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Quiebra bipartidismo en Chile irrupción de Enríquez-Ominami

09/12/2009 12:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La inédita campaña presidencial chilena perfila el fin del bipartidismo que, a través de dos grandes coaliciones políticas, ha dominado el escenario electoral de este país desde hace dos décadas, aseguran politólogos locales. El surgimiento de un tercer actor político, que se articula en torno a la figura del diputado independiente Marco Enríquez-Ominami, provocará el próximo domingo un quiebre en la forma de votar que han tenido los chilenos desde 1989 a la fecha. En ninguno de los comicios presidenciales realizados tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) surgió un candidato que pusiera en riesgo la opción de la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia y de la opositora Alianza por Chile. En las últimas cuatro elecciones presidenciales triunfó la Concertación por sobre la Alianza, aunque en los dos últimos comicios la oposición obligó a ir a una segunda vuelta donde se impusieron Ricardo Lagos (2000) y Michelle Bachelet (2006). Si bien los candidatos de ambos conglomerados siempre estuvieron acompañados en el voto por abanderados de partidos y alianzas menores, nunca un postulante a La Moneda que no fuera de esos bloques tuvo real opción de ganar o, al menos, pasar a segunda ronda. De esta forma, los tradicionales bloques derechista y centro-izquierdista ven este año amenazadas sus adhesiones electorales por la irrupción de Enríquez-Ominami, un joven cineasta que dejó el gobernante Partido Socialista para levantar su candidatura. Mientras algunos sectores de la Concertación creen que la candidatura del diputado podría perjudicar al bloque de gobierno, otros señalan que, por el contrario, evita una fuga de votos disconformes en el oficialismo hacia la centro-derecha. Varios dirigentes oficialistas han afirmado en las últimas semanas que parte de la responsabilidad en un eventual triunfo del candidato de la Alianza por Chile (ahora Coalición por el Cambio), Sebastián Piñera, le podría corresponder a Enríquez-Ominami. Aseguran que los votos que se irán con el ex militante socialista bien podrían haber estado a favor del candidato oficialista Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien no ha logrado en las últimas semanas alcanzar a Piñera en los sondeos de intención de voto. Otros sectores de gobierno, en tanto, ven a la candidatura de Enríquez-Ominami como un "contenedor" de sufragios de personas identificadas con el centro, que por años votaron por la Concertación, y que ahora creen que es el momento de un cambio. Estos últimos aseguran que la mayoría de los votos que obtenga el diputado en la primera vuelta se irán en una eventual segunda ronda, en enero próximo, a Frei Ruiz-Tagle, quien ya gobernó Chile entre 1994 y 2000. De acuerdo con la más reciente encuesta del centro de estudios CERC, Piñera obtendrá en primera vuelta un 44.1 por ciento de los votos, seguido de Frei Ruiz-Tagle (31), Enríquez-Ominami (17.7) y el izquierdista apoyado por el Partido Comunista Jorge Arrate (7.2). En una eventual segunda vuelta, Piñera logra un 49 por ciento contra Frei Ruiz-Tagle, quien alcanza un 32 por ciento, en tanto que también se impone ante Enríquez-Ominami con un 47 por ciento contra un 35 por ciento del diputado ex socialista. El politólogo Enrique Giménez dijo a Notimex que la candidatura de Enríquez-Ominami "fue favorecida en un primer momento por los medios de prensa de derecha de este país como una forma de restarle votos a Frei y favorecer a Piñera". "La candidatura del diputado tomó fuerza con el paso de las semanas y comenzó a levantarle a la Concertación parte de sus votos, en particular de aquellos disconformes que quieren cambios sociales más profundos en Chile", acotó. Apuntó que "la gente está irritada con el sistema de pensiones, con el sistema de salud privado, con la educación y el afán de lucro en torno a ella, con la colusión entre las farmacias y entre las empresas de comunicaciones". El analista y periodista Manuel Salazar aseveró en tanto que "Marco Enríquez-Ominami proyecta una duda permanente: ¿con quién gobernará? ¿Es él y cuántos más capaces de acompañarlo en La Moneda y en los casi tres mil cargos de confianza que debe designar un presidente?". Recordó que el abanderado independiente "no tiene experiencia en cargos de gobierno y carece de la compañía de rostros políticos conocidos y respetados por los electores, a lo cual se suma que sus críticos lo consideran un producto mediático, sin peso específico". Explicó que "sus ventajas, en cambio, atentan contra el corazón del sistema político, contra ese virtual bipartidismo que encarnan la Concertación y la Alianza por Chile y que ha gobernado al país en los últimos 20 años". "Enríquez-Ominami, en verdad, es el único que representa un factor de cambio verdadero, aunque sea sólo generacional. Su problema, hasta hoy, es que no ha explicitado sus ideas y proyectos en la magnitud que requiere una campaña presidencial", acotó Salazar.


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