Donde hay riqueza, habrá sangre: Petróleo sangriento
Mas de diez minutos y no hay una palabra articulada. Una especie de minero solitario, busca entre las rocas en un hoyo profundo, cuando intenta salir quiebra un escalón de la rústica escalera y al parecer también se quiebra la pierna. Ese dolor aparecerá periódicamente en la película irrumpiendo la quietud.
El tiempo es una dimensión extensa casi inmóvil en el paisaje polvoriento. Entre el sol, el barro y la furia de la naturaleza; el calor de la fotografía hace más arduo el trabajo de la excavación. La antigua tecnología de madera aumenta tensión, cada torre de petróleo está apunto de estallar.
“Petróleo sangriento” la floja traducción de There will be blood es una historia sobre el origen de las fortunas en los estados petroleros norteamericanos.
Paul Thomas Anderson se arriesga a contar cuarenta años de historia en 158 minutos de filme. La fiebre del petróleo principios del siglo XX, parece ser solo una cortina de fondo para hablar de la ambición, el egoísmo, el odio y el ansia de lucro como origen del sistema capitalista.
La narración es visualmente detallada. La música es determinante, casi otro personaje para lograr el dramatismo. La fotografía exalta el calor del paisaje y da fuerza a las imágenes que empiezan en tono realista pero se transforman en una farsa delirante tan llena de significados que al final parece dejar le película en puntos suspensivos.
Con pulcritud, detalle y muy pocas palabras Daniel Day-Lewis interpreta a Daniel Plainview, un pionero de las excavaciones petroleras en Estados Unidos, un magnate egoísta que enloquece mientras incrementa su fortuna y su avaricia ahogándose en alcohol y soledad.
Ahí donde la naturaleza ponga riquezas y alguien se quiera apoderar de ellas, habrá sangre
En algún momento afirma que “odia a todas las personas” y por eso no le importa proyectar una imagen de hombre de familia solo para ablandar a los vendedores de tierra.
La obra es satírica y logra incluso momentos de un ridículo mordaz, como en la escena del bautismo de Daniel, donde el pastor Eli Sunday (Paul Dano) lo arrodilla y le devuelve las bofetadas y humillaciones que Daniel le había hecho para no pagarle el dinero de la reconstrucción del templo.
El accidente que deja sordo al hijo como aparente consecuencia de no bendecir la excavación, el abandono del bebé y la partida del hijo cuando ya es adulto; más que la misma acumulación de riqueza son los conflictos principales de Petróleo sangriento.
El personaje central se va transformando, pasa de la ternura con el bebé al maltrato y a negar su paternidad. “Eres un bastardo de una cesta en el desierto” le grita Daniel a su propio hijo cuando ya es adulto.
Anderson Desarrolla un complejo entramado de relaciones de poder: familia-iglesia-tierra-petróleo-dinero donde la ambición y las traiciones incluso contra la misma familia son necesarias para lograr hacer dinero, porque ahí donde la naturaleza ponga riquezas y alguien se quiera apoderar de ellas, habrá sangre.
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