Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que J. R. Lázaro escriba una noticia?

Reflexiones sobre la vida – 9 de mayo de 2011

08/05/2011 19:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La historia del viaje en autobús

El otro día cogí el autobús. Tenía que ir de una punta a otra de Madrid, así que prácticamente el recorrido fue entre la primera y la última parada. Había ya una gran cola para subir al autobús, y cuando por fin me tocó a mi, entre el cansancio de la espera y que el trayecto era muy largo decidí sentarme. Había un asiento libre al lado de una señora mayor, de esas que inspiran candor y ternura, y me senté. Yo no soy muy dado a la conversación, y por regla general me gusta ir a mi aire, así que me puse a mirar por la ventanilla.

No habían pasado ni dos minutos cuando me dijo:

-Oiga, ¿sabe usted si este autobús para en Carabanchel?-

-Si-, respondí, -pasa por ahí, así que tiene que tener parada-

-Gracias-, me dijo.

-Que señora tan amable-, pensé.

-Es que voy a ver a mi hija-

Me pilló distraído. -¿Perdone?-

-Que voy a ver a mi hija-

-Ya-, respondí como si me interesara.

-Voy una vez por semana a verla y la última vez me confundí de autobús-

-No se preocupe. Es este autobús-

-Gracias-

-¡Bueno!, parece que ya pasó…-

-¿Usted tiene hijos?-

-No-, respondí, sin intentar darle más conversación.

-Yo tengo tres hijos y dos nietos-, dijo con orgullo.

Como si a mi me importara.

-Los dos nietos son de la mayor, el mediano esta soltero, y la pequeña es lesbiana, así que no espero que me dé nietos-

-Ya-

-La mayor es funcionaria-

-¡Ah!

-Y trabaja en el ayuntamiento-

-¡Ah!

-Es que mi nieto el pequeño ha estado muy malito. Nos cogió unas paperas y se le complico con una infección de garganta. Se le pusieron los ganglios como huevos de gallina-

Se me revolvió un poco el estómago.

-Se le salían las puses por las orejas-

¡Ay!, dije.

-Estuvo muy malito el pobrecito. Lo tuvimos que ingresar en el hospital y todo porque se nos iba-

¡Caramba!

-Y mientras mi yerno, que es un borrachuzo que se pasa todo el día en el bar, no fue a verlo ni una sola vez-

-¡Pues si que…!

-Porque mi yerno nos ha dado muy mala vida a todos. Mi marido el pobre, que en paz descanse, murió el año pasado del disgusto que tenía-

-Será por estar contigo-, pensé.

-Se nos fue consumiendo de a poquito-

-Yo me hubiera ido de golpe-, pensé de nuevo.

-Y mi hija, pues a sufrir claro, porque en su casa la que trabaja es ella. Mi yerno es un vago y un calzonazos, pero como la dejo preñada, pues tuvieron que casarse-

¡Claro!. Empezaba a ponerme nervioso.

-Yo tampoco estoy muy bien. Vengo ahora del ambulatorio porque tengo las piernas muy hinchadas por la circulación-

-¡Ah!

-Tengo unas varices como morcillas de Burgos-

El estómago ya me hacía ruidos extraños.

-Y claro, con la pensión que me ha quedado pues no puedo ayudarles.

¡Ya!

De repente se calló, pero por poco tiempo.

-Mi hijo el mediano, el que no está casado, también es alcohólico-

¡Vaya familia!, volví a pensar.

-Estuvo en varios centros de desintoxicación, pero le echaban de todos. No aguantaba ni dos días sin beber-

¡Ya!

-También nos dio sus buenos disgustos. Más de una vez ha tenido que ir a buscarlo mi marido, que en paz descanse, para sacarlo del bar a las tres de la mañana porque no se tenía en pie-

¡Vaya!

-Hace dos años que no lo veo. Desde que lo metieron en la cárcel por atracar una joyería, pero le engañaron, porque él es muy buena persona. Es que iba con malas compañías-

-Si, un santo-, estuve a punto de decir.

-Y luego está la pequeña. Cuando nos dijo a mi marido, que en paz descanse, y a mí que era lesbiana, le dijo mi marido que no se preocupara, que tomando alimentos sin gluten se le pasaría, pero luego nos explicó lo que quería decir lesbiana. Otro disgusto.

-¡Claro!

Y ahora la pobre, que es muy buena, está con una chica que es muy mala con ella. Está todo el día drogada y dándole mala vida con unas y con otras. Para mi que hasta la pega y todo.

¡Ya!

A esa hace tres años que no la vemos.

-No me extraña-, pensé, -lo raro es que alguno se quede-

-Y el que es un angelito es mi nieto pequeño-

-¡Ya!

-Eustaquito le pusieron, como el abuelo-

-Si, si…-

-Pero es un niño muy enfermizo. Tiene sinusitis crónica y siempre está con la nariz taponada, y como pilla todo lo que tiene el hermano, pues se le juntaron las paperas con la sinusitis y cuando estornudaba era como apretar una gaita llena de mocos-

Un sabor extraño me vino a la garganta.

-Hace un año nos cogió también la varicela y se le llenó todo el cuerpo de pústulas…-

Reaccioné a tiempo.

-¡Señora!, le dije. -¡Que se le pasa la parada!-

-¡Ay, hijo!, menos mal que me ha avisado, porque es que me pongo a charlar y se me pasa el tiempo. Muchas gracias-

-De nada señora, buenas tardes-

Se bajó como a cinco kilómetros de Carabanchel. ¿Cómo no se me habría ocurrido antes?


Sobre esta noticia

Autor:
J. R. Lázaro (31 noticias)
Visitas:
2472
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.