Revolución del jazmín: una expresión de hartazgo por abusos de poder
Por Márcia Bizzotto. Enviada Túnez, 14 Ene (Notimex).– De los 23 años de gobierno del presidente Zine El Abidine Ben Ali, los tunecinos se hartaron más de la corrupción y de los abusos de poder que de las restricciones y controles típicos de una dictadura. “Para todo tenías que pagar ‘propina’”, afirmó Rachid, dueño de un bar en la ciudad balnearia de Sousse, a 143 kilómetros al sur de Túnez. “Si querías sacar tu pasaporte, no importaba que presentaras todos los documentos y pagaras las tasas correspondientes. Tus papeles podrían quedarse allí en la oficina durante años y años si no pagabas al funcionario”, denunció. “Y así para sacar la licencia de un coche, un permiso para construir, todo, todo”, remató. Mahmmud, un taxista de Túnez, lo confirmó: “durante la dictadura, he intentado sacar la licencia de mi taxi cuatro veces y nunca me la dieron. Siempre había un problema. Sólo lo pude lograr hace tres semanas”. Por eso, cuando el vendedor ambulante de verduras Mohamed Bouazizi se prendió fuego ante la sede del gobierno de Sidi Bouzid, una localidad rural y pobre del centro del país, el 17 de diciembre de 2010, miles de tunecinos reconocieron en su actitud el hartazgo de años de abusos. Ese día, una policía había confiscado una vez más la balanza de Bouazizi, que no tenía dinero para pagar por su restitución. “La policía en tiempos de Ben Ali era lo peor. Por todo y por nada te ponían una multa. Te podían parar el coche y exigir 20 dinares, verte vendiendo tus verduras en la acera y exigirte 10 dinares”, afirmó Hosni, también vendedor de frutas. “Así de sencillo, sin más razón”, agregó Hosni, quien vende su mercancía en las calles de la ciudad balnearia de Hammamet, unos 70 kilómetros al sudeste de la capital. Los sindicalistas de la localidad de Sidi Bouzid han visto en la inmolación de Bouazizi el drama que necesitaban para motivar las masas a movilizarse contra el sistema vigente. Un año después de ese episodio que dio inicio a la Revolución del Jazmín, Lamine Al Bouazizi, sindicalista del Movimiento de los Unionistas Árabes y uno de los impulsores de las protestas en Sidi Bouzid, admite que los hechos de aquellos días han sido manipulados. “Sabíamos que el régimen estaba vulnerable y buscábamos motivos para manifestar”, dijo. “En ese momento (cuando se registró la inmolación) no nos interesaba diferenciar lo verdadero de lo falso, sino explotar los hechos de manera a motivar a la gente”, declaró el sindicalista a varios medios franceses y tunecinos. Con ese objetivo, los sindicalistas divulgaron la versión de que Bouazizi, que sólo cursó la escolaridad básica, era un licenciado desempleado y que había recibido una “tapa” en la cara de parte de la policía femenina, una humillación para un hombre en esa zona rural y tradicional de Túnez. “Lo hemos inventado todo en menos de una hora después de su muerte. Pero eso no importa, es sólo un detalle. Lo que sí importa es que, si Bouazizi se inmoló es porque el gobierno no ha querido recibirlo para solucionar su problema”, cuenta orgulloso Al Bouazizi. Si el artificio logró su objetivo de desencadenar la revolución, por otra parte, también causó enormes problemas para la policial, Fayda Hamdi, enviada en prisión por orden de Ben Ali en un intento de calmar las protestas. “No hemos pensado que ella pagaría las consecuencias. En Sidi Bouzid nadie odia a Fayda Hamdi (la policía que confiscó la mercancía de Bouazizi). Nuestra lucha era contra Ben Ali, no contra ella”, insistió Al Bouazizi. Con la integridad ahora restituida, Hamdi comprende hoy que ha servido como la personificación de todos los abusos de los que los tunecinos estaban hartos después de 23 años que fueron obligados a soportarlos. El 17 de diciembre de 2010 una discusión entre el vendedor ambulante sin permiso Mohamed Bouazizi y la agente de la policía Fayda Hamdi, que le confiscó su mercancía marcó el inicio de una revolución sin precedentes. Dos horas después del altercado Bouazizi se prendió fuego frente a las oficinas del gobierno, entonces comenzó la “Revolución del jazmín”, que más tarde desencadenaría las protestas en varios países de la región a lo que se llama “La primavera árabe”.
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Autor: Internacionales (37294 noticias)
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