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Quimioterapia sin nauseas

07/10/2009 22:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El malestar asociado a la quimioterapia es una de las primeras causas de su abandono. Conozca cómo a través de medicamentos y recetas naturales se puede disminuir las molestias y mejorar la calidad de vida

A través de medicamentos y recetas naturales se puede disminuir las molestias y mejorar la calidad de vida.

El paciente de cáncer cifra todas sus expectativas en la quimioterapia, esperando una pronta reversión de su condición y la vuelta a su equilibrio saludable. Pero es bien sabido que las náuseas son un malestar característico de estas terapias con fármacos agresivos y este efecto produce el abandono de un tratamiento que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la salud no es sólo la ausencia de enfermedad sino un estado de bienestar físico, mental y social. En el tratamiento del cáncer la salud contempla, entre otros aspectos, el control del dolor, las náuseas, los vómitos y la fatiga.

María Alejandra Torres Viera, hematóloga y oncóloga, explica que existen quimioterapias curativas, paliativas e incluso de mantenimiento para prevenir una recaída futura, así la exposición a estos fármacos podría repetirse por alguna situación clínica. "Si reuniéramos todas las formas de cáncer en una sola, podríamos decir que se curan el 50% de los casos, de manera que hay pacientes que luego podrían ser tratados de forma repetida" señala la especialista y acota "más de un millón de pacientes con cáncer reciben quimioterapia cada año y el 60% de ellos se exponen a drogas que producen muchas náuseas".

Soluciones individuales

Las náuseas pueden ser tempranas (primeras 24 horas después de la sesión) o tardías. Los vómitos asociados son difíciles de parar, altamente desgastadores y suelen disparar arcadas de forma secuencial.

Tratar las náuseas y vómitos durante la quimioterapia garantiza que los pacientes no abandonen su tratamiento. Estudios internacionales referidos por Torres Viera establecen que en pacientes con una esperanza de sólo seis meses más de vida, únicamente el 40% sería capaz de aceptar un nuevo esquema de quimioterapia si el malestar de su experiencia anterior fue tal que lo hubiese desvinculado de sus actividades cotidianas. Sin embargo, el 86% de aquellos que tuvieron poca interrupción de su vida normal serían capaces de intentarlo de nuevo.

Basándose en esta realidad se han desarrollado medicamentos que actúan en diversos niveles del reflejo del vómito. Esta terapia preventiva está sustentada en la evaluación exhaustiva del paciente y su riesgo de presentar este tipo de reacción antes de aplicar la primera sesión de quimioterapia.

La evaluación requiere contemplar factores individuales, como el sexo (las mujeres tienen mayor predisposición natural a las náuseas) edad, experiencia previa; así como aspectos relacionados con el método de administración: dosis, vía y tiempo de aplicación de las drogas de quimioterapia; además del análisis de su efecto potencial. De acuerdo a los resultados arrojados, el médico tratante decide la mejor combinación de fármacos antieméticos -contra náuseas y vómitos- que se ajusta a las características del paciente.

Es preciso destacar, expone Torres Viera, que ningún antiemético es completamente efectivo por sí solo y que la clave está en descubrir la combinación adecuada en cada caso: "Hay drogas que funcionan muy bien para las primeras horas posquimioterapia y hay drogas más novedosas que son diseñadas para el control de la náusea tardía, aquella que ocurre después de las 24 horas, como el Aprepitant, el cual actúa una la zona de gatillo del vómito en nuestro cerebro evitando la náusea que aparece al segundo, tercer o cuarto día".

Más sobre

Hay que acotar que las náuseas son un acompañante habitual de la quimioterapia. Algunos esquemas de tratamiento producen más malestar y en ello también incide el paciente: "Una mujer ansiosa por su diagnóstico reciente, con responsabilidades familiares y laborales ineludibles, puede experimentar fuertes náuseas aunque las drogas sean de poco poder emético; otro paciente puede experimentar vómitos con fármacos suaves si tuvo una experiencia previa muy desagradable", explica Torres Viera.

La especialista subraya que sólo el médico y su equipo son los encargados de proporcionar la combinación ideal de medicación antiemética, y enfatiza a manera de conclusión: "Se asume que tener náuseas y vómitos .durante la quimioterapia es natural, pero no es así; su presencia y persistencia constituye un fracaso terapéutico del equipo de salud".

Sabiduría verde

Lutecia Adam, investigadora y autora del libro El gran laboratorio de la naturaleza, confía en el poder de las plantas para paliar los efectos del malestar generado por la quimioterapia. "Pedacitos de concha de limón bien verde, masticados lentamente, revierten inmediatamente el reflejo de la náusea".

Adam comparte otra receta de alivio: el cocimiento de hojas de mango, tártago y árnica tropical o tara. Se hierven tres hojas de cada planta en una olla grande y se divide esta agua en dos recipientes, uno a temperatura ambiente y otro a 40° C aproximadamente. Se toma el baño de asiento, donde se sumerje el bajo vientre, con el agua caliente durante diez minutos y luego el natural por espacio de un minuto, operación que se repite tres veces. Se recomienda aplicar después de cada sesión de tratamiento. "En palabras sencillas, el agua caliente distiende el organismo y propicia la expulsión de toxinas", explica la especialista.

"La malagueta, conocida también como bay rum, es una planta que tiene grandes propiedades para el estómago" indica Adam y sugiere la preparación de una infusión con sus hojas para tomarla dos veces al día. Por otra parte, la investigadora explica que la agresividad de las drogas usadas en la quimioterapia, que destruyen células cancerígenas pero también sanas, se expresa en la fatiga que puede ser mitigada consumiendo vegetales de color verde oscuro como acelgas, brócoli, amaranto y espinaca, altos en oxígeno y capaces de evitar la proliferación de células malignas.

"El oxígeno es un veneno para el cáncer" indica Lutecia, quien hace referencia a los trabajos de Otto Warburg, bioquímico alemán y ganador del Premio Nóbel de Medicina en 1931 por su investigación de respiración celular, la cual arrojó que el cáncer sólo se desarrolla en ambientes carentes de oxígeno. Warburg destacó la importancia de la alimentación saludable, caracterizada por incluir varias porciones al día de frutas y vegetales crudos o con poca cocción porque aportan vitaminas, minerales y enzimas protectoras.

Adam advierte que la actitud en el proceso de quimioterapia es fundamental: "El pensamiento es el que manda sobre el cuerpo, así que repetir diariamente afirmaciones que expresen recuperación y bienestar es tan importante como no olvidarse de tomarse las pastillas".


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Rosaliakj (888 noticias)
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