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Propuesta para la Modificacion del Titulo de la Ley 241 sobre Transito Terrestre

07/10/2012 11:05

0 Resumen de propuesta de reforma de la ley 241 de transito terrestre enn la Repblica Dominicana

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Propuesta para la Modificacion del Titulo de la Ley 241 sobre Transito Terrestre y Transporte y Fortalecimiento de su Contenido

Ingeniero Mario Holguín Álvarez

Presidente de FundaReD

Proponente.

08 de Julio de 201

Rep. Dominicana

Exposición de motivos:

El mundo está en constante evolución, y con él, también la sociedad humana. Para muchas personas sería tan solo un cliché sin ningún significado más que el filosófico; unos porque no lo entienden, otros porque no les interesa. Lo cierto es que este fenómeno es una realidad, que entenderla y asumirla como tal nos ayuda a interpretar las cosas que nos suceden en la vida y hasta evitar repetir errores en relación con los procesos históricos.

Cuando me hice profesional me gradué como Ingeniero Electromecánico, el certificado de título dice “Ingeniero Eléctrico y Mecánico”; hoy día la carrera es eléctrica o es mecánica. Ya no existe la combinación de las dos. Los facultativos de la medicina también desarrollan especialidades en un órgano específico del cuerpo o en un aspecto de la salud de manera exclusiva. Así, para los dedicados al Derecho, lo que antes era un doctorado ahora es una licenciatura.

Todavía en la década de los 70 las necesidades del ser humano respondían a un modelo de sociedad industrializada. En la década del 80 surge con fuerza la “sociedad de la información” y en los diez años posteriores se habla de la “sociedad del conocimiento” que se encamina, según los expertos, a ser reemplazada por la “sociedad red”.

Todo lo que esta aconteciendo con una gran dinámica no son cuestiones vagas; encierra conceptos que definen un modo de vida, de desenvolvimiento político, social, cultural y económico. Por consiguiente, los planes de desarrollo nacional que no contemplen los temas del TIC y el I+D+I estarían de hecho desfasados.

En la República Dominicana, por ejemplo, veinte años atrás, no se acuñaban los términos “ajustarse a los nuevos tiempos”, “per se”, “globalización”, “seguridad vial”, “robótica”, “Internet”, “genoma humano”, “movilidad”, “competitividad”, “tramos de concentración de accidentes”, “auditoría de seguridad vial”, “navegar en la red”, “economía solidaria”, “software”, “harware”, “integración y cohesión social”, “ley de transparencia”, “delito contra la seguridad vial”, “altas cortes”, “células madres”, “clonación”, y un sinnúmero de terminologías y expresiones propias de los cambios a que está sometida la sociedad.

Durante la post-guerra, (hablo de antes de la mitad del siglo pasado), se evidenciaron cambios en el comportamiento de la sociedad, de igual manera lo hicieran las crisis sucesivas del petróleo cerca de 30 años después, la humanidad siempre buscando nuevas alternativas para sobrevivir y sobreponerse.

Recuerdo, precisamente, cuando se iniciaron en nuestro país los primeros trabajos de energía no convencional como fuentes alternas para independizarnos de los carburantes. Fui parte de ese proceso que parecía utópico. En verdad, era difícil de creer que pudiera implementarse las fuentes renovables. Sin embargo, al paso de los años, en República Dominicana tenemos un parque eólico, reconociendo en otro orden que existen condiciones para la producción a gran escala de energía solar y biomasa, aplicable incluso a los medios de transporte, y al sistema de control y gestión del tráfico.

La llegada a la luna no fue un acontecimiento fortuito, fue producto de años de persistencia por lograrlo, rompiendo barreras, lo que significó una vez alcanzado el objetivo la apertura de nuevos conocimientos para la humanidad. Hoy ya se programan viajes comerciales a tan lejos destino.

La crisis generada por los eventos del 11 de septiembre, para remontarnos a los tiempos de hoy, trajo cambios significativos en la sociedad mundial, no solo modificó la vida a los norteamericanos, trastornó el comportamiento y la visión humana.

Lo que si podemos resaltar sin temor a equivocarnos, es que la sociedad se refuerza ante las crisis, porque se pone a pruebas su supervivencia, es un concepto que debo repetir toda vez que sea necesario, porque el ser humano es el elemento fundamental de toda sociedad, para la cual trabajan los gobernantes, porque en la sociedad está el pueblo que los elige.

Para los años 80, Europa empezaba a entender un proceso que afectaría el desarrollo de la sociedad. A la sazón, Francia realiza un estudio que determina el grado porcentual en que intervienen los factores de riesgo en la circulación vehicular de acuerdo al inusitado crecimiento de la industria automovilística, la población y el comercio. Para entonces no existía o era muy poco conocido el término “seguridad vial”. Pues, sobretodo, se exigía el fomento del intercambio comercial transfronterizo como una necesidad. Esto quería decir, que preservar la vida de los usuarios de las vías públicas debía ser de primer plano en las políticas europeas. Se unificaron luego de un proceso de evaluación y entendimiento estas naciones anunciándole la guerra a la inseguridad en carretera bajo el lema de que los indicadores eran inaceptables y la meta seria “Objetivo Cero”.

Para aquellos años coincidían importantes transformaciones políticas y sociales que precipitadas por la revolución científico-tecnológica que ocupaba la atención mundial, sucedieron la Perestroika y la caída del muro de Berlín, dando oportunidad al desarrollo de un nuevo esquema comercial y a la aplicación de nuevas políticas globales participativas.

A principio de los 90 era un escándalo en America Latina, las cifras de muertes y lesionados en accidentes de tránsito, en especial en un país como Brasil, cuya población rompía ciertos moldes en número y en comportamiento, con un desarrollo en la industria del automóvil también fuera de serie en la región.

Por vez primera en el mundo subdesarrollado de occidente se empieza a importantizar la seguridad vial con el Presidente Cardoso, ahora es una actitud contagiosa en los demás países occidentales, de la que vivimos a espaldas en República Dominicana en ese ámbito, según muestran los indicadores.

Es con los trabajos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud con algunos organismos no gubernamentales, que a principio de la primera década de este siglo, cuando se identifica y se considera el tema de la seguridad vial como crucial, y por tanto se declara la seguridad vial en crisis. Se comenzaron desde entonces las iniciativas para su mejoramiento. En ese marco, surge la Década de Acción Global para reducir el impacto trágico de los indicadores de siniestralidad vial y sus secuelas, en mayo del 2011. Estoy hablando de ayer, en sentido figurado, cuando Moscú fue el escenario para reclamar fin a esta forma de exterminio de la humanidad.

La Seguridad Vial , un nuevo desafío en la sociedad dominicana.

Todo es relativo, nada absoluto, pero sin dejar de ser objetivo:

Así como han surgido áreas especializadas de desempeño que mencionamos anteriormente, producto del estado evolutivo a que de forma constante se somete la sociedad humana, la República Dominicana no debe sustraerse a lo que esta sucediendo en el orden mundial en lo referente al tránsito, transporte y seguridad vial, considerados hoy día como factores fundamentales del desarrollo humano.

Es a través de las legislaciones que se pueden revisar y evaluar los hechos que nos suceden y que nos convulsionan, que afectan el día a día al ser social y las metas mínimas por las que lucha, como es alcanzar su tranquilidad emocional, progreso y bienestar.

Para estos tiempos se habla en todas partes de políticas públicas eficientes, entre éstas las relativas al tránsito y el transporte, que reducirían las altas tasas de morbilidad y mortalidad a causa de los accidentes de tránsito.

Los tiempos no son los mismos. Implementar políticas cuyo eje temático sea la competitividad sin incorporar la seguridad vial es un error. Asimismo lo es pretender ignorar que la seguridad vial es un factor que impide avanzar en la lucha contra la pobreza, hasta ser parte de los programas gubernamentales de ahorro de energía y combustible, y de la seguridad ciudadana. La seguridad vial es hoy en día un eje transversal básico en los temas fundamentales de la sociedad, contenidos en los programas de gobierno, por demás.

Si el tránsito y el transporte fueren eficientes, definitivamente no existiera la problemática de la accidentalidad. Es tan grave este aspecto que lleva nombres catastróficos, tales como: tsunami silencioso, violencia vial, siniestralidad viaria, etc. calificado de pandémico y de epidémico por los organismos internacionales de la salud.

Si buscamos el término seguridad vial en Internet estará referido 542 millones de veces en el idioma ingles, mientras que en español lo encontramos en menos de 6 millones. Lo que demuestra el grado de importancia en término lingüístico.

No podemos perder de vista que lo antagónico a la seguridad vial es la inseguridad vial, lo cual no debe verse como un simple fenómeno social, es multicausal, por tanto las soluciones han de ser multisectoriales. Sin soluciones efectivas a este fenómeno, al paso del tiempo se convierte en inmanejable porque incide y afecta todas las actividades productivas de la Nación, profundiza la brecha de la pobreza y la desigualdad. Por tanto, consideramos que se constituye en un freno del desarrollo de los pueblos, pese a que tiende a ser contradictoriamente más grave cuanto mayor sean las actividades económicas y comerciales del conglomerado. De ahí su carácter multicausal y multisectorial.

Esto implica que los gobiernos emprendan planes eficientes, eficaces y efectivos de mitigación de los indicadores de siniestralidad viaria, mediante la implementación de políticas de Estado de seguridad vial.

La Ley de Tránsito Terrestre y Transporte (241):

La Ley de Tránsito Terrestre y Transporte que en estos momentos se discute, de hecho tiene un error de origen, y es que su título debiera de ser: “Ley de Tránsito, Transporte y Seguridad Vial”, en procura de que, aunque nos guste el salcocho, no logremos un arroz con mango, y después de tantos esfuerzos, tengamos que tragarlo.

Sería un grave error ahora que existe la voluntad política de readecuar la Ley 241 en nuestro país, que data del 1967, no aprovechar al máximo el momento, asumiendo que tenemos una nueva Constitución promulgada en enero de 2010, y no separar temas que son puramente de seguridad vial de los de tránsito, lo que contribuiría a fortalecer los contenidos de dicha Ley y a tomar en cuenta, con certero criterio político, social y cultural, en primer orden, la preservación de la vida humana, una prioridad en el mundo.

Por ello, citamos unas expresiones del Presidente Fernández, cuando recientemente dijo en España que “la aplicación de políticas de austeridad para afrontar la crisis no debe ir a contrapelo”, de políticas orientadas al crecimiento económico y la generación de empleos porque “por encima de todo está la gente”.

“No somos irresponsables”. Agregó el Mandatario. “Entendemos la necesidad de que haya sostenibilidad financiera, estabilidad fiscal, pero por encima de todo está la gente, y para que la gente tenga prosperidad y bienestar tiene que haber crecimiento de la economía y generación de empleos” (DL 03-07-12). Estas expresiones guardan una relación profunda con el fenómeno generador de la inseguridad vial. Si no, olvidemos la existencia del moto concho, del carro de concho que todavía persiste en nuestro país y de otros medios “informales” de transporte y movilidad. Es necesario asociar estos términos con la seguridad vial, que, aunque consustanciales, uno preserva la vida humana cuando transita o cuando se transporta, y el otro permite, regula y controla su circulación.

Cada cosa en su lugar. Los políticos de avanzada lo saben, también los desarrolladores de infraestructuras seguras cuando hacen primar en sus diseños y cálculos el concepto de movilidad segura. Y lo saben también los servidores de salud pública, en especial en los centros traumatológicos del país.

Algunas reflexiones referenciales:

España se ha convertido en el modelo a seguir a nivel mundial en los últimos 5 años hasta para los países anglosajones y de su propia región continental.

Apenas unos días el Tribunal Supremo invalidó una demanda de inconstitucionalidad a favor del ex presidente Zapatero, por este haber decretado reducción temporal en la velocidad máxima de 10 km/hr con a raíz de la crisis económica europea para ahorrar combustible y disminuir las tasas de mortalidad y morbilidad en carreteras.

Durante meses los diversos sectores sociales y empresariales participaron en la discusión antes de tomar la decisión del Real Decreto, sin embargo, se presentó esa controversia.

España exhibe un plan estratégico de seguridad vial envidiable que hasta los partidos políticos lo defiende a capa y espada elogiando la gestión del gobierno anterior aun siendo de la oposición. Eso demuestra que la seguridad vial como principio de Estado, no de gobierno en particular, tiende a arrojar resultados tangibles en beneficio de la sociedad y sus estamentos. España constituye un referente mundial en el desarrollo del tema en cuestión.

¿ Cuales son las razones que allí mueven a los candidatos presidenciales a iniciar sus campañas políticas reuniéndose primero con las organizaciones no lucrativas de víctimas de accidentes de tránsito? Es algo que debiera despertar en nosotros curiosidad al tiempo de determinar si la seguridad vial representa un desafío del Estado y de los pueblos que contribuiría al desarrollo de la sociedad.

¿Por qué la República Dominicana no busca las experiencias de otras Naciones que han avanzado en esta materia?

¿Por qué no se estudian las recomendaciones de los organismos internacionales bilaterales y multilaterales?

¿Por qué el Estado Dominicano no se acoge a los resultados de las declaraciones internacionales emanadas en Cumbres de Estadistas y Congresos en Seguridad Vial?

La metrópolis dominicana no es la de los años 60 y 70, que un agente de tráfico, el españolito, con un altoparlante aconsejaba a los usuarios de las vías no violar la ley y cuidar sus vidas y la de los demás recorriendo las calles no sé cuántas veces al día.

Éramos un territorio aldeano con un campo vehicular de 200, 000 unidades a nivel nacional. Los motoristas eran contados con los dedos de las manos, no había sindicatos de transportistas, el pasaje costaba uno o dos puntos (una moneda de 5 u otra de 10 centavos). Las actividades económicas y comerciales eran limitativas y de poco alcance.

Ya no es lo mismo. Éramos incautos. Seguimos evolucionando. Ahora hay médicos cardiólogos e internistas, nefrólogos, ingenieros eléctricos, en electrónicas, en informática, en robótica, desarrolladores de softwer; unos y otros no interfieren en cosas que no son de su competencia.

En la sociedad de hoy, reiteramos, tiende a primar lo cognitivo, la creatividad, el conocimiento, la información y la especialización.

Miles de millones de pesos dominicanos se pierden al año en atenciones a los accidentados en calles, avenidas y carreteras, en reposición por daños a propiedades por esta misma causa, casi desbordando la capacidad de financiamiento en otras áreas prioritarias. Sin lugar a dudas, sí se desborda la capacidad de asombro nuestra por la indiferencia e insensibilidad que mostramos cuando suceden de manera cotidiana estos hechos trágicos en nuestra red viaria.

Perder la oportunidad de comenzar a enderezar entuertos al modificar una ley de cerca de medio siglo en vigencia, seria lamentable no entender su obsolescencia y su atraso. La Ley 241 sobre Tránsito Terrestre en la República Dominicana contiene temas que no son de su competencia en la actualidad. Estos temas son materia de un área más especializada denominada Seguridad Vial, que debiera ser manejada por un órgano especializado para proponer, programar, diseñar, elaborar, actualizar, promover y ejecutar políticas públicas de seguridad vial sistemáticamente. Vigilar y revisar las ineficiencias de otras actividades, como las del tránsito y el transporte, que en conjunto deban de ser corregidas con la integración de otros sectores disciplinarios y productivos de la vida nacional, ejerciendo una verdadera democracia participativa en las soluciones de problemas nacionales.

Los últimos años de vida democrática de la República Dominicana han transcurrido mostrando señales interesantes de transformación en el orden jurídico y económico, algo que las generaciones futuras evaluarán positivamente.

El desarrollo en infraestructuras viales ha ido acorde con el desarrollo económico al que podemos aspirar en la República Dominicana actualmente con una adecuada inversión.

La reforma a la Constitución marcó un hito de institucionalidad orientando al país hacia un nuevo orden en el ámbito jurídico y político que empieza a evidenciarse.

En este proceso de readecuación de nuestros principios constitucionales se reafirmó el respecto al libre tránsito.

Cada vez crece más el parque vehicular a nivel nacional.

En ese sentido, nueva vez toca a nuestros legisladores y legisladoras la gran responsabilidad histórica de producir una ley depurada, que si bien en su momento fuera muy completa y abarcadora, pero en la sociedad de hoy resulta obsoleta y monopólica. Además, que en la práctica la agencia oficial (DGTT) es gerencialmente insuficiente y de funcionamiento precario en todo el sentido de la palabra en la actualidad.

EN FUNCION DE LO ANTES EXPUESTO PROPONEMOS:

1.- QUE LA LEY 241-67 SOBRE TRANSITO TERRESTRE Y TRANSPORTE SEA REFORMADA EN SU TITULO Y FORTALECIDO PARTE DE SU CONTENIDO, EN EL MARCO DEL PROCESO DE REVISION Y DISCUSION QUE SE DESARROLLA EN LA ACTUALIDAD.

2.- QUE EL NUEVO TITULO SEA: “LEY DE TRANSITO, TRANSPORTE Y SEGURIDAD VIAL”, Y, CONSECUENTEMENTE SE CONSIDERE EN EL CUERPO DE LA MISMA O EN SU CORRESPONDIENTE REGLAMENTO LA CREACION DE UN ORGANISMO ESPECIALIZADO PARA EL MANEJO DEL TEMA “SEGURIDAD VIAL”

3.- QUE SE GARANTICE QUE EL PROCESO EN CURSO DE REVISION DE DICHA LEY ABARQUE UNA PARTICIPACION MULTISECTORIAL Y MULTIDISCIPLINARIA, PARA UNA REFORMA EN LOS ÁMBITOS DE LAS DIVERSAS COMPETENCIAS INSTITUCIONALES.

4.- PARA EL DEBATE A FUTURO INMEDIATO DE LA DENOMINADA “LEY DE MOVILIDAD, TRANSITO Y TRANSPORTE TERRESTRE, SEA CONSIDERADO E INCLUIDO EL TEMA DE LA SEGURIDAD VIAL como del alta prioridad.

PARRAFO UNICO: NUESTRA PROPUESTA SOBRE EL TEMA DE LA SEGURIDAD VIAL ES APLICABLE PARA AMBOS CASOS DE LAS REFERIDAS LEYES (VIGENTE Y EN PROPUESTA DE DEBATE), SEGÚN SE APRUEBE.

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