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Recomendaciones para protegerse de los rayos solares

23/06/2009 14:37 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El destino turístico preferido en las vacaciones es la playa: arena, agua y mucho sol que hay que tomar con precaución. En las próximas líneas desarrollamos una breve guía que le ayudarán a tomar las medidas adecuadas

Un consejo reiterado es “hay que protegerse del sol”, sobre todo en un país tropical como Venezuela y más aún en estos tiempos en los que se han detectado severos daños en la capa de ozono. Antes de saber cuáles medidas tomar, es preciso entender cómo las emisiones del astro rey actúan sobre nuestra piel, sabiendo en principio que hay tres tipos de rayos ultravioleta: tipo A, tipo B y tipo C.

En función de la longitud de onda, estos rayos actúan en tres bandas:

§ UVC: 200 A 290 nm. Este es el rayo ultravioleta puro, siendo una luz no visible. Genera daños muy profundos, a nivel de regeneración celular, actuando sobre el ADN (cambia la cadena de regeneración celular). Radiación germicida, pertenece a los ultravioleta lejanos. Las fuentes de radiación artificial pueden emitir esta onda. Los rayos UVC penetran actualmente al planeta debido a la lesión en la capa de ozono.

§ UVB: 290-320 nm. Provocan la pigmentación tardía y reacción inflamatoria aguda caracterizada por eritemas (enrojecimiento), edema (hinchazón), dolor y hasta vesiculación (ampollas). Su acción provoca la descamación a los días y el pico de mayor molestia es a las 24 horas. Genera lesiones como la fotocarcinogénesis por exposición solar (cáncer de piel).

§ UVA: 320-400 nm. Son los responsables de la inmediata pigmentación oscura del bronceado. También se encuentra en cámaras de bronceado y su acción es sobre la melanina ya existente. Pertenece a los ultravioleta cercanos. Produce cambios cutáneos tales como melasmas (manchas oscuras), elastosis solar (pérdida de turgencia en la piel). También ocasiona pliegues, surcos y arrugas.

El fotodaño

La médico estético Carmen Beltrán señala que el fotodaño depende de la cantidad de rayos solares recibidos desde el nacimiento, por lo que su efecto es acumulativo. Se clasifica en grado I, grado II y grado III (clasificación de Glogau)...

La especialista explica que el grado I genera alteraciones a nivel de la epidermis provocando textura rugosa, aspereza, opacidad, pecas (esfélides) y melasma. El fotodaño grado II es la acentuación del primero, pero con daño a nivel de la dermis, presentando pigmentación más acentuada, queratosis actínicas y seborreicas (éstas son las lesiones negras descamativas que popularmente llaman “manchas de viejo”), así como líneas de expresión acentuadas.

La doctora Beltrán continúa indicando que el grado III exhibe alteraciones que llegan hasta la dermis profunda. Entre sus signos se cuenta la piel apergaminada con tinte amarillento -como la que suelen tener los pescadores- y todo tipo de cambios pigmentarios: esfélides, melasmas, léntigos, queratosis, etc..

El fotodaño depende de la cantidad de rayos recibidos y también del fototipo cutáneo (color de piel), siendo las pieles oscuras más resistentes que las blancas.

Cuadro de fototipos cutáneos de Fitzpatrick

Fototipo I

Siempre se quema, nunca se broncea (blanco)

Fototipo II

Generalmente se quema, rara vez se broncea (blanco)

Fototipo III

A veces se quema, usualmente se broncea (blanco)

Fototipo IV

Rara vez se quema, broncea con facilidad (marrón moderado)

Fototipo V

Muy raramente se quema, broncea muy fácilmente (marrón oscuro)

Fototipo VI

Nunca se quema, siempre broncea (negro)

Cómo protegerse del sol

Los mecanismos de defensa van desde el uso de filtros y pantallas solares, hasta la utilización de gorras y lentes oscuros.

El fotodaño depende de la cantidad de rayos solares recibidos desde el nacimiento, por lo que su efecto es acumulativo

Apunta la doctora Carmen Beltrán que los filtros pueden ser químicos o físicos. Los primeros absorben los rayos ultravioletas y los físicos los repelen. También están las llamadas pantallas solares, las cuales mezclan los filtros químicos y físicos bloqueando completamente los rayos, por lo tanto, al ser aplicados impiden el bronceado. Este es el caso de Cetaphil Defense® SPF 50+ del laboratorio Galderma, cuya composición consta de siete filtros solares químicos y un filtro físico.

Como guía para el consumidor común se puede indicar que los filtros químicos son constituidos por los siguientes ingredientes: serie PABA (UVB), serie de los salicilatos (UVB), Cinamato (UVB), Benzoferonas (UVA), Parsol (UVA) y Antralinatos (UVA).

Los filtros físicos son: Dióxido de titanio, talco, calamina, óxido de zinc, petrolato rojo y óxido de hierro. Vale indicar que las últimas generaciones de protectores contienen agentes fitobiológicos con acción regenerativa celular como el té verde o el extracto de un helecho centroamericano llamado Polypodium Leucotomos. Éste ingrediente está presenten en Heliocare 50® de la casa española Cantabria, el cual se administra –inclusive- vía oral, ya que viene además de las presentaciones tradicionales tópicas, en cápsulas.

Adicionalmente vale acotar que en las estanterías comerciales están disponibles presentaciones tópicas, como crema, gel, loción y spray. Las cremas son idóneas para pieles secas, maduras y para niños. Las lociones y el gel son fabulosos para pieles grasas y el spray es apropiado para la superficie corporal.

Una advertencia hecha por la especialista es que recientemente los entes encargados de clasificar los factores de protección llegaron a un acuerdo que evita ofrecer un factor de protección solar mayor a 50, porque sería una oferta engañosa.

¿Water proof – Water resistant? En qué se diferencian

Los filtros solares que se hallan en el mercado suelen tener escrita en la etiqueta una de estas dos alternativas: “water proof” o “water resistant”. La diferencia entre ellos es el tiempo que protegen del sol posterior a una inmersión, teniendo el primero una acción de 80 minutos, y el segundo de 40 minutos.

Recuerda la doctora Carmen Beltrán que todos los protectores solares deben colocarse de 20 a 30 minutos antes de exponerse al sol y deben reaplicarse cada 2-3 horas según la exposición. La aplicación debe ser homogénea en toda la superficie.

Para enfatizar la protección, también se recomienda vestir ropa de colores claros hecha a base de algodón y siempre, después del bronceado, es pertinente colocar productos “after sun”. Adicionalmente es necesario que la persona beba abundante agua y también consuma vitaminas C y E como tratamiento regenerativo y antioxidante para la piel.

Estas recomendaciones deberían ser acatadas cotidianamente tanto por niños, mujeres y hombres, con énfasis en el período vacacional, que es el momento en que las personas suelen asolearse más. De esta manera se resguarda la salud.

Para mayor información sobre Medicina Estética, recomendamos revisar el site: www.carmenbeltran.com.


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Reportaje
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