contar en primera persona cómo es la parte que no se conoce de un cantante conocido de rock de este país. Es una parte que nunca se ha contado, una que la gente no se imagina.

Es casi un monólogo de humor documental...

Totalmente y personal e intransferible. Lo que voy a contar solo lo puedo contar yo. Alejandro Sanz podría contar lo suyo o Chus de Mago de Oz lo suyo, pero lo mío, solo yo. No vamos a hablar de trastiendas, ni de camerinos, ni de problemas de bandas.

¿Y de qué va a hablar?

Del problema que tiene una mujer que se llamaba Loli y que desde que se montó el grupo pasó a ser la madre del cantante de los Mojinos. Del problema de unos niños que van al colegio y son los hijos del cantante de los Mojinos. De una chavala guapísima que se llama Mónica y que ahora es la mujer del cantante de los Mojinos.

De haberlo sabido... ¿habría cambiado el nombre al grupo?

Qué va... salió redondo, nunca pensamos que tendría tanta repercusión. Zippy, el bajista nuestro vino con una una lista como con 30 nombres y se quedó con Mojinos Escozíos porque él venía andando muy mal porque tenía el mojino escocido. Había algunos nombres muy ingeniosos, como Los Podríos por Dentro.

El estereotipo del músico es del una persona de mala vida y juerguista...

No es lo mismo ser músico con 20 que con 40... Pero todo el mundo se ha pegado una juerga. Pero no vamos a hablar de eso, entre otras cosas porque Mojinos Escozíos es una banda muy aburrida en lo que no se ve, así como es muy entretenida en lo que sí se ve.

Ya conoce la frase...

La gente habla de sexo, drogas y rock and roll. Y sexo, cada vez menos por la edad, mujeres hemos tenido exesposas y esposas y las drogas no existen en Mojinos. Nunca hemos suspendido por una borrachera, no hemos tenido peleas como grupo... Como mucho problemas familiares, porque el batería es el padre del guitarra y el bajista el hermano del batería. No tenemos desfase... nunca hemos tirado una tele por la habitación de un hotel.

¿En qué se parece un concierto a un monólogo?

En que estás encima de un escenario, en lo demás, lo mismo que una gamba a un ladrillo. Se vive diferente porque un concierto es lo mío, sé cómo va a reaccionar la gente. Y esto de los monólogos me gusta mucho pero no es lo mío.

¿Le da respeto?

Claro, profesionalmente esto es un reto increíble. Trabajando en Telefónica yo empecé a estudiar interpretación, pero salió primero la música. A veces pienso, ¿yo iría a ver a Loquillo o a Calamaro a hacer un monólogo? Yo sí iría.

¿Cómo es el monólogo?

Empiezo hablando de que Los Mojinos Escozíos me han robado la identidad, que ya no soy Miguel Ángel Rodríguez o el hijo de la Loli, como era en mi pueblo. No renuncio a los Mojinos, son mi vida, pero no lo principal, que es mi familia. Es una narración que podríamos dividir en actos: el primero, la introducción; el segundo, mis hijos; el tercero, mi madre y el cuarto, mi mujer. A lo mejor caigo de vez en cuando en el tópico de los chistes de madres y sus frases... pero intento salir de ahí, hablo de mi madre, no de la madre de los cantantes.

¿No le da miedo exponerse de esa forma?

No, el domingo lo hago delante de mi madre... y será la primera vez que lo oiga. Y seguro que se va a jartar a reír cuando lo vea. Lo difícil no es llenar Las Ventas con Los Mojinos, lo difícil es llenar la nevera, lo difícil no es llegar al número 1, lo difícil es llegar al 31 de cada mes... y eso lo hacen las madres.

Hay un Sevilla y un Miguel Ángel y aquí vemos al segundo, ¿no?

Me salgo del modo cantante y lo que cuento es lo que le pasa a mis hijos, que por ser mis hijos viven cosas que nadie más vive. Hay una serie de prejuicios sobre eso. En el colegio un niño eructa y le dicen que está mal, que no lo haga. Lo hace un hijo mío y dicen "es normal, si el padre es el de los Mojinos". Alejandro Sanz es Padre también y si contara su experiencia sería distinta. A lo mejor él mirando a sus hijos le salen esas canciones tan bonitas.

¿Y a usted?

Yo hago paralelismos, como el rock, que tiene una parte brutal, de cómo suena esa banda, qué caña y una que te pone los pelos de punta, un solo de guitarra o lo que sea. Y lo comparo con una niña de ocho años, una cosa tan bonita, tan pequeña, que te emociona y cómo es capaz de echar un mojón como un brazo de gitano. Y ahí es mi modo padre, cuando te llama y te dice que el mojón no se va por el váter... a lo mejor eso también le pasa a Alejandro Sanz. Y a él le sale Corazón Partío y a mí el Mojón Partío.

En el humor, ¿es más importante lo que se dice o cómo se dice?

Cómo se dice. Hay textos ridículos, absurdos y son los mejores que se han hecho nunca. Como los de Faemino y Cansado. Son un referente a seguir, son irrepetibles.

¿Tener gracia le ha sacado alguna vez de algún apuro?

Más que por ser gracioso por ser conocido. No es que la Guardia Civil me quite las multas pero alguna cervecita que otra cae. En Murcia una vez entramos en un restaurante en un reservado donde había diez mesas y al entrar estaba todo el mundo callado y mirando cómo entrábamos. Y dije yo "buenas tardes" y de repente todo el mundo descojonado. Y sólo había saludado. Creo que es lo que la gente espera de ti.

¿Eso le agrada?

A mi me gusta que la gente me vea y sonría. Creo que echaría en falta eso.

¿Tiene la necesidad de ser querido?

Yo creo que la tiene todo el mundo. Y todo el mundo necesita saberlo. Es muy importante decir te quiero y lo decimos poco. A mí sentirme querido no me cansa.

Si rellena un formulario, en la casilla de profesión, ¿qué pone?

Yo pongo autónomo, pero mi hija mayor para ahorrarse explicaciones en 'Profesión del Padre' pone "El Sevilla".

¿Cómo lleva el meme con Jason Momoa?

Bien, estuvo del carajo, me jorobó que no se me hubiera ocurrido a mí (risas).

Eso era cariñoso, pero también hay haters...

Yo siempre contesto a los haters y razonar con ellos y explicarles que mi objetivo no es no gustarles.

No tiene nunca problemas en enseñar su cuerpo... ¿es usted la versión masculina de la reivindicación curvy?

No, pero es que yo no me veo gordo (risas). Mi mujer se mosquea y me dice "¿así vas a salir en el cartel?". Ya ha habido varios teatros que nos han dicho que el cartel de este espectáculo no se podía poner en la puerta y hemos tenido que poner un cartel en el que salgo vestido.

Cuando dejó el trabajo fijo en Telefónica para dedicarse a la música, ¿qué le dijeron sus padres?

Fue un problema. Era como en una familia de militares que el niño sale anarquista. Eramos cuatro de Telefónica en la familia. Era más por que me asegurara, porque tuviera una seguridad. Pero mi padre se sintió mal y le dolió no haber sabido que me gustaba la música. Pero me vio y tuvo claro que valía para ésto y se tranquilizó.

¿Qué tiene usted que no querría para sus hijos?

No me gustaría que fueran músicos... yo le quito los instrumentos de las manos, pero si ellos quieren... La mayor toca la guitarra y su primer grupo eran Los Chochos Locos. ¿Qué le voy a decir yo? Y el grande toca la batería del carajo, la coge por su cuenta.

¿Qué tiene la profesión de músico que no la quiere para ellos?

Es un mundo muy duro. Siempre pensamos en los tres o cuatro cantantes que están viviendo en Miami, pero no en los tres o cuatro mil que nunca lo consiguieron.


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