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22/03/2020 10:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La demora del Gobierno en resolver aspectos primordiales que exigían la urgente puesta en marcha, sumado a su incapacidad para tomar medidas atenuantes con más antelación, hizo que los efectos del Covid-19 fueran más devastadores y que se acentuara su propagación

A mediados del siglo XIV, entre los años 1346-1353 Europa sufrió la mayor epidemia de peste de su historia. La peste negra que así era denominada fue la plaga más mortífera del viejo continente, cuya virulencia influyó en la forma de vida y el comportamiento de las gentes de la época.

Al igual que el coronavirus también procedía de Asia, siendo la deficiente alimentación, las inadecuadas condiciones higiénicas y los escasos conocimientos médicos factores determinantes para que aquella terrible plaga alcanzase los confines del viejo continente en corto espacio de tiempo.

La afinidad que guarda con la actual pandemia es el efecto aterrador de su impacto así como el desconocimiento de una terapia paliativa, como también el hecho que su afección es aleatoria sin distinción de clases sociales, es decir, que en ambos casos el padecimiento tiene el común denominador de ser fortuito sin distinguir entre indigentes o pudientes.

En el Medievo aún sin tener conocimiento real de su origen se elucubraba sobre las causas de aquella peste apuntando su génesis a los miasmas, es decir, a la corrupción del aire producido por las sustancias infectas y perniciosas procedentes de cuerpos enfermos o en estado de putrefacción, que luego llegaba al ser humano vía respiración o por roce epidérmico.

Aunque en la diversidad no faltaron quien orientó sus especulaciones apuntando a la astrología como origen por conjunción planetaria, e incluso a la casuística geológica por la liberación de gases y emisiones tóxicas causadas por erupciones volcánicas y movimientos sísmicos.

En el siglo XIX se desecharon aquellas creencias metafísicas cuando la investigación científica despejó el enigma al descubrir que el contagio era consecuencia de una zoonosis, una enfermedad que llegaba a los humanos por trasmisión animal (pulgas y ratas)

Ya fuera por derivación directa de la afección o por influencia indirecta de la desorganización, aquella hecatombe arrojó un balance apocalíptico de víctimas, hasta el extremo de alcanzar la mortalidad el 60 por ciento en el conjunto de Europa; que en solo seis años vio como sus 80 millones de habitantes quedaban reducidos a tan sólo 30 millones; sumiendo así al continente en una crisis demográfica sin precedentes que no dio síntomas de recuperación hasta dos siglo después.

Ahora ante la complejidad de la situación no caben fisuras, debiendo imponerse el deber de actuar al unísono para sortear la actual pandemia que nos ocupa

La peste negra o bubónica fue sin duda la pandemia mas exterminadora y con mas continuada repercusión en la historia de la humanidad al llevarse por delante entorno a 100 millones de víctimas, participando la iglesia desde su función evangelizadora en su propagación, pues el hecho de abrir los templos a la muchedumbre para que se guareciesen surtió justo el efecto contrario, toda vez que al hacinar a multitudes en aquellos espacios cerrados hizo crecer en mayor medida los contagios y por extensión el avance de la pandemia.

Pero aún cuando lo acontecido con la peste negra debiera ser referente determinante de cómo dar la batalla ante el coronavirus, lo cierto es que mas que actuar con la responsabilidad que la situación exigía se optó por bajar la guardia haciendo caso omiso a las lecciones que la historia nos aporta sobre aquella perniciosa epidemia.

La situación no era para relajarse como así se hizo, y cuando en enero las autoridades chinas ordenaron contener el brote de coronavirus por sus mortales efectos, conocida su gravedad y su carácter expansivo el recién investido Ejecutivo de coalición presidido por Sánchez, debió priorizar la lucha contra el Covid-19 sobre cualquier otra acción de Gobierno, por cuanto contener la propagación del virus debiera ser su objetivo cardinal toda vez que por aquel entonces ya amenazaba con convertirse en el mayor problema de salud pública del país.

Mas que estar a la altura de las circunstancias se actuó tarde mal y arrastras, posponiendo un confinamiento que debiera iniciarse incluso antes que la irreflexiva celebración de la manifestación feminista del 8 de marzo, pues cabe recordar que en esa fecha el Ministerio de Sanidad había reconocido ya la existencia de 13 muertes y 202 infectados en la Comunidad de Madrid que a la postre resultó ser el principal núcleo de contagio.

Se contemporizó en demasía no procediendo de forma debida ni cuando se debía, ni en lo relativo al aislamiento de los núcleos neurálgicos del virus, ni en la prohibición de las actividades grupales, ni tampoco estableciendo la obligada cuarentena y los estrictos controles que la situación exigía.

Los hechos vienen a denotar que el Gobierno demoró escandalosamente su decisión aguardando las determinaciones que sobre el particular dictase el neoliberalismo, es decir, las élites defensoras de su propio statu quo, aún cuando en esta crisis más que atender a las exigencias de los mercados el deber político es reforzarse el papel del Estado, en favor de la ciudadanía

Reprobaciones al margen, ahora ante la complejidad de la situación no caben fisuras, debiendo imponerse el deber de actuar  al unísono para sortear la actual pandemia que nos ocupa. 


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Galdo Fonte (418 noticias)
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