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La filosofía de la esencia de Max Scheler

09/09/2010 10:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Max Scheler es un filósofo que vivió durante la I Guerra Mundial. Sus escritos reflejan la influencia en la moral del hombre contemporáneo

LA FILOSOFÍA DE LA ESENCIA DE MAX SCHELER

Ceferino Miranda Sobenis. Filósofo, Historiador y Comunicador Social.

Presentación.

A través de esta consideración biográfica y conceptual de Max Scheler desarrollamos una síntesis de su currículum vitae (hoja de vida), sus principales obras y dos temas que hemos valorado como muy importantes dentro del esencialismo scheleriano: El Hombre Plenario – Dios Impotente y La Filosofía Sociológica. Por último, anotamos nuestras conclusiones y la bibliografía empleada.

Scheler fue seguidor de la Fenomenología de Husserl, nació en Munich en el año 1874 y murió en 1928. Perteneció al Círculo de Munich. Sobresalió poderosamente como filósofo y sociólogo. Además, es el precursor de la Antropología Filosófica; titular en la cátedra de Filosofía en la Universidad de Colonia, de 1919 a 1928.

Es una de las más brillantes figuras del movimiento fenomenológico. Recibió influencia de Husserl, en mayor medida; así como también de San Agustín, Pascal y Nietzsche.

Se destacó en la Axiología o Teoría de los Valores, concibiendo los valores como cualidades reales, inmutables e independientes del sujeto que las percibe.

Sus obras más importantes son las siguientes:

* El Formalismo en la Ética.

* Ética Material de los Valores.

* De lo Eterno en el Hombre.

* Las Formas del Saber y la Sociedad.

* El Puesto del Hombre en el Cosmos.

* Hombre y Cultura.

El Hombre Plenario – Dios Impotente.

Para iniciar el desarrollo del tema anunciado es necesario recordar que Scheler siguió los pasos de la fenomenología de Husserl, quien se caracteriza por tener “una mente formada en la meditación matemática”; mientras que Scheler se interesa más por los problemas que atañen o afectan directamente al hombre; se preocupa principalmente por “los problemas del espíritu y de los valores”, según nos indica Francisco Romero en el Prólogo a El Puesto del Hombre en el Cosmos.

Al presentársenos Scheler con su preocupación por “los problemas del espíritu y de los valores” notamos que sobresale un dualismo, que presenta al hombre compuesto por un espíritu que “capta un mundo de esencias” y por un irracionalismo que lo identifican con los impulsos e instintos animales. Según Leopoldo Zea, en el Prólogo a Hombre y Cultura, “los impulsos le comunican con el mundo natural, el espíritu con el ideal…. Uno lo arrastra hacia la divinidad, otro hacia la animalidad”.

Para superar al hombre en oposición a los instintos e impulsos que le identifican con los animales, Scheler presenta el método a seguir, el cual consiste en la “anulación ficticia del carácter de realidad”, lo que lo mantiene unido a los instintos.

Mediante el espíritu es como el hombre puede “anular” la realidad, reprimirla, para “poder edificar un mundo ideal, un mundo perfecto y eterno, obra el espíritu”, nos dice Scheler. El hombre llegará a realizar ese mundo perfecto y eterno porque considera al hombre como “un devenir que nunca cesa… un continuo realizar lo que le es propio, el espíritu.” En otras palabras, el hombre se perfecciona espiritualmente en la marcha, con el devenir; el hombre es un constante rehacerse. Esto indica que a medida que se va perfeccionando, va realizando el Hombre Pleno, va acercándose más a la divinidad.

Para Scheler, cobra gran importancia la “anulación ficticia el carácter de realidad”, una realidad que para él está muy cerca de la animalidad, situación que podemos comprender debido a que vivió la experiencia de la Primera Conflagración Mundial y su consecuente desmoralización que trascendió los límites fronterizos de los países en conflicto. Ante esto, Scheler propone en su filosofía una puerta de escape, una salida de ese “mare magnum” (gran mar o muchas ideas confusas) de ideas agnósticas y de fatalismo para procurar que el hombre tomara ánimo y continuara por su rumbo antes trazado, pues se propuso no aceptar la aniquilación ni espiritual ni material del hombre, que se encontraba en una situación crítica, en todos los aspectos.

La filosofía de Scheler nos presenta al hombre en un constante rehacerse, superarse, que busca ser la divinidad, que está tratando de integrarse a esa divinidad.

Leopoldo Zea cometa que, “El hombre ideal que debamos realizar es el que Scheler llama hombre plenario. Este hombre, en cuya construcción trabaja la humanidad, es en último término…la divinidad, Dios, , , es un Dios Impotente.”

El hombre como tal, se ha convertido en micro theos o pequeño Dios con instrumentos que le han permitido tomar el poder para dominar cierta parte de la existencia, pero carente, muchas veces, del control de las consecuencias que desencadena al actuar. El hombre es un proyecto que aspira a tener cualidades divinas; proyecta ser o tener categoría de Dios.

La Filosofía Sociológica.

La concepción socio - filosófica que expone Scheler en que para él, según Nicolás Abbagnano, “Toda persona es una individualidad singular, diversa y distinta de las otras. Pero, no está nunca encerrada en sí misma como miembro de una comunidad de personas.”

El saber sirve para un fin formativo; sirve al devenir del mundo y al dominio el mundo para los fines humanos

El hombre forma parte de una comunidad, de una sociedad, pero el hecho de ser miembro de ésta no le niega su existencia como individualidad independiente. Forma parte del todo (sociedad), pero sin descuidarse como parte (individuo) de ese todo.

Estos conceptos, en nuestro tiempo, cobran capital importancia, ya que el alto crecimiento demográfico ha permitido la aparición de una tendencia hacia la masificación, lo que Scheler combate destacando el alto valor del hombre como individuo en una sociedad. Y esto tiene que ser así, porque la sociedad es el conjunto de individuos, cada uno con sus propias cualidades, con sus propias virtudes y limitaciones. Scheler propone impedir que el hombre individual sea absorbido por el hombre social, a pesar de la innegable interrelación e interdependencia humanas.

Max Scheler elaboró su ética material de los valores como fundamento de una teoría de la persona, según Nicolás Abbagnano, y ha elaborado la teoría de la persona como fundamento de una teoría de la comprensión interpersonal.

Teoría del Conocimiento.

Las investigaciones de Scheler en torno al saber, también tienen un enfoque sociológico, destacando una teoría filosófica de las relaciones interhumanas.

Abbagnano dice: “El saber se define ontológicamente como una relación interna al ser, relación por la cual un existente participa en la esencia de otro existente sin que en esta esencia nada se cambie.”

Esta interdependencia, según Scheler, está limitada evitando así la anulación de la individualidad. Podemos transmitir nuestros conocimientos sin que perdamos nuestra propia identidad, nuestra esencia o lo que somos como individuo.

El saber ha de ser utilizado para formar al hombre, así como también para dominar el mundo. Dominio éste que ha de ser en función del dominio, para servirse mediante la ciencia.

Scheler plantea tres fines:

“En primer lugar, para un fin formativo” el hombre debe instruirse, debe aprender a desarrollar su intelecto, su espíritu, para comprenderse a sí mismo y comprender su función.

“En segundo lugar, debe servir al devenir del mundo” mediante sus conocimientos y la aplicación de éstos en el desarrollo de la Humanidad, lo que nos lleva al siguiente paso.

“En tercer lugar, a servir al dominio del mundo para los fines humanos”, debe servirse de la naturaleza, debe dominarla para lograr su principal objetivo, ser como Dios.

Conclusiones.

* Scheler es un filósofo que, a pesar de vivir en un período muy difícil, mira más allá de las circunstancias y procura colocarlas en epojé para trazar una línea, cuyo intento es sobreponer al hombre sobre las condiciones dadas.

* El darle al hombre la cualidad de semi-Dios, incrementó en éste el optimismo casi oculto por el fatalismo de la época.

* Pretende la integración del hombre y Dios como alternativa contra la desmoralización que se apoderaba del hombre contemporáneo, lo que dio los resultados esperados: el hombre se sobrepuso a sus inseguridades temporalmente, pues tales circunstancias se repitieron durante y posteriormente a la II Guerra Mundial, síntoma que es notable cada vez que surge un conflicto armado que involucra a varios Estados.

* Scheler envía un S.O.S. a toda la humanidad para que no se deje dominar por lo material ni la ciencia, sino que debe controlarlos, dominarlos, para su propio beneficio. El hombre debe demostrar que Dios lo dejó “señorear” sobre toda la naturaleza, sus plantas y animales.

Bibliografía consultada.

Abbagnano, Nicolás. Historia de la Filosofía. Montaner y Simón, S.A. Madrid. 1973.

Quintanilla, Miguel A. Diccionario de Filosofía Contemporánea. Ediciones Sígueme. España. 1976.

Scheler, Max. El Puesto del Hombre en el Cosmos. Editorial Losada, S.A. Argentina. 1943.

Scheler, Max. Hombre y Cultura. Ministerio de Educación Pública. Guatemala.


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Cefauro (3 noticias)
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