01:05 (31-05-2012)

Seguridad

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A mayor seguridad menor libertad

Consecuencia de una causa es observar que las sociedades actuales con mejores índices de seguridad, son aquellas que tienen mayor cantidad de restricciones para el habitante, lo que es indicativo de un porvenir en proyección.

Así, de elegir una nación o ciudad la seguridad como prioridad, la resultante va a ser el de habitantes absolutamente controlados, probablemente con chips insertados en su cuerpo.

Por ahora la experiencia en las mascotas está bien desarrollada, tanto que funciona bien al objetivo que es de localizarla si se pierde. Un chip puesto en el cuerpo del animal indica su posición geográfica correctamente, y tal práctica es técnicamente transferible al humano.

Como es de calcular, en un mundo donde los puestos de trabajo dignos y las conquistas sociales van a ir en decrecimiento, sea por la crisis actual, por la transferencia del empleo hacia una zona de maquila -que incluyen países maquilas como las dos Chinas e India, gran parte de Asia y África, y sectores de Latinoamérica -por sobre todo en el Caribe-, la resultante va a ser el de una mayor incidencia delictiva.

Pues alguien que pierde su trabajo y queda parado, porque no puede conseguir otro, a la larga o más bien pronto, se tentará de buscar cómo lograr un ingreso, y la salida es realizar labores puntuales con baja remuneración o implicarse en algún delito.

Una masa de desocupados alta significa, por simple cálculo, gran cantidad de personas dentro de ella con capacidad intelectual como para diseñar delitos complejos. Si a todo el cuadro de situación le sumamos que el beneficio por riesgo tiene su compensación -aunque más no sea temporal-, la resultante va a ser el de un alto delito estructural.

Como la economía que se ve venir luego de la depresión actual va a reacomodar parte de los hoy parados, el índice crónico se reflejará en una tasa de desocupación con base alta, menos asistencia social, con gran precarización en el empleo, más la desaparición de la moral que era contenedora del sistema, significa todo ello un cóctel muy complicado de controlar.

Para los que detentan el poder la salida está en dejar hacer junto a dejar pasar, o aplicar un régimen de control estricto. Cuestión de ver actualmente en el primer caso a naciones como la mayoría de las Latinoamericanas, parte de Asia, y casi toda África, y como segunda opción a lugares como Suiza -aunque en éste caso es de control se realiza con colaboración poblacional-, donde el ciudadano se conduce vigilados por los demás, y el sistema es estricto al momento de cuidar que todo funcione en su lugar. Claro que el hecho de tener Suiza poca desocupación con alta población de edad avanzada, permite manejar un bajo índice de delincuencia, o alta seguridad, como Ud. quiera verlo.

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Los países grandes son más difíciles de implementar una seguridad aceptable, por ello el planteo a seguir va a estar relacionado con la presión que la comunidad realice por ello, debido a la sumatoria de casos delictivos -sobre todos los graves- que en un momento desborda al habitante, que siendo víctima permanente protesta y requiere cobertura. Allí la decisión es una serie de emparches, el ocultamiento de datos tras la fachada de sensaciones, y un arsenal de medidas que solo burocratizan el accionar policial / judicial, con pobres resultados concretos. Se privilegia allí el parecer que hacen para calmar los reclamos, dado que o bien con el paso del tiempo se acostumbra a mal vivir la gente -cosa vista, por ejemplo, en Argentina-, o la alternativa es restringir la libertad bajo un régimen de vigilancia permanente.

En los EE.UU., Alemania, Francia, Inglaterra, y otros por el estilo, es previsible que apliquen la alternativa de “libertad condicionada” para sus habitantes, cosa de instrumentar un enorme aparato de observación ciudadana, que además de cámaras de vigilancia, se implementará la alternativa de chip en personas con antecedentes penales graves. Es así que el introducir tal técnica en una persona condenada por pederasta, violador, y delito por el estilo, no tendrá casi oposición por parte de la sociedad atemorizada. Luego tal medida para un seguimiento permanente, será extendida a otros -que incluye a voluntarios de temer un secuestro-, para más adelante recaer en el resto, con la escusa que su identidad estará introducida en su cuerpo.

Es calculable dicho proceso, pues como todo indica el delito estructural aumenta de la mano de quienes no tienen chance de inserción social, con la consabida complicidad policial / judicial que se acopla a ello, siendo todo una mescolanza muy difícil de resolver, máxime cuando cuadros de políticos están combinados o dirigen directamente organizaciones delictivas.

En Colombia, México, o Brasil -por citar a algunos de los países contagiados por dicho sistema-, se dio tal situación por muchos años, hasta que el desborde acabó con el escaso orden, de hacer peligrar a los del poder permanente, pasando una raya invisible pero real que afectaba a los eternos manejadores de la nación. Ahora y desde hace un tiempo, el conflicto es armado y de baja intensidad, pero se corresponde con volver a lo mismo o terminar como Etiopia, donde los señores de la guerra señorean hace rato en el anárquico país.

La sociedad siempre a tolerado en la historia lo justo, si algo o alguien los somete por ser desgracia natural o de invasión por parte de otro pueblo, a realizado tremendos esfuerzos para superar tal trance, de manera unida y coordinando energías. Pero se desintegra en un caos cuando observa que lo injusto se muestra obsceno, pues si el sacrificio de muchos va a parar a pocos, y éstos hacen gala ostentosa de su muy holgada posición, el enojo con resentimiento se hace furia, y embiste de muchas maneras, cuestión que desborda toda razón.

La seguridad significa que el ser humano esté cubierto de las acechanzas, y ello es básico de traer desde la prehistoria, cuando los peligros eran tantos que se fijó fuerte en la corteza cerebral, se trasmitió por gen luego, y así llega hoy en día: como necesidad imperiosa similar a comer, respirar, defecar, y reproducirse. La cuestión está en resolver cómo vivir sin temer.

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Sobre esta noticia

Autor: Oscar Poe (92 noticias)

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Tipo: Opinión

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