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Santiago Gamboa: entre la guerra y la paz

15/01/2016 21:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageAutor de libros comoLa guerra y la pazoPlegarias nocturnas, Santiago Gamboa usa sus experiencias como fuente de inspiración. Foto: Cortesía Santiago GamboaSantiago Gamboa (Bogotá, 1965), al que Manuel Vázquez Montalbán definió como el autor colombiano más importante después de Gabriel García Márquez, cuenta que antes de escribir lee, como muchos escritores, "algo de mucha densidad, para buscar un tono". Luego, sencillamente, se acerca con "vuelos concéntricos al computador". Su primera novela, Páginas de vuelta, publicada en 1995, ha sido considerada por la crítica como el resurgimiento de la novela urbana colombiana.Este escritor, periodista y viajero incansable, es también una de las voces más críticas y optimistas del momento histórico que atraviesa su país. Durante muchos años, más de 30, ha vivido fuera de Colombia. Sus experiencias están plasmadas en todas sus obras.El síndrome de Ulisesretrata un París sombrío.Plegarias nocturnases el cúmulo de experiencias del Gamboa que vivió en India. EnOcéanos de arenaexplora el Medio Oriente. Y enLa guerra y la pazreflexiona, en un viaje a través de la historia del arte, la literatura y desde una perspectiva humanista y cultural, dos conceptos claves en el desarrollo de las sociedades.imageHace dos años, la capital de la salsa acoge a este bogotano. Cali, su clima y su gente le dan la armonía y la tranquilidad que Bogotá le niega. "Bogotá me causa inquietud, no podría precisar por qué, pero me produce una sensación extraña, me da como sentimientos de culpa, como si hubiera dejado de hacer algo", explica.Con tono amable, habla como escribe, con ritmo. El marcado acento colombiano, que los años de exilio no han logrado neutralizar, envuelve al interlocutor en una charla cercana, amena y enriquecedora. Cuenta que en sus años de adolescencia, cuando vivía en Bogotá, la ciudad empezaba a despertar el gusto por la salsa, un ritmo de la música popular que para él representaba los "espacios de libertad, que tenían mucho que ver con el arte, la salsa; entre la música popular, es la que más se acerca a la literatura".Siente una gran curiosidad por saber qué va a pasar en Colombia. "Un gran entusiasmo por lo que se está haciendo en este momento con el proceso de paz. Es el proyecto más importante que tiene este país de la última cincuentena", afirma.-Cuando escribióLa guerra y la pazvivía en Europa, ahora que está nuevamente en Colombia, ¿qué cambiaría?-Lo que yo hice en ese libro fue trabajar un poco sobre dos conceptos o dos palabras que tienen una gran historia y que tienen dos grandes conceptos: la guerra y la paz. Ahora que he vivido mucho más de cerca la relación que tienen los colombianos con la idea de la paz y de la guerra, el interés se me ha desplazado a otras cosas. Cosas que tienen que ver con una sociedad descompuesta. Que tienen que ver con un sistema político que está totalmente agotado. Que la gente es capaz de ponerse en contra del sistema sólo porque no le conviene políticamente, sin importarle qué es lo que más le conviene al país.-¿Está Colombia lista para firmar la paz?-Firmarla, se va a firmar, es un proceso irreversible. A mí me llama la atención cómo esta sociedad, que está tocada por la indiferencia, va dando pasos que son increíbles. Por ejemplo, se indultó hace poco a unos guerrilleros. Cosas que hace dos años eran impensables. Se empezó un programa para levantar las minas -las responsables de que haya en Colombia muchas personas mutiladas-. En conjunto van los especialistas del ejército con los guerrilleros a los sitios y las sacan una por una. Son situaciones que para alguien como yo, que vivió un enfrentamiento tanto tiempo, son increíbles. Ver este tipo de cosas es realmente emocionante.imagePara Gamboa, el camino hacia la reconciliación en Colombiaapenas comienza: "La firma es el inicio de una cosa muy largay complicada que es la construcción de la paz". Foto: Cortesía Santiago Gamboa-¿Cuál es el camino de la reconciliación después de tantos años de violencia?-Eso es lo que se llama el verdadero proceso de paz. El 23 de marzo, cuando se firme La Paz, ahí va a empezar una nueva época. La firma es el inicio de una cosa muy larga y complicada que es la construcción de la paz. Por supuesto ya no es lo mismo construir la paz mientras se combate, que hacerla con un grupo desmovilizado. De todas maneras, Colombia tiene muchos problemas de violencia. Ahora, la otra violencia, la que tiene que ver con la delincuencia, es mayor en un país que vive en una guerra civil. El país está lleno de armas, la firma va a tener una incidencia sobre la otra violencia.-Usted como periodista y escritor, ¿qué cree que pueden conseguir la novela y la ficción?-Creo que no hay nada que pueda ser comprendido sencillamente leyendo la prensa. Podemos tener una comprensión más profunda con una novela histórica que hable sobre el desastre que creó Francia en Siria, por ejemplo. O sobre cómo, de alguna manera, el famoso gran estado que los ingleses prometieron a los árabes a cambio de que se unieran a ellos y lucharan contra los turcos, tampoco se cumplió nunca. Son promesas incumplidas. Algunas novelas nos hablan de esto, como los libros de Laurence de Arabia. La literatura nos hace más comprensibles las cosas a un nivel de contextualización, de incorporación de experiencias.-Ha vivido en París, ¿cuál es su lectura de los últimos ataques yihadistas?-Llamarla tercera guerra mundial, por lo menos históricamente, sería muy equivocado, porque no hay dos potencias enfrentadas. No hay dos bloques igualmente poderosos enfrentados. Hay es un estado no reconocido, que es el Estado islámico, que tiene una especie de guerrilla universal que hace episodios violentos en su nombre, no se sabe bien si son realmente todos de la misma factura o si es gente que va por su propia cuenta y luego es reivindicada. El problema es que cuando las diferencias militares son tan grandes, lo que viene es esa guerra de guerrillas que es tan difícil de erradicar. No será una guerra mundial, pero si será por muchos años muy incómodo y muy peligroso.image-Usted aseguraba que la literatura es capaz de devolver la vida, ¿es capaz también de devolver la paz?-Pues de algún modo sí, porque la literatura es una actividad ante todo pacífica, que atrapa la violencia en sus páginas y se la transfiere a los lectores desde un lugar seguro. La literatura hace mejores a las personas, de modo que también la tendencia natural de una persona buena es la paz. Por supuesto, cuando la guerra se le opone a esa paz es inútil. Pues yo tampoco soy un ingenuo que cree que todas las guerras, por definición, son malas. Creo que hay guerras que la humanidad tuvo la necesidad de dar para que prevaleciera un modo de vida y no otro. Para proteger una serie de comunidades cuando otras se ensañan con ellas. Las guerras a las que hay que tenerles miedo es a las inútiles, como el caso de la colombiana, en la que ninguno de los dos bandos puede ganar, y esto ya desde hace muchos años. Yo creo que la literatura nos puede hacer comprender todo esto. Recordar los tiempos de paz en tiempos de guerra o viceversa. Recordarnos lo valioso de escuchar a los demás, lo valioso de entender el contexto de una sociedad. Creo que es un gran aliado de la paz, así hable de guerras. Casi diría que sobretodo cuando habla de guerras, porque así, de esa manera, atrapa en sus páginas.-¿Cree que es importante para los escritores latinoamericanos vivir algún tiempo en Europa?-Pues yo creo que no. Es decir, yo creo que cada escritor hace una vida de acuerdo con sus necesidades, y algunos necesitarán viajar, como fue mi caso, y otros no. Basta que haya uno que no lo haya hecho para impedirnos definir que es una necesidad. Para mí los viajes son parte de la cultura. Yo siento que en un viaje más que alejarme, me acerco, me acerco a la creación literaria. Me hace sentir vivo, me hace comprender un poco mejor casi que mi propia vida, mi pasado.-¿Qué nunca puede faltar en una maleta cuando viaja Santiago Gamboa?-Desde hace mucho tiempo es una constante algún libro Arthur Rimbaud. Es como mi pasaporte. Siempre que viajo me llevo algo de él. Y ya lo he leído todo. A veces leo Una temporada en el infierno, a veces Prometo ser bueno: cartas completas para releer unas cosas, en fin... Rimbaud es como mi fidelidad más larga. Es uno de los grandes viajeros, de los grandes prófugos de la literatura.-¿Sigue siendo Madrid la ciudad que grita su felicidad?-Yo fui muy feliz en Madrid, en 1985 era una ciudad muy alegre. En realidad no era tanto que fuera alegre, porque era una ciudad gris, pero digamos que la gente quería estar alegre. Entonces la transformaban. Era muy extraño ver una ciudad oscura y gris, como era en esos años Madrid, pero con gente que hacía grandes esfuerzos por pasarlo bien. Yo recuerdo siempre que paso por Madrid -que ahora ya no tiene nada que ver con la ciudad a la cual yo llegué-, que en esa época no había prácticamente extranjeros. Hoy Madrid es una especie de sociedad de las naciones. Lo que está muy bien porque la convierte en una ciudad cosmopolita, pero la Madrid de hoy no tiene nada que ver con la que conocí en 1985, que era un poco triste también. Pero allí fue donde yo fui muy feliz, donde estuve muy protegido, donde hice muchos amigos, donde escribí mucho. Madrid es como una especie de un gigantesco bar.-¿Qué es España para América Latina y que es América Latina para España?-Creo que esa dicotomía ya se acabó. Cuando yo tenía 25 años y me fui de España, todavía seguía siendo la España del quinto centenario. Tenía una especie de lugar importante e imperial con respecto a América Latina, pero las sucesivas crisis españolas han ido devaluando la figura española y yo creo que hoy España es un país hispanohablante más, que ya perdió completamente esa especie de alto perfil que tenía. Solo que está en Europa y que por estar allí ahora tiene más problemas.imageCon su verbo sencillo y amable, Gamboa confiesa que Rimbaudes su mejor compañero de viaje, que alguna vez robó un libro, y que las caleñas, definitivamente, son como las flores. Foto: Cortesía Santiago GamboaGamboa cuenta que en aquellos años de becario en Madrid, cuando sus necesidades de lectura eran superiores a su patrimonio, se vio obligado a entrar en las Galerías Preciados y robar un libro. "Pero, bueno, yo creo que los libros en el fondo le pertenecen también a quien los lee. Para mí estaba justificado", dice.Su relación con las redes sociales no es muy estrecha, pero cree que se puede escribir de todo en cualquier parte: "Hay un libro de Bolaño que habla de un aviador que escribe poesía con el humo de su avioneta".Al preguntarle si es verdad que las caleñas son como las flores, se le escapa una sonrisa. "Pues me temo que sí, pero yo ya me vine acá para mis 50 años, retirándome de todas esas aventuras maravillosas", finaliza.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
literaturaenlaciudad.com
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Tipo:
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