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Rodillas en forma

10/02/2010 18:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Son una obra maestra de ingeniería biomecánica. Conocer su funcionamiento y cuidarlas es vital para la salud integral

Tradicionalmente las rodillas han sido reconocidas como el principal asiento de la fuerza corporal, símbolo de autoridad y poder social. Se podrían considerar como una de las tantas bisagras del cuerpo articulado. Sin embargo, constituyen mucho más: nos abren la puerta de la aceptación y la flexibilidad interior. Conforman ese punto del cuerpo que evoca nuestro origen y nos acerca más a la tierra.

Al igual que todas las articulaciones, configuran zonas corporales de acumulación energética, donde se desarrollan continuamente maniobras de impulso, tensión y distensión. Estos puentes articulados permiten disfrutar del movimiento, la fuerza y la voluntad de la vida. La tensión que las rodillas reciben se debe al peso corporal que aguantan al caminar y al permanecer de pie. Pero, con frecuencia, los seres humanos exceden los límites naturales, sometiendo sus articulaciones inferiores a situaciones de abuso, tales como: el exceso de peso, calzados inadecuados, pantalones ajustados, malas posturas e incluso el carácter y la forma de pensar, todo lo cual incide negativamente en su buena salud, provocando dolor y deterioro.

Rodillas y personalidad

En principio, el dolor en esta zona puede estar ocasionado por problemas físicos relacionados con lesiones o la edad. Pero si no existen signos de problemas mayores, será necesario considerar los aspectos energéticos. Juan José Plasencia, terapeuta corporal de amplia trayectoria afirma: "De acuerdo con la medicina tradicional china, las rodillas representan los guardianes de la energía de los riñones, es por ello que el exceso de frío y humedad, así como la existencia de un posible bloqueo en la energía de la pierna, pueden influir directamente sobre la articulación. Psicológica-mente se encuentran relacionadas con la rigidez y la incapacidad de aceptar los cambios. Así, unas rodillas débiles están asociadas con una vida temerosa, sujetas a la voluntad de otros. Mientras que unas rodillas tensas o rígidas, perdidas entre una musculatura excesiva, limitan la flexibilidad y se relacionan con una personalidad poco espontánea, con dificultades para cambiar o adaptarse a situaciones nuevas".

Por eso, cuando esta zona del cuerpo duele, además de consultar al médico, es conveniente reflexionar sobre la personalidad y carácter, porque podría ser que el malestar tuviera relación con la incapacidad para tener pensamientos y puntos de vistas elásticos ante situaciones de cambios imprevistos, vivencias, sentimientos, recuerdos o ideas, que chocan y perturban las propias creencias o costumbres. Existen terapias complementarias que pueden ayudar en estos casos, tales como la digitopresión, el masaje chino y la acupuntura.

¿Qué hay dentro de ellas?

La rodilla es la articulación más grande del esqueleto, además de ser la responsable de dar movilidad a las extremidades inferiores, de allí la importancia de su correcto funcionamiento. Con un diseño difícil de describir, los movimientos de esta parte del cuerpo funcionan gracias a las acciones que cumplen los distintos elementos involucrados, que son:

Huesos: el fémur, que da la estructura a la región del muslo; la tibia que, junto con el peroné, forma la pierna; y la rótula, fundamental para el correcto funcionamiento de la zona.

Cartílagos: el hialino y el menisco permiten la suavidad de los movimientos al proteger de la fricción las cabezas de los huesos. Son capaces de absorber los fuertes impactos a que se ve sometida la articulación.

Músculos: actúan como flexores, extensores y estabilizadores dinámicos. Impulsan el movimiento y favorecen la articulación.

Tendones: con un tejido parecido al de unas cuerdas resistentes, conectan los músculos con los huesos y mantienen unida la articulación en su biomecánica.

Ligamentos: son como cables de un tejido muy resistente que conectan los huesos entre sí. Estabilizan y flexibilizan la rodilla y al mismo tiempo controlan los puntos máximos de laxitud, evitando la hiperextensión.

Líquido sinovial: fluido viscoso y claro que se encuentra en las articulaciones. Contiene pocas proteínas y células pero es rico en ácido hialurónico. Reduce la fricción entre los cartílagos y otros tejidos.

Cuando todas sus partes funcionan en armonía, las rodillas son silenciosas y permiten realizar todas las actividades sin siquiera percatarnos de su existencia. Pero este sigilo no significa que no merecen atención, pues olvidarse de ellas puede llevar a situaciones de exceso o descuido que interrumpen sus funciones y generan dolencias que reducen notablemente la calidad de vida de las personas.

Una zona delicada

Por su diseño, tamaño y ubicación, las rodillas constituyen una articulación muy vulnerable, tanto en las actividades cotidianas como en las prácticas deportivas. Si se considera el proceso de exposición y desgaste, resulta obvio que muchas lesiones están relacionadas con el uso y abuso al cual están sometidas, ya que aceptan grandes exigencias a cambio de una mínima atención.

Los términos utilizados para describir las sensaciones extrañas que se perciben en esta área pueden revelar el origen de las molestias: cuando se produce un bloqueo articular relacionado con el menisco, la impresión es que la rodilla se tranca; ante una lesión relacionada con los ligamentos, la inestabilidad produce el efecto de que se desplaza, mientras que una pérdida de tono muscular genera fallos articulares, dando la impresión de que se afloja.

Problemas frecuentes

Entre las lesiones más comunes se incluyen las siguientes:

Tendinitis: puede aparecer como resultado del uso excesivo de un tendón durante ciertas actividades como correr, saltar o andar en bicicleta. La tendinitis del tendón rotular se denomina rodilla de saltador. Esta condición se observa con frecuencia en personas que realizan actividades deportivas como el baloncesto, en el que la fuerza con que se choca contra el suelo después del salto distiende el tendón.

Lesiones de menisco: son causadas especialmente por movimientos de rotación del cuerpo cuando el pie se mantiene fijo en el suelo. En el momento cuando sucede la lesión se experimenta un dolor agudo en la rodilla y posteriormente aparece la inflamación.

Esguinces: es la distensión de uno o varios ligamentos de la rodilla. Se origina cuando por una caída o un movimiento repentino se produce una torsión que lleva la articulación fuera de sus límites anatómicos. Pueden producir dolor, inflamación, sensibilidad extrema y en algunos casos, hematomas.

Osteoartritis: es un proceso degenerativo en el cual el cartílago de la articulación se desgasta gradualmente, y por lo general afecta a personas de mediana o avanzada edad. Puede ser producto de una fuerza excesiva sobre la articulación, por ejemplo, en lesiones repetidas o en personas con sobrepeso.

Medidas terapéuticas:

Los especialistas coinciden en cuanto a las recomendaciones en caso de alguna lesión en las rodillas, para aliviar el dolor y reducir la inflamación, por lo menos durante las primeras 48 horas, después de haber ocurrido el incidente.

Lo primero es guardar reposo, reduciendo al máximo la actividad física; luego colocar hielo, aplicando frío entre cuatro u ocho veces al día, durante un máximo de cinco minutos cada vez; después la compresión, que implica colocar un vendaje; y luego elevación, que consiste en mantener la rodilla a un nivel por encima del corazón. Si en dos o tres días los síntomas no ceden es necesario acudir al médico y realizar los exámenes correspondientes para diagnosticar los problemas que presenta la articulación. El tratamiento específico debe ser determinado por el médico, basándose en la edad del paciente, estado general de salud y su historia médica.

Lo principal para prevenir dolencias y lesiones en las rodillas es reconocer los propios límites. No hay que llegar a extremos en las prácticas deportivas ni en las rutinas de ejercicios. Pero es imprescindible mantenerlas en movimiento a partir de actividades como el yoga o las caminatas diarias, que fortalecen su musculatura y las conservan ágiles y dinámicas, cualidades que proporcionan juventud.

Ejercicios

Para fortalecerlas

Ejercicios recomendados por los expertos para evitar lesiones y fortalecer las rodillas:

1.- Acostarse en el piso, boca abajo.

Flexionar una de las piernas hacia atrás y, con la mano del mismo lado, acercar

el talón a la nalga. Mantener la posición

durante 30 segundos y relajar.

Repetir con la otra pierna.

2.- Sentarse en el piso con las piernas

juntas y estiradas, y el torso bien erguido. Luego, llevar el torso hacia delante,

tomar las puntas de los pies con las dos manos y empujarlos hacia el cuerpo. Mantener unos 30 segundos. Relajar.

3.- Sentarse en el piso con la espalda apoyada sobre una pared, flexionar las rodillas, juntar las plantas de los pies entre sí, sostenerlos con las manos y abrir las piernas hacia los costados. En esta posición, intentar tocar el suelo con las rodillas. Pasados 30 segundos, relajar.

Prevenir lesiones

- Mantener un peso adecuado.

- Realizar ejercicios como yoga, bicicleta estática, subir escaleras, caminar o cualquier otro que fortalezca los músculos de las piernas.

- Evitar cambiar de manera brusca la intensidad cuando se esté realizando un ejercicio.

- Realizar movimientos de estiramiento antes de iniciar cualquier deporte.

- Utilizar zapatos que no maltraten los pies


Sobre esta noticia

Autor:
Rosaliakj (878 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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