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Reflexiones sobre la vida - 25 de abril de 2011

24/04/2011 22:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La próstata y su impacto en el estado emocional

El otro día bajé al bar a tomar unas cañas y me encontré con un amigo mío con el que suelo charlar de temas trascendentes como las mujeres y el futbol, y lo encontré algo abatido. Me comentó que tenía un problema de próstata y que aunque no parecía nada serio pues que estaba algo preocupado. Hablamos un rato sobre el tema hasta que me preguntó:

-¿Y tu, cuantos años tienes?-

-54-, le contesté.

-¿Y no te has hecho un examen de próstata?-

-Pues no, yo estoy bien-

-Eso pensaba yo-, me dijo, y entonces me dio un vuelco el corazón. Como ya he comentado, soy algo hipocondríaco, así que de repente note un cosquilleo en la zona genitourinaria, como si algo se estuviera moviendo por dentro.

Decidí ir al urólogo para que me echara un vistazo.

Cuando llegué a la consulta me atendió la recepcionista:

-Hoy no viene el doctor porque tenía un compromiso, pero hay un suplente-

-¡Bueno!-, pensé, -que más da uno que otro-

-Siéntese un momento que la doctora le atenderá en seguida-

Un escalofrío me recorrió el cuerpo.

-¿Perdone, ha dicho doctora?-

-Si. La doctora Sánchez sustituye hoy al doctor-

-¿Y no puedo volver otro día?-

-Pues es que ya no tengo hora hasta dentro de mes y medio-

-Bien-, me resigne, -que sea los que Dios quiera-

Una enfermera salió de la consulta y me nombró. ¡Una enfermera!, ni siquiera un enfermero. Respiré hondo y entre en la consulta.

Mientras la enfermera se sentaba en un rincón a tomar notas, la doctora me preguntó:

-¿Así que viene para un examen de próstata?-

-Si-, dije con un hilillo de voz.

-Bueno, bájese los pantalones y los calzoncillos-

-No-, dije con otro hilillo de voz.

-Quizá no me ha entendido, bájese los pantalones y los calzoncillos-

-No-, me volvió a salir de dentro.

-¿No le dará vergüenza?-

-Es que…..la enfermera….?

-La enfermera esta acostumbrada-

-Y….usted….-

-Yo soy médico-

-Ya, y si mañana tengo faringitis le juro que vengo, pero esto…-

-Vamos, no sea tímido-

-Está bien-, otro hilillo de voz. Y me baje todo.

La doctora se agachó, palpó durante un rato que me parecieron años, y sonrió. Por un lado pensé que esa sonrisa era buena señal y que todo estaba bien, por otro lado me inquietó un poco.

-¡Bueno!, está todo normal-, dijo, -ahora hagamos el examen de próstata-

-Perdone-, la interrumpí. ¿Es la primera vez que me hacen esta prueba. Básicamente en que consiste el examen?-

-Bueno, básicamente, le meto un dedo por el recto, lo muevo y busco a ver si hay algo-

La frente se me perló de sudor y me dio un vahído.

Palidecí levemente. -Gracias-, respondí, -básicamente lo ha resumido muy bien. ¿Y no se puede hacer una radiografía o una ecografía o una resonancia o …?-

-¡No!, hay que palpar-

Me dio como una arcada.

-¿Se encuentra bien?-

-Si, son los nervios …me ha venido como algo a la garganta….-

A mi tanto palpar ya me parecía abusivo, pero respiré hondo, una vez más, y le di mi consentimiento.

-Apóyese en la camilla y abra las piernas-

Otro vahído y mas sudor. Otra arcada.

Vi como se ponía un guante y le echaba vaselina, o lubricante…o aceite de motor. En ese momento ya todo me daba igual. Estaba delante de dos mujeres, solo faltaba la recepcionista, con los pantalones y los calzoncillos en los tobillos y con el trasero como un pato en una fuente esperando que me metieran un dedo por detrás. ¡El sueño de cualquiera!.

-Respire tranquilamente-, me dijo como si fuera fácil, y entonces todo ocurrió.

De repente toda mi vida paso por delante de mis ojos, desde mi estancia en el útero materno hasta que me bajé los pantalones. La habitación daba vueltas, sudaba por todo mi cuerpo, me entraron gases, el estomago me hacia ruidos, me zumbaban los oídos, se me nublaba la vista, tenía la boca seca, el aire no me llegaba a los pulmones, se me saltaban las lágrimas y me invadió una sensación de ridiculez como jamás en la vida había sentido.

-Bueno, pues ya está-, escuché lejanamente a la doctora mientras intentaba volver a la realidad.

-No hay ningún problema. Está todo perfecto-

Una vez más respiré hondo. Me coloqué la ropa como pude e intenté huir tan rápidamente como me fuera posible. Me dijo que si quería cita para dentro de seis meses (como si pensara volver), y le dije que ya llamaría yo.

He dejado de ir al bar. Temo que si me encuentro con mi amigo, simplemente lo mate.


Sobre esta noticia

Autor:
J. R. Lázaro (31 noticias)
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Tipo:
Opinión
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