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Régimen chino comete “al menos tres genocidios”, según un ex alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense

20/12/2021 04:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Partido Comunista Chino (PCCh) está cometiendo al menos tres genocidios, contra los practicantes de Falun Gong, los uigures y los tibetanos, según Robert Destro

Robert Destro, ex secretario adjunto de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, en Washington, D.C., el 8 de diciembre de 2021. (York Du/The Epoch Times)

Por: Danella Pérez Schmieloz y Jan Jekielek, Epoch Times

El Partido Comunista Chino (PCCh) está cometiendo al menos tres genocidios, contra los practicantes de Falun Gong, los uigures y los tibetanos, según un antiguo alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos.

“Las personas con las que tratan en China son traficantes de personas. (…) Están cometiendo un genocidio contra su propio pueblo”, declaró Robert Destro, ex secretario de Estado adjunto para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo, en el programa American Thoughts Leaders de EpochTV el 8 de diciembre.

“El genocidio es más que un asesinato (…) es la destrucción sistemática de una comunidad”.

Practicantes de Falun Gong

El Sr. Destro dijo que, aunque el grupo espiritual Falun Gong no es una comunidad étnica, el PCCh ataca a sus practicantes por sus creencias con “intentos sistemáticos de borrarlos, dispersarlos y obligarlos a pasar a la clandestinidad”, lo que se considera un genocidio.

Falun Gong, o Falun Dafa, es una disciplina espiritual que comprende ejercicios de meditación y enseñanzas morales basadas en tres principios fundamentales: Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Los practicantes han sido brutalmente perseguidos por el régimen comunista chino desde 1999.

La meditación de Falun Gong se veía como algo que acercaba a la gente a la auténtica cultura china, dijo Destro. Pero en 1996 o 1997, el Ministerio de Seguridad del Estado chino se dio cuenta de que el número de practicantes de Falun Gong en China probablemente superaba el número de miembros del Partido Comunista, lo que desencadenó la persecución. Según las estimaciones de la época, la práctica atraía a entre 70 y 100 millones de practicantes en China a finales de la década de 1990.

“En una sociedad totalitaria como esa, no puede haber una organización que rivalice con una visión diferente de lo que representa China… [es] una amenaza para su existencia”, dijo.

Practicantes de Falun Gong participan en un desfile para conmemorar el 22º aniversario del inicio de la persecución del régimen chino contra Falun Gong en Washington, el 16 de julio de 2021. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

Según Destro, ahora profesor de Derecho en la Universidad Católica de América, “no hay duda” de que Falun Gong cumple la definición de comunidad religiosa según la legislación estadounidense. Si los practicantes fueran perseguidos en Estados Unidos, como lo son en China, “todo el mundo estaría indignado”.

La represión institucionalizada del PCCh contra los practicantes de Falun Gong ha sido descrita por los expertos como un “genocidio en frío”, debido a los esfuerzos graduales y persistentes del régimen por aniquilar al grupo de practicantes durante las últimas dos décadas. Este término se utiliza en contraste con el “genocidio en caliente”, cuyo objetivo es eliminar a un grupo en un corto periodo de tiempo.

En 2006, surgieron acusaciones de que el PCCh había asesinado a practicantes de Falun Gong para vender sus órganos para trasplantes. Desde entonces, numerosas investigaciones han confirmado los espantosos detalles de esta atrocidad.

Según Destro, la extracción de órganos es una forma de tráfico de personas, de crimen organizado, pero si se lleva a cabo con el objetivo de erradicar a una determinada comunidad, entonces se convierte en un genocidio.

El Tribunal de China, un tribunal popular independiente presidido por Sir Geoffrey Nice, concluyó en 2019 que el régimen chino lleva años cometiendo la extracción forzada de órganos de presos de conciencia a una escala importante. El informe afirma que es “seguro” que los órganos proceden de practicantes de Falun Gong encarcelados y que es “probable que sean la fuente principal”.

Simpatizantes del Movimiento del Despertar Nacional del Turquestán Oriental se manifiestan ante la embajada británica en Washington, D.C., el 16 de abril de 2021. El grupo pide que se conceda a los uigures y a otros turcos que huyen de Xinjiang el estatus de refugiados y pide un boicot internacional a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en Pekín (China). (Drew Angerer/Getty Images)

Uigures

Los abusos contra los derechos humanos que sufren los uigures en Xinjiang “van desde capturar a personas de la calle y meterlas en un campo para que trabajen o para extraerles los órganos”, dijo Destro.

El 9 de diciembre, un tribunal popular independiente, conocido como Tribunal Uigur, dictaminó que el régimen chino había cometido un genocidio contra los uigures y otras minorías musulmanas del extremo occidental de la región de Xinjiang.

El Tribunal Uigur concluyó que el PCCh aplicó una “política deliberada, sistemática y concertada” para reducir la población uigur en la región mediante una serie de actos represivos como el internamiento masivo, la separación de familias, la esterilización y los trabajos forzados.

“Es simplemente asombroso cuando se ve la escala y el grado de deterioro de los derechos humanos que se está produciendo allí”, dijo Destro sobre la campaña del PCCh en Xinjiang.

Según Destro, los uigures sufrirán un destino similar al de los tibetanos, cuya cultura ha sido constantemente objeto de eliminación por parte del régimen chino. Esto “forma parte de la definición de genocidio”, dijo.

Manifestantes pro-tibetanos ruegan por los derechos humanos en el Tíbet durante una protesta ante el consulado chino en Sidney, Australia, el 18 de marzo de 2008. (Anoek De Groot/AFP vía Getty Images)

Tibetanos

En 1950, el PCCh se apoderó del Tíbet, hogar histórico de la etnia tibetana con tradiciones budistas únicas. Desde entonces, ha lanzado una campaña para despojar a la región y a sus gentes de su singular patrimonio cultural y religioso.

En un esfuerzo por eliminar la cultura tibetana, el PCCh ha recurrido al control de la población, ha prohibido la enseñanza de la lengua tibetana a los niños y ha intentado tomar el control de la formación de los monjes budistas, así como de la sucesión y reencarnación del Dalai Lama, según el Sr. Destro.

Añadió que la prensa occidental no ha cubierto los abusos de los derechos humanos en Tíbet de forma continua, por lo que la gente no suele oír hablar de este tema.

Por último, Destro dijo que, al tratar con China, el mundo occidental no debe considerar los negocios por separado de los derechos humanos, y las naciones deben evitar comprar productos fabricados con trabajo forzado.

“La legislación estadounidense prohíbe actualmente la importación de cualquier cosa fabricada con mano de obra esclava. ¿Vamos a aplicar esta norma o no? Si no vamos a hacerla cumplir, no me hablen de presión diplomática sobre China. A estas alturas todo es humo y espejos”.

Traducción: Lucía Aragón

 


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Autor:
Lucia Aragón (1262 noticias)
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Reportaje
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