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Los rohingyas que huyen hacia Bangladés temen morir de hambre

26/11/2016 21:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Después de tres semanas de huida, Nur Begum, una joven madre rohingya de Birmania al fin logró llegar a Bangladés, pero fue demasiado tarde para salvar a Alam, su último hijo con vida, que murió de hambre.

Alam tenía seis meses y falleció unas horas después de llegar a un campo donde se hacinan cientos de refugiados cerca de Teknaf, en el este de Bangladés.

En los últimos días, miles de rohingyas, que huyen de una operación militar del ejército birmano contra ellos, llegaron a esta zona costera donde ya viven casi 230.000 miembros de esta minoría musulmana.

"No tenía bastante comida, así que mi leche se agotó", cuenta llorando Nur Begum, sentada al lado del flaco cuerpo de Alam.

"Al llegar al campo pude conseguir al fin un poco de comida y pensaba que sería capaz de alimentarlo. Pero se fue antes de que tuviera la oportunidad de darle algo", lamenta. "Ahora estoy sola".

La joven de 22 años huyó de su pueblo en el oeste de Birmania, tras una incursión del ejército birmano en la que murieron su marido y sus otros dos hijos.

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Junto a su bebé y una treintena de vecinos, se marchó al vecino Bangladés, un país que es su única escapatoria aunque dista de ser una tierra prometida para estos refugiados.

Hasta ahora recibieron muy poca ayuda por parte de Bangladés, que teme un éxodo masivo y se niega a abrir la frontera pese a las presiones de la comunidad internacional.

Según la ONU, 30.000 personas fueron desplazadas por las violencias que causaron decenas de muertos desde octubre, cuando el ejército birmano lanzó su operación en el Estado de Rajin --donde viven la mayoría de los rohingyas--, a raíz de ataques contra comisarías.

La intervención militar provocó numerosas denuncias de la comunidad internacional. La ONG Amnistía Internacional calificó la operación de "castigo colectivo" contra la población rohingya, y un responsable de la ONU la tildó de "limpieza étnica".

Esta minoría musulmana se considera como extranjera en Birmania --un país con un 95% de budistas-- donde las autoridades no les conceden la ciudadanía, y viven al margen de la sociedad en condiciones miserables.

Y la llegada al poder de la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, a finales de marzo no cambió nada. Esta última apenas se expresó sobre la violencia contra los rohingyas, en un país donde el ejército actúa al margen del Gobierno.

- Expulsión -

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Pero al otro lado de la frontera, en Bangladés, la situación es cada vez más compleja porque los campos de refugiados instalados desde hace años ya están saturados.

Sólo unos 32.000 rohingyas fueron registrados como refugiados, pero 200.000 se encuentran en la región, donde sobreviven gracias a la ayuda humanitaria.

"Unos 15.000 rohingyas viven aquí en condiciones inhumanas desde hace años", explica Dudu Mia, jefe del campo donde Nur Begum encontró refugio, que asegura que unas 1.000 personas llegaron al lugar en los últimos días.

La escasez de comida es el mayor temor de los nuevos refugiados, que llegan agotados tras un largo periplo.

"Otra semana así y mis niños morirán de hambre", dice Siru Bibu. Esta mujer embarazada huyó con sus cuatro hijos tras la muerte de su marido.

"Bangladés ha dicho a menudo que no podía alimentar a más refugiados y, de hecho, se ha negado a conceder una ayuda humanitaria a los rohingyas porque esto podría crear un efecto llamada", explica Meenakshi Ganguly, responsable de Human Rights Watch en el sur de Asia.

Las autoridades bangladesíes reforzaron los controles sobre las organizaciones humanitarias y detuvieron a siete personas el jueves por haber ayudado a los refugiados.

Para éstos el mayor temor sigue siendo la expulsión. "La policía detuvo a algunos de nuestros vecinos y hemos oído que los habían enviado al otro lado de la frontera", cuenta Ayamin Akter, una madre que logró huir con sólo dos de sus seis hijos.

"Espero que eso no me ocurra", dice. "No quiero morir".


Sobre esta noticia

Autor:
Redacción Política (31941 noticias)
Fuente:
AFP
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