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Redescubriendo el sentido de la propia vida

07/04/2011 23:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Introducción Durante muchos años, la búsqueda del sentido de la vida fue un objetivo específico de la Filosofía (1), la Ética y de las diferentes religiones

Pormenorizar las observaciones, las conclusiones e indicaciones de cada una de estas disciplinas y sus autores excede en mucho el propósito de esta introducción.

Conocer el sentido de la vida resulta básico para saber hacia dónde orientamos nuestras acciones, en dónde colocamos nuestros esfuerzos y que nos esmeramos en ser, poseer, desarrollar o conservar en todas las áreas de nuestra vida (espiritual, profesional, familiar, económica, etc.)

En diferentes pasajes de la humanidad, el sentido de la vida se recibía como un todo indiscutible y proveniente de figuras o personas reconocidas por su autoridad religiosa, moral, cultural, etc.

En la última centuria, sólo para realizar un corte temporal arbitrario (3), y vistos los cambios y transiciones de la Humanidad, la búsqueda de un sentido de la vida global y aplicable a todas las personas ha ido paulatinamente convirtiéndose en la búsqueda de mí sentido para mí vida.

Este cambio de orientación, si bien no generalizable a todas las personas, puede observarse en progresivo avance.

El Rol de las Psicoterapias en la búsqueda del sentido de la propia vida

e las psicoterapias y , por ende la mayor parte de los psicoterapeutas, no suelen abordar en forma sistemática este tema.

Más aún, para un número extenso de psicoterapeutas la aparición de este tema traído por el propio paciente es abordado de un modo lateral, preocupándose excesivamente por el pasado que induce la preocupación del consultante sobre el sentiSi se exceptúan algunas psicoterapias (4) que han abordado el tema del sentido de la propia vida, la mayor parte ddo de su vida o realizando pormenorizadas conjeturas sobre el futuro de ese paciente.

Es muy infrecuente, en pocas palabras, en la práctica cotidiana de las psicoterapias que:

a) El tema sea traído a colación por el propio psicoterapeuta (por sesgos de su propia formación, desconocimiento de técnicas específicas para abordar la temática, sobresimplificaciones del asunto – tales como:”estás en la crisis de los 40”, “estás en la pubertad”, “está atravesando el síndrome del nido vacío”- o errores diagnósticos – tales como “estás deprimido y por eso te preocupa el sentido de tu vida”, “ está muy estresado y por eso le angustia su futuro”, etc.)

b) El tema sea explícitamente referido por el paciente (porque no considera que su psicoterapia sea el ámbito donde abordar el tema, no supone que su psicoterapeuta sea la persona con quién abordar su preocupación, teme que se produzca “una interpretación” inadecuada de esta problemática, etc.).

C) La evaluación y potencialmente el hallazgo de un sentido para la vida de cada paciente debe ser campo de otras disciplinas.

D) Se suponga que abordar la temática del sentido de la vida sea una invasión inapropiada en las convicciones personales

e) y, último pero nada infrecuentemente, se parta de la premisa de que todas las personas conocen el sentido de su propia vida

. El sentido de la propia vida en la práctica de la Psicoterapia Zen

En una encuesta realizada en nuestra práctica profesional durante 2010, en un universo de pacientes de diferente género, edad, condición cultural, socioeconómica el 65 % de las personas no presentaban problemáticas de Salud Mental clínicamente significativas.

La proporción de hombres (68 % del total de los pacientes masculinos) que refirieron ese vacío fue ligeramente mayor que el de las mujeres (63% del total de las pacientes femeninas)

El total de personas consultadas fue de 304.

Es decir sus manifestaciones no reunían los criterios universalmente aceptados para, por ejemplo, Depresión, Fobias, Trastornos Psicóticos, Adicciones, Trastornos de Personalidad o de Adaptación etc.

¿Por qué esos pacientes consultaban?

Las respuestas de esas personas eran típicamente las siguientes: “Siento un vacío interior”, “No sé para qué estoy en el mundo”, “Mi vida ha sido exitosa pero no sé cómo seguir”, “Me gustaría recuperar el gusto por algún proyecto” o “Dejé inconclusos muchos de mis sueños y no veo como retomar la senda”.

Como era esperable, para algunas de las personas, esas preguntas habían sido precipitadas por situaciones vitales propias o de seres queridos, por ejemplo: una muerte, una mudanza, una separación matrimonial, etc.

Pero aún esas personas podían, si se les preguntaba específicamente, referir que la búsqueda de un sentido a su propia vida era bastante previa a la aparición de ese suceso precipitante.

En nuestra experiencia clínica, mucha gente que llega a experimentar ese vacío interior ha venido (en la mayor parte de los casos) “utilizando” conciente (en la minoría de las ocasiones) o inconcientemente (en la mayor parte de las veces) diferentes procedimientos para no enfrentar la pregunta sobre el sentido personal de su vida tales como trabajar desmedidamente, llenarse de actividades de diferente índole, proponerse objetivos concretos en materia educacional, económica, etc, que –una vez alcanzados- dan lugar nuevamente al agobio que acompaña a esa sensación de vacío.

Así, por ejemplo, para la mayor parte de las personas son las rutinas diarias las que los organizan, permitiendo que funcionen socialmente y que estén en marcha hacia aquello que se han preocupado por crear o mantener (trabajo, estudio, bienes materiales o de status, etc.)

Pero al mismo tiempo, las rutinas generan dos consecuencias:

La primera, que podríamos llamar utilitaria, es que nos permite continuar con la “máquina” vertiginosamente en marcha hacia “delante” e intentar ser “exitoso”, “triunfador”, etc.

La segunda consecuencia es una sensación de disconfort o de que “nuestra vida se nos va sin ser dichosos y sin cumplir con lo que queremos para sentirla propia y con sentido”.

Por ejemplo; en nuestra experiencia, no menos del 70 % de las personas laboralmente activas continúa pensado en sus obligaciones laborales al menos los 4-5 primeros días de haber iniciado sus vacaciones. Un porcentaje menor pero en crecimiento nunca “termina” de estar de vacaciones.

Esta es una muestra clara de que cuando desaparecen las rutinas (o terminadas relaciones o actividades) emerge lo que se hallaba en el fondo.

La sensación de vacío existencial

Nada raro es ver, en la práctica clínica, que una persona sea percibida como “exitosa” por los demás (incluyendo su familia, amistades, compañeros, etc.) y se perciba a si misma como “vacía interiormente”. Y qué en esa dicotomía concurra a atenderse.

¿Cómo definimos el vacío existencial en Psicoterapia Zen?

Cómo ha sido previamente mencionado, el tema del sentido de nuestra existencia ha sido ampliamente estudiado por las diferentes religiones y miradas filosóficas, que han contribuido con sus propias definiciones.

En Psicoterapia Zen intentamos enunciarlo de un modo sencillo y práctico, llamando vacío existencial a la íntima sensación que una persona (sin un desorden de Salud Mental al que se le pueda adjudicar esa sensación) tiene de asistir a la marcha y el presente de su vida como muy alejadas de sus propias esperanzas y felicidad personal; por un periodo relativamente largo de su vida (tres o más meses).

¿Se puede hablar de síntomas específicos del vacío existencial?

Basados en la definición previa podemos encontrar evidencias o síntomas específicos de vacío existencial, que pueden ser referidos por el propio paciente (“no entiendo adónde voy”, “no le encuentro lógica a mi vida”, etc.) y /o por detectados por parte del terapeuta.

Algunos indicadores (aunque nunca exclusivos de pérdida del sentido de la vida o vacío existencial) son: desgano, pérdida de la capacidad de sentir placer, indiferencia, sensación de que el tiempo pasa y se han dejado de lado los deseos propios de realización personal, alteraciones en el sueño, búsqueda constante de cambio (de vivienda, trabajo, pareja, etc.), disminución de la autoestima, desesperanza, nihilismo, etc.

Frente a signos que pueden remitir a vacío existencial; ¿cómo se evita el error diagnóstico con otras entidades que pueden presentar signos semejantes?

Para la mayor parte de las personas el diagnóstico diferencial con, por ejemplo: Depresión, Trastornos por Ansiedad, Trastornos Adaptativos es relativamente sencillo.

En auxilio de una adecuada diagnosis vendrá la historia personal del consultante, la pericia del psicoterapeuta y el uso adecuado de un algoritmo de proceso diagnóstico, que se extiende por 2- 3 entrevistas y que puede apelar a tests y escalas de uso universal, a ser completadas por el paciente o por el terapeuta, que son muy específicas y cuentan con u

Nos hemos referido previamente a la Psicoterapia Zen. Es pertinente recordar algunas características de esta escuela psicoterapéutica.

La Psicoterapia Zen puede ser útil para todas las personas con independencia de su edad, genero, inclinación religiosa u otras variantes individuales. En la Psicoterapia Zen abordamos los problemas humanos desde varios ángulos y procedimientos, de un modo compasivo y pacífico.

Se intenta generar un ambiente propicio, dentro de un marco altamente profesional, no sólo para enfrentar los problemas actuales de cada paciente sino además crear una nueva mirada en la vida cotidiana del mismo.

La Psicoterapia Zen está instrumentada en cuatro ejes, que intentarán ponerse en el siguiente esquema de trabajo que se desglosa.

Eje I: El marco de atención

Las entrevistas son más largas que en las psicoterapias habituales. El trato es cordial, cálido y amable. Se jerarquiza el humor, la informalidad y se permite y estimula un ámbito relajado

El abordaje psicoterapéutico es compasivo, activo y acrítico. El régimen de citaciones depende de la evaluación que se haga de las reales necesidades de atención, realizada junto con el paciente.

Eje II: La Psicoterapia Zen propiamente dicha

La Psicoterapia Zen o psicoterapia basada en el budismo es una psicoterapia cognitivo existencial, emparentándose por ello con la psicología cognitiva y el Budismo Zen como fuera enseñado desde Buda a la fecha.

Usando técnicas propias de la psicología cognitiva (toma de perspectiva, afrontamiento, reestructuración cognitiva, soporte familiar y del entorno, etc.) alcanzamos dos objetivos. El primero es estudiar cómo las personas entienden y utilizan las informaciones que llegan desde sus sentidos, imaginación, recuerdos y fantasías al campo de su conciencia. El segundo objetivo es evaluar cómo esas cogniciones condicionan nuestra conducta. De acuerdo a cómo percibimos el mundo, nos comportamos. Si lo percibimos amenazante nos sentimos a la defensiva. Si sentimos a nuestro mundo interno y externo en paz actuamos pacíficamente.

El Budismo Zen Es una de las escuelas del budismo más conocidas y apreciadas en Occidente. El Zen afirma la necesidad de acceder al “mundo tal cuál es”. El Zen es por antonomasia la tradición budista de la intuición y la espontaneidad. En el Zen se anima al otro a mantener su atención en el momento presente, confiando en la sabiduría innata de todo ser humano para realizar todo su potencial.

La Psicoterapia Zen:

1. Enfatiza la importancia del aquí y ahora del paciente, mostrando el error que proviene de sobreestimar la importancia del pasado o la anticipación del futuro.

2. Ayuda a lograr el desapego por todo tipo de codicia, generando un inmediato cese del sufrimiento en todas sus variantes.

3. Intenta la transformación de las creencias erróneas y sin basamento lógico - que constituyen fuentes importantes de nuestro sufrimiento- en un modo de vincularse con la vida racional, práctico y agradable.

4. Permite que la necesidad humana de trascendencia encuentre un espacio de respeto y apreciación.

5. Enseña y educa en la práctica de la compasión y la paciencia del paciente para con sí mismo y para con los demás.

6. Desarrolla en el paciente un modo respetuoso de ver y aceptar su diversidad y la de los demás.

7. Explora y diseña nuevos paradigmas de progreso, éxito, responsabilidad y objetivos a ser alcanzados en la vida.

8. Comprende y promueve todo tipo de actividad recta que permita una vida con plena libertad.

9. Modifica y enfatiza el error en conceptos que promueven el sufrimiento, tales como culpa, pecado, autoboicot, castigo, etc

10. Integra en su práctica cotidiana todos los avances técnico-científicos con una mirada humanística y de trascendencia personal.

Eje III: Meditación en la Psicoterapia Zen

Uno de los procedimientos que utilizamos es la práctica habitual es la meditación, en el ámbito de la propia entrevista y en el consultorio.

Para ello recurrimos a técnicas propias del Budismo.

Todos los ejercicios de meditación que practicamos en la Psicoterapia Zen se pueden realizar después de la entrevista terapéutica y brindan una mejoría en la calidad de vida.

Eje IV: Aceptación y fomento de los avances de las neurociencias y la psicofarmacología

La Psicoterapia Zen no sólo no se opone sino que admite y recibe de muy buen grado todos los avances de las neurociencias y la psicofarmacología en términos de métodos de diagnóstico, prevención y tratamiento de los problemas de salud mental, espirituales y de adaptación cotidiana de la persona en un mundo muy exigente y difícil de transitar en paz.

Adicionalmente promueve el uso de herramientas objetivas y subjetivas de evaluación de la mejora del paciente, desde un marco de probada eficacia, con el propósito de que el paciente pueda evaluar su propia evolución.

¿Cómo trata la Psicoterapia Zen la sensación de vacío existencial?

n alto grado de fiabilidad.

¿Qué es la Psicoterapia Zen?

Una vez realizado el diagnóstico de vacío existencial, y con base en los fundamentos referidos previamente, se intentará que la persona trabaje en las siguientes áreas, entre otras:

a) Evite entrar en análisis generales. Por ejemplo que no use su tiempo prioritariamente en tratar de discernir “ ¿cuál es el sentido de la vida?” sino que se plantee la pregunta más sencillamente como “¿Cuál es el sentido de mi vida?”.

B) Empiece descartando aquellas respuestas para superar su vacío existencial que claramente no se asocien con ser más feliz en el presente momento y siga usando sus recursos (junto al terapeuta) para hallar el sentido a su propia vida.

C) Entienda que, aunque corrientemente se declame lo contrario, nuestro modelo de organización social no está construido teniendo como prioridad la búsqueda de la felicidad sistemática de sus integrantes. Por el contrario, las ocasiones de felicidad “deben” ser pocas, específicas y definidas (por ejemplo: las fiestas de fin de año, las vacaciones, etc.) y que “debemos seguir tirando para adelante” sin solución de continuidad hasta algún futuro impreciso.

D) Fundado en esto, se trabaja junto con el paciente para que observe que criterios tales como el “éxito”, el “poder”, la “fama”, “la belleza” no necesariamente son sinónimos de felicidad y libertad.

E) Reconozca que, finalmente, su vida es su vida.

Su vida no es, por así decirlo, un gran espectáculo interactivo en el que cualquiera puede opinar, decidir u obrar.

f) Observe que el permiso que cada uno da a los demás para influir en su vida personal es suyo, limitado a aspectos puntuales de su vida y puede revocarse por su decisión cuando cada uno lo vea apropiado.

G) Recuerde que nació libre y que fue siendo condicionado por múltiples factores a lo largo de su vida. Que esos condicionamientos pueden ser modificados poniendo la felicidad como centro.

H) Recupere su libertad para atender, al menos con tanta vehemencia, a la búsqueda de su felicidad como al cumplimiento de su rol familiar, social, laboral, etc.

Esas herramientas, sumadas a un trabajo concienzudo y libre son en nuestra experiencia profesional, muy buenas bases para que la persona encuentre su sentido a su vida, de un modo compasivo con sí y con los demás, y lo ejerza de pleno derecho.

Aquí, ahora y así.

Dr Jorge Rovner

psicoterapiazen@gmail.com

www.psicoterapiazen.com

1) Por ejemplo el Existencialismo, la Filosofía Kantiana, etc.

2) Las grandes religiones monoteístas, entre otras.

3) La Aparición del Materialismo, por ejemplo.

4) Podemos mencionar, entre los escasos ejemplos, al Análisis Transaccional, la Logoterapia y la Psicología


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