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Semana 31 de entrenamiento. Percances en el parque

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Entre los que corren en los parques hay personas que no están jugando sino preparándose para ganar dinero en diversas competiciones y no se entiende que se vean interrumpidos por el impulso juguetón de un perro o un calentón repentino y un "no hace nada" de fondo

Seguimos con flexiones y abdominales 7 días por semana, la cantidad la que podamos más tres repeticiones y en dos series con 5 minutos de descanso entre ellas. Podemos descansar el día antes y el siguiente a nuestro descanso activo. Calentar corriendo muy lento 20 minutos y otros 10 igual al finalizar cada día de entrenamiento.

- Primer día: 80 minutos corriendo, hasta 150 pulsaciones + 3x100 rectas en progresión.

- Segundo día: 50 minutos corriendo, hasta 170 pulsaciones

- Tercer día: 80 minutos hasta 150 pulsaciones.

- Cuarto día: 50 minutos corriendo, hasta 170 pulsaciones

- Quinto día: 80 minutos corriendo, hasta 150 pulsaciones + 3x100 rectas en progresión.

Semana de carga para dar una vuelta de tuerca más y lanzarnos al entrenamiento específico de maratón que durará unos dos meses.

Los espacios públicos y áreas verdes para el esparcimiento que existen en nuestros municipios son compartidos por personas con muy diferentes fines, aún así todos deben tenerse en cuenta y respetarse, especialmente cuando se ven todos los días aunque no se saluden.

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Supongo que como muchos otros corredores urbanitas yo también empecé a correr en un amplio parque que estaba cerca de casa de mis padres. Allí entrenaban muchos aficionados y compartían espacio con niños jugando, andarines, jubilados y gente que paseaba a su mascota. Las avenidas eran anchas y salvo una vez que me persiguió un perro, mediano por cierto, no tuve ningún otro percance.

Dar vueltas en un circuito poco arbolado aunque fuera de media legua se me hacía bastante pesado y aburrido, sobretodo porque como ya he dicho en alguna ocasión lo que me interesaba más era ir al monte, ver nuevos caminos y charcas, así que me acostumbré a rodar en zonas con pocos paseantes y donde los animales sueltos estaban acostumbrados al movimiento por lo que los canidos no se inmutaban al verme pasar. Pero con el ímpetu de las competiciones populares y las amistades que traen volví al parque, pero esta vez a otro no tan cercano pero sí con marcas cada 100 menos y un circuito bastante bueno para entrenar, sin embargo sus paseos ya no eran tan anchas como en el anterior y en verano estaba lleno de paseantes despreocupados de los que allí entrenábamos y por la noche de un grupo de personas con perros más despreocupado aún y eso que en invierno éramos los corredores y ellos los únicos que permanecíamos allí pasadas las ocho de la tarde. Vamos a ponernos en situación, el paseo tiene unos tres metros de ancho y una longitud de un kilómetro con paseos interiores, por un lado hay unas ocho personas juntas paseando a sus mascotas y otras tantas de estas de todos los tamaños revoloteando alrededor como si fueran moscas dibujando ochos, por supuesto sueltos aunque no se meten con nadie. Por otro lado hay como 5 corredores, unos rodando a 4´20´´ / km a 146 pulsaciones y otros haciendo repeticiones de distintas distancias a una media de 3´15´´ / km a 175 pulsaciones, como conclusión: por lo que sé, llegó a haber una denuncia por un mordisco de perro y una pelea entre un corredor y un dueño y por mi parte mi buen carácter evitó alguna situación parecida porque llegué a pisar dos perros pequeños y casi me estampo contra un banco porque estos animales simplemente se cruzan aunque hayas pasado rápido por el mismo lugar ocho veces antes y el dueño te vea porque no hace absolutamente nada. Por lo que he podido ver esta situación es muy normal en muchos parques en toda España.

Se tiene la idea de que el que corre es poco más que un matao y que va tan despacio que es fácil para él esquivar un obstáculo. Pero los que practicamos habitualmente este deporte durante todo el año incluso en los días de lluvia y vivimos de él, somos muy metódicos y usamos siempre el mismo circuito. Así un campo de fútbol o una cancha callejera de baloncesto son buenos lugares para que las mascotas corran pero a nadie se le ocurriría soltarle la cadena en medio de un partido.

Lo único necesario es un poco de comprensión por parte de quién lleva animales hacia todos los demás con quien comparte las instalaciones lúdicas.

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Sobre esta noticia

Autor: Álvar Núñez Cabeza De Vaca (113 noticias)

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Tipo: Reportaje

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