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La próxima “Superluna” y lluvia de estrellas de agosto no traerá otro Fukushima, ni terremotos como predicen los pesimistas

04/08/2014 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El satélite natural de la tierra llegará a su apogeo a mediados de agosto y será la Luna más grande y brillante del año. Un astrónomo el Dr Nolle afirmó que era culpable del seísmo de Fukushima pero era falso

Una 'superluna' y la lluvia de estrellas de las Perseidas coincidirán en los cielos en la segunda semana de agosto en un espectacular fenómeno celestial. La lluvia de meteoros de las Perseidas se calcula ocurrirá del 11 al 13 que serán los días de mayor visibilidad. Pero le ha salido una importante competidora. Coincidirá con otro fenómeno celestial: 'la superluna', según el portal científico de la agencia espacial Nasa.gov. El satélite natural de la Tierra llegará a su apogeo; será la luna llena más grande y brillante del año.

Según los astrónomos, aparecerá espectacularmente en el cielo los días citados. "Es una mala noticia para las Perseidas", para Bill Cooke, de la Oficina de Medio Ambiente sobre Meteoritos de la NASA que ha aprovechado para publicar en Youtube su vídeo 'Perseidas contra Superluna', que explica ilustrativamente cómo coincidirán los dos fenómenos

 

La "Súper Luna" y la "Lluvia de las Perseidas" y como tendrán que luchar por el protagonismo espacial, pero una se verá más que la otra.

"El resplandor lunar borra el telón de fondo negro aterciopelado requerido para ver meteoros débiles y reduce drásticamente los rastros", dice el experto y asegura que la Luna llena opacará a la lluvia de estrellas fugaces porque se verá un 14% más grande y un 30% más brillante de lo normal.

Lo habitual en las Perseidas es poder mostrarse unos 100 meteoros por hora, pero tendrán que competir con una luna llena un 14% más grande y un 30% más brillante de lo normal.

Las Perseidas son pequeñas partículas de polvo cósmico, algunas menores que un grano de arena, que los meteoros de las Perseidas sueltan procedentes del cometa Swift Tuttle, que cada 133 años emprende un viaje a través del sistema solar interno dejando tras de sí una huella de polvo y arena. Cuando la Tierra pasa a través de la zona de escombros, las partículas del cometa golpean la atmósfera, desintegrándose a continuación y dejando los brillantes destellos de luz que disfrutamos viéndolos en el cielo.

La estela de partículas es atravesada cada año por La Tierra en su órbita alrededor del Sol. En ese momento las partículas de polvo al desintegrarse al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, crean lo que popularmente conocemos como estrellas fugaces.

 

Esta semana de agosto la Luna se se verá más grande y se iluminará más que de costumbre.

Para entender el espectáculo conviene saber que el satélite natural no presentará en sí un aumento de tamaño, ni mucho menos de luminosidad, lo que sucede es que la Luna alcanza el Perigeo, que es el punto de su órbita más cercano a la Tierra llegando a unos 300 mil kilómetros de distancia. Es más visible porque está más cerca.

Este acercamiento no es nada nuevo ya que ocurre una o dos veces al mes, lo especial es que al coincidir en agosto con la Luna llena, nuestra compañera nocturna se transformará en una "Súper Luna". Este fenómeno se repetirá el la primera semana de septiembre. El sitio web de la agencia espacial norteamericana NASA realizará una trasmisión en vivo del evento.

 Pero para los espectadores no sólo hay malas noticias, también hay buenas, asegura Cooke. La corriente de restos del cometa Swift Tuttle es amplia y será posible ver Perseidas, mucho antes de que la Luna esté llena. "De todas formas, las Perseidas son ricas en bolas de fuego más brillantes que Júpiter o Venus. Estas serán visibles a pesar de la luna llena", asevera.

A la superluna se le achaca el traer consigo terremotos, tsunamis y engendrar caos

El astrólogo norteamericano Richard Nolle auguró desde la emisora ABC  inminentes desastres naturales, sólo dos días antes del terremoto y posterior tsunami de Japón. Su "bola de cristal" para hacer profecías no era otra que la Luna, que el 19 de marzo estaba a la menor distancia de la Tierra en 18 años, un fenómeno que hemos llamado la "superluna" y que  supuso el anuncio del caos. La comunidad científica ha desautorizado muchas veces a Richard Nolle.

Los expertos han declarado "inocente" a la Luna de los últimos desastres naturales,   de la alarma nuclear, de la destrucción que ha sembrado a su paso, ni de los miles de muertos y desaparecidos de Fukushima o cualquier otro sitio en el planeta tierra, ni de haber dejado algún país arrasado. Tampoco del temblor de hace unos días en China, Nueva Zelanda ni de los desastres que puedan venir en los próximos tiempos.

El reciente terremoto de China no se debió a la luna, sino a que era una región de alta sismicidad

Ése ha sido el mensaje al que, prácticamente al unísono, se han ido sumado los científicos después de que uno de sus más famosos colegas, el astrólogo Richard Nolle, vaticinara (dos días antes del terremoto de Japón) graves consecuencias por un fenómeno natural que se produciría el sábado 19 de marzo, el perigeo lunar, que marca el punto de mayor aproximación a la Tierra de este satélite durante su órbita. Simplemente lanzó una profecía al tuntún y resultó cierta.

En esta ocasión, esta proximidad a la tierra fue especialmente acusada (356.577 kilómetros, frente a los 406.000 de media), hasta el punto de que hay que remontarse a 18 años antes para encontrar un precedente de una luna llena de mayor tamaño como la que se verá en agosto, un espectáculo sobrecogedor, por otra parte, en aquellos puntos donde el cielo esté despejado.

Pero, romanticismos al margen, la aproximación de la Luna a la Tierra es, para algunos como Nolle, un mal augurio y especialmente en esta ocasión,   ya que la "superluna" será más acusada de lo normal y según Nolle podría provocar desastres como terremotos y maremotos, tormentas, huracanes, inundaciones o erupciones volcánicas.

Para alarmar aún más en su teoría (recogida con entusiasmo en internet por los supersticiosos), tira de hemeroteca y sirve a la carta episodios precedentes, anteriores, supuestamente relacionados con este fenómeno lunar: inundaciones en Hunter Valley, Australia (1955), ciclón Tracy, también en Australia (1974), Huracán Andrew (1992), tsunami en el Océano Índico (2004) y huracán Katrina (2005). El último de ellos, el mes de febrero, el terremoto en Nueva Zelanda. Y, estos días, en China con 165 muertos.

Los astrónomos, sin embargo, se han apresurado a desautorizar a Richard Nolle con datos en la mano. El primero que lo hizo fue el meteorólogo Paul Walker en los propios micrófonos de la ABC. "La Luna puede causar mareas más fuertes de lo normal, pero no he oído nunca que haya alguna correlación entre ella y sucesos climáticos extremos", afirmó.

 El astrónomo de la NASA Dave Williams trató de calmar a los supersticiosos: "Cuando se produjo el terremoto de Japón, la luna estaba realmente más cerca de su punto más lejano de la Tierra -apogeo- que de su punto más cercano del 19 de marzo".

Otros dos expertos, el astrónomo David Harland y el sismólogo de la Universidad de Bristol George Helffrich, zanjan la discusión. "Es un fenómeno insignificante", afirma el primero. "Eso del caos celeste es un completo sinsentido -remata el segundo-. La Luna no tiene efectos sobre los terremotos, sino sobre las mareas".

Su dictamen ha sido corroborado por el Servicio Geológico de Estados Unidos, quien por boca del geofísico John Bellini se ha visto obligado a aseverar que el terremoto de Sendai "es completamente ajeno al perigeo lunar".

El mensaje de todos ellos es claro: "La luna es inocente". Y más en concreto lo  probará la próxima "super luna", un término que, por cierto, acuñó el propio Nolle. Desde el último gran desastre natural, hace seis años, ha habido cuatro perigeos y la Tierra sigue moviéndose igual. Previsiblemente lo hará la noche del sábado de agosto anunciado. Una buena oportunidad, por cierto, para mirar al cielo y disfrutar del espectáculo en familia o entre los enamorados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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