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El ruido del hombre mata los cetáceos y termina con la paz de los mares

14/02/2012 15:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace 20 años hubo consciencia por primera vez y se numeraron los primeros indicios de que el ruido según los científicos afectaba a los organismos que viven en el mar”. Los ecosistemas se desequilibran si no se resuelve ese problema... pronto”

Ruidos que están matando a los animales marinos o que causan la muerte o patologías permanentes.

Esa es la realidad que sufren cada vez más frecuentemente ballenas, delfines y otras muchas especies marinas cuya causa es la actividad humana. Lo han tenido que discutir los expertos reunidos en Barcelona.

El ruido procede de mil lugares y actividades que van desde barcos hasta sonares militares, desde cañones de aire utilizados en prospecciones para gas y petróleo hasta la construcción de parques eólicos marinos.

“Hace años el hombre se dio cuenta que por su culpa el mar tenía menos habitantes o que estos estaban enfermos. Por primera vez y se numeraron los primeros indicios de que este ruido según los científicos afectaba a los organismos que viven en el mar”. Los ecosistemas se desequilibran si no se resuelve ese problema... pronto”, dijo a la BBC el Dr. Michel André, profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña y director del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas.

André y sus colegas estudian el impacto de fuentes acústicas en los organismos marinos y han lanzado un proyecto pionero, LIDO (Listening to the Deep Ocean Environment), que incluye un sitio en internet en el que pueden escucharse, en tiempo real, los ruidos marinos tal como se escuchan en diferentes puntos del planeta.

El experto cree que gracias a esta nueva tecnología de monitoreo acústico, disponible desde hace poco y accesible a cualquier empresa, es posible compatibilizar el desarrollo industrial con la protección de la vida marina.

Para los cetáceos los sonidos son el equivalente a la visión en los seres humanos

“Ellos utilizan la acústica en su vida, para comunicarse”. El ruido no es de un solo tipo y hay muchas clases de intensidades y frecuencia”, según el experto. “Pero los más impactantes pueden llevarles a la muerte; otros menos intensos les causan a largo plazo patologías crónicas” -explica André.

“Es menos grave el enmascaramiento de las señales de alguna especie que intenta comunicar información. El animal pierde su capacidad para relacionarse en su medio con sus congéneres y esto puede ser indirectamente grave, si justo pasa un barco al que no puede localizar y se produce una colisión. También puede que se desoriente y vare en una playa lo que es sinónimo de muerte”.

Entre los ruidos citados al principio que les puede producir un impacto letal, se hallan: la exposición a fuentes de muy alta intensidad que les provoca la muerte en el acto por destrucción de las células sensoriales”.

“Las fuentes son los sonares militares y los llamados airguns, cañones de aire comprimido que se utilizan en las prospecciones para gas y petróleo. Los oídos sufren algo similar a una onda expansiva después de una explosión, que causa hemorragias y destruye las células internas”. Estamos hablando principalmente de cetáceos.

El caso más estudiado es el de los cetáceos, pero André añade que el impacto negativo también lo sufren otros animales como marinos como los cefalópodos, es decir, pulpos y sepias.

Un estudio de científicos norteamericanos, daneses y españoles descubrió que estos cetáceos con nariz en forma de espada, entran en estado silente para no ser detectados por depredadores, como las ballenas orcas.

La investigación, la primera que analiza cómo se comunican estas ballenas, también registró por primera vez sonidos de éstas en las zonas más profundas del océano

La investigación estuvo a cargo de científicos de la Universidad de la Laguna de Tenerife, España, del Instituto Oceanográfico de Massachusetts y de la Universidad Aarhus de Dinamarca.

En el sitio lístentothedeep.com es posible escuchar la contaminación acústica en el mar en distintos puntos del planeta.

“Si el ruido cesa, la exposición del oído del animal se detiene, entonces las células se pueden recuperar, si perdura el animal sufre una patología permanente. Es como cuando una persona va a una discoteca y está bajo ruidos discordantes que no puede sufrir, horas y horas… Siente luego un zumbido que seguramente desaparece al cabo de unos días, pero si esa persona fuera obligada a vivir en ese ambiente de ruido, el pequeño zumbido se transformaría en sordera”.

“Verificar el ruido y el grado de daño no es fácil. Es más fácil si luego el animal muere y tenemos su cadáver. Más fácil… pero no fácil. Para obtener pruebas del impacto se necesita tener acceso a los animales justo cuando acaban de morir para extraer sus oídos y ver si hay patologías. Es uno de los procesos mas difíciles porque si pasan unas horas de la muerte hay un desarrollo de la putrefacción de los tejidos que hace que no se pueda discernir si lo que vemos es debido a la exposición a una fuente específica o no”.

Hasta ahora no había un patrón común para medir el ruido marino y comparar mediciones. El proyecto LIDO presentó por primera vez mediciones estándar realizadas en una extensa red de observatorios “desde Japón a Canadá o el Mediterráneo”.

En el sitio también se identifica en tiempo real la fuente del ruido, señalando, por ejemplo, si se trata de un delfín, un barco o un cachalote.

Aún no existen leyes a nivel europeo o internacional que exijan a la industria monitorear el impacto de sus ruidos en los seres marinos. “ Dicen que se están escribiendo normativas ahora, pero eso puede tardar meses”.

Algo que pasó desapercibido y que denuncian los científicos son los parques eólicos alineados en el mar

André cree, sin embargo, que la industria debe tomar decisiones sin demora. “Con el sistema de monitoreo acústico se puede saber cuántos animales hay y a qué distancia. Existe una conexión directa con las embarcaciones a través de un sistema de boyas que transmiten en tiempo real”.

El experto señala, por ejemplo, que el lanzamiento de cañones de aire comprimido o los trabajos de instalación de un parque eólico pueden suspenderse momentáneamente si el sistema indica la presencia de cetáceos, hasta que se alejen del lugar.

Michel André llevó su trabajo a la cumbre de cambio climático en Durban, Sudáfrica. “Con la decisión de los estados de optar por energías limpias, hay cada vez mas construcciones de parques eólicos. Pero generan ruido cuando se construyen y cuando se operan, y no se sabe aún el impacto a largo plazo de esas frecuencias. Y es probable que sean muy malas”.

“Hace algunos años faltaba el desarrollo tecnológico para dar solución a este problema, pero ahora cualquier industria puede tomar medidas”.

Para el experto, monitorear la contaminación acústica y proteger a los animales marinos “es ahora posible y es la responsabilidad de las administraciones y de la industria offshore incluir esta tecnología durante sus actividades”.

No cabe duda, que en la última etapa de su historia, las ballenas, cachalotes y delfines no han desarrollado todavía (si es que pueden lograrlo algún día) la capacidad de adaptar su sistema de audición a fuentes sonoras importantes cuyo impacto se conoce más o manos en la funcionalidad de sus sistemas vitales.

Las fuentes de contaminación acústica marina producidas por las actividades humanas incluyen:

- el transporte marítimo,

- la exploración y producción de las plataformas petroleras (offshore) de gas y petróleo,

- los sónares militares e industriales,

- las fuentes de acústica experimental, las cargas explosivas submarinas, militares o civiles,

- las actividades de ingeniería y el ruido de aviones supersónicos.

- los parque eólicos.

Estas fuentes sonoras se introducen en el espacio acústico y físico de los organismos marinos y existen sólo niveles de referencia que permitan prever los consecuencias negativas de estas interacciones a corto, medio o largo plazo sobre el equilibrio natural de los océanos.

A pesar de que se han podido deteminar algunos de los efectos de estas fuentes en términos de reacciones de huida y otros cambios de comportamiento, ha sido muy difícil determinar si el ruido producido por el hombre termina por ocasionarles la muerte. Sin embargo, esta situación ha cambiado recientemente con la asociación del varamiento en masa de varias especies de cetáceos, particularmente de la familia de los zifios, con el uso del sonar militar. Evidencias anatómicas indican que tales fuentes acústicas causan lesiones en los órganos de recepción acústica, suficientemente graves para ser letales. Se sospecha que estas mismas fuentes pueden producir lesiones agudas inducidas físicamente o derivadas de cambios de comportamiento que conducirían los animales a varar y morir. De confirmarse esta sospecha, esto añadiría otro elemento a la total incapacidad de predicción del hombre para determinar las fuentes sonoras peligrosas para los mamíferos marinos. Y la incapacidad de tomar decisiones. Actualmente, no se entiende por qué el hombre no puede corregir las deficiencias que causan positivamente la muerte o lesiones irreversibles a los cetáceos.

Se han barajado los factores que pueden, potencialmente, estar involucrados en esos procesos: el nivel de fuente del sonido, su transmisión a través del agua, la posición del animal en la columna de agua, su comportamiento y estado fisiológico, así como efectos sinergéticos, incluidos cualquiera lesión física crónica. Pero no se ha hecho nada eficaz.

Se dice que es que se desconocen los parámetros básicos del mecanismo de impacto que permitan controlar los efectos la contaminación acústica y posteriormente legislar sobre la introducción de fuentes sonoras artificiales en el medio marino.

“A la luz de esta incertidumbre -se dice y los de DIASPORA no, lo comprenden porque “incertidumbre” no existe “el Consejo Superior de la Sociedad Europea de Cetáceos (European Cetacean Society), que agrupa a 500 científicos europeos que dedican sus investigaciones a la biología de los cetáceos, a través de un comunicado oficial emanado en Las Palmas de Gran Canaria hace algún tiempo en un congreso que se celebró bajo el tema principal Marine Mammals and Sound consideró que:

se necesita de forma urgente una investigación sobre los efectos de la contaminación acústica humana en el mar que se debe de conducir bajo los mas altos standars de credibilidad científica, evitando los conflictos de intereses.

Se deben de desarrollar e implementar lo antes posible unas medidas de mitigación no intrusivas.

Se tendría que limitar el uso de fuentes sonoras submarinas potentes hasta que se conozcan los efectos a corto, medio y largo plazo sobre los mamíferos marinos y evitar este uso en áreas de concentración de estas especies.

Se debe de desarrollar unos instrumentos legislativos que permitan ayudar a implementar las políticas europeas y nacionales en materia de control de la contaminación acústica marina.

Esta son las cuestiones fundamentales que imprescindiblemente los científicos, con el apoyo de la sociedad y de todos los organismos oficiales que tengan algo que ver con el mar, deben de contestar en un corto plazo si no se quiere que el desarrollo de las actividades humanas en el mar resulte sinónimo del holocausto de los cetáceos y todos los mamíferos del mar producido por el desequilibrio marino natural.


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