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La próxima revolución mexicana, espera por sus indignados

11/06/2011 17:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La queja es un coro. Las cosas en México están mal. El país va en la dirección equivocada. No solo lo dicen las encuestas, son las voces de millones de mexicanos. Basta oírlos

Jorge Ramos es periodista, ganador del Trofeo Emmy, director senior de noticias de Univision Network. Nació en México y es autor de nueve libros de gran venta, el más reciente A Country for All: An Immigrant Manifesto.

Pero la pregunta es ¿dónde están los indignados en México? ¿Dónde están esos jóvenes mexicanos dispuestos a plantarse en el Zócalo y en todas las plazas del país hasta que las cosas cambien? ¿Dónde están los mexicanos que -después de gritar "ya basta" de pobreza, desempleo, violencia, inseguridad y falta de oportunidades- presionan y presionan a los gobernantes hasta que las cosas cambien? ¿Dónde?

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He estado siguiendo muy de cerca las rebeliones de la primavera árabe en Túnez, Egipto y Yemen este año, junto con revueltas en otros países, como las protestas recientes de los Indignados en España, y movimientos similares en Francia y Grecia. Organizados a través de Twitter y Facebook, manifestantes en el Medio Oriente y el Norte de Africa han logrado derrocar dictadores y destruir regímenes autoritarios, mientras en Europa los activistas empiezan a responsabilizar a las autoridades por el estancamiento económico, cuyos efectos amenazan el futuro de toda su generación.

Pero, ¿por qué no han ocurrido protestas similares en México?

Las marchas por la paz -y ahora la "ruta del dolor" organizada por el poeta Javier Sicilia- y las protestas de los padres de las víctimas de la Guardería ABC son maravillosos ejemplos de la fuerza de la gente. Pero mi frustración con estas masivas manifestaciones de inconformidad es que, después de realizadas, no pasa nada. Nada.

Las cosas siguen igual. El presidente Felipe Calderón sigue sin cambiar su fallida y mortífera estrategia contra el narcotráfico. Los asesinados se amontonan unos sobre otros. Y muchos de los responsables de la muerte de 49 niños en la guardería de Hermosillo en el 2009 siguen libres. Todo sigue igual. Las protestas ciudadanas, aparentemente, no tuvieron ningún resultado concreto.

Y por eso la indignación sigue, peligrosamente, creciendo.

Es indignante que el presidente Calderón no quiera cambiar una estrategia antinarcóticos que ha costado 40, 000 vidas. Y es indignante que todo indique que 2011 será uno de los años más violentos desde la Revolución.

Es indignante que la principal exigencia de los mexicanos a su gobierno ya no sea trabajo, escuela y salud. Ahora piden lo más básico: que no los maten. El 57 por ciento de los mexicanos cree que los narcos están ganando la guerra; sólo un 19 por ciento cree que el gobierno gana, según la encuesta de Mitofsky para la asociación México Unido Contra la Delincuencia.

Es indignante que casi la mitad de la población de México haya sufrido en carne propia un crimen o delito. La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México reportó que del 2006 al 2008 hubo aproximadamente ''48 millones de víctimas de delitos en todo el país''. Son, sin duda, las matemáticas del terror.

Es indignante que una maestra de Monterrey tenga que poner en el piso a sus niños de kinder y mantenerlos ahí cantándoles para que no los mate una bala perdida en un tiroteo que costó cinco vidas cerca de allí.

Es indignante que el principal encargado de la economía en México, el precandidato presidencial y Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, diga que "hace mucho que México dejó de ser un país pobre" y que con unos 550 dólares al mes una familia mexicana puede pagar casa, coche y colegiatura. El Instituto Tecnológico de Monterrey calcula que en México hay 54 millones de pobres.

Es indignante que haya tantos ex presidentes, tantos ex gobernadores y tantos ex funcionarios priístas que viven como millonarios a pesar de haber tenido casi toda su vida puestos y salarios públicos. Es indignante que muchos de ellos no estén en la cárcel y que ni siquiera hayan rendido cuenta de sus ganancias y del uso de partidas secretas.

Y es indignante que un movimiento masivo de protesta no esté recorriendo México. Sé - porque conozco a muchos y soy uno de ellos - que México está lleno de indignados. Están dadas todas las condiciones para un masivo movimiento ciudadano, no violento, que siembre al país y haga temblar a sus inefectivos gobernantes. A veces tengo esa sensación de que algo está a punto de brotar o de explotar en México. La "primavera mexicana" puede ser en otoño o invierno. Falta la chispa.

¿Dónde están los indignados en México? Por ahora, en su mayoría, en sus casas y en sus oficinas, no en las plazas y en las calles. Y así no viene el cambio.

El cambio en México viene de abajo para arriba. Pero mientras los indignados mexicanos no actúen, no exijan, no desenmascaren a sus gobernantes, no protesten, no pregunten, no desmaquillen a México, no incomoden, no propongan, nada va a cambiar.

Distribuido por The New York Times Syndicate


Sobre esta noticia

Autor:
El Mundo (4819 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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Distribución gratuita
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