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LAS RANAS: Su extinción una catástrofe medioambiental. La polución y la cocina sus enemigos

04/03/2010 17:50 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los bactracios desaparecen. Vinieron con los dinosaurios hace 500 millones de años. El clima, la polución, los fertilizantes... y sus ancas son sus asesinos

Este reportaje sería imposible sin la inspiración y referencias que me han proporcionado los estudios de David Green, que empezaron débilmente hace unos 15 años en una banda de arena y cañáverales, en las riberas de Long Point del lago Erie (Ontario) en el estado de Quebec, Canadá, siguiendo su vocación del estudio de los batracios (del griego "batrachos").

Tiene unos 50 años y cuando tenía 10 años, en vez de inscribirlo en un club de hockey sobre hielo, su madre le inscribió en la Sociedad de Historia Natural de Vancouver. Desde que estudió este tipo de anfibios supo que era esa su vocación.

Le atrajo, sobre todo, su adaptación al medio ambiente y sus cualidades de centinelas del lago. En Canadá abunda el sapo de Fowler, especie que ya entonces estaba amenazada. Así que al atardecer, David se ponía sus botas de goma, con buen o mal tiempo y se daba un paseo por las orillas del Erie. Con el tiempo llegó a la conclusión de que estaban en plena fase de extinción.

Colabora actualmente con el Ministerio del Medio Ambiente de Quebec y lo que observó él en Canadá lo han observado otros "erpetologistas", que son los dedicados a este anfibio en todas sus clases. Y las líneas que siguen han sido inspiradas por los estudios de David Green, que se centran en la rana de Fowler, aunque sus características sean comunes a todas las especies de batracios y la diferencia entre un sapo y una rana son mínimas, siendo la más notable la de que algunas ranas tienen la pupila del ojo ovalada verticalmente.

Estaba sobre la tierra hace 180 millones de años. Pero ha desaparecido prácticamente y quedan sólo unos ejemplares, lo mismo que otras de su raza, como la patilarga, la bermeja y la ágil. Cumplía su función (comerse los mosquitos) y aparecer en los cuentos de los niños. No quedan sino las de laboratorio, ahora que se habían descubierto en ellas sustancias muy aprovechables para la ciencia médica.

La rana, anterior a los dinosaurios

Los batracios, las ranas, sapos y salamandras están en peligro y eso que han resistido todas las catástrofes climáticas de la tierra. Empezó su regresión, por lo menos en Europa, hace unos 25 años. Se trata, vistos uno por uno, en cuanto a las causas de su extinción, de problemas locales, del fin de los terrenos húmedos hoy destruidos, de marismas resecas, de estanques polucionados. Pero lo inquietante en que muchas mueren sin una razón particular. Son pues, las primeras víctimas del cambio planetario, del efecto sierra, de la sequía, de la desertificación.

Su peligro invita a echar un vistazo sobre su historia. Si bien hubo 150 millones de años de evolución, algunos les dan una antigüedad de 350 millones de años, entre el pez y el reptil, del renacuajo o samarugo (como se le llama en América Latina) a la rana (que tiene todo lo de un vertebrado terrestre), sigue habiendo una diferencia total.

Ambos han tenido siempre vida propia. Es decir, la rana ha sido la misma siempre. El desarrollo de un batracio (al que se le llama abusivamente anfibiano) resume todo un capítulo de la historia del ser vivo sobre la tierra. Los batracios de la era primaria o estegocéfalos, fueron los pioneros de la vida en su medio. Los anfibianos modernos aparecieron en el periodo secundario, hace 180 millones de años.

Existen sobre el papel 4.500 especies de batracios. Quedan unos 100. Son verdaderos fósiles vivientes. Sus ancestros vieron pasar a los dinosaurios, a los primeros reptiles y a criaturas que comenzaban a volar, los pájaros.

Modificación del medio ambiente

La destrucción de las selvas tropicales ha sido desastrosa para los batracios. Cuando se veían amenazadas las ranas emigraban a otros lugares, pero la eliminación sistemática de las charcas y marismas, le impiden reproducirse. Los estanques que sirven de abrevadero para el ganado, para ellas son el desastre; los parásitos del ganado atacan el hígado de las ranas. Por otro lado, necesitan agua sucia o limpia para su puesta. Los huevos puestos en tierra o roca se secan.

Todo parece conspirar contra ellas: en aguas limpias, con bordes un poco pantanosos, seguirán viviendo unos millares. Pero en aguas de ese tipo se han lanzado truchas o salmones que comen las ranas con fruición. Eso ha ocurrido, por ejemplo, en los parques nacionales de Yugoslavia, donde ya han dejado de existir 90 clases de ranas.

Las ranas comen mosquitos y el hombre comenzó a luchar contra los mosquitos con el DDT hace 50 años, por causa de la malaria. Es un círculo vicioso. El DDT mató millones de ranas, aunque matara también mosquitos. Los pesticidas las exterminaron. Pero hay otros factores. En Francia como todos sabemos, las ancas de las ranas se comen con fruición. Entre 1950 y 1960 se incrementó su comercialización y se pescaron por millares en el lago de Grand-Leiu, cerca de Nantes, en la Brenne, etc. y eso en cualquier época del año, incluso en la época de la fecundación. De hecho, nunca hubo veda para cazar ranas, aunque sí teóricamente. Y así se pescaban ejemplares que llevaban en el vientre hasta 4.000 huevas. La rana en el hexágono francés esta totalmente extinguida en el 2008.

Las consecuencias ecológicas en Asia

Ahí tenemos el ejemplo ideal para un conservacionista. La pérdida de un vertebrado es un desastre -diría éste. Es la pérdida del patrimonio de la vida sobre la tierra y produce consecuencias directas sobre la salud de los humanos. Y el ecologista pondría este ejemplo.

En India y Bangladesh se han capturado tantas ranas para alimento, que han proliferado los mosquitos, porque cada rana come miles al día. He aquí que la malaria ha recrudecido en los últimos 20 años. Los mismos efectos se han notado en ciertas regiones del Mediterráneo y en el valle del Nilo, en los arrozales.

Lo peor es que las ranas van a desaparecer sin que les hayamos sacado el debido partido. En Australia la pequeña rana "Rheobatrachus" que cría su primogenitura en el estómago, produce en su organismo una sustancia que podía estar en el origen de un nuevo tratamiento de úlcera. Pero pronto no habrá ranas.

La rana, cuando se ve atacada exuda un líquido venenoso que se estaba estudiando y que ciertos indios de la Amazonia lo emplean entre las pociones de sus chamanes. En América Central se utilizaban ciertas ranas (de la familia de las dendrobatidas) para envenenar la punta de las flechas y según el gran sabio Jean Rostand en su interesante libro "Vida de los Batracios", "a pequeñas dosis la ingestión del veneno de las ranas ejerce un efecto narcótico". ¿Estábamos ante un nuevo tipo de anestesia? ¿Habrá ranas suficientes siquiera para nuevas medicinas?

Todo ese mundo y ese otro de leyendas y cuentos infantiles se nos van con las ranas. Ya no se convertirán en reyes ni serán las compañeras de aventuras de los niños, ni les advertirán de los peligros.

El certificado de defunción

La rana ibérica es un tipo de rana temporaria. Es una especie endémica de la Península Ibérica, siendo abundante en el noroeste del país. Se encuentra en arroyos de aguas frías y veloces, charcas y también lagunas de alta montaña, siempre cerca de la orilla. Es pequeña, esbelta y de color pardo con manchas de distintas tonalidades. Debido a sus largos miembros traseros, se conoce también como rana pasilarga, que abunda en las charcas y ‘ errekas’ riachuelos frondosos llenos de mosquitos y ramas bajas, típicos de Euskadi (País Vasco)

Captura sus presas tanto en el agua como en tierra, aunque predominan las presas terrestres, destacando los dípteros, los coleópteros y las arañas. Presenta tanto actividad diurna como nocturna.

Su coloración mimética la ayuda a no ser detectada por depredadores, y si se acerca alguno, salta inmediatamente al agua. Forma parte de la dieta de las culebras de agua.

Se reproduce entre los meses de noviembre y marzo. El número de huevos por puesta es de 100 a 500. Alcanza la madurez a los dos años de vida, y puede llegar a vivir hasta nueve años.

La rana ibérica está amenazada por diversos factores: contaminación de esas errekas o riachuelos, alteración del curso de las aguas, introducción de depredadores no autóctonos, talas de bosques, etc. Por eso nuestro título dándole el certificado de defunción no es una mera valoración de lo que puede pasar sino de lo que está a punto de pasar.

Los doctores A. Dubois, zoólogo del Museo de Historia Natural de París, y el D. Wake, de la Universidad de Berkeley (California), inquietos ante el hecho, investigaron el fenómeno a fondo hace años.

De 1989 1990 comprobaron que las ranas habían desaparecido prácticamente de los estanques de los parques de las Montañas Rocosas y de Sierra Nevada. En un bosque de pinos con agua estancada de Oaxaca, en México, D. Wake, que había recogido anteriormente salamandras para su investigación, se encontró con que habían desaparecido y sólo pudo conseguir una. Se dice que algunas salamandras tienen cualidades afrodisíacas.

De vuelta en California, sitio de encuentro, ambos comprobaron que sus peores temores estaban fundados. En la conferencia convocada por Wake sobre el tema, a propuesta del Board of Biology of the National Research, Academia de Ciencias Naturales de los EE.UU. a fines de los años 90 se reunieron especialistas diversos, biólogos, climatólogos, especialistas en batracios, genéticos, etc. Un centenar de testimonios dieron fe sobre la desaparición de la especie. Se señalaron las causas y sintetizamos al 100%.

Las salamandras atigradas del Colorado mueren como consecuencia de las aguas ácidas del deshielo de las nieves de los montes. La acidez afecta a los huevos. Y así en los lugares fríos de todo el globo la nieve que nunca las ha matado, las mata ahora.

Pero también mueren misteriosamente en América del Norte batracios que soportaban bien la acidez ¿por qué?. Misterio. La sequía prologada es la causa de la desaparición total de la "Rheobatrachus silus" que se deshidrata. En Queensland (Australia) una sola temporada de sequía mató la población local de batracios. Los científicos incriminaron también a los agujeros de ozono en la atmósfera, tras comprobar en el laboratorio el efecto de los rayos ultravioleta e infrarrojos sobre los batracios.

Y luego, en Francia y Asia mueren por la agresión directa de los humanos. El caso era tan grave que se creó el Instituto Mundial de Seguimiento de los Batracios. Hay que profundizar científicamente en el misterio insondable de la muerte de la simpática rana y ver si se pueden recuperar de alguna manera. Todo esto irá en este reportaje, tanto la extinción de la rana por el medio ambiente, como el abandono de quienes debían de considerarla como un bien para nuestro mundo. Pero también, haremos un recorrido por aquellos que consideran a la rana un plato suculento lo cual para los ‘ cazadores’ puede ser barato pero que tampoco ayuda a la biodiversidad o la prolongación de la especie de los batracios. Y por fin iremos a ver a los que crían ranas para comerlas o para venderlas en los mercados. Cualquier sugerencia en cualquiera de estos puntos será bienvenida.

Especies en Peligro de Extinción

Los anfibios fueron los primeros animales vertebrados en adaptarse a una vida semiterrestre. Se estima que surgieron de los peces hace unos 360 millones de años. Con el transcurso del tiempo, de ellos se desarrollaron los reptiles que a la vez dieron lugar a los mamíferos y las aves. Aquellos anfibios desaparecieron y más tarde surgieron los anfibios que han logrado sobrevivir hasta el presente. Estos ‘ nuevos’ anfibios son los que

tratamos aquí. En diferencia a los otros vertebrados, los anfibios se distinguen por sufrir una transformación total durante su desarrollo. A este cambio de forma se le llama metamorfosis. La revista Nacional Geographic alertó hace poco de la rápida desaparición de los anfibios.

Mendelson, técnico de zoo de Atlanta, dice que ‘ la última vez que hubo una pérdida tan rotunda fue la de los dinosaurios. Y nadie puede decir que eso no cambió el planeta’ .

Además de la pérdida de sus hábitats naturales ahora les está atacando un hongo mortífero. La preocupación mundial crece por las ranas.

Turcón-Ecologistas en Acción se suma a tal preocupación, ya que las pérdidas de las ranas también son visibles en nuestra naturaleza y por ello, recopila la siguiente información procedente de Washington y de Gland (Suiza).

Las especies de anfibios del planeta se encuentran bajo un peligro sin precedentes ya que se están extinguiendo a un ritmo mil veces más alta que lo normal, según el mejor estudio jamás realizado. Más de 500 científicos de 60 naciones contribuyeron a la Evaluación Global de los Anfibios, cuyas cifras clave han sido publicadas en línea por Science Express, y en la revista Science. Durante los últimos cinco años, los científicos han estudiado el estado de distribución territorial y conservación de las 5.743 especies anfibias conocidas ? que incluyen ranas y sapos, salamandras, y cecílidos. De estos, se ha determinado que 1.856 ?el 32 por ciento- están en peligro de extinción. Más aún, faltan datos suficientes para evaluar con precisión el estado de casi 1.300 otras especies, muchas de las cuales los científicos también creen amenazadas.

Se considera que los anfibios son como "canarios en una mina", ya que su piel es sumamente permeable y es sensible a cambios en el medio ambiente, incluyendo cambios en el agua dulce y en la calidad del aire.

"Los anfibios son los mejores indicadores de la salud ambiental general de la naturaleza", dijo Russell A. Mittermeier, presidente de Conservation International (CI). "Su catastrófico declive sirve como una advertencia que estamos en un período de significativa degradación ambiental".

Descubrimientos clave del estudio incluyen:

Según la Lista Roja de la IUCN (Unión Conservacionista Mundial) de Especies Amenazadas. Por lo menos 1.856 especies de anfibios están en peligro de extinción, representando un 32 por ciento de todas las especies. En comparación, solamente el 12 por ciento de todas las especies de aves y el 23 por ciento de todas las especies de mamíferos están bajo esa espada de Damocles.

Al menos nueve especies se han extinguido desde 1980, cuando comenzaron los declives más dramáticos. Otras 113 especies no han sido reportadas en estado salvaje en años recientes y se considera que pueden estar ya extintas. El 43 por ciento de la población de todas las especies está en idéntica situación

Y sólo menos del uno por ciento está en crecimiento. Veintisiete por ciento de las especies de anfibios se encuentran estables, y se desconoce la situación del resto de las especies.

Colombia a la cabeza de las especies de anfibios amenazadas

427 especies son consideradas Críticamente En Peligro (CR), 761 están En Peligro (EN), y 668 son Vulnerables (VU). Desde 1980, 435 especies se han sumado a una categoría de riesgo más alto en la Lista Roja IUCN de Especies Amenazadas, mientras que sólo cinco han mejorado.

Colombia tiene 208 especies anfibias en peligro ? el mayor número en el mundo ? seguida de México con 191, Ecuador con 163, Brasil con 110, y China con 86. Haití tiene el más alto porcentaje de anfibios en riesgo, con el 92 por ciento de sus especies en peligro de extinción.

"Después de las aves y los mamíferos, los anfibios son el tercer grupo de especies en haber sido completamente evaluado en una escala global, según hemos dicho. Y de esos anfibios los que peor están son las ranas, los sapos y las salamandras, pero no los hemos apartado de los datos generales, aunque esa era, en principio, nuestra intención... Este estudio extiende significativamente nuestro conocimiento actual y provee una base desde la cual podemos chequear nuestro impacto sobre el medio ambiente a lo largo del tiempo, " dijo Achim Steiner, Director General de IUCN ? La Unión Conservacionista Mundial. "El hecho que un tercio de los anfibios esté en un descenso vertical nos dice que estamos moviéndonos rápidamente hacia un número de extinciones potencialmente epidémicas".

Las sequías y el cambio climático, los mayores culpables

En las Américas, el Caribe y Australia, una enfermedad altamente infecciosa llamada chytridiomycosis ha impactado especialmente fuerte en los anfibios. Nuevas investigaciones muestran que, en algunas regiones, los brotes de la enfermedad pueden estar vinculados a los años de sequías, que los científicos atribuyen de manera creciente a los efectos del cambio climático. Pero en la mayoría de regiones del mundo ? incluyendo Europa, Asia y África ? la chytridiomycosis no es un problema tan grave. Otras amenazas, tales como la destrucción del hábitat, la contaminación del aire y del agua, así como la demanda de los consumidores-gourmet (la alta cocina) son las principales causas mayores del declive anfibio.

Aún así, los científicos confían en que un compromiso inmediato de recursos y esfuerzos podrían revertir muchas de las tendencias negativas que existen actualmente. La creación de nuevas áreas protegidas, los programas de cría en cautiverio, un mayor compromiso por parte de la comunidad y la protección de los sistemas de agua dulce aumentarían las probabilidades de supervivencia de los anfibios.

"Puesto que la mayoría de los anfibios depende del agua dulce y siente los efectos de la contaminación antes que muchas otras formas de vida, incluyendo los humanos, su rápido declive nos dice que uno de los sistemas de las fuentes de vida más críticas de la Tierra está siendo destruido, " dijo Simon Stuart, Director Señor de IUCN/CI Unidad de Evaluación de Biodiversidad, y líder de esta investigación. "Nosotros ya sabíamos que los anfibios estaban en peligro, pero esta evaluación elimina cualquier duda sobre la escala del problema, " dijo Bruce Young, zoólogo del grupo conservacionista NatureServe. "Ahora necesitamos una mayor protección de las áreas naturales y una investigación acelerada sobre las enfermedades de los anfibios para combatir esta ola de extinción."

Los científicos de CI, IUCN y NatureServe colaboraron en la Evaluación Global de los Anfibios. Ellos analizaron datos presentados por más de 500 de los especialistas de anfibios más importantes en el mundo y evaluaron el nivel de amenaza de cada especie determinaron la distribución territorial de cada una y recopilaron información ecológica esencial.

¿Por qué mueren los anfibios y especialmente las ranas?

Los primeros vertebrados, contemporáneos de los dinosaurios, están muriendo en todo el planeta. El Parque Natural de Peñalara, en la sierra de Guadarrama (Madrid), es desde hace tres años el escenario de una tragedia: el sapo partero, un anfibio emblemático en la zona, ha desaparecido de casi todas las 250 charcas del parque. La alarma se dio casi en el 2000, cuando se encontraron muertos centenares de pequeños sapos que aún no habían acabado su metamorfosis.

Junto con los amantes de la cocina asiática y parisina han generado los cultivos y la cría de ranas sabrosas pero no ecológicas

Se pidió ayuda a herpetólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales. El misterio del sapo partero se descubrió, pero no otro mucho mayor en el que se engloba. Un estudio acaba de confirmar que los anfibios, que fueron los primeros vertebrados terrestres - están en sus últimos días en todo el planeta. Y no se conocen las causas.

Jaime Bosch, Mario García París e Íñigo Martínez Solano, herpetólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, acaban de resolver el caso del sapo partero de Peñalara -Alytes obstetricans-, y de paso han demostrado una vez más que los problemas ambientales no saben de fronteras. El asesino es un hongo Quitridium, últimamente muy popular entre quienes estudian los anfibios. El quitridios ha sido identificado ya como agente causante de la muerte de muchas otras especies de anfibios en Australia, Estados Unidos y América Central y del Sur, pero es la primera vez que se sabe de sus estragos en Europa. Bosch, García París y colaboradores esperan comunicar su hallazgo en una prestigiosa revista científica.

Pero la intriga no ha terminado. ¿Por qué están muriendo los anfibios de todo el mundo en los últimos años? Expertos sobre todo estadounidenses y australianos llevan más de una década denunciando el fenómeno, aunque hasta ahora las evidencias del declive en las poblaciones de ranas, sapos y salamandras se circunscribían a zonas concretas y no podían, en rigor, extrapolarse a todo el mundo. Pero un estudio publicado en Nature de abril confirma que el fenómeno ocurre a escala global. "Nuestro trabajo es lo más cerca que vamos a estar de una respuesta definitiva al respecto", afirma, por correo electrónico, Jeff Houlahan, de la Universidad de Ottawa, uno de los autores del trabajo.

Houlahan y su grupo analizaron datos de 936 poblaciones de anfibios, aportados por más de 200 investigadores de 37 países y ocho regiones del mundo. Contenían información sobre 157 especies, recogidas durante periodos de entre 2 y 31 años. Aunque hay considerables variaciones geográficas y temporales, "a una escala global nuestros estudios indican un declive relativamente rápido desde finales de los años cincuenta a finales de los sesenta, seguido de un declive más lento pero continuado hasta nuestros días", dicen. Los datos revelan que 61 de las 936 poblaciones se han extinguido, y que "los declives más dramáticos ocurrieron varias décadas antes de que los herpetólogos dieran la voz de alarma". Los investigadores insisten además en que faltan más estudios en regiones de alta diversidad, como los trópicos.

Hay una razón obvia para este declive: que cada vez hay menos charcas donde las ranas estén a sus anchas. Ahí no hay misterio. Lo que no se explican los investigadores es que los anfibios desaparezcan de zonas protegidas, en las que su hábitat natural no ha debido sufrir muchas alteraciones. Tienen muchos ejemplos. El sapo dorado de Costa Rica, de llamativo color rojo, que no se ha vuelto a ver desde 1989, pese a que hasta dos años antes era la especie más representativa de la Reserva del Bosque Nublado de Monteverde; o la rana incubadora gástrica de Australia, que desarrolla todas sus larvas en el estómago y expulsa las crías por la boca, descubierta en 1973, muy estudiada y ahora considerada extinta.

Cuando empezó a conocerse el problema, uno de los primeros sospechosos fue el agujero de la capa de ozono, por el que se cuelan los rayos ultravioletas, letales para la vida. Como las zonas protegidas están a menudo en alta montaña, donde la radiación ultravioleta es más intensa, los investigadores postularon que estaba afectando a los anfibios. Los primeros experimentos se hicieron en las montañas de Oregón (EE UU), y en un primer momento sus autores cantaron victoria: la mortalidad de los renacuajos expuestos a los rayos UV (de tipo B) naturales era mucho mayor que la de aquellos protegidos por filtros.

El experimento se reprodujo en otras zonas con igual resultado. En Europa los hizo por primera vez hace cinco años en Gredos, a 2.000 metros de altura, el grupo de Miguel Lizana (Universidad de Salamanca), que publicó los resultados en 1998 en la revista Conservation Ecology. Su trabajo mostró que no todas las especies eran igual de sensibles. "El sapo común (Bufo bufo) es uno de los más sensibles, y también el tritón jaspeado", indica Lizana. Su grupo estudia ahora especies que viven tanto en zonas altas como bajas, para ver si la radiación las afecta de modo distinto a distintas alturas. "Por ahora el efecto parece mayor en las especies sensibles en alta montaña", dice.

Pero quienes creyeron que los UV-B resolvían el misterio de los anfibios se equivocaron. La cosa no es tan simple. Se han identificado al menos otras cuatro clases de sospechosos: la lluvia ácida, virus, hongos como el quitridios y la presencia en el agua de fertilizantes con nitratos y nitritos. O todos ellos juntos: puede que los UV-B debiliten el sistema inmune de las ranas y las deje indefensas frente a las infecciones. Eso explicaría que el quitridios, que siempre ha estado ahí, tenga ahora un efecto tóxico para los anfibios.

O podría ocurrir un ciclo así: que la causa sea un parásito... "que vive en los caracoles; los caracoles comen algas; y más fertilizantes en el agua hacen que haya más algas, que aumentan a su vez la población de caracoles... Éste es un problema increíblemente complejo, y no veo cerca la solución", dijo el investigador pionero en este campo, Andrew Blaustein (Universidad del Estado de Oregón) en la última reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en EEUU.

Doñana: el efecto letal de los fertilizantes

Adolfo Marco, actualmente en la Estación Biológica de Doñana, es autor con Blaustein de uno de los trabajos más recientes sobre el efecto de los fertilizantes. Estudiaron larvas de cinco especies de un área agrícola de Oregón donde se usan muchos fertilizantes y las expusieron a agua con distintas concentraciones de nitritos y nitratos. Los resultados indicaron que las especies que más población habían perdido en su hábitat natural eran también las que más morían en el laboratorio. "Las etapas larvarias de la mayoría de los anfibios viven sólo en el medio acuático, y pueden ingerir o absorber por la piel muchos productos tóxicos", señala Marco.

Se obtuvo, además, un resultado para algunos inquietante: que las concentraciones de nitratos consideradas aptas para el consumo humano -50 miligramos por litro- eran muy tóxicas para larvas de dos de las cinco especies estudiadas. "La concentración de nitrato en aguas subterráneas a menudo sobrepasa esos niveles máximos. ¿Nos podemos sentir tranquilos consumiendo agua que es letal para las ranas, al provocarles una alteración que también podemos padecer los humanos?", apunta el etólogo.

El caso del sapo partero de Peñalara está bajo control: tiene un culpable declarado y los investigadores se plantean, si la población no se recupera sola, la cría controlada a partir de individuos no infectados por el hongo.

Pero el problema a gran escala está abierto. Y para algunos herpetólogos debería entenderse como un aviso de futuros problemas mayores: los anfibios son buenos bioindicadores del grado de degradación de un ecosistema. Aunque para Houlahan esto es lo de menos: "La pregunta es: ¿cuántos avisos necesitamos? El que ya no quede bacalao en la costa Este de Canadá parece un buen aviso; el que el salmón haya desaparecido de la costa noroeste de Norteamérica parece un buen aviso... Las ranas son otro signo de que estamos sobreexplotando el planeta, pero sólo uno más de una larga letanía".

En España se conocen 28 especies de anfibios, aunque el último atlas disponible, hecho por la Asociación Española de Herpetología y la Universidad de Granada con datos relativamente recientes, recoge sólo 25. Una de ellas, el sapo ferreret (sapo partero de Mallorca), está en peligro de extinción; otra, la rana ágil (País Vasco y Navarra), se considera vulnerable (la segunda categoría en la escala de riesgo); y otras tres -salamandra rabilarga (Galicia y Asturias), salamandra de Gredos y sapo verde de las Baleares- figuran como raras.

Aunque los herpetólogos no dudan de que la pérdida de hábitat esté afectando a las ranas ibéricas, aún no hay datos que demuestren que el fenómeno mundial del declive de estos animales en áreas protegidas también se da en toda España. Se espera tenerlos tras un proyecto para actualizar el atlas de anfibios y reptiles. El estudio, de tres años, incluye zonas donde faltan datos, como en Castilla-León y Castilla-La Mancha, y se repasan las demás. Al final se tendrá un mapa de España con datos sobre el estado de conservación de cada especie. Participarán los más de 500 miembros etólogos del país.

Se estima que unas 4300 especies diferentes de anfibios viven hoy en día. Todas estas especies se clasifican en tres grupos básicos. Cecílidos, Salamandras, Sapos y Ranas

Si las ranas se extinguen, la catástrofe está servida...

Antiguamente, en las minas de carbón, utilizaban canarios para saber si el ambiente estaba cargado de gases tóxicos. Cuando el canario moría asfixiado, los mineros debían salir para no contaminarse por los gases. Hoy en día los anfibios son considerados como los canarios de la mina para determinar las consecuencias del deterioro del Planeta. Actualmente su declive está saltando las alarmas de todo el mundo, pues la extinción de las ranas llevaría a un caos de todos los ecosistemas. Son muchos los flancos que atacan a estos anfibios, el cambio climático, la perdida de territorio para crear su hábitat, la contaminación constante a la que se ven sometidos ríos y riachuelos, la agricultura invasiva, hongos devastadores como el Chytrid, otros tipos de parásitos y para colmo las especies depredadoras introducidas como la trucha que devora renacuajos.

A pesar de que existen miles de especies distintas de ranas en todo el mundo, la extinción que se suma en todo el Planeta es excesivamente rápida. En Australia por ejemplo han desaparecido ya unas 12 especies de ranas en tan sólo 30 años, principalmente por el hongo y por la perdida de hábitat, y en el resto del mundo más del 28% de las especies está en serio peligro de extinción. La Unión Internacional para la Conservación de la Biodiversidad ha calificado el hecho como el más grave sufrido hasta ahora y como la pérdida más importante de diversidad biológica.

¿Por qué son tan importantes las ranas para los distintos ecosistemas, en el que no nos queda más remedio que incluirnos?

Las ranas constituyen una importante función reguladora en la agricultura consumiendo masivamente toda clase de insectos. A su vez son devoradas por otras especies uniendo de ésta forma con otro eslabón, la cadena alimenticia. En América Central ya están notando la extinción de muchas especies y por ellos están sufriendo grandes desequilibrios en el ecosistema.

Existen todo tipo de investigaciones abiertas sobre las ranas, como el estudio de sus toxinas para cremas antisolares, estudios de nuevos antibióticos, protecciones para la piel, el cáncer de colon, tratamientos para el alzheimer, enfermedades cardiovasculares y del corazón. Una de las especies que se ha extinguido y otras que están muy cerca de la extinción, podrían tener la cura para el cáncer. La piel de las ranas proporciona una fuente inagotable de proteínas para la medicina.

Existe una especie un tanto curiosa por su nombre y fantástica para la medicina, se trata de la rana Dardo venenoso fantasmal del Ecuador, segrega una toxina doscientas veces más potente que la morfina sin la adicción que provoca ésta. Son ranas muy pequeñas la más pequeña encontrada hasta ahora midió 5 centímetros. La coloración de su piel advierte de su peligro a sus depredadores. Su veneno es el más potente del reino animal, una sola rana podría matar a más de cien hombres. Su hábitat se está destruyendo masivamente por la deforestación y actualmente se encuentra en peligro de extinción.

Todas las especies tienen su lugar en el Planeta y forman parte de la cadena, especialmente las ranas, pero sin ellas todo el ecosistema caerá cual castillo en el aire.

Las comunidades han de gestionar localmente sus arroyos, galachos y ríos de forma inmediata y responsable. Si cada comunidad aporta su grano de arena el desierto está servido.

Y en cuanto a nosotros podemos evitar tirar productos químicos a la basura, no lavar coches con productos químicos que terminan en la red local de los ríos exterminando a todas las especies que los habitan y sobre todo si viajamos a Asia tenemos que evitar a toda costa comer ancas de rana.

Las ranas en la cocina, los grandes mercados

En China las costumbres culinarias son un poco distintas-o mejor, bastante- a las de España. De hecho, muchos economistas europeos corroboran que su éxito, en plan general, se debe a que han sabido adaptarse al mercado chino.

Por ejemplo, uno puede comprar ranas vivas o tortuga para hacer una sopa deliciosa, en cualquier supermercado. También hay sección de tés a granel, una frutería bastante mal organizada y con frutas que a menudo dejan bastante que desear, etc... Se pueden comprar otros productos taiwaneses y tailandeses) y resto de secciones que se encuentra uno en un supermercado normal.

La rana, se vende muchísimo y singan control, digamos ecológico o medioambiental. No es cara (a 15.80 yuanes los 500 gramos). La tortuga, en cambio, sí es bastante cara (248-298 yuanes los 500 gramos, casi 60 € el kilo; un plato de sopa de tortuga en un restaurante suele costar alrededor de 100 yuanes por persona). Un pequeño ejemplo para que la gente se de cuenta del criterio conservacionista de esos pueblos.

Muchos pueblos han consumido tradicionalmente como alimento a estos anfibios, tal es el caso de los indígenas mexicanos que desde hace muchos años comían ranas, ajolotes y renacuajos; y debido a que ha disminuido su número por el exceso de caza en México-y todas las causas que venimos señalando- se ha perdido la costumbre de este sector de la población y se ha convertido, sobre todo las ancas de rana, en un platillo costoso.

En Japón, en la región de Hiroshima, y en Estados Unidos, en el estado de Michigan, la están cultivando utilizando métodos semejantes. La rana verde, Rana clamitans, la rana común, Rana palustris, y la rana tigre, Rana pipiens, son muy utilizadas como alimento. Afortunadamente no se conoce la rana ibérica.

La India mantiene un cultivo extensivo de ranas en estanques rústicos en Bhavanisagar, trabajando con las especies Rana hexadactyla y Rana tigrina, cuyas ancas tienen gran demanda para la exportación. En estos cultivos existe la reproducción artificial y en ocasiones establecen policultivos con peces.

En China, Cuba y México se hacen cultivos de rana a pequeña escala, con el fin de establecer las metodologías que hagan rentable el proceso. Eso lleva a que las ranas son cazadas para los grandes restaurantes

En México se ha criado la rana toro, Rana catesbeiana, en los estados de Sonora, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, México y Morelos; pero la producción está basada en las capturas de las poblaciones silvestres que viven en los canales de riego de corrientes lentas, lo cual es lamentable para su conservación.

El cultivo o la cría de ranas no favorece a la rana ecológica

La rana toro es una de las más elegidas para el cultivo, debido a su tamaño, que permite obtener ancas de medidas adecuadas para el consumo y además por su longevidad, ya que ha llegado a vivir hasta 30 años, realizando hasta 15 puestas, con un promedio de diez mil huevecillos, de los cuales de 1.500 a 5 mil tienen la posibilidad de llegar a adultos. Esta especie presenta una metamorfosis que dura 90 días, se acelera con el incremento de la temperatura y alcanza la madurez sexual y el tamaño comercial a los dos años.

Cuando al renacuajo se le desarrollan las extremidades posteriores y ya presenta respiración pulmonar, su alimentación se hace omnívora, es decir, come pequeños insectos, crustáceos y caracoles, que captura cuando sale a respirar, además de vegetales. Al completar su metamorfosis se hace predominantemente carnívoro rechazando el alimento vegetal, capturando entre la maleza a sus presas, y cuando permanece en el agua, devora caracoles y pececillos.

Las ranas regulan su actividad vital de acuerdo con la cantidad de alimento, cuando éste abunda están activas, inquietas y croan fuerte; pero como consumen más de lo que digieren y esto lo calculan los criadores. Pues negocio es negocio. Cuando se tiene a las ranas en cultivo, se puede alimentar al renacuajo con panes a base de harina de maíz, alfalfa, hueso y carne de pescado, aglutinándolos con gelatina, además se les puede agregar en la dieta avena. El exceso de alimentación en esta etapa puede hacerlos crecer más, pero alarga el tiempo de desarrollo, por lo que quedan expuestos a infecciones y parasitosis, pero las bajas no cuentan.

Para alimentar a los jóvenes y a los adultos del cultivo, consiguen alimento vivo como moscas, mosquitos, mariposas, cochinillas, acociles, pequeños peces, los cuales capturan utilizando su lengua bífida que es proyectable y pegajosa. Para atraer a los insectos se colocan lámparas de luz blanca de 100 a 200 w. o lámparas de petróleo, en las primeras horas de la noche cerca de la orilla de los estanques. Durante el crecimiento y engorda se tienen que agregar carbohidratos y grasas y durante la fase de reproducción, proteínas.

Debido a que los adultos pueden devorar sus huevecillos y sus propias crías, es fundamental separar a los adultos de los renacuajos y de los juveniles para evitar el canibalismo.

Los terrenos propicios para establecer granjas ranícolas se deben localizar en zonas pantanosas, en las que se puedan controlar fácilmente la fuga de ranas o la entrada de depredadores; se tiene que contar con terrenos impermeables para poder construir los estanques de reproducción y crianza, así como una buena dotación de agua corriente y clara, con cloruro de sodio. Lo mal que se eligen terrenos y medio en que podrían vivir ranas normales.

El agua debe mantenerse limpia, ya que las ranas no soportan la sustancia orgánica en descomposición y los renacuajos, cuando toman el oxígeno del agua, necesitan que este elemento abunde.

Para el cultivo es indispensable contar con diferentes tipos de estanques donde colocar los huevecillos y las fases larvarias, los juveniles, los adultos.

Estos estanques deben tener poca profundidad, la cual varía según el clima, con el fin de mantener la temperatura y un talud amplio para que queden áreas someras con profundidades de 5 a 15 centímetros, y poseer vegetación acuática emergente y flotante para producir el ambiente natural de las ranas y asegurar que el agua se mantenga clara y oxigenada; además tienen que estar rodeados por árboles, como el laurel de la India, que mantienen el ambiente húmedo a su alrededor.

Durante el cultivo se deben vigilar las enfermedades y las parasitosis, en especial las producidas por bacterias como la llamada pata roja y las parasitosis producidas por el hongo del género Saprolegnia, que ataca la piel y el tubo digestivo; además de amoebas y gusanos que les producen disenterías. Las medidas que se recomiendan son: separar a los animales enfermos, matarlos e incinerarlos, vaciar el estanque y desinfectarlo con agua de cal y mantenerlo vacío por un tiempo, para que quede expuesto al aire y al Sol. Todo eso no parece importarles para otros batracios que no pertenecen a los criaderos.

El tiempo de desarrollo y crecimiento de las ranas varían según las condiciones del ambiente, observándose que, para alcanzar la rana toro el tamaño comercial de 20 centímetros, con las ancas estiradas y un peso de 130 gramos, se tardan alrededor de 12 meses.

Uno de los principales obstáculos para el desarrollo de los cultivos de ranas, dicen ‘ es la actitud del público que no la acepta fácilmente como alimento; lo cual hace necesario que se realicen campañas de promoción para que el consumo de este delicioso alimento se incremente’ . Y mucha gente que no quiere pagar lo que es cazar ranas en las charcas. Sin control de las organizaciones medioambientales.

En la actualidad se está aprovechando integralmente a las ranas, al industrializar su piel, para fabricar carteras, cinturones y zapatos; con sus vísceras y el esqueleto se prepara alimento para animales y, con el resto de su carne, se hacen caldos y jugos para sazonar alimentos.

Las posibilidades que ofrece el cultivo de las ranas, hacen pensar a los que las crían, que pronto dejará de ser un "alimento de lujo", para pasar a ser un elemento de la dieta del campesino y de la población en general, lo que generalizará la ‘ caza de la rana’


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gui (24/09/2011)

por q no crean mas areas ambientales donde las ranas puedan vivir y reproduirce x q es ragico saber q ya no ay muchas ;(

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Usuario anónimo (03/10/2011)

cual es el tipo de resspiracion de ellas????