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Reportaje El saber milenario de 13 abuelas

02/11/2009 08:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Esta neoyorkina plasmó en un libro los consejos que 13 ancianas indígenas, de tribus de los cinco continentes, dan a un planeta que sienten lastimado. Que la sabiduría de sus antepasados “ilumine el camino hacia un futuro incierto”

Parece sensato, además de profundamente bello. Entre los sabios consejos que estas ancianas propalan y que Carol Schaefer ha recogido para la posteridad en su libro La Voz de las Trece Abuelas, recién publicado en el país (Editorial Luciérnaga, distribuido por Océano), está la reivindicación del tambor. ¿Por qué?Más que una lindametáfora, la sabiduría que ese instrumento atesora es mayor: su sonido, dice la abuela Rita Long Visitor –de una tribu lakota, de Dakota del Sur, EE.UU–, “representa el latir del planeta”. Y, más aún: “Danzar a su ritmo es hacerle masajes con los pies a la Tierra”.

El libro, repleto de consejos, relatos de antiguas tradiciones, recetas naturales y profecías, es una recapitulación de la sabiduría oral que ha pasado de generación en generación en culturas milenarias en peligro de extinción. Uno de sus pasajes lleva el testimonio, por ejemplo, de la anciana Bernadette Rebienot, de la tribu africana omyèné, de Gabón, quien rescata el “tesoro cultural” que representa una planta llamada iboga. “Nosotros conocemos los secretos de esta planta y no aceptamos que se diga que es un alucinógeno. Tiene usos terapéuticos y espirituales. La comunidad científica no la entiende, puede incluso curar el alcoholismo y ciertas adicciones”, dice en defensa de la medicina natural heredada de sus ancestros. Mientras, la abuela Clara Shinobu, indígena de Brasil, asegura haber sido visitada por “los seres de las estrellas” para confirmarle que habrá “un amanecer galáctico, un despertar enmasa de la humanidad a nuestros orígenes cósmicos y a las relaciones intergalácticas, que tendrá lugar en el año 2012”. Y la abuela Agnes Baker Pilgrimexplica que es guardiana de la ceremonia sagrada del salmón, un ritual que ella ha revivido, logrando que este pez regrese a Oregon, lugar donde estaba extinguido. Una experiencia mágica tan veraz que incluso ha sido causa de un reportaje de la National Geographic.

Y todo porque en octubre de 2004 la ciudad de Nueva York vio nacer una alianza inesperada para el común de los mortales, pero anunciada en las profecías de muchas culturas ancestrales: “Cuando las abuelas de los cuatro puntos cardinales hablen, comenzará una nueva era”, decía la leyenda. Un augurio que planteaba que llegaría un tiempo de graves crisis, en que estas ancianas serían llamadas a unirse para salvar a la Tierra, poniendo su palabra juiciosa, heredada de sus antepasados, al servicio de la humanidad.

Fue así como, ataviadas de sus trajes característicos y cargadas de los conocimientos recibidos boca a boca de sus padres y abuelos, 13 ancianas indígenas de los cinco continentes, auto-ridades cada una en sus respectivas tribus –tibetana, oglala lakota, hopi, omyèné, tamang, mazateca, arapaho y yupik, entre otras–, llegaron hasta la localidad de Phoenix para hacer cumplir este designio constituyéndose en el Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas. Desde esemomento no han parado de trabajar unidas y demovilizarse. Hasta visitas al Dalai Lama y al Papa figuran en su itinerario por la paz y la vida hecho en los últimos años. “Somos una alianza de oración, educación y sanación para nuestra madre Tierra… Estamos muy preocupadas con la destrucción sin precedentes que está sufriendo: la contaminación de nuestro aire, agua y suelo; las atrocidades de la guerra; el azote global de la pobreza; la amenaza de las armas y los residuos nucleares; la cultura del materialismo; las epidemias que amenazan la salud; la explotación de lasmedicinas indígenas y la destrucción de sus formas de vida”. Eso pregonan ellas a los cuatro vientos.

Aunque provienen de pueblosmilenarios y juntas suman en edad casi 900 años, se trata demujeres profundamente actuales. Incluso a algunas les gustaría ser entrevistadas en el show de la famosa presentadora de TV Oprah Winfrey, conscientes del poderío que posee su voz en los Estados Unidos, como ha reconocido Agnes Baker, de la tribu Takelman, de Oregon. Pero es más que eso, por supuesto. Clara Shinobu Iura, del culto Santo Daime, de la selva amazónica –hija de japoneses y budistas emigrados a Sao Paulo, Brasil–, estudió filosofía y epistemología. Flordemayo, de origen maya, de Nuevo México, es “bailarina solar” (danza por el bien de las naciones), dirige en Nueva York el Instituto de Medicina Natural y preside la Confederación de Pueblos Indígenas de América, viajando por elmundo para dar talleres y conferencias sobre sus conocimientos. Mona Polacca, de la tribu hopi de Arizona, EE.UU., se dedica a hacer estudios sobre la adicción entre lasmujeres indígenas americanas; Rita Pitka Blumenstein, de la tribu yupik, del Círculo Polar Ártico, fue la primera persona que obtuvo en Alaska un título enmedicina natural. YMari Alice Campos Freire, también de lo comunidad Santo Daime, de Brasil, emigró a Chile por persecución política en su país y durante la dictadura de Pinochet, a sus 17 años, fue encarcelada y torturada, viviendo luego el exilio en Europa. Eso, entre las agudas, profundas y ricas historias de estas 13 mujeres grandes que cuentan incluso con un sitio web (www.grandmotherscouncil. com) mediante el que es posible contactarlas.

La otra madre

Cuando Carol Schaefer (63) supo de las 13 abuelas, quedó prendada de su misión. Cuenta, eso sí, que debió dar una batalla por lograr su amistad, porque a éstas les resultaba una persona absolutamente advenediza. “Escuché por primera vez acerca de estas abuelas en una reunión de mujeres en la casa de la cineasta Carole Hart, cuyo documental For the Next 7 Generations sobre estas ancianas indígenas se estaba gestando para difundir la tarea del Consejo Internacional de las Trece Abuelas. Y sentí que se necesitaba un libro donde se escribiera sobre este evento histórico. Raramente ocurre que culturas diversas se reúnan para compartir su sabiduría y sus profecías. Yo era una extranjera para ellas, así que tuve que ganarme su confianza, lo que no fue muy fácil. La gente indígena ha sido explotada pormucho tiempo, y entonces tuve que probar hasta qué punto mi corazón estaba implicado en el proyecto”.

Y sí que lo estaba. Porque Carol Schaefer es todo un personaje en Estados Unidos. Su primer libro, titulado La OtraMadre, conmovió al país en 1991 por relatar su propia historia: la de una madre que a los 19 años dió a su hijo Jack en adopción, forzada por convenciones sociales de esa época que llevaban a las embarazadas solteras a entregar a sus retoños, y luego libra una dura batalla para recuperarlo. Tanto impacto tuvo su testimonio que se convirtió en una película hecha por la cadena de TV NBC en 1995.< 7p>

–¿Qué significó mostrar esta batalla tuya?

–Testimoniar el amor de unamujer por el niño que dio para adopción fue, tristemente, una historia quemillones demujeres en los Estados Unidos compartieron.Muchas se vieron forzadas a dar a sus niños en adopción por haber roto las leyes sociales al estar embarazadas y solteras. Yo recuperé a Jack cuando él tenia 19 años. Desde que estuve buscando y finalmente encontré ami propio hijo, he continuado ayudando amadres a reencontrarse con sus hijos nuevamente y así reconectarse con su verdad y su poder como mujeres y madres.

Por eso, reivindican ancestrales tradiciones que Carol recogió para mitigar los males que asolan a la humanidad

Ha sido éste todo un proceso en la vida de Carol, quien cuenta feliz desde Nueva York a revista Mujer que tiene tres hijos y que cuatro de sus nueve nietos son hijos de Jack. Más: “Me he convertido en una amiga de sumadre adoptiva”, sostiene. Y dice que gracias a su historia personal su sensibilidad hacia las abuelas fue total. “Me di cuenta, cuando las conocí, de que ellas también experimentaron grandes pérdidas en sus vidas al no calzar dentro de las normas sociales: habían sufrido quebrantos en sus familias, el menoscabo de su cultura y algunas estaban lejos de su país de origen. Debido a mi experiencia, me sentí profundamente conectada con sus historias.

–Dices que cambió la forma en que quieres estar en el mundo. ¿Cómo estabas antes y cómo ahora?

–Como mucha de la gente en el día de hoy, no comprendía cómomis acciones impactarían a las generaciones futuras. Un sanador lakota nunca pensaría en tomar la hoja o raíz de una planta sin primero honrar el regalo que con ello le ha dado la naturaleza y, enseguida, asegurarse de que ésta sobrevivirá para el futuro. Si estas enseñanzas fueran intrínsecas en cada uno de nosotros, la madre Tierra no debería estar en el peligro actual. Estoy aprendiendo a pensar así.

–Has recogido el conocimiento ancestral de estas ancianas. ¿Qué destacas de sus mensajes?

–Incluso hasta lasmismas abuelas semostraron sorprendidas sobre cómo comprendían lo sagrado de la vida y cómo su conexión con el espíritu del mundo cruzaba la vida de todas. La abuela Agnes, del Estado de Oregon en Estados Unidos, por ejemplo, me habló acerca de la ceremonia sagrada del salmón, propia de su pueblo, y sus palabras tenían el poder del ritual de miles de años. Me dijo: “El espíritu del mundo es un soplido y la ceguera espiritual es la incapacidad de ver y sentir lo sagrado alrededor nuestro. El universo sagrado es el dominio del espíritu, donde las energías masculinas y femeninas se encuentran en un balance perfecto y donde la unidad y la conexión entre seres vivientes se revela”. Las abuelas creen que la civilización ha sido extirpada de las raíces esenciales que constituyen a la humanidad, que nacen del centro sagrado del universo, desde donde todos nosotros venimos. Eso ha lastimado a las leyes universales y a los principios que hacen funcionar nuestro mundo.

–Estas ancianas provienen de culturas donde lamujer cumple una función vertebradora. ¿Qué nos vienen a decir ellas sobre el rol femenino hacia el futuro?

–Ellas dicen que en estemundo la energíamasculina ha estado al mando y, como resultado, el poder no está balanceado con el amor incondicional que representa lo femenino. Comoconsecuencia, la agresión, la avaricia y el miedo dominan la humanidad. Según las abuelas, hombres y mujeres tenemos las energíasmasculinas y femeninas adentro nuestro, pero las mujeres cargan el conocimiento ancestral dentro de las células de su ser, ya que sus cuerpos están sujetos a los grandes ciclos de la luna y las estrellas. Su mensaje es que las mujeres deben despertar esta gran fuerza que poseen, porque son las destinadas a traer paz y sabiduría a este mundo.

–La defensa de la medicina natural y del consumo de sustancias naturales legalmente prohibidas es una batalla de ellas.

–Cuandome di cuenta de que las tradiciones de las abuelas incluían el uso de alucinógenos, no estaba segura qué pensar. El peyote de los nativos americanos, la iboga de África, la ayahuasca y los hongos sagrados, han sido usados tradicionalmente en ceremonias y rituales, con la guía de un shaman o un sanador médico, con el único propósito de curar el alma. En la medicina tradicional ancestral toda enfermedad comienza en el alma o en la psique, y el uso de estas plantas medicinales conduce a la raíz de la enfermedad, ya sea física, mental o emocional. La planta medicinal disuelve la capa superficial de la conciencia, abriendo a la persona visiones profundas de conocimiento místico. El poder de curarse se encuentra entonces en el individuo, más que en la institución médica que sólo intenta sanar.

La leyenda del águila y el cóndor

–Nos acusan ellas de estar usando en relaciones humanas, como las familiares, los mismos paradigmas destructivos que utilizamos contra la naturaleza.

–Cuando el “fuego familiar” no se deja arder, dicen las abuelas, todo nuestro orden social empieza a caer en el desorden. Sienten que en estos tiempos la familia está también en peligro de desintegrarse, pues cada uno se encuentra aislado, no entendiendo al otro. El tiempo se esfuma y no tenemos espacio para el otro. Creen que la única solución para las dificultades relacionales que hoy vivimos es reducir la velocidad de nuestras vidas y simplificarla. Recomiendan recordar que el tiempo es un regalo y que reducir nuestro paso puede ser sanador. Dicen que las plantas, los animales, los bebés y losmás viejos nos pueden enseñar cómo darnos tiempo para nutrirnos.

–Qué secretos de ellas, que desconocías de mundos lejanos al tuyo, te han sobrecogido particularmente.

–Estoy fascinada por las variadas profecías de las diferentes partes delmundo. Una de lasmás importantes que comparten las abuelas es aquella del cóndor y el águila. Dicen que los continentes del sur y Norteamérica eran una gran masa hace muchos años, pero luego tuvo lugar un gran movimiento, desmembrándolos y forzando a la gente a tomar caminos separados. Los habitantes de Sudamérica fueron conocidos desde entonces como las personas del cóndor y representan el camino del corazón, la intuición y el misticismo. La gente de América del Norte, por su parte, se asoció al águila, que representa la mente racional y los mundos materiales. La profecía dice que en el año 1.400 la gente del águila llevó a la del cóndor al límite de la extinción. Pero que 500 años después de aquello, una nueva época será posible y el cóndor y el águila tendrán la oportunidad de reunirse nuevamente y volar juntos. Estamos en ese momento y es así como personas de todo el mundo están llegado a Sudamérica para trabajar por la paz.


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Fidelam (4709 noticias)
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