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Reseñas cine: "Goethe!" (13er Festival de Cine Alemán)

31/05/2011 22:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde el día de hoy y hasta el 4 de junio, se celebra en el Cine Palafox de Madrid el 13er Festival de , que tendrá continuidad, del 6 al 9 del mismo mes, en el 2º Encuentro con el que se celebrará en el Cine Comedia de la ciudad de Barcelona. La iniciativa de German Films, amparada por la Embajada de la República Federal de Alemania en nuestro país, tiene la intención de acercar la cultura germana al espectador español y compartir con él su sensibilidad cinematográfica.

Aunque el pistoletazo de salida oficial será esta noche a las 21:30 con la ceremonia de apertura, esta mañana tuvo lugar el primer acto del festival con la proyección para los medios periodísticos del film "!", tercer largometraje del realizador Philipp Stölzl ("Baby", "Nordwand"), y la posterior rueda de prensa ofrecida por su productor y co-guionista Christoph Müller y su protagonista Alexander Fehling.

El programa de proyecciones del 13er Festival de Cine Alemán de Madrid, así como el del 2º Encuentro con el Cine Alemán en Barcelona, puede ser consultado en www.cine-aleman.com.

Las cuitas del joven Goethe

Dos siglos antes de que Ian Curtis entonase su celebérrimo "Love will tear us apart", el poeta alemán Johann Wolfgang Goethe ya había llegado exactamente a la misma conclusión. Su primer éxito literario no le llegó al joven Goethe a través de las rimas, sino con la publicación de la novela "Las cuitas del joven Werther", paradigma del amor romántico que desemboca en tragedia. "Goethe!", la película de Philipp Stölzl, propone una interpretación del génesis de la obra que, si bien no pretende ser un fiel reflejo de los hechos históricos acaecidos al escritor durante 1772, los recombina bajo el pretexto de las tan socorridas "licencias artísticas" para construir una comedia con tintes dramáticos que indague en la naturaleza trágica del amor como impulso para la creación artística.

El Goethe de Stölzl es un muchacho vitalista, impulsivo y profundamente soñador (como corresponde a todo buen romántico), pero también vago, vividor e irresponsable. Tras su último fracaso académico y ante las continuas negativas por parte de los editores de publicar su obra poética, su padre lo envía a un pequeño pueblo para formarse en materia de leyes trabajando en el despacho del ambicioso abogado Albert Kestner. Pese a que su llegada a su nuevo hogar será en un primer momento poco satisfactoria, Goethe pronto conocerá a la vivaracha Lotte, de la que caerá perdidamente enamorado, sin saber que el padre de la muchacha planea casarla con Kestner con la intención de sacar a su familia de la pobreza.

Con estos mimbres resulta inevitable predecir los derroteros argumentales que la película seguirá a continuación. Las simpáticas escenas de cortejo y los equívocos propios del más elemental triángulo amoroso se combinarán con la imposibilidad de un amor idealizado (frente a las necesidades más inmediatas de la familia de Lotte) para replicar una fórmula mil veces vista (desde "Shakespeare in love", quizás la referencia más evidente, hasta "La vecina de al lado", el modelo lleva décadas siendo rigurosamente respetado) que vertebrará un argumento obvio para quien conozca, siquiera de refilón, la obra y la trayectoria vital del personaje protagonista.

No obstante, persiste tras el visionado de "Goethe!" una agradable sensación que lo reconcilia a uno con la película. Es cierto que su trama es manida y previsible pero, dentro de cierto orden de cosas, la cinta no deja de ser un trabajo rematadamente bien facturado. Desde el cuidado diseño de producción hasta la fotografía y la elección de los distintos encuadres, "Goethe!" es un producto mimado al detalle. La recreación de la Alemania del siglo XVIII y las alusiones pictóricas al artista Caspar David Friedrich sitúan al espectador no sólo en el momento histórico concreto en que transcurre la trama del film, sino también en su particular "estado de ánimo". Cada fotograma de "Goethe!" transpira, en resumen, un hondo sentimiento romántico (tomado el término en su sentido primigenio).

Además, Alexander Fehling interpreta con solvencia al joven Goethe, mientras que el personaje de Lotte, bastante simple desde el punto de vista dramático, se beneficia del gesto cautivador de una Miriam Stein más atractiva que guapa (que también), más sugerente que voluptuosa. Ambos están bien flanqueados por dos secundarios cuyo rostro sonará vagamente a más de uno: Moritz Bleibtreu (protagonista de "El experimento" y miembro del reparto del "Munich" de Steven Spielberg) da vida al antipático Albert Kestner, al tiempo que el curtido Burghart Klaussner (tiránico pater familias y religioso de doble moral en la turbadora "La cinta blanca" de Michael Haneke) encarna al pragmático padre de Lotte.

Prescindible en tanto que no aporta nada nuevo a lo ya visto tantas veces con anterioridad, "Goethe!" ofrece un cuidado ejercicio de producción, una dirección competente en su absoluta falta de originalidad y unas interpretaciones ajustadas a los requisitos dramáticos del argumento. No es, desde luego, un film destinado a perdurar en la memoria del cinéfilo más exigente, pero sí una entretenida ventana a la vida y la obra de un gigante de las letras universales. Más allá de lo estrictamente formal, tal vez la alabanza más merecida que un servidor pueda ahora echarle a la obra de Sölzl es que me ha contagiado una enorme curiosidad por leer aquella "Las cuitas del joven Werther" que sirve de excusa argumental para este ameno ejercicio cinematográfico.

La rueda de prensa

Tras la proyección del film, cuyos derechos para su distribución comercial en nuestro país aún no han sido adquiridos por ninguna firma, los representantes de los distintos medios tuvimos la ocasión de entablar una charla con Christoph Müller, productor y co-guionista de la cinta, y con su protagonista Alexander Fehling. Mientras el joven comediante hizo especial hincapié en el orgullo y la responsabilidad que supone para cualquier intérprete encarnar a una auténtica leyenda de la cultura (no sólo alemana sino mundial), Müller se deshizo en halagos hacia el actor, declarando que había sido el primero en presentarse al casting y que desde ese instante su elección resultó inamovible. Fehling explicó también que su aproximación al personaje fue más instintiva que estudiada (pues no disponía de directrices explícitas por parte del director) y que antes que construir un retrato fidedigno del Goethe que ha llegado a nosotros a través de los libros de texto y las enciclopedias de Historia, había preferido otorgarle a la película la figura al borde del precipicio emocional que el libreto solicitaba.

Müller, en respuesta a las preguntas de los periodistas, comentó primero el proceso de experimentación con la banda sonora, que en principio no se circunscribía a las composiciones de corte clásico que finalmente acompañan a las imágenes en el montaje final de la película, sino que incluía todo tipo de aproximaciones a géneros como el rock, el pop o la electrónica. A continuación desveló también que la influencia en el apartado visual de los pintores románticos (encabezados por Caspar David Friedrich, coetáneo de Goethe y citado en esta entrada unos párrafos más arriba) había estado presente desde los primeros pasos de la escritura del guión, y que la película había echado mano de las técnicas de gráficos generados por ordenador para la plasmación de esa Alemania del siglo XVIII que podía verse en pantalla con todo lujo de detalle.

Finalmente, Müller pasó de puntillas sobre los aspectos más polémicos de la película (en concreto, una escena en la que Goethe y sus amigos se divierten bajo los efectos de las drogas y que está planificada del modo en que se retrataría una fiesta rave en una cinta contextualizada en el momento actual) y aludió, ante las dudas sobre la veracidad histórica del argumento del film, a una de las frases más destacadas de su guión: "es más real que la historia. Es poesía".


Sobre esta noticia

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Juancarbar (1058 noticias)
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nuestroscomics.com
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