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Rumbo al Mundial Sudáfrica 2010: Italia-Alemania, duelo de honor y buen futbol..

28/04/2010 19:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El 18 de junio de 1970, todo México amaneció preguntándose si había visto el partido de un día antes en el estadio Azteca. Y es que, según muchos, la FIFA incluida, quien se lo hubiera perdido habría perdido asimismo la mitad del futbol hasta entonces

Ambas escuadras dieron una cátedra de buen futbol, en un partido que quedó para la posteridad. Foto: Archivo

La afirmación, que para muchos sonó exagerada, fue sin embargo una verdad. La tarde anterior, el coloso de Santa Úrsula fue testigo de un encuentro de sorprendentes calidad e intensidad entre las selecciones de Italia y Alemania, en las semifinales de la novena Copa del Mundo, celebrada en México.

120 minutos, siete goles y muchísima emoción, fueron los ingredientes que hicieron de éste, el "Partido del Siglo".

Italia y Alemania buscaban un sitio en la gran final, que se disputaría contra el ganador del encuentro entre los bicampeones, Brasil y Uruguay, que se celebraba esa misma tarde en Jalisco.

Para ambas escuadras, el triunfo representaba la oportunidad de escribir con letras de oro en la historia futbolística: mientras Alemania buscaba proclamarse campeón por segunda ocasión (la primera fue en Suiza 1954), Italia pretendía llevarse en definitiva la Copa a casa, al convertirse en tricampeón, luego de la hazaña de 1934 y 1938.

El equipo comandado por el técnico Ferruccio Valcareggi estaba decidido a vencer, y en el minuto ocho hizo la primera anotación, por obra de Roberto Bonisegna. Tras esto, el equipo mantuvo una actitud defensiva que logró mantener el marcador a favor, sin renunciar a la espectacularidad del juego, en los pies del capitán Fachetti, y del joven Rivera, quien sustituyó a Mazola en el segundo tiempo.

No obstante, Alemania confió en las dotes de Uwe Seeler y Gerd Müller, "El tanque" (que a la postre se convirtió en campeón de goleo de la justa, con 10 anotaciones), además de los buenos reflejos del portero Sepp Maier, y del talento y pundonor del "Káiser", Franz Beckenbauer, quien desde el mediocampo distribuía el juego.

El segundo tiempo se desarrolló con ese mismo ritmo, en aumento, con una Alemania que se negaba a dejarse vencer.

En el minuto 67, Beckenbauer se escapó a 50 metros de la portería, sin que nadie lograra detenerlo, excepto un defensor italiano, quien lo frenó de un golpe franco en el borde del área que le provocó la rotura de la clavícula derecha.

Ya se habían efectuado los dos cambios permitidos por el reglamento, por lo que el muniqués tuvo que permanecer en el campo.

En el minuto 90, Karl-Heinz Schnellinger dio la sorpresa, al anotar el empate y forzar la prórroga. De ahí en adelante se vivieron 30 minutos épicos, que se grabaron con letras de oro en la historia del futbol.

Recién iniciado el primer tiempo extra, a los cuatro minutos, Müller puso en ventaja a los teutones. Sin embargo, unos minutos después, a los 8', Tarcisio Burgnich acaba con el festejo alemán, tras cobrar un tiro libre con la pierna izquierda y superar al arquero Maier.

A los 104', Luigi Riva puso en ventaja a los italianos, que creyeron tener el triunfo en las manos. Era, entonces, un partido de honor, más que de futbol. Pero además, aquel era ya un partido inolvidable.

Al 110' llegó el décimo tanto de Müller en el Mundial, para igualar nuevamente los cartones, y... un minuto más tarde, Rivera marca el 4-3 definitivo, aún a ocho minutos del pitazo final.

Cien mil espectadores en el estadio Azteca no daban crédito a lo que veían, la prórroga más intensa de la historia, entre dos selecciones que no se dejarían vencer hasta que el partido hubiese llegado a su fin.

El ritmo, tras dos horas de juego, llegó a su punto máximo de emoción. Agotados por el esfuerzo, los 22 jugadores hacían un último esfuerzo por mantener el ritmo y la calidad del encuentro.

El final sucedió como terminan las batallas épicas, en cámara lenta... Cuando sonó el silbatazo final, en el campo cayeron los guerreros, exhaustos... Casi nadie notó que Italia había vencido, ni siquiera el público, que, enmudecido de admiración, no atinaba siquiera a aplaudir...

El festejo tardó un minuto, el suficiente para que alguno volteara al marcador y se diera cuenta que, aunque ambas escuadras jugaron como si la vida se les fuera en ello, había sido Italia, la que por fin había vencido.


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Excalibur (747 noticias)
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Nota de prensa
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