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Propiedades curativas de la miel

23/04/2010 17:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La miel tiene un alto valor energético ya que posee 322 calorías por cada 100 gramos. Es además un alimento sabroso, nutritivo y saludable para el ser humano..

¿QUÉ CONTIENE LA MIEL?

La miel contiene todas las vitaminas que los expertos en nutrición consideran necesarias para la salud: las del grupo B, además las vitaminas C, A y D. Contiene todos los minerales que son esenciales para la salud: hierro, fósforo, calcio aluminio, magnesio, silicio, zinc, entre otros. Este alimento fundamental para los huesos; la miel sin procesar y sin filtrar contiene pequeños trozos de polen, que son proteína pura.

Además contiene ácidos orgánicos (tiene múltiples funciones, como la de antibacterial, catalizador entre otras); aminoácidos (precursores de las proteínas); enzimas (reguladoras de algunas funciones del organismo); y principalmente esta compuesta de las azucares fructosa y glucosa siendo esta ultima el principal alimento de las células y con las sales minerales se convierte un excelente alimento para el cerebro.

Tiene un alto valor energético ya que posee 322 calorías por cada 100 gramos. Como alimento sabroso, nutritivo y saludable para el ser humano, destaca sus bondades, en ancianos niños, convalecientes, y atletas, ya que se trata de un alimento carbohidratado o energético más aromático y digerible por esto, no intoxica la sangre como el azúcar, la cual proporciona calorías vacías sin ninguna vitamina o mineral; en comparación con la miel de abeja, que la fecha se han descubierto más de 180 sustancias distintas beneficiosas para el organismo humano. Dr Ana González Guerrero 2004. La miel debe consumirse pura, tal como sale de la colmena y extraerse por fuerza centrífuga. Es un producto tan fino y tan sensible que al calentarse; las enzimas, vitaminas y aminoácidos que contiene se alteran. Calentar o adulterar la miel es una práctica nefasta ya que matan todas las propiedades terapéuticas y alimenticias de este excelente producto natural debido a la contaminación que produce la otra sustancia.

Como consumidores debemos saber que la cristalización de la miel es algo natural, con el tiempo, y a temperatura alrededor de 14 C se da, pero no pierde absolutamente ninguna propiedad, es un sinónimo de pureza, (por lo que le recomendamos consumirla cristalizada) Si la dese líquida, se recomienda poner el frasco al sol, debidamente protegido con una tela obscura o papel periódico para que los rayos ultravioleta no dañen los elementos vivos de la miel.

Tomar la decisión de suplir el azúcar por miel de abeja en nuestro alimento es una sabia decisión.

En el Corán se dice "Come miel, hijo mío, porque es sabrosa y saludable. Mahoma decía: la miel es un remedio para todas las enfermedades; Plinio el viejo en su libro historia natural dice: el que come miel a diario es mas longevo. Y como estos hay muchos testimonios.

La miel ayuda a calmar el apetito y en ocasiones tiene un ligero efecto aperitivo, facilita la asimilación y digestión de otros alimentos, supera la asimilación del calcio en los niños y la retención del manganeso, Ejerce una importante acción dinamógena En el hombre sano, la miel permite un mejor rendimiento físico, especialmente en los deportistas, debido a que estimula el corazón, incrementa la resistencia, favorece la recuperación facilitando los esfuerzos reiterados y prolongados y previene las recaídas.

Contrarresta en cierta medida las eventuales carencias alimenticias de aminoácidos, sales minerales y microelementos, vitaminas, etc. tiene propiedades laxantes, sedantes, antitóxicas, antisépticas, antianémicas, febrífugo y germicida, anticriptogámica y emolientes.

Su valor se ve realzado porque su rápida asimilación previene la fermentación alcohólica, no produce acides en la sangre ni en músculos, sus ácidos libres favorecen la absorción de grasas, su contenido de hierro ayuda a complementar la deficiencia de este elemento en la leche de vaca y materna. Ha sido extensamente utilizada en la medicina por su poder germicida y anticriptogámicos, por lo que su empleo entre los Babilónicos, Egipcios, Hebreos, Asirios, Chinos, Griegos, Olmecas y otros pueblos, su uso era habitual.

TRATAMIENTO TERAPEUTICO

TRATAMIENTO DE HERIDAS

La miel posee un gran poder antibiótico y emoliente, por lo que ha sido utilizada desde siempre en el tratamiento de heridas, quemaduras, úlceras, etc., debido a su contenido en una sustancia de efecto antimicrobiano denominada inhibina (Dolci, Du & Dziao, l937). En los papiros de Eberts y Smith, que datan de antes del año 1500 a. C. ya se aconsejaba tratar con miel las heridas. Hipócrates, en su obra "Consideraciones sobre el tratamiento de las heridas", recomienda curarlas con miel Avicena, en su libro "Cánones de la medicina", escribe sobre la eficacia de la miel en el tratamiento de las úlceras profundas infectadas. Plinio el Viejo (28-70, d. C) considera que la mezcla de miel con aceite de hígado de bacalao es el mejor remedio para tratar las heridas. Según loirish (1985), el Dr. Lücke en 1933 propone tratar las heridas infectadas con un ungüento a base de miel y aceite de hígado de bacalao. El autor parte del hecho de que la miel actúa favorablemente sobre la desinfección y cicatrización de heridas infectadas, mientras que el aceite de hígado de bacalao contribuye a la regeneración del epitelio. Heinerman (1988) recomienda la aplicación de miel en el tratamiento de úlceras, lesiones herpéticas, grietas y llagas. Para las úlceras varicosas crónicas, quemaduras y lupus eritematoso, aconseja una mezcla de miel y vaselina (80: 20). También indica que de 50 casos de ulceraciones de la piel tratadas con miel, del 38-76% se curaron completamente, del 10-20% sufrieron curaciones parciales y sólo del 2-4% no tuvieron ninguna mejoría, cosa que demuestra la gran actividad cicatrizante de la miel en estas afecciones y confirma la utilización de la miel incluso en cirugía hospitalaria.

Suplir el azúcar por miel de abeja en nuestros alimentos es una sabia decisión

AFECCIONES CUTÁNEAS Y COSMÉTICA

Los antiguos tratados de medicina rusa, como comenta Ioirish (1985), reflejan numerosos consejos sobre la forma de tratar las enfermedades de la piel con miel. Indica que 27 pacientes que sufrían de forúnculos y carbúnculos, fueron tratados exitosamente con miel. Asimismo, resalta casos de curaciones de tuberculosis cutánea con la aplicación de vendas impregnadas con miel. La miel tiene una acción benéfica sobre la piel a causa de las propiedades nutritivas, emolientes y bactericidas que posee y que la convierten en un excelente cicatrizante, como hemos indicado. La miel también nutre los tejidos epiteliales y las ramificaciones nerviosas subcutáneas. Así, la miel tiene buenas aplicaciones en cosmética a causa de sus propiedades calmantes, demulcentes, antiinflamatorias, epitelizantes, emolientes, hidratantes, refrescantes y tonificantes.

Se puede utilizar en forma de lociones, geles, emulsiones, soluciones, cremas, jabones, ungüentos, stiks y pastas, entre otras formas, como indica Propersino (1988). Se considera a la miel como un buen remedio para las arrugas, según Hei¬nerman (1988), ya que proporciona suavidad y frescor a la piel. También lo dice la Dr Ana González Guerrero (2004) Recomienda su aplicación en forma de mascarillas y es un buen remedio para nutrir y rejuvenecer la piel, por contener alfahidroxiacidos, ya en la antigüedad Hipócrates y Avicena señalaban las propiedades de la miel para otorgar a la piel del rostro matices de frescor y juventud. Como se ha indicado, la miel no sólo suaviza la piel, sino que además la nutre, y la rejuvenece; gracias a su propiedad higroscópica, absorbe las secreciones cutáneas y actúa como desinfectante. Del mismo modo, la miel proporciona elasticidad y tersor a la piel, borrando arrugas y asperezas. Los baños de miel también ejercen una acción médico profiláctica sobre la piel y sobre todo el organismo en dosis de 200-250 g de miel por baño. Se pueden aplicar en baños fríos, tibios y calientes.

DERMATITIS SEBORREICA Y CASPA

El Dr. Al-Waili NS (Dubai Specialised Medical Centre and Medical Research Labs, P.O.Box 19964, Dubai, United Arab Emirates. waili2000@hotmail.com) investigó el uso tópico de la miel pura como tratamiento de la dermatitis seborreica y la caspa. Se seleccionó un grupo de 30 pacientes que presentaban dermatitis seborreica del cuero cabelludo, frente y tórax, se tomaron 20 varones y 10 mujeres con edades de entre 15 y 60 años de edad Estos pacientes presentaban pérdida de cabello, picazón, enrojecimiento del cuero cabelludo, ronchas secas con escamas secas, lesiones fisuradas y costrosas. A los pacientes se les indicó aplicarse diariamente una mezcla de 90% de miel pura con 10% de agua tibia y frotarse la zona en tratamiento por unos 2 – 3 min, dejar esa área cubierta por la mezcla durante 3 horas y luego enjuagarse con agua tibia.- El tratamiento se hizo durante 4 semanas. Luego se los observó durante 6 meses, en cuyo tiempo a la mitad se la siguió tratando con la mezcla de miel+agua una vez por semana. La otra mitad del grupo en estudio se la tomó como control.- Todos los pacientes respondieron favorablemente. En la primera semana del tratamiento desapareció la picazón y enrojecimiento de la zona afectada. Las lesiones cicatrizaron y en dos semanas desaparecieron completamente. Agregado a esto, los pacientes señalaron mejoría en la pérdida del cabello. Ninguno de los 15 pacientes tratados semanalmente con miel mostró reaparición de sus síntomas, mientras que 12 del grupo control sí volvieron a padecerlos, 2 – 4 meses después de haber detenido el uso local de la miel. La experiencia del Dr. Al-Waili NS, una vez más, comprueba que el uso de la miel es curativa de procesos dermatológico tan frecuentes como lo es la dermatitis seborreica y la caspa, principales causa de la pérdida del cabello.

CÓMO ACTUA LA MIEL SOBRE LAS HERIDAS?

La miel dio buenos resultados en el tratamiento de la úlcera venosa de las piernas, úlceras de las piernas de etiología diversa, ulceraciones del pie de diabético, llagas átonas post-trasplante, abscesos y quemaduras y heridas quirúrgicas infectadas en los miembros inferiores. Todas las heridas tratadas se curaron, con la excepción de las que iban asociadas a una insuficiencia arterial. Las infecciones desaparecieron rápidamente, incluidas las causadas por Pseudomonas. Queda comprobado que los apósitos empapados en miel son la mejor modalidad de aplicación de la miel sobre una herida y de mantenerla ahí por un tiempo suficiente. No obstante, previamente hay que rellenar de miel las anfractuosidades de la lesión, de tal forma que esté en contacto con toda la superficie dañada.

Los senos infectados pueden rellenarse de miel con la ayuda de un catéter. En el caso de las heridas de fuerte exudación, se observó que con la renovación del apósito también se quitaba la miel de encima de la herida, cuando los tapones Gamgee (tapones de algodón de envoltura poco pegajosa empleados como apósitos, como tapones compresivos para proteger la herida contra el frío y los traumas) se empleaban empapados en miel, dejando así la herida limpia para la aplicación del nuevo apósito.

Con los tapones adhesivos con alginato (tapones muy absorbentes y biodegradables, con contenido de alginato, un producto extraído de algas marinas) no se conseguía el mismo efecto. Varios pacientes se vieron obligados a renunciar a este tratamiento, por considerarlo demasiado doloroso. Algunos empezaron el tratamiento con una miel cuya acidez había sido neutralizada, y así se comprobó que era la acidez de este producto de la colmena lo que provocaba la sensación dolorosa. Pese a su escasa agua "libre", la miel asegura un medio húmedo para la cicatrización, que en estas condiciones se desarrollará lo mejor posible. La miel no produce la deshidratación de los tejidos, gracias a sus efectos osmóticos, sino que dirige los líquidos de la circulación subyacente hacia los tejidos dañados. De esta manera, encima del apósito se va formando una capa de miel diluida, que impedirá su adherencia y, en consecuencia, evitará que con el cambio del apósito se quite también el tejido nuevo.

Otra consecuencia favorable del efecto osmótico es que asegura a la herida el oxígeno y los elementos nutritivos necesarios a los tejidos traumatizados, por medio del flujo linfático que induce. Los componentes de la miel aportan un suplemento de elementos nutritivos, que aumenta la tasa de crecimiento del tejido de granulación.

En este medio húmedo, la alta osmolaridad de la miel protege el tejido cutáneo de la maceración y sus propiedades antibacterianas impiden el crecimiento bacteriano. Su gran viscosidad constituye una barrera protectora contra el riesgo de infección cruzada de las llagas. Un buen número de autores estiman que la actividad antibacteriana de la miel se debe exclusivamente al efecto osmótico de los azúcares de alta concentración que contiene.

La miel puede ser un agente antibacteriano potente. Ensayos con mieles dotadas de una actividad antibacteriana mediana mostraron que, incluso diluidas diez veces o incluso más, son capaces de inhibir las especies de bacterias que lo más a menudo infectan las heridas, siendo poco importantes las variaciones de sensibilidad de las cepas de Staphylococcus aureus y Pseudomonas aisladas en clínica.


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Autor:
Pedro Borrero (76 noticias)
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