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Quiero un final con beso

15/10/2009 08:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Primera cita: cenamos, caminamos por las calles del centro, nos reímos como tontos porque todo nos parece novedoso y las coincidencias son sorprendentes

Primera cita: cenamos, caminamos por las calles del centro, nos reímos como tontos porque todo nos parece novedoso y las coincidencias son sorprendentes. Besos al final y nada más. Fui buena chica y seguí el viejo refrán: “Nunca tengas sexo en tu primera cita”. (Ash, me choca.)

La segunda cita fue casi igual que la primera, pero cambiamos la caminata por un café. Besos de ESOS, luego libramos pequeñas batallas con la ropa pero hasta ahí. Cada quien a su casa. (Doble Ash, me rechoca.)

La tercera fue la vencida, no pudimos esperar más. Fue hermoso, simplemente delicioso, tierno y rudísimo al mismo tiempo. Lo mejor: hubo confesiones y momentos “incómodos” pero muy chistosos, esos que transforman en intimidad un encuentro que podría ser casual.

Y al día siguiente: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere… ¿De verdad es tan perfecto como parece? ¿Llegaremos a alguna parte? Podríamos planear un fin de semana juntos y entonces yo sabría si… pero tendría que pedírmelo él y… ¡STOP! De pronto me encontré en medio de uno de mis ataques de control freak. Casi sucumbo a la tentación de llamar al Hombre con cualquier pretexto, pero me contuve. Entonces le llamé a Gaby, a la Pelirroja y a mi hermana para que me hicieran aterrizar.

El veredicto: ¿No crees que te estás esforzando demasiado para que todo sea perfecto? ¿Por qué siempre quieres ver el final de la película cuando no llevas ni diez minutos saliendo con él? ¿Y si te relajas y dejas que se descubran mutuamente?

Mi hermana me agarró de las greñas y me llevó al cine: “Creo que necesitas ver un chick flick acompañado de medio kilo de palomitas acarameladas.” Ella eligió la película: La cruda verdad (The ugly truth). Antes de entrar me lo advirtió: “Ponte tu casco porque las pedradas van a estar buenísimas”.

Besos al final y nada más. Fui buena chica y seguí el viejo refrán: “Nunca tengas sexo en tu primera cita”. (Ash, me choca.)

Se trata de una chica productora de televisión que se refugia en el trabajo porque su búsqueda por el Sr. Perfecto la ha dejado un poco soltera (pedrada 1). Cada nueva cita es más decepcionante (pedrada 2). Bueno, hasta tiene su checklist para ver si los tipos cumplen con sus requerimientos (¿pedrada 3? No. Bueno, sí, a veces).

En su trabajo debe lidiar con un conductor, el anti-príncipe azul, un gorila que proyecta testosterona a 50 metros de distancia y que promete decir a los televidentes “la cruda verdad” acerca de por qué los hombres suspiran por las mujeres: curvas, nada de cerebritos ni exigencias, y eso sí, mucho sexo.

Como en todo chick flick que se digne de serlo, los contrarios terminan enamorándose, y al final hay sonrisas y besos (y de inmediato aparecen los créditos para que el encanto no se rompa cuando empiecen a desgreñarse por dejar mal tapada la pasta de dientes).

El encuentro de estos dos personajes, además de hacerme llorar de la risa, me enseñó cómo somos capaces de romper nuestro propio molde, o mejor dicho: ¡Sorpresa! ¡No hay molde!

Ahí estaba la protagonista, esmerándose demasiado en ser la versión más perfecta de sí misma y pretendiendo que ellos sean per-fec-tos. Después, forzándose a ser como ellos querían, a tal grado que se sintió un fraude de sí misma. Al final terminó enamorándose del que aparentemente no cumplía con los requisitos: el cavernícola, que resultó ser un tipo con gran calidad humana, capaz de amar todo en una chica. Dije todo: defectos, encantos, ridiculeces, ocurrencias, tonterías, ataques, etc. (Snif, ¡quiero uno así!)

Al salir del cine me despedí de mi hermana, que me dio un abrazo con cosquillas y me dijo: “¿Ya ves, loquita? No seas tan dura, confía y abre bien los ojos. Lo mejor de la película no son los besos al final, sino cómo descubres que quieres llegar a ellos.”


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Laysa (55 noticias)
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