Publimaldad

Es evidente que una gran parte de la publicidad con la que nos bombardean a todas horas, desde los diversos medios de comunicación, contiene unas dosis elevadas de maldad, ya que tiene como único objetivo, conseguir a cualquier precio, que el afán consumista del ciudadano se eleve al máximo, hasta alcanzar niveles de auténtica adicción, lo que no deja lugar a dudas, del efecto dañino que tanto anuncio le va a reportar al futuro consumidor.
Lo realmente grave de todo del asunto es que el ingenuo de turno, se va a gastar un dinero que no tiene (¡usted no se preocupe, pague en cómodos plazos, le ofrecemos financiación a su media¡) y el resultado final, es el encadenamiento perpetuo a una deuda interminable que acompañará al pobrecito comprador hasta la tumba.
Las poderosas multinacionales de todos los sectores, se convierten en enormes charlatanes de feria que a toda costa nos quieren colocar su último invento, su producto milagroso o su maquinita de ultra-moderna tecnología. Al final, en la mayoría de las ocasiones, el asunto es que, buscan que compremos cosas que no nos hacen falta para nada, pero ya se han encargado ellos muy astutamente de crearnos la necesidad, con sus presuntamente ingeniosas campañas y promociones, aunque algunas son verdaderamente patéticas, y el slogan supuestamente impactante de muchas, es de verdadera vergüenza, por mucho que algunos cerebritos con tres carreras y siete master se hayan (supuestamente) exprimido los sesos durante meses, para dar con la frase mágica que a su empresa le sirva para embolsarse centenares de millones.Evidentemente no toda la Publicidad es dañina, la hay verdaderamente ingeniosa, divertida, saludable y auténtica
¡Y quedes tranquilo, si se muere usted antes de liquidar el saldo pendiente, ya nos encargaremos de que lo hagan sus hijos, y al paso que vamos incluso sus nietos!










