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De proxeneta a activista contra la trata de mujeres: "Les rompes la voluntad, todos sus sueños, se quedan vacías"

26/10/2018 01:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

ARACELI GUEDE

  • Tras más de veinte años traficando con mujeres, Miguel se dedica ahora a ayudar a víctimas de la trata.
  • Apodado el Músico, da la cara y desgrana los detalles de este negocio en un documental de Mabel Lozano.

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La Cineteca del Matadero de Madrid fue este miércoles escenario de algo, sino insólito, sí muy poco habitual. Miguel, conocido como 'el Músico', un hombre que durante dos décadas traficó con más de 1.700 mujeres, mostraba su arrepentimiento en público ante Amelia, obligada a prostituirse durante años: "Te quiero pedir perdón a ti y a todas las mujeres que han padecido por personas como la que yo era". El motivo de este encuentro fue la presentación de El Proxeneta. Paso corto, mala leche, un documental dirigido por Mabel Lozano y que Miguel protagoniza.

A lo largo de una hora y veinte minutos, quien fuera uno de los principales capos de una red sin escrúpulos desentraña las claves de un negocio que se calcula que genera cinco millones de euros al día en España. "Contactó conmigo porque conocía mi trayectoria contra la trata y quería compartir el dolor que siente. Pero yo no quería que compartiera eso conmigo. Yo quería saber quién maneja los hilos, quién va a captar a las mujeres, quiénes son los dueños de los burdeles, cómo se blanquea ese dinero... Es muy importante meterles a ellos en el discurso de la prostitución, porque la invisibilidad les da impunidad", explica la directora a este diario.

El Músico habla por tanto de los verdugos, pero sin olvidar a las víctimas, y es ahí cuando el relato resulta especialmente desgarrador. "Hacían lo que nosotros queríamos. Les rompes la voluntad, todos sus sueños, se quedan vacías", cuenta y llega a compararlo con el Holocausto: "Si los nazis llevaban a los judíos a la cámara de gas, nosotros llevábamos a las mujeres al salón". La manipulación con la que las controlaban en un primer momento, con promesas como que les conseguirían los papeles, daba paso a las amenazas y las agresiones cuando dejaban de creer en que su situación sería regularizada. "A mí no me gustaba la violencia física porque dañaba el producto", reconoce y admite que no le resultó difícil verlas como mera mercancía: "Yo no quería al ser humano. No me costó. No porque fueran mujeres, sino porque no le tenía cariño a las personas".

Procedente de una familia pobre, este barcelonés vivió en un orfanato entre los cuatro y los trece años. Afirma no querer justificar sus actos con ese hecho, pero apunta que pasar por una infancia muy dura le sirvió para "sobrevivir a través de la picardía y la maldad" y para "aprender a manipular". Con diecisiete años empezó a trabajar como portero en un club de alterne y fue así como entró en un mundo que le deslumbró con sus lujos. En 1997 empezó a importar mujeres, en 2001 abrió el primer macroburdel del país junto a otros socios, y cuatro años después contaban con una decena. "Era todo tan fácil...", señala.

"Una mujer en una mala noche te movía entre 500 y 600 euros. Traerlas a cada una de ellas no costaba más de 1.000 pero la deuda que contraían con nosotros era de 6.000. La prostitución de antes no daba tantas ganancias. La trata sí. Teníamos el dinero en sacos", continúa. A las víctimas, entre las que había menores, se las hacía trabajar entre doce y catorce horas diarias, incluso cuando estaban con la regla, y a los tres años de estar siendo explotadas eran vendidas a clubs de tercera porque dejaban de ser rentables.

"Un riesgo que tenía que correr"

La narración de esta historia tan dura como real se desarrolla en un tono sereno pero al recordar a Lucía, que se cortó las venas en el baño del local en el que trabajaba, a este exproxeneta se le saltan las lágrimas: "Hay chicas que te dejan huella. Estiré la cuerda demasiado con ella". Ese momento marca la segunda parte del documental, en la que Miguel continúa el relato a cara descubierta. La decisión de aparecer ante la cámara la tomó a mitad del rodaje. "Miedo tienen las mujeres. Ellas conocen lo que les puede pasar si denuncian y algunas sin embargo dan el paso. Es un riesgo que tenía que correr y que corro. Vale la pena", responde a la pregunta de 20minutos sobre si ha temido que esa exposición le haya puesto en peligro.

"Se está jugando la vida porque rompe todos los códigos de la delincuencia. No porque hable de las mujeres o de los clientes. Eso a ellos les da igual. Sino porque habla de cosas que hacen daño al negocio", remarca Lozano, para quien lo más llamativo es "ver cómo este sobrevive por las miles de complicidades que existen. Abogados, banqueros, notarios, médicos...". "No digo que toda esa gente sean delincuentes, pero él lo dice, y es muy significativo: ¿qué es lo más importante para un delincuente? Buscar a otro. Entre lobos se conocen", mantiene.

Ella aboga por una ley integral contra la trata, por tipificar "todas las caras del proxenetismo" y por una educación que conciencie a los jóvenes: "La ciudadanía mira para otro lado. Voy a institutos, imparto conferencias, les pregunto a los chavales y me dicen que nunca se han parado a pensar qué hacen esas señoras que están en la rotonda".

"Hacemos más daño que un violador"

Condenado por prostitución coactiva a 27 años de cárcel, el Músico salió a la calle en 2011 tras haber cumplido tres. Ahora, a sus 55, no solo está arrepentido de todo lo que hizo sino que se dedica a luchar contra ello desde el activismo y como colaborador de la Policía: "Asesoro a mujeres víctimas de trata o explotadas dentro de la prostitución y denuncio todo aquello que conozco". "No es un proceso que se hace de la noche a la mañana. Son las circunstancias las que te van abriendo los ojos de las cosas malas que has hecho", añade. En su caso, entre esas circunstancias está el haberse enamorado de una de sus víctimas.

Desde la perspectiva que le da esta nueva posición, Miguel se muestra contrario a la legalización de la prostitución y considera que hacerlo sería asumir el mensaje de las mafias. Denuncia que los políticos no están haciendo "nada" en esta materia y lamenta la visión que se tiene de este tipo de delitos: "En la cárcel me di cuenta de que no estaba mal visto, cuando en realidad hacemos más daño que un violador".


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20minutos.es
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