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Raúl Castro impulsa ajustes, pacta con Iglesia y erosiona a disidencia

28/12/2010 07:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El presidente cubano Raúl Castro cerrará 2010 con un marcado protagonismo al impulsar un programa de ajustes denominado “actualización” del modelo socialista y pactar con la Iglesia Católica la liberación y envío a España de presos políticos. La próxima celebración del postergado VI Congreso del Partido Comunista (PCC), del 16 al 19 de abril, que deberá rectificar históricos errores para que la Revolución no se “hunda”, es otra de las decisiones de Castro, que en febrero cumplirá cuatro años en el gobierno. Aunque La Habana obtuvo otra vez masivo apoyo internacional para que cese el embargo de Estados Unidos, el año que termina registró el fallido intento de mejorar las relaciones con ese país, pese a los buenos augurios iniciales al estrenarse la administración de Barack Obama. Raúl Castro cerró la última sesión anual ordinaria de la Asamblea Nacional (parlamento) con un discurso de dos horas, inusual en él, en el que delineó la estrategia política que seguirá su gobierno, tanto en temas económicos como sociales y políticos. “O rectificamos o ya se acabó el tiempo para seguir bordeando el precipicio. Nos hundimos, y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”, aseveró Raúl, quien remplazó en febrero de 2008 a su hermano Fidel Castro, tras casi medio siglo en el poder pero que estuvo al borde de la muerte en 2006. “Las medidas que estamos aplicando y todas las modificaciones” para “la actualización del modelo económico, están dirigidas a preservar el socialismo, fortalecerlo y hacerlo verdaderamente irrevocable”, dijo para acotar hasta dónde llegarán los “cambios estructurales” anunciados. “Se está jugando la vida de la Revolución”, dijo y reiteró que este Congreso partidista es el último en el que participará “la generación histórica. El tiempo que nos queda es corto”, dijo refiriéndose a la edad de los actuales líderes, que bordea los 80 años. Aunque las reformas “raulistas” contienen identificables mecanismos de mercado y varios especialistas ven en ellas el avance hacia una economía mixta, los funcionarios del gobierno insisten en que no habrá una vuelta al capitalismo en la isla de 11.2 millones de habitantes. Entre los cambios figuran el recorte en los próximos años de un millón 300 mil empleos estatales, 500 mil hasta abril de 2011; la ampliación del pequeño sector privado, la disminución de gastos públicos y subsidios. Además, la admisión de más capital extranjero, autonomía empresarial y un fuerte sistema fiscal. La apertura económica, dijo Raúl, implica “cambiar la mentalidad” de los dirigentes y la población ante el nuevo escenario, pero muchos isleños ven con escepticismo las reformas, pues otros proyectos de “rectificación” han naufragado. “No habrá retroceso”, aseveró el líder isleño. Acostumbrados al igualitarismo y paternalismo estatal, participantes en reuniones públicas para analizar el proyecto de programa del congreso del PCC han expresado su preocupación por los despidos masivos y el adelgazamiento de la libreta de abastecimientos (racionamiento). Sobre las relaciones con Washington, menos ríspidas con Obama que con George W. Bush, hay pocas expectativas pues Castro concluyó que en Estados Unidos “no se aprecia la menor voluntad de rectificar la política contra Cuba, ni siquiera para eliminar sus aspectos más irracionales”. En el plano económico, Cuba concluirá 2010 con un modesto crecimiento de 2.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), la meta de llegar en 2011 al 3.1 por ciento, reducir el gasto público, incrementar las exportaciones y aumentar la productividad laboral, pero con salarios muy bajos. El año que termina fue testigo de un inédito diálogo entre Castro y la cúpula de la Iglesia Católica de Cuba que desembocó en la liberación de presos políticos, una medida que quitó presión internacional a los reclamos a La Habana para respetar los derechos humanos. El cardenal Jaime Ortega inició el 19 de mayo pasado un diálogo con el jefe del Estado en virtud del cual el Gobierno acometió a partir del 7 de julio la excarcelación gradual de 52 opositores que aún quedaban en prisión de los 75 disidentes condenados en 2003. Un total de 41 han sido liberados, 40 aceptaron emigrar con sus familiares a España, y uno permanece en Cuba, en tanto los 11 que faltan por salir en libertad han manifestado su deseo de permanecer en la isla pues rechazan lo que llaman “el destierro”. La salida hacia el exterior de representantes de la fragmentada oposición, entre ellas del grupo de las Damas de Blanco, mermó las filas de la disidencia isleña, presentada durante años por el gobierno como una quinta columna financiada por Washington para destruir la Revolución Cubana. Un golpe adicional para los adversarios del régimen socialista de cinco décadas lo constituyeron cables diplomáticos enviados por la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba al Departamento de Estado y filtrados a la prensa por WikiLeaks. En ellos, los diplomáticos estadunidenses consignaron su criterio de que la disidencia cubana tradicional es vieja, tiene escaso apoyo popular y muchas desavenencias entre sí, además de estar infiltrada por agentes de la Seguridad del Estado y mostrar demasiado interés en la ayuda financiera.


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