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Sangre árabe, esperanza árabe

20/02/2011 18:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Bahrein y Libia, escenarios diferentes, resultados imprevisibles

Sangre árabe, esperanza árabe

La marea prodemocrática en el mundo árabe parece incontenible, es contagiosa, tiende a perseverar y es, según el escenario, de resultado imprevisible, pero ya se anotan diferencias considerables según los contextos.

Así, no es lo mismo responder con una matanza en Libia (más de cien muertos ya en la mañana del domingo y rumores que citan cifras mucho más altas) que con un ensayo de negociación en Bahrein (siete muertos hasta hoy y el ejército y la policía fuera del centro de la capital).

Lo de Bengasi

La sorpresa mundial por la vitalidad de la revuelta en Libia (todavía el viernes un especialista francés daba por improbable que Muammar al-Gaddafi tuviera que enfrentarse a grandes problemas) sí ha confirmado algo muy sabido: una cosa es Trípoli y otra el este del país, singularmente Bengasi.

En la capital solo ha habido un par de tímidos intentos de reunión pública de opositores rápidamente disueltos por la policía, pero en la gran urbe oriental el régimen perdió el control el viernes, las fuerzas de seguridad se replegaron a sus cuarteles y solo la llegada de las temidas “ fuerzas especiales” , incluyendo mercenarios, según testimonios locales, cambió las cosas.

El precio pagado por la vuelta del “ orden” es conocido: más de cien muertos.

Completo bloqueo

Gaddafi, que se ha dejado ver apenas media hora en Trípoli rodeado de fieles, sí ha comprendido rápidamente que debía triunfar allí donde fracasó Ben Alí: imponiendo un total apagón informativo que en este domingo ha cortado con éxito la señal de al-Yazeera, la gran televisión árabe con base en Qatar cuyo papel es decisivo, e Internet.

Por supuesto no se ha permitido la entrada a un solo periodista y cuanto se sabe de lo que ocurre sobre el terreno procede de ciudadanos particulares que han hecho llamadas de teléfono mientras han podido. Aparentemente lo han hecho bien: sus testimonios del jueves y viernes sobre lo ocurrido e Bengasi se confirma por desgracia.

Washington, en tono menor

La situación empieza a ser moralmente insoportable: población civil desarmada enfrentada a comandos y tiradores de elite que han utilizado incluso armas pesadas. Piden auxilio, como lo pidieron el sábado unos doscientos libios residentes en los Estados Unidos que se concentraron ante la Casa Blanca.

Por razones no bien precisadas, hasta hoy el gobierno norteamericano no ha asumido la crisis en Libia con la urgencia y prioridad que merece y se ha limitado a emitir dos comunicados prácticamente idénticos, leídos por ayudantes de Obama, pidiendo a Libia, Bahrein y Yemen respeto para las manifestaciones en cuanto que derechos civiles y mostrando su “ profunda preocupación” al respecto.

Falta de interlocución

Es verdad que la precaria relación de Trípoli con Washignton no facilita las cosas, pero Libia ha sido debidamente “ recuperada” para Occidente después de que Gaddafi aceptara resolver los dos contenciosos clave: el asunto del atentado del avión americano que cayó en Lockerbie, aceptando la entrega de sus responsables y la cancelación controlada de su incipiente programa nuclear.

Condoleezza Rice, bajo el presidente Bush, estuvo en Trípoli en 2008 para solemnizar la vuelta al redil del tempestuoso coronel. Es difícil ver a Obama al teléfono con Gaddafi, mientras habló con Mubarak y habla ahora con el rey de Bahrein, con el presidente Alí Abudllah Saleh del Yemen y con el líder palestino Mahmud Abbas.

El consejo al rey Hamad

Hay pocas dudas de que la visión sobre los sucesos de Bahrein ha estado influida por consideraciones estratégicas (la sede de la V Flota en el país) pero también por el hecho de que, mal que bien, la monarquía allí está asentada, hizo un cierto esfuerzo democratizador culminado en 2002 con su conversión en un sistema parlamentario, hay elecciones y una tonalidad liberal en el país.

Contrastando mucho con la conducta de Gaddafi, el régimen bahreiní ha hecho lo correcto al aceptar sin más la condición indispensable de los manifestantes para sentarse a negociar: sacar del centro de Manama, la capital, al ejército y la policía. La decisión fue considerada como un triunfo por los opositores.

Desde dentro

Y es un triunfo, pero también una señal de por donde pueden ir las cosas porque la oposición ha hecho saber que su segunda reclamación es la caída del primer ministro (Jalifa Bin Salman, un tío del rey) y el protagonismo del cambio hacia la negociación lo ha asumido el príncipe Salman Bin Hamad al-Jalifa, heredero del trono.

Así, desde dentro del espacio legalmente reservado para la controversia política no es imposible que haya un acuerdo si incluye indemnizaciones para las familias de los muertos, un nuevo gobierno y la cancelación de los juicios pendientes contra miembros de la oposición shií (al Wifak – “ la conciliación” )representada con 18 diputados en un parlamento de 40.


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