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Rodando en el metro de Nueva York

24/07/2009 04:37 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Asalto al tren Pelham 1 2 3 es el remake que Tony Scott ha rodado con la base del clásico de acción de los 70. ¿Los nuevos rostros? John Travolta y Denzel Washington, dos de los pesos más pesados del cine de Hollywood

Asalto al tren Pelham 1 2 3 es el remake que Tony Scott ha rodado con la base del clásico de acción de los 70. ¿Los nuevos rostros? John Travolta y Denzel Washington, dos de los pesos más pesados del cine de Hollywood.

El equipo del film nos cuenta cómo se rueda en el metro de Nueva York, y pasamos revista a las curiosidades más curiosas del metro más famoso del cine.

Para aquellos no iniciados en la ciudad de Nueva York, tratar con el metro es como nadar en el mar en enero: extraño, aterrador, estimulante. Unos cinco millones de personas pasan a través de los túneles cada día; aprender a desentrañar los misterios del moderno sistema metroviario de más de un siglo es un ritual necesario para formar parte de la tribu urbana neoyorquina. Los pasajeros tratan de no pensar lo que puede estar al acecho detrás de las puertas del vagón, en la profunda oscuridad: el ocasional chispazo, las ratas y el implacable tercer carril.

Asalto al tren Pelham 1 2 3 tiene que enfrentarse, día a día, a ese reto y mucho más, para lograr hacer una película cuyo argumento se desarrolla bajo tierra.

l cine tiene una larga tradición en explorar los túneles, desde que se inaugurara el metro en el año 1904 y Thomas Edison se montara en un tren para plasmar el recorrido del primer metro de la ciudad.

En julio de 2007, nueve meses antes del comienzo del rodaje, el equipo de producción de Tony Scott llegó a Nueva York para investigar y trabajar en la preproducción de Pelham. Su enlace y poseedora de la llave que abría todas las puertas en tránsito fue Alberteen Anderson, directora de Cine y Eventos Especiales del Departamento Corporativo de NYC Transit. Uno de los principales objetivos de esta unidad es aclimatar a todos aquellos que no están acostumbrados a trabajar rodeados de 400 toneladas de acero en movimiento y garantizar su seguridad. La unidad también ayuda a facilitar los requerimientos especiales de la película. Por ejemplo, para la película del año 1994, Vaqueros de Nueva York (The Cowboy Way), la unidad de Anderson ayudó a llevar los caballos a Manhattan Bridge para que Keifer Sutherland y Woody Harrelson pudieran saltar desde las monturas de los caballos a un tren B en movimiento.

En otra ocasión, cuando los productores de Asalto al tren del dinero (Money Train) y Jungla de cristal. La venganza quisieron comprar sus propios vagones, Anderson fue la encargada de facilitar el papeleo (las dos producciones coincidieron con el desmantelamiento por parte de NYC Transit, de una flota de vagones de unos 40 años de edad).

NYC Transit otorgó a Pelham un acceso sin precedentes. El equipo se metió, prácticamente, por todo el sistema: túneles, estaciones, Grand Central y el nuevo Centro de Control de Vías Férreas. “En otras ocasiones, hemos permitido que se rodara en una plataforma o dentro de un vagón, pero casi nada de rodaje con actores abajo en las vías”, cuenta Joe Grodzinsky, el director de Operaciones de Tránsito Rápido, que ha supervisado numerosos rodajes en sus 35 años de carrera. “Rodó escenas con los actores en los raíles y los trenes pasando a su lado. Eso fue único”.

Cualquier producción que quiera rodar en el metro, primero tiene que asistir a un curso de entrenamiento de ocho horas en seguridad, el mismo requerido por NYC Transit para aquellos empleados que tienen que poner un pie en los túneles. En el caso de esta película, fue el equipo entero de actores y técnicos, unas 400 personas. Anderson afirma, “Me quedé impresionada. Algunas producciones se rehusaron, pero este equipo entendió los riesgos que suponía rodar ahí abajo sin seguir las instrucciones al pie de la letra. La actitud que se trasmitió desde los responsables fue: ‘no quiero que me saquen de aquí, quiero volver a mi casa con mi familia’”.

En una vieja escuela pública acondicionada con círculos rojos y verdes que reproducían las luces de las vías, las marcas de entradas y salidas, que es el Centro de Aprendizaje de NYC Transit, los actores y el equipo aprendieron, bajo el tutelaje de Bob Willis, a navegar entre los rieles, identificar los peligros y lo más importante, evitar el contacto con la vía eléctrica, conocida como el tercer carril.

“A John Travolta le encantó la clase porque le apasionan los medios de transporte”, cuenta Willis. “Luis Guzman creció en Nueva York y cuando niño solía mirar los trenes desde el jardín”.

El tercer carril es tan peligroso como lo cuenta la leyenda. Con un toque se puede perder un miembro o incluso la vida. “Nos mostraron una fotografía de lo que ocurre si tocas el tal tercer carril”, recuerda Washington. “Y no es agradable”.

Después de la clase, los estudiantes entraron al metro a una estación R. Equipados tal y como lo marca la regulación con botas y chaleco de seguridad, y linterna en mano, uno por uno descendieron a los túneles. Las estrellas de cine y los asistentes de producción, todos por igual, se vieron rodeados por la basura, las jeringuillas usadas y todo lo que el túnel ofrecía. Otra cosa que había que evitar: cualquier charco con líquido, porque, según explica Willis, “si eres de Nueva York puedes asumir que se trata de lo que estás pensando que es”.

Solo superado por el peligro que entraña el tercer carril es el de un tren que se aproxima, de hecho, la primera causa de fatalidades en el metro está producida por no mirar hacia ambos lados. ¿Qué se hace entonces cuando estás en un túnel y oyes los dos silbidos que indican que un tren se aproxima? “Centrar el cuerpo entre las columnas, presionar un hombro contra una de ellas y colocar la palma de la mano estirada en la otra”, son las instrucciones que da Willis. “Entonces, hay que quedarse quieto. Si estás de pie con las manos en los bolsillos, el viento puede succionarte. ¡Y jamás sacar la cabeza para ver si el tren viene!”. El tren pasa por las vías con un bramido ensordecedor, levantando polvo y porquería (y quien sabe qué más), con la altura de un edificio (tan alto que no se puede ver por las ventanillas)… y eso con una doble intensidad cuando dos trenes pasan en direcciones contrarias. “¡Jamás darse la vuelta para mirarlo!, espeta Willis.

Las clases de Willis fueron la prioridad número uno durante el rodaje, incluso más importante que el rodaje mismo. “Tony Scott escuchaba atentamente cuando recomendábamos que determinada secuencia debería ser rodada de una manera más segura y oportuna”, cuenta Grodzinsky. “Hemos trabajado con muchos equipos de cine, pero Tony ha sido sin duda el más accesible y razonable con el que haya tratado. Cada día se subía sobre un cajón de leche y se dirigía a su equipo dando las recomendaciones de seguridad oportunas o hacía los cambios basados en nuestras recomendaciones. El equipo de rodaje se acostumbró a preguntar siempre al personal de Tránsito antes de hacer nada en las vías o cerca de ellas”.

Tal y como el director artístico, Chris Seagers, lo describe, “el rodaje se convirtió en un conjunto de maniobras militares diario inmensamente complicado y altamente organizado”.

La estación de Hoyt-Schermerhorn en Brooklyn se convirtió en una de las localizaciones de un gran número de secuencias: la escena del francotirador, la huida de los criminales y cuando se arroja del vagón el cuerpo del operador del tren. Un equipo de entre 50 y 100 personas se apiñaron en una estrecha plataforma, a la vez que más abajo, los actores, rodaron en una solitaria sección polvorienta y oscura de lo que era un “túnel fantasma”, las vías de lo que había sido el intercambiador HH ya fuera de servicio, pero que estaba pegado a las ajetreadas vías de las líneas A, C y G.

El rodaje fue laborioso. Cada pieza de metal -los trípodes, las cámaras, las grúas- tenían que estar envueltas en varias capas para evitar la conducción eléctrica. El equipo construyó sus propias escaleras de madera y los empleados de tránsito cubrieron el tercer carril con gruesas colchonetas de goma. “Cada vez que el equipo terminaba de rodar una escena, el personal tenía que reacomodar el equipamiento y cortábamos la corriente eléctrica de todas las vías antes de que los miembros del equipo de producción entrasen en el área”, recuerda Grodzinsky. “Después de finalizar los preparativos, todo el personal que no fuera esencial abandonaba el área y empleados de NYCT inspeccionaba los rieles a conciencia, asegurándose de que ninguna pieza de equipamiento estuviera fuera de lugar, y luego se volvía a dar la corriente”.

En julio de 2007, nueve meses antes del comienzo del rodaje, el equipo de producción de Tony Scott llegó a Nueva York

Dar la corriente no es como apretar un interruptor de luz. “El proceso es una cadena de comando e implica enviar hombres a ciertas cajas de electricidad”, explica Glenn Tortorella, director de la División de Energía del tercer carril. Esto se traducía en una demora de 30 minutos sólo para volver a dar la corriente entre escena y escena, y esto ocurría unas nueve veces al día.

El equipo, día a día, se fue acostumbrando al extraño entorno, “y cada día teníamos que advertirles de que no se sintieran demasiado cómodos”, recuerda Tony Annaruma, un supervisor de servicio. “Nos preocupa que la gente se relaje. Los problemas ocurren cuando la gente deja de concentrarse en el peligro al que está expuesta. La mayor parte de nuestras fatalidades ocurren con tíos que han trabajado aquí durante 20 años o más”.

El personal de tránsito se tomó el trabajo de inspeccionar los zapatos de unos 200 extras, antes de que Scott rodara la escena de la evacuación en el túnel de Church Avenue. “Miramos el calzado y señalamos quién no podía estar entre las vías”, relata Annaruma. “Algunas personas tenían tacones, cosa que no es adecuada para caminar por la noche entre las vías”.

Annaruma también estuvo a disposición cuando se rodó la escena con Denzel Washington en lo alto del Manhattan Bridge. “Denzel tiene que estar muy cerca de las vías”, cuenta Annarumma. “Cuando el tren pasó a su lado a toda velocidad, se asustó. Aún así no se amilanó, pero una vez que terminó con la escena se acercó a nosotros y nos dijo, ‘lo vuestro sí que tiene mérito’

Extrañamente, durante las cuatro semanas que duró el rodaje bajo tierra, el habitante más habitual de los túneles, la rata (o ‘conejo de vía’ como se la suele llamar), se mantuvo bastante apartada. “Supongo que éramos demasiados como para que se quisieran mezclar con nosotros”, bromea el actor Luis Guzman. “Las hubiéramos pisoteado”.

Una vez completado el rodaje, Anderson de MTA considera que la película es la producción más intensa en la que haya participado. También reconoce que ha sido la más gratificante. “Con todo lo intensa que fue, tengo que agradecer a la producción de la película por la profesionalidad que mostraron todos. No tuve ningún problema con ellos y todos regresaron a sus casas sanos y salvos”.

DETALLES CURIOSOS DEL METRO

Imagina que has secuestrado un tren de metro y necesitas escapar. ¿Cómo se sale del túnel?

¿Habéis notado en las aceras de la ciudad de Nueva York unas rejillas pintadas de amarillo brillante? Son salidas que se utilizan para evacuar los túneles en caso de emergencia. Si abres la reja desde abajo, te hallarás en el medio de una concurrida acera o en un parque. Incluso una de ellas da al interior de una elegante casa del siglo XIX en Brooklyn. La casona neoclásica, que los vecinos llaman “Shaft House” sirve como fachada para ocultar una planta de ventilación de la IRT (la operadora original de la primera línea de metro ). Si se aprieta un botón desde una localización remota, la planta proporciona aire fresco o expele humo y calor en el caso de un incendio en el metro.

¿Es el metro de Nueva York el más extenso del mundo?

No, el más largo es el metro de Londres. También es más antiguo, se remonta al año 1863. Sin embargo, Nueva York sí posee la flota de vagones más grande del mundo con más de 6.400.

¿Cuantos kilómetros de vías tiene el sistema metroviario?

NYC Transit informa que, aproximadamente, cuenta con unos 1.600 kilómetros para el servicio de transporte de pasajeros. Si se las pusiera en línea recta, las vías del metro llegarían de Nueva York a Chicago.

¿Cuál es la línea que tiene mayor recorrido sin cambiar de tren?

Para experimentar la línea de metro más larga del mundo, hay que coger la línea A desde la calle 207 en Manhattan hasta Far Rockaway en Queens, un recorrido total de 50 kilómetros.

¿Cuál es la estación que se encuentra a mayor profundidad? ¿A cuántos metros?

La estación más profunda es la estación de la calle 191 en la línea 1 de Manhattan, a 55 metros bajo el nivel de la superficie.

¿Por qué a los viajeros se los llama strap hangers ?

Es un apodo que proviene de los tiempos en que los pasajeros que viajaban de pie tenían que sujetarse a unas correas de cuero suspendidas de unas barras en el techo de los vagones.

¿A dónde van a morir los viejos vagones de metro?

Se los lleva de debajo de las aceras de la ciudad hasta el fondo del mar. Son utilizados para construir barreras artificiales para promover la vida acuática a lo largo de la costa atlántica.


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carol (08/09/2009)

es pesimo osea que pasa en estos años que bayanse al demonio es pesimo