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Reflexiones de Yoani Sánchez para el Congresista Howard Berman, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores

20/11/2009 17:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En los maletines: Una reflexión sobre la necesaria liberalización de los viajes de los norteamericanos a Cuba por Yoani Sánchez

Como en toda Isla, lo que nos llega de afuera siempre ha sido aquí un elemento catalizador de cambios y ansias de renovación. Recuerdo que a finales de los años setenta cuando se permitió a los exiliados cubanos reencontrarse con sus familias en Cuba, algunos de mis vecinos experimentaron un giro ideológico y económico en sus vidas.

http://www.cadal.org/fotos/Yoani_Sanchez_480x346.jpg

Junto a los maletines cargados de ropa y otros accesorios nunca vistos por aquí, llegaron las experiencias, opiniones y cuestionamientos de nuestros emigrados. Regresaban cambiados. Sin embargo, lo más impactante no eran sus jeans, sus zapatos sin remiendos o los billetes verdes que sacaban de sus bolsillos, sino lo que nos contaban de sus problemas y sus logros en Miami, New York o Atlanta.

Los exiliados cubanos y los turistas han traído, a lo largo de varias décadas, parte de la información que ha servido para socavar el mito de este supuesto "paraíso" donde habitamos. El intercambio familiar y amistoso a ambos lados del estrecho de La Florida, se ha convertido en una fuente de noticias de lo que ocurre fuera y dentro de nuestras fronteras. Nada hay más corrosivo para un Estado que pretende erigirse como el padre salvador de una Nación, que el testimonio personal de quienes -en otras latitudes- tienen mejores espacios para realizar sus sueños y una mayor tolerancia hacia sus opiniones.

En medio del monopolio informativo estatal, resulta un bálsamo la llegada de periódicos, revistas, anécdotas y datos portados -en el equipaje- por estos bienvenidos visitantes.

Ante la falta de evolución de nuestra actual situación política y social, una flexibilización de los viajes de los norteamericanos podría traer más resultados en la democratización de Cuba que la indecisa actuación de Raúl Castro.

Las posibles medidas que el actual presidente cubano puede implementar sobre nuestra realidad, van encaminadas a conservar el poder en sus manos; mientras que un gesto que propicie la diplomacia popular -esa que no se hace en los salones de protocolos ni en las cancillerías, sino cuerpo a cuerpo, cara a cara, a partir de la intensa interacción de las personas- propiciaría el despertar de la conciencia ciudadana, aceleraría el sentimiento de pertenencia a una comunidad mundial del que tan carente estamos los cubanos.

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En caso de que se levantaran sus limitaciones para entrar a Cuba, los norteamericanos volverían a disfrutar de un derecho que les ha sido menoscabado en los últimos años: el de viajar libremente a cualquier latitud, sin recibir una penalización por ello. Los ciudadanos cubanos, por nuestra parte, resultaríamos beneficiados a partir de la inyección de recursos materiales y dinero en efectivo que estos turistas del Norte gastarían en las redes alternativas de servicios.

La autonomía económica redundaría -de eso no tengo dudas- en autonomía ideológica y política, en un empoderamiento real. Los naturales lazos culturales, históricos y familiares que hay entre ambos pueblos lograrían un escenario real donde concretarse, sin la sombra de las actuales regulaciones y prohibiciones.

Con la eliminación de esas ya obsoletas restricciones de viaje, se pondría fin a uno de los principales elementos con el que la propaganda oficial sataniza -una y otra vez- a las administraciones norteamericanas y quedaría aún más en ridículo el anacrónico permiso de salida que necesitamos los cubanos para entrar y salir de nuestro propio país. De la frase dicha por el Papa Juan Pablo II, aquel enero de 1998 en la Plaza de la Revolución, quedaría por cumplir, solamente, la primera parte: "Qué Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba".

Confío en que se puedan desarrollar campañas publicitarias que concienticen al turismo estadounidense para que apoye y ayude a los ciudadanos cubanos, que priorice el sector social por encima del estatal, y que brinde su mano solidaria a las personas antes que a las instituciones oficiales. Junto a los maletines, las bermudas y las cremas solares, pueden llegar también el apoyo, la solidaridad y la libertad. Ambos pueblos saldríamos ganando.


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Excalibur (747 noticias)
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