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Rimas (1871), de gustavo Adolfo Bécquer. Los amores etéreos.

14/06/2016 20:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Uno de mis lugares favoritos de Sevilla es la glorieta dedicada a Gustavo Adolfo Bécquer, en pleno parque de María Luisa. Pocos lugares consiguen, con la sencilla conjunción del grupo escultórico con la naturaleza circundante, hacernos evocar los poemas de romanticismo exaltado que nos regaló este singular escritor decimonónico. Lo que más me interesa son las figuras femeninas que, sentadas, parecen escuchar arrobadas una de las poesías del genio, en las que supo expresar de manera sublime las contradicciones del sentimiento más humano. No habiendo gozado de demasiado éxito literario en vida, después de su muerte las Rimas quedaron como un monumento al Romanticismo del que bebieron posteriormente muchos poetas líricos españoles, como Machado o Cernuda.

Las Rimas son un festín para los sentidos. Repletas de fragmentos inolvidables y mil veces citados, han servido de inspiración (y directamente plagiadas) por miles de cortejadores, que advierten en las palabras de Bécquer la traducción exacta al lenguaje de esa conmoción amorosa que todo el mundo, de un modo u otro, acabará experimentando a lo largo de su existencia.

Resulta magistral la definición de poesía por parte del escritor sevillano, aprovechando para identificarla con la belleza absoluta:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía... eres tú.

Además, defiende el género literario como algo que trasciende lo meramente humano:

No digáis que agotado su tesoro,

de asuntos falta, enmudeció la lira:

podrá no haber poetas; pero siempre

habrá poesía.

El romanticismo de Bécquer se concentra en estos versos, evocadores y altamente sugerentes:

Del salón en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo

veíase el arpa.

Es famosa la preferencia del poeta por los amores imposibles, su búsqueda del sufrimiento, la elección del amor etéreo frente al material:

?Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz

soy incorpórea, soy intangible:

no puedo amarte.

?¡Oh, ven; ven tú!

Y también la alegría absoluta frente a cualquier modesto triunfo en sus eternas campañas amorosas:

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,

hoy llega al fondo de mi alma el sol,

hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...

¡Hoy creo en Dios!

Otro ejemplo de lo anterior:

Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... yo no sé

qué te diera por un beso.

Pero lo verdaderamente sorprendente es su gusto por la muerte, por la eterna juventud de los cadáveres que dejan quienes mueren a temprana edad, en el culmen de su belleza. Dejo un fragmento del que quizá es mi poema favorito, el LXXIII:

Cerraron sus ojos

que aun tenía abiertos,

taparon su cara

con un blanco lienzo,

y unos sollozando,

otros en silencio,

de la triste alcoba

todos se salieron.

La luz que en un vaso

ardía en el suelo,

al muro arrojaba

la sombra del lecho,

y entre aquella sombra

veíase a intérvalos

dibujarse rígida

la forma del cuerpo.

Despertaba el día,

y a su albor primero

con sus mil ruidos

despertaba el pueblo.

Ante aquel contraste

de vida y misterios,

de luz y tinieblas,

medité un momento:

¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!

De la casa, en hombros

lleváronla al templo

y en una capilla

dejaron el féretro.

Allí rodearon

sus pálidos restos

de amarillas velas

y de paños negros.

Al dar de las ánimas

el toque postrero,

acabó una vieja

sus últimos rezos, cruzó la ancha nave,

las puertas gimieron,

y el santo recinto

quedose desierto.

De un reloj se oía

compasado el péndulo,

y de algunos cirios

el chisporroteo

Tan medroso y triste,

tan oscuro y yerto

todo se encontraba

que pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!


Sobre esta noticia

Autor:
Elhogardelaspalabras (784 noticias)
Fuente:
elhogardelaspalabras.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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