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Lo semejante, lo opuesto, y lo diferente

18/05/2012 22:04
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Bueno, al fin volví a escribir de vuelta (y al fin ese condenado error que me salía al intentar escribir me dejó de molestar) con esta entrada, que comenzó así: hoy estaba pensando bastante (como de costumbre) y me puse a pensar específicamente si puede haber una "tipología" respecto a las relaciones que tenemos con las personas. No digo una simple etiqueta a cada persona, sino realmente una etiquetada que trascienda algunos aspectos del otro y que sea un tanto más "universal".

Y básicamente elaboré mentalmente tres esquemas sobre ello, aunque noté que en muchas entradas anteriores traté este asunto previamente (así que las voy a poner al final para el que se interese en verlas).

Observando y reflexionando bastante sobre los vínculos que se manifiestan a mi alrededor (o al menos lo que aparentemente está presente en ellos) y obviamente los que yo mantengo con varias personas, pude notar que de hecho sí podrían proponerse tres tipos de vínculos, que obviamente pueden ir cambiando, pero aún así supongo que por un tiempo hay un predominio de una de estas tres naturalezas.

Los griegos ya en su época debatían qué hacía que se unieran las personas: lo semejante o lo opuesto (a veces sinónimo de diferente), y muchas personas generalmente expresan popularmente: "me identifico mucho con cierta persona" , "no tenemos nada en común con él/ella" , "somos muy iguales" , "nos entendemos bastante" , "nunca puedo relacionarme bien con Fulanito o Fulanita" . Uno comienza a... (bah, yo, ¿a quién engaño?) comienzo a preguntar el motivo o los motivos que hacen que eso sea o no posible, y siempre me tiran respuestas simplonas, como "porque no" , "¿qué se yo?" , "no me cae" , "no me entiendo nunca" , "nunca podría relacionarme o estar con una persona así" .

Ahora, como esas respuestas, como verán, no me dejan satisfecho para nada, intenté ir más lejos, intentando reconocer qué cosas se hallaban en general entre mínimo dos personas, y... ¡sorpresa! Creo que tengo una explicación. Y acá lo expongo:

Volviendo a los tres tipos que propuse de naturaleza predominante en un vínculo, sostengo que los tipos son éstos:

  • Naturaleza con predominio de lo semejante
  • Naturaleza con predominio de lo opuesto
  • Naturaleza con predominio de lo diferente (que no significa igual que opuesto)

Vamos con el primer tipo:

Lo semejante: Esto se ve popularmente en expresiones tales como "con esa persona me identifico mucho" , "pensamos igual" , "nos entendemos casi siempre" , "tenemos los mismos gustos e intereses" , "somos muy parecidos" . Básicamente, es identificarte con el otro y hasta inclusive muchas veces reflejarte, o hasta a veces llegar a creer que se tiene una conexión cósmico-existencial-divina-nosequé, como si fueran almas gemelas o hermanos perdidos y bla bla bla. Es cuando dos personas en general comparten un estado de ánimo similar y tienen más o menos la misma predisposición, valoración y aprecio por la otra, haciéndose un equilibrio bastante regular, puesto que casi no hay diferencias o altibajos a la hora de compartir cosas o inclusive charlar de cualquier cosa. El acuerdo predomina y hay homogeneidad de pensamientos y sentimientos por lo visto.

Miren los grupos en general de personas por ejemplo: comparten muchas cosas en común o se entienden de manera casi instantánea con alguien que los comprende o entiende en muchas cuestiones o aspectos porque justamente pueden lograr una afinidad por identificación.

¿Desventaja o lado poco agradable? A veces puede aburrir, o ser demasiado estable porque nunca hay nada nuevo que estimule el cambio o el enriquecimiento por la variedad. También se puede podrir todo porque uno retroalimenta algo del otro que uno tiene (imagínense dos miedosos o dos depresivos alentándose o charlando de esas cosas). Agrego que a veces uno se fía demasiado que el otro es como uno, y no lo ve como un ser humano que de hecho es diferente e independiente respecto a él.

Ahora vamos al segundo:

Lo opuesto: Bueno... esto es curioso, porque no conozco muchas relaciones entre personas que realmente funcionen así. Por ahí me tiran la frase "los opuestos se atraen" y demás, pero yo la verdad no me fío de esa frase, menos porque es una extrapolación de la ciencia física. Ahora me van a decir: "pero hay personas que nada que ver que se entienden" , "opinan distinto pero se respetan" y demás.

Pero... yo ante eso respondo: es distinto, no OPUESTO. Lo opuesto es lo contrario, no solamente diferente, y la verdad creo que si bien no es imposible de que suceda (puede surgir algo construido por dos personas por aporte de ambas), creo que es muy improbable o poco viable. Y justamente: lo opuesto produce rechazo, indiferencia, aburrimiento, o como mucho curiosidad. Generalmente, me atrevo a decir, no hay puntos de encuentro en nada: sentimientos, pensamientos, actitudes, valoraciones, etcétera. Hay naturalezas incompatibles o que básicamente no necesitan de la otra, las dos personas agarran para lados distintos, e inclusive (valga la redundancia) opuestos. Creo que generalmente se producen roces y discusiones, o hasta desprecio o repulsión al ver que alguien dice "no" cuando vos decís "sí", o te dice "rojo" cuando dijiste "azul". Es un constante disentir, además de que sería difícil hallar un punto medio o inclusive lograr una tregua, más si ambas personas son polos extremadamente opuestos.

El tercero, que vendría a explicar en parte a los dos anteriores:

Lo diferente: Acá la cosa se pone interesante... y es porque justamente hay algo de impredictibilidad (la palabra existe, ¿no?) y algo de ansiedad ante lo diferente, que puede ser nuevo y desconocido. Acá en general las personas se enriquecen una de la otra, porque si bien comparten cosas distintas, pueden llegar fácilmente a acuerdos, "treguas" o puntos medios. Si ambos no tienen una actitud rechazante y le ponen ganas al vínculo (juntándose, contándose cosas, compartiendo momentos juntos, dando opiniones y valoraciones) uno puede contemplar las cosas de una manera que antes no, e inclusive aprender mucho del otro, ¿por qué? Porque la diversidad estimula la apertura y afloja bastante al ensimismamiento.

Además uno puede llevarse varias sorpresas, porque justamente la otra persona puede ofrecer cosas nuevas o curiosas para uno, y hasta una opinión puede ser algo inesperado (a diferencia del opuesto, que va a tirar para el otro lado, o el semejante, que va a decir básicamente lo mismo que vos).

Ahora uno dice: ¿sieeempre se mantienen así en todos los aspectos? Y mi respuesta es: nop, puesto que cambiamos con el tiempo y por nuestras necesidades y otros factores internos o externos, además que una relación con otro tiene muchos aspectos, donde podemos ser opuestos, diferentes o semejantes en algunos y en otros no. Lo explico más específicamente porque creo que empecé a complicarla: dos personas pueden ser semejantes en gustos, diferentes en talentos y opuestas en carácter, o diferentes en gustos, iguales en carácter y diferentes en opiniones, y así sucesivamente.

Lo que yo propongo es que siempre hay una naturaleza predominante general, que puede ser modificada: de repente las personas pueden dejar de tener cosas en común, o al revés, o simplemente distanciarse o acercarse más que antes. Sin embargo, creo que notar si uno es semejante, opuesto o diferente respecto a una persona en general ayuda mucho a reconocer qué cosas nos unen o separan de ella, y comprender el porqué justamente podemos acercarnos a esa persona o justamente no.

No voy a agregar más porque todo lo que se me ocurre escribir lo traté en varias entradas anteriores, las cuales dejo para el que las quiera chusmear:

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