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Relato de una sensación de impotencia by Pirlo de Félix

05/04/2010 23:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

De lo qué me occurrió el día de Viernes Santo, y de cómo me sentí ante ése hecho

Durante la tarde de ayer viernes dos de Abril del dos mil diez me ocurrió un hecho insólito, no me había ocurrido nunca. Dejé mi coche, un Hyundai Accent color gris metalizado, aparcado en una plaza reservada para la zona de carga y descarga, era día festivo y en esa zona se puede aparcar, pero cuando fui a llevarlo a una calle dónde poder dejar el coche para el resto de la semana, me encontré con que me habían rayado la parte lateral del vehículo, me hicieron dos rayas largas y muy finas, una en la puerta del acompañante, y otra en la puerta por la que entran los viajantes de atrás.

Ya me asusté cuando me fui a sacarlo de la zona de carga y descarga, y ver que el espejo retrovisor de la derecha, estaba desplazado de su postura normal, eso me hizo sospechar que a mi automóvil le habían hecho alguna mala pasada.

-No Pude ver a la persona, animal o cosa qué me dañó el automóvil Sr. agente

Así és cómo respondí a la pareja de policías locales que acudieron a mi llamada con una furgoneta de atestados. La pareja de agentes de la policía me dijeron:

-Sí usted no ha visto al agresor de su automóvil, nosotros no podemos presentar denuncia contra nadie, los jueces necesitan al culpable.

Sólo se limitaron a tomar dos fotografías, de las dos rayas, que habían dejado en el coche y me dijeron:

-Sí usted se entera de algo, o consigue recoger más información sobre el autor de los hechos, nos llama por teléfono y pregunta por los dos agentes de guardia en atestados el día dos de abril que ellos tomarían declaración a la persona qué presuntamente me había rayado el coche.

También me dejaron subrayado que si por el barrio hubiera alguna persona que se dedicara explícitamente a dañar los vehículos aparcados, de una forma que se podría llamar en serie, ellos guardarían la denuncia, y en el caso de qué se le detuviese, y luego se le juzgara yo podría presentarme en el juzgado cómo parte damnificada.

Se marcharon los policías locales en su furgoneta de atestados y yo me quedé sólo, mirando las nuevas dos rayas que decoraban mi vehículo. Pero pude observar que habían restos de pieles de pipas de girasol, detrás pegadas contra el protector de plástico que cubre la luz de freno y el intermitente.

Enseguida me imaginé la escena y pude ver con claridad cómo una persona o un grupo de pandilleros comían pipas y tiraban los restos llenos de saliva contra mi vehículo y después con algún objeto metálico rayaban mi Hyundai Accent.

Volví a la zona de carga y descarga para ver si había más restos de pipas por el suelo o si había alguno comiendo pipas de girasol por la zona en la que había dejado el coche aparcado unas horas antes.

Desde el balcón de la casa dónde vivo tengo, una vista privilegiada de la zona de carga y descarga de dónde dejé aparcado el vehículo ese día y sólo espero que el grupo de pandilleros o la persona que come pipas de girasol y tira las pieles cómo si lanzara un escupitajo, vuelva a aparecer para acercarme a ellos y pedirles daños y perjuicios por rayarme el coche.

Aún no había terminado el día cuándo apareció por mi casa mi hermano menor y le expliqué lo sucedido con el vehículo, éste comentó:

-Tengo en casa un bote de pintura gris metalizado aposta para el Hyundai, no te preocupes.

Ya que mi hermano fue el que compró el coche y durante años fue suyo hasta que arto de que se le rayara la pintura del automóvil, cada vez que entraba a su finca, por las zarzas y malas hiervas que hay en la montaña, me lo pasó a mi como regalo y para quitarse el marrón de tener que pintar el coche cada vez que entraba y salía de la urbanización dónde tiene la villa.

Así quedándome psicológicamente en paz, con qué mi hermano volviera a pintar de gris metalizado las dos rayas del vehículo, decidí olvidar el asunto y decidí no espiar por el balcón de mi casa para ver, quién comía pipas, y luego las expulsaba contra los coches, para más tarde, rayar con algún objeto las puertas del vehículo.

De todos modos esto no quedará así, seguí diciéndome:

- Si los pillo haciendo alguna fechoría contra los coches, o comiendo pipas de girasol en actitud provocativa, aprovechando que tengo la denuncia hecha, llamo a los dos agentes de la policía local que el Viernes Santo estaban de guardia y les acuso de destrozar el patrimonio propio o de ensuciar la vía pública.


Sobre esta noticia

Autor:
Pirlo De Félix (64 noticias)
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Tipo:
Suceso
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Distribución gratuita
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