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Reflexiones sobre la Descriminalización del Consumo de Drogas

14/08/2013 02:29

0 El debate para encontrar algún tipo de esquema de regulación para las drogas ilegales, y con ello cambiar el paradigma del combate al narcotráfico que tiene más de 40 años de vigencia, está abierto. Y, está lleno de desinformación, lleno de mitos y lleno de prejuicios ideológicos

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Reflexiones sobre la Descriminalización del Consumo de Drogas

 

Por: Teresa Da Cunha Lopes

 

Cincuenta y dos años después de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU ( 1), está creciendo el debate sobre las políticas públicas acerca del enfoque basado en la aplicación de la ley que domina las políticas sobre drogas a nivel mundial.

 

El debate para encontrar algún tipo de esquema de regulación para las drogas ilegales, y con ello cambiar el paradigma del combate al narcotráfico que tiene más de 40 años de vigencia, está abierto. Y, está lleno de desinformación, lleno de mitos y lleno de prejuicios ideológicos.

 

Este debate, para el ciudadano común pasa por una reflexión ciudadana sobre la descriminalización de la droga (de cualquier tipo de droga), que tiene que ir más allá de la liberalización del consumo y, de la separación jurídica y operatoria entre narcomenudeo y consumo privado, introducida en el Decreto- Ley aprobado en el 2006 o en el artículo 195 del código penal federal (2l).Pasa por una revolución coperniciana del acercamiento al problema social de las drogas . Pasa por un cambio de paradigma de un enfoque represor a un enfoque de Salud Pública .

 

En primero lugar, hay que puntualizar que REGULAR no es LO MISMO QUE LEGALIZAR . Asimismo hay que puntualizar que : despenalizar, descriminalizar y legalizar son tres conceptos diversos que tienen consecuencias jurídicas y practicas diversas. Según el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT): La “Descriminalización” implica la eliminación de una conducta o actividad de la esfera del derecho penal. La prohibición sigue siendo la norma, pero las sanciones por el consumo (y sus actos preparatorios) ya no caen dentro del marco de la ley penal. En su contrario, la “despenalización” se refiere a la relación de la sanción penal dispuesta por la ley.(3)

 

La cuestión de la legalización rebasa el debate interno, la esfera nacional, y en este punto Roberto Campa Cifrián subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación tiene razón al señalar: “ que es necesario que el tema se lleve al debate en el entorno internacional”, ya que los Países miembros de la ONU, tienen que renegociar los términos de las Convenciones y Tratados Internacionales firmados en la materia en el marco de las Naciones Unidas.

 

Es, también necesario colocar muy claro, el punto de partida para el debate y este es sin duda el hecho de que el paradigma vigente en materia de política pública, tanto a nivel internacional como nacional no ha dado resultados y que, tal como lo colocaron los ex-presidentes de Brasil, Colombia y de Mexico, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo que encabezan la presidencia de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, y que paso a citar:

 

“40 años de inmensos esfuerzos no lograron reducir ni la producción ni el consumo de drogas ilícitas. En México y Centroamérica, la violencia y la corrupción asociadas al tráfico de drogas representan una amenaza a la seguridad ciudadana y a la estabilidad democrática”.

 

O sea, las estrategias represivas, vulgo, la prisión simplemente no es la respuesta al consumo de drogas y a los delitos menores relacionados con estas sustancias. Tenemos que encontrar una respuesta mejor. Tenemos que encontrar una respuesta más humana. Tenemos que encontrar una respuesta que permita mejores resultados.

 

Podemos afirmar, que hoy estamos frente a un contexto político, jurídico, cultural en que no sólo el debate está presente en los programas de análisis político, en la pluma de los periodistas o en las tertúlias de café, pero sí que saltó a la primera plana del quehacer político, con la reciente legalización de la marijuana en Uruguay, con la iniciativa de regulación de Nueva Zelandia y con las iniciativas en preparación en el Distrito Federal y en el Estado de Morelos.

 

Sin embargo, este debate público, urgente y necesario sobre la posibilidad de regulación del consumo de drogas, aparece contaminado, en el caso de México, por tres elementos:

 

1.- por la violencia vivida en el país; 


 

2.- por la oposición ideológica entre diversos sectores de la sociedad mexicana que impiden la construcción de una discusión racional y no emocional sobre este tema


 

3.-por un desacuerdo fundamental (íntimamente conectado con la alínea 2) entre dos visiones de País, una, profundamente anclada en el "pasado de una ilusión" y la otra, en una "imago mundi" post- moderna que quiere posicionar a México como un actor-clave en las transformaciones jurídicas y sociales del siglo XXI .

 

Para aportar elementos concretos a este debate y hablar de los efectos positivos de la descriminalización sobre el control sanitario de la drogadicción pienso que se debe  examinar el caso de Portugal, que es un ejemplo con más de diez años de implementación, citado y “copiado” a nivel mundial . y colocarlo en su debida ubicación: el de un problema de salud pública, con componentes epidémicas.

 

 Citando nuevamente a Cardoso: “Al descriminalizar el consumo de todas las drogas, Portugal rompió con un paradigma mundial. “

 

En vez de insistir en medidas represivas que en el mejor de los casos resultan inefectivas, y contraproducentes en el peor, Portugal, un país pequeño conocido por su conservadurismo, su fuerte tradición católica y un reciente surgimiento como democracia, optó por un enfoque audaz que favorece políticas más humanas y eficientes.

 

Este nuevo enfoque implementado desde el 2000 (4), es considerado como referencia por la Comisión Mundial de Políticas sobre Drogas, fue objeto de un informe de seguimiento en el 2009 por el Cato Institute y de un estudio de fondo por la organización Open Society en el 2012 .

 

Al instalar el nuevo paradigma de la descriminalización en el centro de su política pública y como soporte doctrinal de su marco normativo en la materia, Portugal efectivamente aplica una de las recomendaciones centrales de la Comisión Global sobre Políticas de Drogas, a saber: “Acabar con la criminalizaión, marginalización y estigmatización de las personas que consumen drogas pero que no perjudican a otros... Reemplazar la criminalización y el castigo a personas que consumen drogas con el ofrecimiento de servicios de salud y de tratamiento para quienes los necesitan”.

 

Al trasladar el tema de la posesión personal totalmente fuera del ámbito de la aplicación de la ley, y llevarlo al campo de la salud pública, Portugal ha dado al mundo un significativo ejemplo de cómo las políticas nacionales sobre drogas pueden operar para beneficio de todos.

 

Durante la década pasada, Portugal ha experimentado una significativa reducción de nuevas infecciones por VIH y de muertes relacionadas al consumo de drogas. En lugar de languidecer en las cárceles, los consumidores dependientes de drogas en Portugal ahora reciben tratamiento efectivo y programas compasivos que los integran nuevamente a la sociedad. Incluso las fuerzas del orden se han beneficiado, en la medida en que la policía tiene ahora libertad para concentrarse en interceptar el tráfico a gran escala y a investigar y perseguir redes internacionales de traficantes. Como resultado, la seguridad pública se ha incrementado.

 

El ejemplo de Portugal demuestra que la descriminalización no incrementa el consumo de drogas. Por el contrario, se ha comprobado que estrategias pragmáticas y humanitarias pueden, en efecto, reducir el consumo, reducir la adicción y reducir la reincidencia asociados a las drogas, así como la infección por VIH.

 

Este precedente me da esperanzas de que podemos superar la propaganda bélica de la “guerra contra las drogas” impulsada por el temor, que paraliza a las sociedades e impide las reformas. Trece años de aplicación del paradigma descriminalizador y del enfoque de Política de Salud humanitaria y digna, hacen la prueba que estrategias basadas en el respeto por la dignidad humana y el derecho a la salud pueden incrementar la seguridad pública.

 

NOTAS

1ONU, Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes http://www.incb.org/documents/Narcotic-Drugs/1961-Convention/convention_1961_es.pdf, enmendada por el Protocolo de 1971

2 Código Penal Federal, Libro Segundo, Título Séptimo, Delitos contra la Salud, Capítulo I. De la Producción, Tenencia, Tráfico, Proselitismo y Otros Actos en Materia de Narcóticos, Art. 195 consultado en línea en la dirección http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/8/218.htm?s=

3Para entender las diferencias entre descriminalización y despenalización, consultar Greenwald, G. (2009), Drug Decriminalization in Portugal; Lessons for Creating Fair and Successful Drug Policies [Descriminalización de Drogas en Portugal; Lecciones para Crear Políticas Justas y Exitosas sobre Drogas]. Instituto Cato, p. 2

4Ley No 30/2000 de 29 de noviembre de 2000. Portugal

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