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Ilustradora argentina Puro talento bonaerense

16/11/2009 09:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace poco se negó a ilustrar una versión de ese clásico, porque cree que hay que proponer cosas nuevas. Por eso, ahora está concentrada en hacer su propio cuento de princesa, y en sus ratos libres canta en dos grupos de música. Ella es Isol

Parecen hechos para niños, pero a veces las apariencias engañan... Se podría decir que uno de los libros de esta cuentista argentina tiene dos títulos. Dependiendo del punto de vista desde dónde se lo mire, en una de las portadas se lee Tener un Patito es Útil, pero si se le da vuelta, aparece otro nombre para el texto: Tener un Nene es Útil. En el primer caso, la historia narra por qué para un niño es divertido jugar con un patito de hule: “Lo uso para mecerme”; “lo uso de sombrero”; “lo uso de tapón para la tina”. En cambio, el que lleva el segundo título cuenta la historia de lo entretenido que es para un ave de plástico tener a un niño como “su dueño”: “Me hacemasajes en la espalda” (el contrapunto de la escena en que el “nene” aparece usando al pato para mecerse); “lo uso de mirador” (para el mismo caso en que el pequeño lo utiliza como sombrero); “encuentro mi huequito para dormir” (cuando el niño lo deja como tapón). Que el texto tenga un formato de acordeón ayuda a hacer esta especie de magia con su lectura.

Así son los libros-álbumde Isol, una ilustradora bonaerense que en rigor nunca hace libros para pequeños, pese a que ese es su trabajo oficial. No lo hace porque en realidad no le agrada idear objetos “infantiles” en el mal sentido del término. Prefiere crear de aquellos con los que ella misma disfrutaría. Y eso que ya tiene 37 años. “Hago libros de los que a mí me gustan, de los que yo me compraba y me compro. No es que los piense para otro lector que no sea yo. Nunca digo ‘esto es algo sólo para que el nene aprenda a ir al baño’, por ejemplo. Para mí eso no es literatura. Yo le exijo al libro álbum lo mismo que a cualquier obra de arte, pero claro que dentro de este género”, dice quien ha sido distinguida por la Fundación Hans Christian Andersen como una de las cinco mejores ilustradoras para niños delmundo y que ha publicado en México, España, Francia, Suiza, Corea, Estados Unidos y Argentina. En Chile, cinco de sus textos fueron editados por el Fondo de Cultura Económica.

A Isol le carga que subestimen a los “nenes”. Por eso, sus historias son bien ingeniosas. En una de sus creaciones, por ejemplo, muestra a unamadre que de tanto gritar se convierte en un globo. El final no es terrible, pero provoca almenos un suspiro reflexivo aunque el lector tenga 5, 20 o 40 años.

Nada de niñerías

Marisol Misenta es su verdadero nombre. Desde niña empezó a dibujar y cuando lo hacía, se quedaba imaginando por largas horas, en una estética digna de las poéticas canciones de María ElenaWalsh. Su inconsciente creaba un singular universo visual cuando escuchaba canciones como En el País de No me Acuerdo, o Manuelita, la Tortuga.

Y esos no fueron los únicos referentes. “Cuando era más chica tuve unos libros que se llamaban Los Cuentos de Polidoro. Tenían ilustraciones muy lindas hechas por artistas como Hermenegildo Sábat, quien ahora trabaja en el diario El Clarín. En realidad, eran realizados por ilustradores, pero no específicamente de niños. Tambiénmirabamuchos cuadros y arte plástico porque mi papá es pintor, entonces estaba en contacto conmuchos textos que paramí eran sólo libros con dibujitos... Y de ahí surgen cosas (referentes). Después fueron importantes ciertas cosas de Mafalda (de Quino), por su humor absurdo, su ironía, esos personajes que no eran niños apocados sino que planteaban su visión del mundo... Y bueno, como te decía, las canciones de María Elena Walsh que tienen una poesía y un gran vuelo. Yo las escucho ahora y digo ‘guau’. Porque no es que una piense ‘esto está bueno para los niños’, sino que está bueno en sí, y esa es la idea que yo quiero lograr también con mis ilustraciones”, cuenta.

–No eres ilustradora para niños, entonces.

–Me siento una ilustradora que hace lo que quiere dentro de ese formato, peromi criterio es el de una persona grande. No es que esté mostrando a los niños lo que hago para ver qué les parece, porque, además, el que compra el libro es el grande (...). Es bueno que haya más apertura en lo que uno puede imaginar. No me parece que haya que bajar el nivel o la ambición porque es para un niño, ¡al contrario!

–Claro, lo otro sería subestimarlos.

–Justamente. Cuando los pibes son bien chicos están más despiertos, y claro, no les puedo hablar de Nietzsche, perome puedo conectar con cosas muy simples que tienen que ver también con ese niña que una es o fue. Los analistas hablan todo el tiempo de cómo las cosas de la infancia a una la siguen marcando, y es verdad... Yo puedo contar la historia de una nena, por ejemplo, que quiere muchas cosas, pero también veo todo el tiempo a personas grandes que están insatisfechas y que al final se quedan sin nada, tal como pasa en mis libros. Es mucho más fácil mostrar eso en una historia con un nene, es más divertido, porque es menos dramático. Ver a un chico que tiene esa actitud todavía te da risa.

El final no es terrible, pero provoca almenos un suspiro reflexivo aunque el lector tenga 5, 20 o 40 años

–¿Te gustaban los cuentos clásicos cuando niña? Mucha gente critica su violencia.

–A mí me gustaban, pero me daban miedo. La Bella Durmiente era mi favorita. La película de Disney, al menos, pero cuando aparecía la bruja me tapaba los ojos. Tenían cosas tremendas esos cuentos. Dicen que son como ritos fundacionales y por algo sobreviven... Hace poco me ofrecieron ilustrar la versión original de La Bella Durmiente y era bien tremebunda. Yo pensé “no sé si quiero perpetuar esto” y no sé si estoy de acuerdo con seguir ahondando en un trauma humano que supone que a los 15 años una necesita que la besen para poder vivir. Hay allí una metáfora de ingreso a la sexualidad y los padres deben, según eso, desaparecer para que los protagonistas puedan vivir... Yo creo que hay formas nuevas de contar esos problemas, entonces ¿para qué seguir dando vueltas a lo mismo? Así es que no acepté hacer la ilustración (ríe). Me gusta que las cosas tengan humor porque me parece que así uno puede ser más libre, jugar alrededor de las cosas, pero con miedo no pasa eso.

–Tu humor es irónico.

–No sé, algunos dicen que sí, pero tendría que tener una idea bien definida de lo que es lo irónico para afirmarlo. Creo que quizás depende de cómo uno lo tome. Es un humor que cuenta con que el otro perciba cierta paradoja, pero no creo que sea uno que dice “ah, mirá qué inteligente”. Es más la idea de proponer cómo algo se puede ver de otra manera. En realidad trato de ser cómplice, yo quiero divertirme con quien lo lee, no ser como una cosa de una carga puramente racional, tratar de tomárselo conmás frescura, con observaciones, con humor.

–¿El fallecido Roberto Fontanarrosa nunca fue tu referente?

–Lo leí mucho de chica. Lo que más me gustaba de él eran sus dibujos, porque con una sola lágrima (esbozada en uno de los personajes) me daba una risa tremenda. Yo algo de eso creo que aprendí de gente como él y otros: eso de la expresión concentrada en un detalle. Fontanarrosa en eso era bárbaro, muy inteligente, con un humor que reflejaba que era muy culto, capaz de ver las cosas de una manera muy simple, pero por debajo con una observación bien aguda.

–Fue una suerte para ti nacer en Argentina con esos tremendos referentes gráficos del humor.

–Sí, sería otra cosa si hubiera nacido en otra parte. Argentina fue un país con muy buena educación en los 60 y 70 y con mucha influencia también de Europa en el cómic. Además, como tuvimos gobiernos represivos, mucha gente empezó a usar el humor como unamanera de decir lo que pensaba. También creo que algunas estrategias se afinan con educación. Por más que uno haga dos ojitos de una redondez, luego ves al pintor Miró y aprendes cosas nuevas. La educación es la base para lo que una pueda lograr. Acá somos gente histriónica y nos gusta mostrar y hacer reír, eso también influye en lo que una crea.

La otra veta

–Además de ilustradora, eres cantante; fuiste parte de la banda pop Entre Ríos.

–Sí, soy cantante y ahora tengo dos proyectos musicales en los que soy líder. Tengo un dúo con mi hermano, aunque somos cuatro cuando tocamos en vivo. Nuestro grupo se llama Isol/ Zypce y nuestro primer hijo (disco) se titula Sima. Es la primera vez que hago mis canciones, toda una nueva aventura. Además tengo una banda de música barroca con la que canto de soprano (se llama The Excuse), y también fui integrante (hasta 2005) de la banda Entre Ríos.

–Eres una artista completa, entonces.

–Cantar me complementa. Me gusta estar con gente. Hacer libros tiene esa cosa solitaria que tambiénme encanta, pero el encuentro con el público es algomuy importante... Son canciones que tienen algo de pop, que son muy experimentales, y mi hermano construye instrumentos mezclando artefactos clásicos con chatarras y partes de coches viejos. Entonces la unión esmuy divertida, porque yo tengo una voz más prolija, delicada y él es un ruidoso. Está buenísima la mezcla.

–No me digas que bailas también.

–(Ríe) No, sólo en las fiestas.

–¿Qué proyectos tienes ahora?

–Voy a empezar un libro nuevo para el Fondo de Cultura Económica. Es un cuento clásico de princesa, pero hecho a mimanera. Es un pocomi respuesta a ese tipo de historias, hacer algo de esa época, pero desde mi sensibilidad.

–¿Tienes hijos?

–No, todavía no me animo.

–Pero ya les tienes los libros listos por lo menos.

–(Ríe) Y sí.


Sobre esta noticia

Autor:
Fidelam (4709 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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