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Revolución madridista (en el baloncesto, también)

08/06/2009 13:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras otra temporada en blanco, la sección blanca de basket ha de volver a cambiar de rumbo. Messina podría asumir el mando

Ya van dos años sin siquiera asomarse por alguna final que otra, a excepción del Torneo de la Comunidad de Madrid, que tan ilusionadamente se conquista verano tras verano y que sirve al bueno de Plaza para dilatar su palmarés. Un palmarés que, visto lo visto en el fútbol y los anunciados planes de reconstruccción florentinianos, no podrá modificarse a no ser que el técnico catalán encuentre nuevo equipo. A pesar de tener contrato en vigor (renovación negociada en noviembre de 2007 con el entonces presidente Calderón y a espaldas de los directivos Martín y Herreros), Plaza ha agotado su ciclo en Madrid, habiendo contado con el excesivo beneplácito de los que gobiernan, traducido en una temporada de regalo. Por si sonaba la flauta, debieron pensar a la hora de configurar la plantilla, bajo el sabio consejo del entrenador de no contar con aquellos jugadores llamados cracks, por considerarlos elementos desestabilizadores. Evidentemente, ante tal despropósito, la flauta no sonó. Es más, ni se llegó a soplar, por lo que resulta aún más difícil poder escucharla.

Plaza se ha mostrado incompetente, no sólo fuera de las canchas gracias a su peculiar visión del negocio, sino dentro del vestuario. Casado con Mumbrú, al que parece unir algo más que una simple relación profesional, le ha otorgado un protagonismo equiparable al de los mejores componentes de la plantilla (sean Bullock o Reyes), hasta el punto de diseñar jugadas para que el alero las ejecutase (¡ay, ese balón al post bajo, cual James Worthy!), por cierto, con bastante más pena que gloria. Ha frenado incomprensiblemente la progresión de un Llull que aspiraba a internacional al principio de la campaña. Cuando mejor jugaba, más tiempo pasaba en el banco, situación que alcanzó la absurdez cuando no lo sacó ni un minuto en Tel Aviv, en un choque decisivo del top 16 de la Euroliga. A lo mejor esos 14 puntos de media que promediaba en dicha fase se la antojaban insuficientes. Excluyendo algunos caprichos adicionales con jugadores de por medio (por ejemplo no conceder más oportunidad de juego a Mirotic aun ganando partidos por más de 20 puntos o el empecinamiento en explayarse con Pepe Sánchez hasta que la sin razón dijo basta), Plaza se ha distinguido por acumular errores durante el desarrollo de los partidos. Impasible ante las pájaras del equipo, permitía parciales escandalosos sin solicitar tiempo muerto o sin cambiar de piezas. Cosa que sí hacía cuando el resultado acompañaba, con el consiguiente y previsible cambio en el marcador. La ausencia de esquemas, tanto defensivos como ofensivos, delataba la poca preparación técnica. Si pintan bastos, balones a Bullock para bien o para mal (como sucedió en el cuarto partido de cuartos de final de la Euroliga ente Olympiacos. Salió cruz.). El balón tarda una eternidad en llegar a un jugador en ventaja con su adversario, si es que al final lo hace, fruto de la incoherencia táctica y la saturación de jugadores sin conocimiento de obra. Muchos y variados argumentos para considerar a Plaza en el olvido. Cuanto antes.

Y con él, podrían despedirse Zipi y Zape, Marín y Herreros. El dúo dinámico. Esa pareja capaz de "reventar el mercado" contratando a Pepe Sánchez, Hosley, Massey o Winston. Capaz de darle dos millones de euros por temporada al tronco Papadopoulos. De hacer caso de las estupideces de Plaza (¿Jasikevicius? No, gracias. Mejor, Pepe), de fichar a jugadores como Pelekanos ¡por cuatro temporadas! o de ignorar el buen mercado nacional (Blanco, Claver...). Pero lo cierto es que no sólo obvian el abasto español, sino todo el panorama europeo. Tantos disparates sólo se pueden explicar desde el desconocimiento. Dejen paso...

Que Messina sea el nuevo entrenador. Que Florentino le de mando en plaza, prometiéndole el oro y el moro si hace falta. Un equipo a la altura del nombre del Madrid, a la altura del técnico italiano

Que lo dejen también Mumbrú (a pesar del tercer partido de Vitoria), quien no está llamado para grandes empresas, puede que ni a pachangas de patio de colegio. Que dejen espacio Winston, Massey y Tomas, mientras se siguen preguntado cómo algún día recalaron en el Madrid (el croata, todo hay que decirlo, enterrado al desamparo y desuso de Plaza). Que Hervelle espabile o vaya cogiendo puerta. Y con espabilar me refiero a que vuelva a ser el jugador entregado de antes, que no se crea un tirador balcánico porque no tiene gen para ello y que deje de prometer voluntad sin predicar con el ejemplo. Que Bullock ostente el mando que merece, no más, y se pueda aprovechar de jugadas dibujadas para su lucimiento, ya que aún le queda por brillar. Que Felipe no se considere a sí mismo como Nowitzki y se limite a tirar desde 5 metros cuando esté solo. Que se tranquilice y que juegue en el poste bajo, donde se ha convertido en el mejor cuatro del continente. Que Llull no cometa el mismo desatino de Sergio Rodríguez. Que se quede en la ACB y su cabeza le permita aprender y aplicar, base del crecimiento de todo jugador. Que Raúl López aumente sus aportaciones (6 puntos y 3 asistencias no son números) y que demuestre por qué una vez emigró a la NBA. Qué Van den Spiegel y Lazaros, a falta de algo peor (se confía en lo contrario), abandonen el club. Que Mirotic cuente con la confianza del nuevo entrenador.

Que Messina sea el nuevo entrenador. Que Florentino le de mando en plaza, prometiéndole el oro y el moro si hace falta. Un equipo a la altura del nombre del Madrid, a la altura del técnico italiano. Un equipo donde quepan los referentes continentales y en el que españoles como los citados Blanco o Claver, los que hoy destacan, hagan desaparecer a Mumbrú e ingredientes por el estilo. Que Messina sea capaz, como la ha sido hasta ahora, de edificar un grupo campeón bajo la tutela del buen hacer y el saber baloncestístico. Que de una vez por todas, el madridismo pueda presumir de baloncesto. De un equipo aspirante a todo y renunciante a nada. Que sea este el momento.


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Autor:
Carlos Balboa (266 noticias)
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Reportaje
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