Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Fidelam escriba una noticia?

La compleja trama que une a madre e hija

16/11/2009 09:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las actrices Gloria Münchmeyer y Esperanza Silva interpretan en la obra Días Contados la conflictiva y a veces frustrante relación que une a una mujer con su progenitora. Aquí cuentan sus propias experiencias

Los diálogos se suceden, alterando aún más el perturbador momento por el que está pasando Ana. Su ex marido la increpa:

–Te pareces a “ella” mucho más de lo que crees y menos de lo que te gustaría.

–Lo peor que me puedes decir es que soy igual a “ella”– contesta.

–Trata de diferenciarte de “ella” si te parece tan monstruosa. “Ella” es Carmen, la madre de Ana, una mujer intratable con la que su hija ha tenido una relación compleja y conflictiva. Está a punto de morir y este hecho lleva a Ana a revisar su propia vida. Lo que encuentra es frustrante: las relaciones que ha tenido con su mamá, su hermano, su ex marido y su propia hija, han sido tremendamente erráticas a lo largo del tiempo.

Una pregunta conduce inevitablemente a la otra, y con sus flancos más íntimos expuestos a la luz del implacable análisis esta hija confundida emprende un viaje psicológico que la ayudará, al menos, a entender el “desencuentro cósmico” que ha caracterizado sus más personales relaciones.

Las actrices Gloria Münchmeyer y Esperanza Silva interpretan a este complejo dúo madre–hija en Días Contados, la obra del argentino Óscar Martínez que presenta el Teatro Mori del Parque Arauco, bajo la dirección de Alejandro Castillo.

“Cuando leí el guión me maté de la risa, y me encantó la idea de ser hija de Gloria. Somos amigas y compartimos el mismo humor”, cuenta Esperanza. En escena, Ana, su personaje, se rebela constantemente contra lamanera en que su progenitora hamanejado los hilos de su vida: “Como sólo el aplastante amor de una madre lo puede hacer”, ironiza.

En esta conversación con Mujer, en el Café del Museo, del barrio Lastarria, ambas se refieren a este tormentoso idilio entre madre e hija, abordándolo, en ocasiones, desde sus experiencias en la vida real. Analizaron punto por punto.

Mundo de mujeres

Esperanza Silva (E.S.): La relaciónmadre e hija es tan universal y compleja… Por algo cuando uno empieza a trabajar con otro grupo de mujeres se igualan las reglas (menstruaciones). Es una cuestión ancestral ymás animal que racional. Entremadre e hija los conflictos no sonmuy racionales: puras emociones. Y cuando las relaciones se dejan llevar sólo por sentimientos pueden terminar en cualquier parte. Es en la adolescencia cuando surgen los mayores conflictos, porque es cuando formamos la personalidad y nos definimos. Ahí la mamá ya no es tan importante y algunas hijas, como Ana (mi personaje), se quedan pegadas con esos rollos.

Gloria Münchmeyer (G.M.): El mundo de las mujeres es muy irracional. Cuando eran chicos mis dos hijos y me daba una pataleta, dejaba pasar un rato y les iba a pedir perdón (siempre lo hice cuando me equivocaba). Entonces les explicaba que había sido un ataque de estrógenos, porque estaba en la etapa del mes en que me iba a enfermar. Eso se los decía desde que tenían 4-6 años y después ellos usaban el mismo argumento: “Son los estrógenos, mamá”. Pero siempre, por muy terrible que fuera el conflicto, no nos demorábamos nada en hablarlo. Si no demuestras lo que te pasa en el minuto, las cosas se van juntando y de repente eres capaz hasta de matar a otro porque se produjo una presión interna y ya no lo soportastemás. El hecho de verbalizar ubica las cosas en su punto exacto.

Recuerdos de hijas

G.M.: Mi mamá me marcó a fuego, mucho más que mi papá. Él era un osito regalón, que nos quería para hacernos cariño y punto. En cambio mi mamá era la que tenía “la” verdad sobre cómo había que ser, hacer y pensar. Y a nosotros, que no se nos ocurriera que estaba equivocada…¡nunca! Para mí fue una lucha muy larga. Éramos cuatro hermanos: dos hombres y dos mujeres. Teníamos crisis cada tres días más o menos. Salí a los 18 años de la casa (en Viña del Mar) y no volví a vivir con ella, pero siempre tuvo una presencia fuerte enmi vida. Hasta grande le tenía mucho miedo. Recuerdo cuando actué en la obra Un Tranvía Llamado Deseo (1978). Tenía una escena de desnudo, estaba grande ya, unos 28 o 30 años, y yo transpiraba de sólo pensar que mi mamá me iba a ver. El día que fue a una función la ubiqué estratégicamente para queme tapara el compañero. Después, teníamucha angustia cuando llegó a saludarme. Le miré la cara y me di cuenta de que no me había visto… o no me quiso ver. Hasta ese punto el miedo…¡terrible!

E.S.: Mi mamá es bien loca y divertida. Éramos seis hermanos (uno falleció el año pasado). No fue la mamá “ideal”, que ordenaba tus poleras rosadas en degradé en el clóset (lamamá de una compañera de colegio era así), pero tenemos una buena relación. Ella me consulta mucho, me respeta. Siempre fuimos muy compinches las dos. Hemos vivido duelos bien fuertes y eso te acerca de unamanera distinta. Mi mamá, si nos entraba una mugre en los ojos, la sacaba con la lengua. Y si nos dolían los oídos, nos echaba un pucho de orégano adentro.

Los diálogos se suceden, alterando aún más el perturbador momento por el que está pasando Ana. Su ex marido la increpa:

G.M.: Siempre tuvemuy claro que no podía repetir el patrón de mi madre, aun en etapas difíciles. Por supuesto, con mi hija (Catalina Guerra, actriz) peleábamos mucho y el que ponía el orden era el pobre Jorge, mi hijo. Él era el vértice de este triángulo. Es de signo Libra. Es dos años mayor que la Cata, pero es un sabio. Para él fue un ejercicio vivir con nosotras. Si no hubiera estado rodeado por dos mujeres tampoco habría exteriorizado. Los hombres no lo hacen.

Los 40 de la reflexión

G.M.: Generalmente, cuando tienes esa edad cumpliste un ciclo, que es el de estudiar, profesionalizarte, tener tus hijos y separarte. Mucha gente a esa edad dice: “Chucha, tengo 40 años y no he hecho nada”. Otros miran hacia atrás y dicen: “Debería haber hecho otra cosa, estudiado otra cosa, pero ya es tarde”. Es una revisión, que tiene que ver con la edad, con los hitos que nosotros mismos nos planteamos en la vida: a los 20 en la universidad, a los 40 absolutamente instalados profesionalmente, a los 50 pensando en la jubilación y a los 70 muertos. Son hitos de los que uno como actriz escapa, porque uno no tiene jubilación.

E.S.: A los 40 ya has vivido más de la mitad de tu vida y debes evaluar si sigues por el mismo camino. Creo que el septenio que termina a los 42 es importantísimo en cuanto a las decisiones de lo que quieres ser. Es el momento de reconocer los errores, de revisar si elegí la profesión correcta, si quiero poner los huevos en otras canastas, si deseo ser o no libre. Yo viví ese proceso. Y fue cuando me volqué al trabajo social. Empecé a trabajar con gente que está en una situación de vulnerabilidad, que está o ha estado en prisión, con analfabetos, con jardines infantiles donde van niños hijos de analfabetas, que viven debajo del río en unas casuchas, que llegan con olor a humo y con las caritas quemadas por el frío. Quise llegar a ellos, entregarles impronta, apego. Y es un trabajo basado en las ideas de Boris Cyrulnik (creador de la teoría de la resiliencia). Yo misma vengo de una familiamuy resiliente, muy power. Un buen dato: los 42 es el momento de solucionar los rollos y ver quiénes queremos ser. Si estamos hasta las patas con algo: “Delete” (borrar). Esta palabra la puse de moda entre mis amistades. Si no “deleteas” antes de los 42, en adelante se hace todo más difícil. Si no solucionas en ese momento los problemas con tu mamá, que es lo básico, vas a estar enrollándote y mirándote el ombligo toda la vida.

Dos caras de la misma moneda

G.M.: Los problemas con nuestras madres –siempre los hay– se irán resolviendo en la medida en que nosotras nos convirtamos en madres también. La genética te dice que el 60% de nuestro ser, de nuestra idiosincrasia, de nuestra conexión con el mundo, está determinado por la herencia. Las mujeres luchamos en la adolescencia para definirnos como personas en contra de nuestra madre, y en la medida en que nos rebelamos, estamos seguras de que construiremos nuestras propias personalidades y saldremos adelante. Pero parece que, inevitablemente, a la vuelta del tiempo, nos convertimos en personas bastante parecidas a ellas. Esa es una de las cosas que una acepta con humor cuando madura y crece. Lo que más le criticó a su madre, uno se ve repitiéndolo.

E.S.: En un momento te das cuenta de que en el fondo eres igual a ella. Una no puede no parecerse, por más que algunas hijas encuentren a sus madres espantosas. Pero da rabia que te lo digan, porque uno tiene la capacidad de saber que eres otro ser, aunque llevasmucho de la impronta de tu madre.

G.M.: Queremos ser individuos únicos e irrepetibles. Es como la figura de la guagua que al año intenta caminar y de un momento a otro rechaza la ayuda. Quiere probar que puede solo. Por el lado de los padres, especialmente de la madre, el desafío está en ubicarse en el minuto que tiene que dejar sueltos a los hijos. Hay una etapa en que una no sabe qué hacer: llega del colegio la adolescente, la abrazas y te dice: “Ay, suéltame”. Y no quiere que le des un beso. Al día siguiente, como ya te rechazó el abrazo y el beso, vas y le dices “hola, cómo te fue”. Y contesta: “Ay, la manerita de saludar, ¿qué te pasa?”. Es un flujo y reflujo de sentimientos que se aceptan y rechazan, y una tiene que entender que eso es parte del crecimiento, no pensar que te están rechazando como madre.

Reclamos retroactivos

E.S.: Hay hijas que acumulan rabia porque la mamá no les pasó su impronta. Porque creen que es responsabilidad de la mamá enseñarte a que te defiendas y a elegir una buena pareja, por ejemplo. En el reino animal es así. Las yeguas heredan el mandato. Si tú mamá es alfa, tú tienes que ser alfa. Las hijas que se quedan pegadas son las que no han tenido esa impronta de las madres, que, preocupadas de otras cosas, no les han enseñado a defenderse. Esas hijas generalmente tienen personalidades más débiles. Les va mal en el amor, las gorrean.

G.M.: También hay mitos. Me pasó que pelaba a mi mamá con una amiga o cualquier otra persona, que finalmente la conocía y me decía: “Tu madre es un encanto y tú eres muy mala. ¿Cómo puedes hablar así de ella?”. Y, claro, es muy complicado todo lo que a uno le pasa. Uno quiere ser distinta e igual; quererla y odiarla. La literatura universal está llena de ese tema y no creo que sea fácil solucionarlo.

E.S.: Si en los primeros siete años de tu vida tienes la capacidad de saber que el mundo es bueno, porque has tenido alguien que te protege, quiere y empuja, que saca las rueditas de la bicicleta y te dice, “ahora, ya, dale”, esa es la base. Si no lo tuviste, pataleas cuando grande, te equivocas con la gente.

G.M.: Mi mamá fue una gran mujer, muy inteligente, pero de ideas muy apasionadas, bien temible ella. Y cuando tomé mis opciones en la vida fueron muy distintas a las suyas. Murió bastante vieja, como a los 86 años, y para entonces se había convertido en un camafeo exquisito, porque era muy bonita. Estaba mucho más dócil, suavecita, encantadora y al final ya se dejaba querer. Como mamá puedo decir que lo ideal es tener una elasticidadmuy grande y no caer jamás en eso de “¿por qué me haces esto a mí?”. Si te dan ganas de llorar porque sentiste que te estaban hiriendo comomadre, hazlo en un rincón, pero nunca deja de amar a ultranza a los hijos. Siempre va a llegar el momento en que ellos te van a necesitar. Así como también inevitablemente pasará alguna vez que los hijos van a ser tus padres. En un momento la relación es muy equilibrada, pero con el tiempo pasas a depender de tus hijos en montones de cosas, y eso es muy bonito, porque les das chance de que ellos te protejan y cuiden. Es un círculo.


Sobre esta noticia

Autor:
Fidelam (4709 noticias)
Visitas:
14277
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.