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(II) La segunda muerte de Bin Laden. ¿De quién era el cadáver arrojado en el mar?

13/05/2011 10:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hoy, Diáspora se alarga en los detalles de la primera muerte de Bin Laden para pasar al final a la segunda porque al usuario nadie se lo ha dicho. Ha habido demasiados montajes y es la hora de aclararlos

Viene de "(I) Bin Laden, solo una pieza en el engranaje de la "Doctrina Bush" y sus Guerras Preventivas. Eso podría explicar hasta el 11S"

Una de una las de las diferentes fuentes internas, tanto públicas como privadas, que Diáspora ha consultado incluyendo una persona que escribió una tesis sobre Bin Laden, dijo públicamente hace un año que el cuerpo de Osama ha estado “en hielo” durante casi una década y que su “muerte” sólo se anunciará en el momento que sea políticamente conveniente. Claro que hablaba en sentido figurado.

Esta vez la noticia de su muerte ha llegado con una imagen falsa y muy antigua que se presenta como la única evidencia del hecho, mientras que el cuerpo de Bin Laden ha sido “tirado” al mar para evitar que nadie se entere cuando murió en realidad. ¿La foto de Bin Laden?. Obama ha dicho que no. Nadie, ni Wikileaks la ha conseguido… porque no existe. Y su cadáver está enterrado en las montañas de Tora Bora, Afganistán.

“Osama Bin Laden ha muerto y fue enterrado hace 10 días”. La noticia la dio el 26 de diciembre de 2001, el periódico The Observer Pakistaní y diario egipcio Al- Wafd en su No. 4633 (cuyo fotostato muy reducido aparece en la foto de arriba, auténtica de sus últimas horas). La información revelaba que cerca de 30 guerrilleros de Al Qaeda, así como familiares y amigos de Osama, presenciaron el entierro, el cual tuvo lugar-como hemos dicho- en las montañas de Tora Bora. También se dio a conocer que la tumba fue aplanada, siguiendo la tradición Wahabi.

En abril de 2002, hace más de nueve años, un miembro del Consejo de Relaciones Exteriores norteamericano Steve R. Pieczenik, quien se desempeñó como Subsecretario Adjunto de Estado de Henry Kissinger, Cyrus Vance, y James Baker, le dijo a Alex Jones en su programa televisado que Bin Laden “ha muerto hace ya meses”.

Pieczenik estaba en condiciones para conocer dicha información, porque había trabajado directamente con Bin Laden cuando EE.UU. estaba financiando y armando a la guerrilla afgana en un esfuerzo por echar a invasores soviéticos de Afganistán, a finales de los 70 y principios de los 80 (hecho histórico bien documentado del que hoy se habla poco, en función de la evolución de los hechos). Los muhaidines le amaban, la KGB quería eliminarlo. Otros tiempos.

Los periodistas se enteraron a través de sus fuentes y últimamente de Wikileaks que Laden había sufrido recientemente varias enfermedades renales. Y -“como médico” -el político norteamericano sabía que tenía que tener a su lado dos máquinas de diálisis y que, a pesar de todo, se estaba muriendo” confesó con pena Pieczenik a Jones durante la entrevista del 24 de abril 2001.

Algunas informaciones sin importancia precisaron después que la muerte no ocurrió como resultado de los bombardeos masivos de las montañas de la frontera Afganistán-Pakistán realizados por la aviación norteamericana, sino por el agravamiento de su enfermedad renal.

Bin Laden había sido siempre difícil de alcanzar. Supo escapar en vida de todas las policías, fue el hombre más grande y más caro en la historia de la cacería humana, en los territorios que se extienden a través de Waziristán, los 1.500 kilómetros de tierras baldías montañosas en la frontera de Pakistán y Afganistán. Y su ficha yace en los viejos archivos soviéticos, saudíes, pakistaníes, de la CIA y de otras organizaciones más o menos inteligentes. También están ahí las falsificaciones.

La noticia de la muerte de Bin Laden coincidía con la información dada a conocer por el corresponsal en Washington del Daily Telegraph. Decía que la última vez en que el Pentágono-y los AWACS- interceptaron la voz de Osama, sobrevolando las cuevas de Tora Bora, fue el 14 de diciembre de 2001. Durante los bombardeos, Bin Laden usaba una radio de onda corta para comunicarse con sus militantes y no perder el contacto.

Al día siguiente se dejó de oír su voz. Ese día fue el entierro. Pero esa grabación ha servido de mucho, como base de declaraciones posteriores a las que se añadían los párrafos que interesaban a la “Doctrina Bush”, antes y después del 11-S. Bin Laden amenaza, Bin Laden vive y trae el terror, Bin Laden…

La inteligencia israelí sabía que Bin Laden estaba muerto. Lo comunicó un free-lance en un reportaje especial para World Tribune en el que se afirmaba que el sucesor de Osama había sido ya elegido y que las grabaciones últimas difundidas eran falsas.

En enero de 2002, el entonces presidente de Pakistán, Parvez Musharaf, declaró a la CNN que la muerte de Bin Laden se produjo cuando, acorralado, ya no pudo obtener el tratamiento diario de diálisis que necesitaba para su enfermedad de riñón. Musharraf dio a conocer que Osama había introducido en Pakistán dos máquinas para diálisis, pero dudaba que hubiera podido servirse de ellas en las cuevas de las montañas de Tora Bora. También agregaba que en el último discurso en que vio a Bin Laden, el 7 de diciembre de 2001, el líder de Al Qaeda lucía muy enfermo.

Así lo confirmó el doctor Sanjay Gupta quien al analizar una cinta reciente explicaba a sus íntimos que “lo gris de su barba, lo delgado de su figura y la palidez de su piel denotan una enfermedad severa. En toda la entrevista del film con sus ayudantes Bin Laden no podía mover su brazo izquierdo y estaba como recostado sobre el costado derecho, lo que indica la presencia de un ataque agudo”. Y el célebre doctor añadió: “La hemodiálisis a que estaba sometido está reservada para pacientes en etapa terminal de fallo renal”.

“Y si te separas de la máquina de diálisis, las cuales requieren de electricidad y agua purificada (difíciles de encontrar en las montañas), la infección es un riesgo muy alto. Se puede sobrevivir unos días o una semana pero no mucho más”. Pero la enfermedad de Osama era tan grave que, según dio a conocer el 31 de octubre de 2001 en primera plana, Le Figaro de Paris, “…Bin Laden fue operado de un riñón en julio de 2001, tan solo dos meses antes de los ataques contra las Torres Gemelas. Lo extraño para muchos es que fuera intervenido en el hospital norteamericano de Dubai situado entre los puentes de Al-Garhoud y Al-Maktoum. Al hospital de Dubai, Osama llegó acompañado de su médico personal, Aymán Al-Zawahari, de cuatro guardaespaldas y de una enfermera argelina, que servía también como intérprete.

Como la enfermedad renal que padecía Osama Bin Laden era innegable, y, por haber sido agente de la CIA en su lucha al frente de los muhaidines contra los soviéticos, tenía derecho a ser atendido en cualquier hospital norteamericano. Aparte de que usaba alguno de sus seudónimos. Hay algunos que no descartan lo aseverado por Benazir Bhutto, dos veces primer ministro de Pakistán, quien afirmó, el 2 de noviembre de 2007, en entrevista con el famoso periodista británico David Frost, que Omar Sheikh-espía doble- mató a Osama. Lo cual no excluye el que Osama estuviera enfermo del riñón. Esa muerte violenta era una especulación, que explicaremos.

Los traidores a Bin Laden encabezados por Omar Sheik, fueron cómplices del 11-S. La investigación de los hechos, costó la vida al periodista Daniel Pearl

Sheik estaba libre a mediados de diciembre de 2001, cuando ocurrió la muerte natural de Bin Laden. Sheik era un agente doble de los Inter Services Intelligence ISI (versión pakistaní de la CIA), y líder de Harkat-Ul-Mujahideen, asociado (o infiltrado) entre los talibanes y aliados de Bin Laden, por lo que tenía acceso directo a éste. Más aún, Omar Sheik, nacido en Gran Bretaña en 1973 y miembro del Contraespionaje Inglés MI6 fue la persona que, por órdenes de George Tenet, director general de la CIA, y del general Mahmood Ahman, director general de los ISI, transfirió 100, 000 dólares, antes de los ataques del 11-S, a Mohammed Atta, jefe del comando secuestrador (de los aviones).

Sheik se entregó en 2002 a los ISI confesando el asesinato de Daniel Pearl, reportero de Wall Street Journal que investigaba las conexiones entre la CIA y los ISI antes de los ataques a las Torres Gemelas. Los ISI optaron por entregar a Sheik a la policía pakistaní. Antes de que concluyera el proceso, el presidente Musharraf pidió sentencia de muerte, tratando de influir en la Corte, no se sabe si para prorrogar el proceso o liquidar al traidor… Hasta ahora no ha sido ejecutado, y su apelación se ha cancelado en 32 ocasiones.

Se ha querido descargar la culpabilidad de Omar Sheik porque otro agente, Khalid Sheikh Mohammed, preso en Guantánamo, también se acusó a sí mismo de matar al periodista que investigaba el 11-S. Sin embargo, sus declaraciones carecen de validez, ya que fueron arrancadas después de ser torturado por los guardianes de la prisión. Durante un mes, Sheikh fue sumergido 183 veces bajo el agua. El presidente Bush autorizó personalmente las torturas.

Por supuesto se quiso acusar a Khalid Sheikh de ser el cerebro de los atentados del 11/S, siendo señalado como tal en los interrogatorios hechos a Abu Zubayda y a Abd Al- Rahim. Pero las cintas con esos interrogatorios fueron destruidas por la CIA en 2005. Queda en pie el hecho de la remoción de Mahmood Ahman como cabeza del ISI, a petición de los EE.UU., por haber dado las órdenes (omitiendo la complicidad del jefe de la CIA, George Tenet) a Omar Sheik, no a Khalid, de entregar dinero a Mohammed Atta para los operativos del 11/S.

Cabe mencionar que el director del ISI, Mahmood Ahman, se encontraba en Washington el 11 de septiembre, y que se entrevistó en los días previos con George Tenet y con Mark Grossman, secretario de Estado para los Asuntos Políticos. En el momento en que sucedieron los atentados estaba reunido con el senador Bob Graham y con Porter Goss, quien sustituiría posteriormente a Tenet al frente de la CIA. Después de los ataques del 11/S serían Graham y Goss quienes se encargarían de las investigaciones. Todo quedaba en casa.

Es muy posible, casi seguro, que el periodista Daniel Pearl llegó a descubrir la estructura paralela a los ISI y a la CIA que operó los atentados en Nueva York. También es seguro que supiera la muerte de Bin Laden, y aunque algunos decían que fue víctima de un atentado de Omar Sheik, lo que resultaba incierto. El se vanagloriara del crimen, para añadirse méritos ante la CIA y los ISI. Es sintomático que Daniel Pearl fuera asesinado dos meses después de la muerte de Bin Laden. Y también es elocuente que Benazir Bhutto fuera asesinada un mes después de declarar que Omar Sheikh había matado a Bin Laden, creyéndose la historia que Sheik divulgaba a voces éste.

Hoy se sabe que en muchos aspectos Al-Qaeda era manejada para justificar el control global “antiterrorista”. Como declaró el ex ministro inglés Michael Meacher, el 11/S fue un “trabajo interno” de la inteligencia occidental. Aunque se trató de involucrar a Bin Laden al hecho, cuando éste estaba moribundo. Los muertos no hablan.

¿Y que hay de las relacionados de la CIA y los ISI? ¿Por qué EE.UU. pidió a Pakistán simplemente la destitución de Mahmood Ahman de la dirección de los ISI, por haber dado la orden de transferir dinero para los operativos del 11/S, y no pidieron que fuera interrogado?

El último libro del Dr. Griffin aclara todos los detalles extremos del tema Bin Laden tanto de la enfermedad, muerte y su intervención en el 11/S

El reciente libro de David Ray Griffin que comentaremos coincide en declarar que Bin Laden murió de insuficiencia renal, el 13 de diciembre de 2001, mientras vivía en sus escondites de las montañas de Tora Bora en Afganistán cerca de la frontera con Waziristán.

Y coincide en concretar que su entierro se llevó a cabo dentro de las 24 horas, de acuerdo con las normas religiosas musulmanas. Descansa allí en una tumba sin nombre, orientada a la Meca, como es una costumbre wahabí.

Los periódicos de Asia estaban preocupados por Bin Laden desde el año 2000. En una investigación realizada para Globalresearch, Michel Chossudovsky revela que, efectivamente, del 4 al 14 de julio, el millonario saudita Osama Bin Laden fue ingresado en la sección VIP del hospital americano de Dubai por el doctor Terry Callaway.

Asia Week, que se publica en Hong Kong, había expresado, su preocupación por la salud de Bin Laden, desde marzo de 2000. Describía un estado muy serio que podía poner en riesgo su vida “por una infección de riñón que se podría extender al hígado y que requiere tratamiento especializado”.

Ya operado, Osama recibió en su habitación la visita del representante regional de la CIA, Larry Mitchel que tuvo lugar el 12 de julio. También fue visitado por su amigo Turki al Faisal, jefe de la inteligencia saudí, quien le daba siempre información vital para dejar un escondite y refugiarse en otro, aprovechando su alta posición. Desde su oficina y teléfono privado se las compuso para esa extraña y postrera entrevista entre Osama y Mitchel.

Después de la entrevista secreta, al día siguiente de ser dado de alta, Osama volvió a Quetta y el director de la CIA viajó a Washington. No había pasado nada, pero de estar preparando Bin Laden la Operación del 11-S, se hubiera sabido, por ese conducto… y las cosas ocurrieron como ocurrieron sin intervención directa de ninguno de ellos.

Las cintas de Osama Bin Laden posteriores a la transmitida el 7 de diciembre de 2001 y grabadas por los aviones norteamericanos son falsas en su totalidad o son grabaciones retocadas y manipuladas, como previas a su muerte. El laboratorio suizo Dalle Molle Institute para inteligencia artificial examinó una cinta transmitida en 2002 y concluyó, después de compararla con otras 20 cintas de Bin Laden, que la voz es de otra persona.

Las conclusiones fueron dadas a conocer por el profesor Harve Boulard en el Canal 2 de Francia. Sobre la cinta de octubre de 2004, como bien señala Welfare State, ni siquiera hace falta un análisis especial de voz en laboratorio pues el Bin Laden robótico que aparece en el vídeo moviendo de arriba abajo su dedo derecho y moviéndose tranquilamente, sin la menor dificultad, es claramente un Bin Laden más joven que el enfermo y avejentado terrorista de diciembre 2001. Ese nuevo Bin Laden de 2004 tiene el pelo negro, cara llena y aspecto saludable.

El ataque a la morada de los Bin Laden en Pakistán fue digno de una película de Hollywood. El balance cuatro muertos, sangre, destrozos, viudas y niños y un cadáver sin foto arrojado al mar

Pieczenik declaró entonces que las cintas de vídeo de Bin Laden en que aparenta “asumir la responsabilidad” del 9/11, las cuales fueron puestas en circulación como grabadas en diciembre de 2001 son “un engaño total” diseñado para “manipular” a la gente y explotar las consecuencias emocionales del 9/11.

La posterior guerra en Afganistán con las fuerzas multinacionales desplegadas que siguieron al 9/11 fue orquestada “con el acuerdo de la familia Bin Laden, a sabiendas de la suerte corrida por éste. Naturalmente los Bin Laden sentían las consecuencias de una declaración tan negativa, pero no les quedaba otro remedio“, dijo Pieczenik. “Y creo que Musharraf, Presidente de Pakistán, reveló el secreto por accidente hace unos meses cuando dijo que Bin Laden había muerto porque sus máquinas de diálisis de riñón quedaron destruidas e inservibles en el este de Afganistán.”

Además de Pieczenik, como se informó en agosto de 2002, Alex Jones dijo que una fuente de alto nivel del partido republicano le comunicó que Bin Laden estaba muerto y que su cuerpo se mantendría “en el hielo” hasta que su muerte pudiera ser anunciada en un tiempo “políticamente conveniente”.

Cuando Alex Jones le pidió a la fuente si su afirmación era una mera especulación o realmente cierta, la nueva fuente reiteró el hecho de que estaba siendo muy serio al decir esto y que el cadáver de Bin Laden se encontraba conservado “en hielo” en espera de ser lanzado para el consumo público en el momento más oportuno.

Muchos esperaban que ese momento justo fuese antes de las elecciones de 2004, pero en cuanto los demócratas comenzaran a especular sobre la posibilidad de que Bin Laden estuviera muerto, los republicanos optaron por presentar una cinta de vídeo falsa de Osama en vísperas de la elección y, según ambos contendientes, George W. Bush y John Kerry, la figura amenazante del jefe terrorista fue factor decisivo en una contienda electoral muy reñida. Bin Laden, como el héroe castellano de la leyenda española, ganaba victorias aún después de muerto. En su boletín de noticias Walter Cronkite etiquetó todo esto como una farsa deleznable.

Además de estas fuentes, un diluvio de otros jefes de Estado, así como profesionales de las agencias de inteligencia han dejado constancia en los últimos nueve años de su creencia firme de que Bin Laden estaba seguramente muerto. Y el rumor tomó cuerpo después de que quedó claro que la salud del líder de Al-Qaeda estaba muy quebrantada y reducida por la enfermedad renal que padecía desde finales de 2001.

- La CIA y su funcionario de inteligencia, enormemente respetado y experto en política extequien en 2008 un locutor de radio le preguntó acerca de Bin Laden, respondió: “Por supuesto que está muerto.”

- El 26 de diciembre de 2001, Fox News, citando una historia del Pakistán Observer, informó que los talibanes afganos habían dado a Bin Laden como muerto y le enterraron en una tumba sin nombre.

- El 18 de enero del 2002, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, comentó en una entrevista: “Creo francamente que está muerto.”

- El 17 de julio del 2002, el entonces jefe de contraterrorismo del FBI, Dale Watson, dijo en una conferencia dada a los funcionarios policiales que “yo personalmente creo que Bin Laden probablemente no está entre nosotros.”

En octubre de 2002, el presidente afgano, Hamid Karzai, le dijo a la CNN que “me gustaría llegar a creer que Bin Laden efectivamente ha muerto”.

- En 2003, la ex Secretario de Estado Madeleine Albright le dijo al analista Morton Kondracke, de Fox News, que sospechaba que George W. Bush sabía el paradero de Osama Bin Laden y estaba esperando el momento más políticamente conveniente para anunciar su captura.

- En noviembre de 2005, el senador Harry Reid reveló que le habían dicho que Osama podría haber muerto en el terremoto de Pakistán de octubre de ese año.

- En febrero de 2007, el profesor Bruce Lawrence, director de la Universidad de Duke y de los programa de Estudios Religiosos dijo que “se esperaba el momento más políticamente oportuno” para anunciar la noticia de su captura.

- En marzo de 2009, el ex oficial de inteligencia extranjera de EE.UU. y profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Boston Angelo Codevilla declaró con sarcasmo: “Todas las evidencias sugieren que Elvis Presley está mucho más vivo que Osama Bin Laden“.

- En mayo de 2009, el presidente paquistaní Asif Ali Zardari confirmó que sus “homólogos en las agencias de inteligencia norteamericanas no habían oído nada de Bin Laden en siete años” y como conclusión añadió “no creo que esté vivo.”

En cierto modo, el stablishment se vio contrariado de tener que anunciar la muerte de alguien cuya existencia sombría había demostrado ser muy útil en el mantenimiento de miedo e incertidumbre entre la población de América y el mundo.

El hecho de que el mito detrás de Al-Qaeda haya sido casi demolido y de que a través de un gran número de revelaciones, incluyendo a Al-Anwar Alawki y su post visita al Pentágono (con respecto al 9/11), aclaran las cosas. Desde ahora es casi vox populi que el grupo ha sido o es un peón en manos de la “Inteligencia” de EE.UU. Tal vez ahora significa que Al-Qaeda barre bajo la alfombra o se sigan inventando nuevos y peligrosos enemigos con el fin de legitimar la continuación de la dominación militar de EE.UU. en el mundo.

Y con todos esos datos algunos fidedignos, otros especulativos y bromas bastante pesadas llegamos a la actualidad

Los servicios secretos norteamericanos e israelíes comenzaron a ponerse nerviosos no por la salud del líder musulmán en sí, sino porque ya comenzaba a correr información del grupo americano-danés y los “9/11 truth Searchers” (Por la Verdad del 9/11) que proclama que los ataques contra las Torres Gemelas no fueron en absoluto obra de Bin Laden, sino en realidad, un auto-golpe preparado por la CIA, el MOSSAD y los ISI (Inter-Services Intelligence Pakistaníes), a los que tanto nos hemos referido.

En octubre de 2010, la versión en español de la publicación “La Noticia Más Censurada", edición N° 14, del Anuario de Proyectos Censurados 2008 de California, publicó un trabajo titulado "La otra cara de la “libertad de prensa” en Estados Unidos. Decía a grandes rasgos que el temor ha impedido debatir aspectos oscuros del 9/11, basados en informes de Shawn Hamilton (Examiner), Daniel Tencer (Raw Story) y Sue Reid (Daily Mail) que tratan temas que nunca fueron divulgados por los grandes medios. Respecto a Bin Laden los informes afirman textualmente lo que sigue:

“En otros temas relacionados con el 11/9 sigue manteniéndose vivo el misterio respecto al paradero del mencionado Osama Bin Laden. Aunque éste no asumió nunca el crédito del incidente (de hecho, expresó lo contrario; tampoco el FBI lo tenía en su archivo de “sospechosos” por esos crímenes por falta de pruebas”.

Sin embargo “los responsables gubernamentales oficiales de ambos partidos (republicanos y demócratas) se refieren constantemente a Bin Laden como responsable de los ataques del 11/ 9 (véase la historia número 16 en Censored 2008”.

El mítico Osama Bin Laden fue invocado y resucitado cada cierto tiempo para fortalecer al gobierno de turno en Washington con el "miedo al terrorismo" de los ciudadanos y el fortalecimiento de la “seguridad nacional” del país entero. El hombre de a pie de las grandes ciudades norteamericanas, desinformado, siempre crédulo y sensible a la propaganda de estado estilo Goebbels, fue una víctima propiciatoria y fácil. Y de paso, los viejos mitos ayudaron a tonificar las políticas guerreras de la OTAN en EEUU y Europa.

Pero ahora, de cara a la próxima campaña electoral norteamericana -que ya de hecho ha comenzado- el mismísimo Barack Obama le ha dado muerte oral a Bin Laden, personalmente. Por supuesto, ahora se trata de otro muerto sin cadáver, como ocurre a menudo en el mundo en que vivimos, pero ojo: hoy existen las pruebas de ADN. No bastan las fotos amañadas por artistas anónimos. No sólo se necesita ser crédulo y tener fe ciega en Obama y CIA.

El montaje en que se compromete a los súper entrenados comandos “SEAL”, al Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea y todos los medios de comunicación, en una operación militar en un rincón de Pakistán, había sido preparado con detalle minucioso. Todo culmina con un exitoso aunque arriesgado asalto a la casa de Bin Laden. El saldo de todo ello son tres cadáveres de verdad, sin contar el de Bin Laden, viudas llorosas y maniatadas, niños gimoteando, etc... sangre y destrozos por todas las esquinas. Al parecer los SEAL tenían orden de matar y mataron. Aparte del cuerpo de Obama cuya foto no fue publicada, aunque sí falsificada, los SEAL liquidaron a tres de los ayudantes del jefe terrorista.

Bin Laden estaba desarmado, aunque “presentó resistencia”, ¿cómo?. Un tiro cruzado de los SEAL lo silenció. Nada de maniatarlo, amordazarlo y llevarlo en helicóptero y portaviones a Estados Unidos, como pedía Bush. Se hizo lo más conveniente: los muertos no hablan. Una jornada victoriosa que merece medallas.

Ahora, cuidado, una sola pieza que falte en el complicado puzzle, y la difundan los medios (¡cuidado con Wikileaks!!) sería desastrosa. Pakistán ahora pone algunos inconvenientes. Y podría todo terminar en una derrota decisiva para el bien organizado Barack Obama, por faltar a la verdad, y el país, al conocer la falsificación, terminar por volver a elegir para sentarse en el despacho oval de la Casa Blanca al mismísimo George W. Bush. ¡Entonces no hemos hecho nada!!.

En esta segunda muerte de Bin Laden las contradicciones de la Casa Blanca, los portavoces y el Pentágono han sido alucinantes. Nos limitas al segundo enterramiento del muerto.

El presidente Barack Obama dijo que los restos de Bin Laden habían sido tratados con respeto a las tradiciones islámicas, que exigen un pronto funeral, y el Pentágono afirmó más adelante que el cadáver había sido arrojado a las aguas en el norte del mar Arábigo tras respetar los procedimientos islámicos -incluyendo el lavado del cuerpo- a bordo del portaaviones Carl Vinson.

Clérigos musulmanes respondieron que las exequias de Osama Bin Laden en el mar violaron la tradición islámica.

“Son contrarias a los principios de las leyes islámicas, los valores religiosos y costumbres humanitarias”, dijo el jeque Ahmed al-Tayeb, gran Imán de la mezquita de al-Azhar, en El Cairo, el centro más importante de estudios suníes.

Se puede permitir arrojar el cadáver al mar, dicen los imanes, pero solamente en casos especiales en que la persona haya fallecido en alta mar.

Un funcionario del gobierno de Estados Unidos explicó que la decisión de arrojar su cadáver al mar se debió sobre todo a la preocupación oficial de que una tumba en tierra pueda convertirse en un punto de peregrinación para extremistas.

Pero el clérigo libanés Mohamed comentó que todo eso fue un “error estratégico” que muy posiblemente podría causar furia. De acuerdo con las enseñanzas islámicas, el mayor honor para un difunto es darle un funeral inmediato y digno, preferiblemente antes de la puesta del sol.

“Ellos (los norteamericanos) pueden decir que le echaron al mar, pero no pueden decir que lo hicieron de acuerdo con el Islam”, dijo Mohamed al-Qubaisi, gran mufti de Dubai, quien, por cierto, podría certificar que Osama Bin Laden fue intervenido en esa ciudad en 2001 porque a él mismo se lo comunicaron.

Pero a fin de cuentas si consideramos que Barack Obama no cayó en la trampa de la segunda muerte de Bin Laden, y siguió simplemente el juego iniciado por George Bush, cabría preguntarle ¿de quién era el cadáver arrojado al mar?.


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