Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que 20minutos.es - Cine escriba una noticia?

Ricardo Darín: "Estar indignado es del todo lícito"

07/06/2011 09:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

RAFA VIDIELLA

  • El actor argentino presenta estos días en España 'Un cuento chino', que se estrena el 17 de junio.
  • "No creo que las cosas vayan a mejorar porque sí: hay que luchar, no hay que distraerse".

Ricardo Darín

Ricardo Darín acaba de aterrizar en Madrid hace unas horas, no ha parado de hacer entrevistas y lo poco que ha comido le ha sentado mal. Pero eso no es óbice para que se muestre, como de costumbre, encantador y accesible.

¿Cómo lleva las entrevistas?

Es la parte más antinatural de mi trabajo, pero forma parte de él. Me gusta charlar, pero preferiría hacerlo de forma más relajada... Por una cuestión de respeto profesional, intento que cada entrevista sea distinta: me deja mal sabor de boca leerme luego y decir en todos lados lo mismo.

Más de dos millones de personas pueden leer hoy sus opiniones: ¿eso no impresiona?

Está bien, lo que erosiona es el cómo. El afán de generar información, estar presente en los medios y promocionar una película deja al eje de atención, que en este caso soy yo, extenuado. Por la noche estaré fundido, pero no me quejo. Lo llevo con buen ánimo.

¿En las entrevistas actúa?

Trato de no hacerlo: al no ser algo inherente a mi oficio, soy lo más auténtico que puedo. Además, si leo algo que dije el día anterior y no estoy de acuerdo me siento estúpido.

¿Lo tratan distinto los medios españoles a los argentinos?

Sí. Aunque ustedes no se lo crean, aquí la gente es muy respetuosa y educada y, cuando se considera que alguien tiene talento, se le respeta. En Buenos Aires, quizá por la cercanía, me preguntan cualquier disparate... Suelen usar el humor para acercarse a mí, lo que termina tergiversando la charla: te subes a un circo que, muchas veces, no tiene que ver contigo. En España está más claro lo que es circo y lo que es una charla tranquila.

¿Por qué se lo quiere aquí tanto?

Es difícil dar una opinión sobre uno mismo..., pero desde que pisé España por primera vez, en 2001, sentí que había química entre ustedes y yo. La gente me trata con proximidad, casi con familiaridad, y espero que eso tenga que ver con mi forma de ser. No soy amigo de condecoraciones ni actitudes de estrella: supongo que eso ayuda a que me vean más accesible, más terrenal. En España nadie me trata como a una estrella, cosa que agradezco, porque no lo soy.

¿Será también porque sus personajes suelen ser tipos cercanos, corrientes?

Los definiría como... próximos. Encarnar a gente común, de a pie, me ha hecho conectar aquí más con la gente... Además, en España han visto muchos de mis trabajos. Me pasó algo insólito: llegué a tener seis películas a la vez en cartel, y parece que no saturaron. Cuando te ven tanto creen que tras el personaje también están viendo a la persona... En mi caso, y sin querer resultar pedante, creo que les caigo bien. Y si es así, hay una explicación: a mi la gente también me cae bien. Que me paren por la calle a saludarme no me jode, no me toca los cojones: la forma más tranquila y amable de vivir es andar sin guardaespaldas ni vigilantes, porque eso solo genera histeria, locura y estupidez. En un momento de mi vida sentí lo que era la fama, pero preferí ingeniármelas yo solito. No necesito intermediarios con la gente: si me ponen guardias, lo que hago es pelearme con ellos, porque acaban tratando mal a los que se acercan.

Dice que sus personajes son tipos de la calle, ¿los elige por eso o los convierte usted en eso?

Un actor que pretende perfeccionarse y crecer debe estar pendiente de abarcar una galería de personajes muy distintos, pero ese no es mi caso: a mí me interesan las historias, no mis personajes. Quizá sea un error, lo sabré cuando sea viejecito y haga balance, pero eso es lo que me pasa: me da igual haber hecho personajes parecidos si las historias eran distintas y me gustaban.

¿Qué queda de usted en sus personajes?

Es difícil que mis características no los intoxiquen... Creo que hasta haciendo El jorobado de Notre Dame quedaría mucho mío en él... Mi composición cromosómica, mi ADN, está en ellos. Regulo, mido lo que doy y lo que quito, pero no puedo evitarlo: estoy en ellos.

Conoce España, e incluso ha vivido aquí. ¿Cómo la ve?

Aterricé el domingo por la noche, así que todavía no tuve oportunidad de caminar por la calle y ver cómo andan las cosas... Por lo que escucho, creo que hay que cuidar mucho a los llamados 'indignados'. No hay que permitir que se transformen en cosas no deseadas, hay que estar atento a los ataques que están recibiendo... Es absolutamente lícito estar indignado: hay que protegerlos, pero tampoco dejarles que meen fuera del tiesto. No todo da igual: cuando se pretenden defender los derechos fundamentales, el principal privilegio es el derecho individual, y eso no deben perderlo. Lo decía Borges:" No podemos comernos a los caníbales". Los 'indignados' deben aprenderlo: no seáis como los que estáis criticando. No perdáis el enfoque.

¿Qué le indigna a usted todavía?

Muchas cosas: la violencia que generan la injusticia o la desproporción, el atropello, la impunidad, los secretos de estado... Me indigna que no se respete la libertad individual. Si queremos una sociedad seria, debemos atender las peticiones de todos y no juzgar a todos por igual. La generalización produce injusticia.

¿Es optimista?

Soy positivo, que no es lo mismo. No creo que las cosas vayan a mejorar porque sí: hay que luchar, no hay que distraerse. Me encantan los 'indignados', estoy con ellos, pero deben estar atentos: no sean infantiles dándoles la razón a los que los llaman vagos y porreros. Sean ingeniosos.

Una historia delirante

En Un cuento chino Darín encarna a Roberto, un tendero solitario hasta que una serie de casualidades lo llevan a acoger en su casa a un asiático perdido... Para Darín, el guion de la película es "un delirio", y eso fue lo que lo llevó a participar en ella. En su opinión, ser actor "obliga a asumir riesgos". Por eso mismo le atraen las historias con "algo de particular, de novedoso, con diálogos ingeniosos y que muevan a la reflexión".

40 años siendo actor

Nació en Buenos Aires en 1957. Hijo de actores, desde los diez años hizo teatro. Con 22 años saltó a la fama como novio de Susana Giménez, estrella de la televisión argentina: después, con películas como Nueve reinas, se convirtió en uno de los actores más respetados de su país. En España se hizo famoso con El hijo de la novia, y desde entonces ha encadenado películas tan alabadas como El aura, Carancho o El secreto de sus ojos, que ganó el Oscar en 2010. Tiene dos hijos con Florencia Bas, su esposa desde hace 24 años.

image

image


Sobre esta noticia

Autor:
20minutos.es - Cine (405 noticias)
Fuente:
20minutos.feedsportal.com
Visitas:
2122
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Lugares
Empresas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.