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Su propia historia amenaza con explotar sobre el Premio Nobel. Aquí denunciamos los peligros

10/12/2009 18:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Premio Nobel es una institución respetada pero contestada por muchos y los sucesores de Alfred Nobel tienen gran culpa por sus primeras simpatias por el nazismo y sus errores

Estocolmo- Es un inmueble austero en la calle Sture-gatan de la capital Sueca donde el 11 de diciembre de todos los años tiene lugar la ceremonia oficial de la entrega de los Premios Nobel (excepto el Premio Nobel de la Paz). Los 19 laureados de este año cuyas biografías han publicado sumariamente los periódicos de aquí vienen a retirar La Palma de Oro y el cheque 10 millones de coronas suecas, equivalentes a 980.000 euros exentos de Impuesto. Es la fecha aniversario de la muerte de Alfred Nobel (10 de diciembre de 1896, en San Remo). De hecho es una especie de fiesta nacional en Noruega. El día en que el Rey premia cada candidato con una medalla, dos diplomas y el cheque. Sigue un banquete con tres mil invitados.

El Premio Nobel es una institución que está siendo contestada en todas partes. Algunos lo desdeñan otros lo devuelven o no se presentan, simbólicamente. Hay fallas como la proposición de Sigmund Freud en 1924 que fue rechazada. Thomas Alba Edison inventor del fonógrafo y de la bombilla eléctrica rechazado por ser ‘ demasiado comercial’ , por otra parte el sistema no funcionó en los países del este durante la guerra fría. La geofísica está totalmente ausente.

Los chinos no han sido ni invitados de piedra y durante muchos años ni se les ha consultado, y ahora no quieren responder a las preguntas tontas que se les formulan en torno al Nobel. Más bien lo desprecian. Ocurre más o menos lo mismo con África, salvo las excepciones conocidas. Y hay miles de investigadores en esos vastos países a los que no se tiene en cuenta a no ser que se hayan exiliado y estén en los Estados Unidos.

La inversa, también frecuente, es odiosa. El Nobel se desacreditó mucho cuando otorgó el Premio de la Paz a Henri Kissinger y a Le Duc Tho, portavoz de los vietnamitas. del Vietnam, se desacreditara por Vietnamitas ‘ leales’ muy corruptos que contribuyeron a que la guerra los dos bandos, desde el principio. Enterada la famosa periodista Oriana Fallaci de que en Oslo le habían concedido el premio Nobel de la Paz a Kissinger exclamó ‘ ¡Pobre paz!’ . Pero la Academia de Ciencias sueca fue muchas veces reincidente porque cinco años después se lo atribuyeron al presidente egipcio Anuar El-Sadat y a Menachem Begin, terrorista-en -jefe del Grupo ‘ Irgun’ -culpable de tantos crímenes como la voladura del Hotel Rey David, en Jerusalén, cuartel general del Ejército británico. Los ingleses se pusieron furiosos por esta decisión de la Academia Noruega, y dos asociaciones filantrópicas crearon en la década de los 70 un premio alternativo que no prosperó.

Por otras razones menos discutidas, pero flagrantes, en 1932 dos miembros de la propia Academia de Ciencias, designaron como ganadores a los profesores Sune Bergstrom y Ben Samuelsson, ¡miembros de la propia Academia!. A veces, premios especialmente merecidos como Henri Poincaré, quedaron entre los olvidados para indignación de los franceses.

Para los escritores y sus editores el nobel un diluvio de dólares

Pero para la gente corriente el Premio Nobel sigue siendo el Nobel. También para muchos científicos y sobre todo para ciertos escritores el Nobel acarrea prestigio y el chorreo de dólares que les llena los bolsillos. A ellos y a sus editores. Y en eso las equivocaciones son de tal tamaño que irritan a partes de un país: y ahí tienen a Camilo José Cela, censor de prensa con Franco, ‘ ahijado’ del mecenas y general venezolano Marco Pérez Jiménez quien le invitó a su país, le instaló bien y le contrató para que escribiera ‘ La Catira’ , que es una novela folk que se desarrolla en Venezuela, de las más mediocres de su género. Ilegible. Cela volvió a casa, con petrodólares abundantes. ¿Dónde estaban los del Comité Nobel para no saber todo eso?, ¿O es que se hicieron los suecos porque en realidad el premio era sólo una excusa?. Patético.

Después de este breve inciso conectamos con el primer párrafo para decir que en el primer piso de ese inmueble austero que hemos mencionado, hay muchos bustos de Alfred Nobel y varios de los raros retratos del padre de la dinamita. Más lejos está el testamento del creador del premio piadosamente conservado bajo un vidrio irrompible. Hay guardias por todas partes. Las cuatro páginas de que consta esa última voluntad fueron redactadas en París ante cuatro testigos el 27 de noviembre de 1895.

Por entonces finales del siglo antepasado muchos periódicos llamaban a Alfred Nobel, ‘ el mercader de la muerte’ o ‘ el vagabundo más rico del mundo’ , porque pasó su vida haciendo promoción de su invento de la dinamita y sus aplicaciones pacíficas y destructivas en Rusia, Alemania, Francia, Inglaterra e Italia, eso que odiaba viajar. A finales de siglo XIX, Alfred Nobel poseía más de cien sociedades repartidas en treinta países. Había introducido 355 patentes que representaban 160 invenciones que iban desde la óptica hasta el cuero sintético. Y naturalmente los explosivos. Pero hay que distinguir entre la pólvora (inventada por los chinos), la nitroglicerina (inventada por un italiano y la dinamita. Esta última, es su invento más conocido, al que bautizó a partir del vocablo griego ‘ dynamis’ que significa fuerza.

Escribía sin dificultad en cinco idiomas y hablaba siete. Alfred Nobel dejó Estocolmo en 1842, con su padre Emmanuel, para instalarse en San Petersburgo a la sombra de los Zares. A los 20 años su pequeño taller se convirtió en una floreciente sociedad. La capital de Rusia era el centro científico y técnico más importante de Europa y fue allí donde Alfred recibió su educación primaria.

El viaje de la familia Nobel a San Petersburgo y su vocación por la química

De hecho cuando Alfred nació en un hogar modesto de Estocolmo el 2l de octubre de 1833, su padre acababa de quebrar, estaba endeudado y la familia vivía en la pobreza, de forma que su marcha a San Petersburgo era la última esperanza de su progenitor. Alfred no jugaba nunca con otros niños. Prefería la lectura y pronto empezó a escribir poesías. A su padre esa fantasía no le gustaba y le orientó hacia la literatura y al final Alfred, con las nuevas lecturas, optó por la química. En San Petersburgo su padre puso una fábrica de minas, donde-como hemos dicho, Alfred tenía su propio taller.

En 1850 viajó a París para estudiar al lado del profesor Jules Pelouze que trabajaba ya sobre petróleos y nitratos. De regreso a San Petersburgo, puso con su hermano Ludwig, la Casa de los Hermanos Nobel, que era una ampliación del talller. En su casa, transformó la cocina en laboratorio. Su interés se centró en la nitroglicerina, que había sido ya descubierta por el italiano Ascanio Sobrero, pero que era prácticamente inutilizable por su inestabilidad. Alfred la manipulaba con desenvoltura irresponsable. Para hacerla explotar a voluntad hacía experimentos, sin resultado.

Un día se le ocurrió poner una pizquita de pólvora negra en un tubo de ensayo, mezclada con la nitroglicerina. Un nuevo cocktail. Le acercó un fósforo y la mezcla detonó de forma fulgurante. Estaban tratando de inventar un nuevo explosivo y ahora sabían que su peligrosa mezcla era veinte veces más potente que la simple pólvora. Para probarlo en serio los hermanos Nobel, pusieron bastante nitroglicerina en un frasco vacío mezclada con pólvora negra abundante y lo arrojaron a un río helado. La deflagración hizo temblar el lugar, romper el hielo y arrancar algunos árboles. Ellos echaron a correr, pero conscientes de que su detonante resultaba extraordinario.

En 1865, ya con treinta y pico años Alfred seguía frenéticamente con sus peligrosas locuras en la cocina de su casa y en la fábrica de Estocolomo. De repente un día todo explotó en la fábrica resultando del estallido la muerte de su hermano Emile y otras cuatro personas. Alfred salió volando por los aires pero ileso, excepto algunas heridas en la cara, en las manos. El cuerpo le quedó lleno de cicatrices. Alfred no escarmentó sino que siguió sin renunciar a sus experimentos. Ya había estallado la guerra de Crimea y las minas de fabricación Nobel que hacían furor, fueron la clave de la defensa de la ciudad de Kronstadt contra la flota franco-británica comandada por el almirante Charles Napier.

Pero la pólvora era poco eficaz e insegura como explosivo y la poderosa nitroglicerina era todavía más inestable y peligrosa. A Nobel se le ocurrió mezclar la nitroglicerina con un polvo inerte absorvente y poroso el ‘ kiselguhr’ recogido en unos terrenos pantanosos formados por la acumulación microscópica de conchas de sílice extraídas de un terreno lleno de algas que no interesaban a nadie. La mezcla dio un cuerpo pastoso que el bautizó como dinamita, decisiva para proyectos de ingeniería, capaz de desplazar grandes montones de tierra y piedras o de abrir túneles y boquetes. Nobel patentó esa mezcla, moldeable como la pasta para modelar y la industrializó. Se colocaba en cartones cilíndricos bastante provistos de una mecha.

Alfred Nobel presenta la dinamita a unos militares moderados

También era vital para la guerra, y presentó el invento a un grupo de militares. Pero el ensayo no produjo el éxito esperado, porque los militares acostumbrados a la pólvora encontraron que la explosión causada por la dinamita era excesiva y pondría en peligro a sus propios hombres. Así que la desecharon catalogando a Alfred Nobel como un tipo peligroso.

A pesar de todo eso, nadie le prohibió sus experiencias... Viajó por todo el mundo para promocionar el ‘ aceite explosivo’ que había inventado pero la explosión de un barco que la transportaba en Nueva York ocasiónó 70 muertos. El se declaró inocente. Pero no pudo evitar una gran manifestación de gente le recibió con cartelones de que decían ‘ Go home’ . Ni aún eso acobardó al joven inventor quien por fin consiguió fabricar una dinamita estable cuando estabilizó la nitroglicerina, uno de sus principales componentes

Con ella, creó la primera multinacional del planeta. Había colocado la primera piedra del Imperio Nobel y, con ayuda de sus otros dos hermanos, su sociedad fue la más poderosa exportadora de explosivos del mundo. La guerra franco-prusiana 1870-1871 entre Alemania y Francia aceleró el curso de los acontecimientos bélicos en su provecho: el general francés Gambetta firmó un contrato por el que Nobel se comprometía a entregar 500 kilogramos de dinamita al ejército francés durante cinco años. Pero los países europeos, horrorizados por el poder del nuevo explosivo, exigieron la internacionalización del invento, lo que lograron en 1875, con la creación de la ‘ Sociedad General para la Fabricación de la Dinamita’ , en que el los Nobel tenían más o menos la mitad. Curiosamente el poder de Alfred aumentó con esa transacción.

Industrial, inventor, escritor amateur, todo lo que se quiera y todo lo que digan sus admiradores, pero de pacifismo poco. Alfred comenzó a interesarse en el movimiento pacifista cuando en París conoció a una joven Bertha Sofía que era una de las principales animadoras de ese movimiento. Estimaba ella que era necesario preservar la paz, por la amenaza de las armas nuevas y se cansaba de redactar proclamas invitando a las potencias a dotarse de medios para frenar al país que desatara un conflicto armado. Pero Bertha Sofia, se convirtió en Bertha Von Suttner, y Alfred Nobel se quedó convertido en pacifista pero sin novia.

Alfred Nobel desde entonces tuvo confianza en que sólo era la ciencia la que un día podría arreglar las cosas. Cambió su testamento y lo depositó en una caja fuerte de un banco de Oslo. A la apertura de su última voluntad los herederos se quedaron atónitos y pensaron que Alfred se había vuelto loco. No les dejaba ni para pipas. El testamento escrito de su puño y letra era muy vago y abstracto y hubo que buscar primero la fortuna del Nobel por todos los continentes y llevarla a Suecia. Una vez dado este primer paso, se analizó el otorgamiento de los Premios Nobel. Los ganadores del mismo serían los que consiguieran los mejores logros en las siguientes disciplinas:

- Física

- Química

- Medicina

- Literatura

- Paz

El socio de Alfred, Dragnar Sohlman que era el que había logrado repatriar a Suecia la gran fortuna, probablemente la mayor del mundo, tuvo que persuadir a la Academia Real Sueca de Ciencias al Instituto Karolinska (Carolina), y al Parlamento Sueco para que aceptaran la tarea de designar los laureados y además que hicieran comprender a toda la familia Nobel, los extraños designios de Alfred en su hora undécima.

En junio de 1900 se crea por fin la fundación Nobel

En su libro ‘ The Legacy of Alfred Nobel’ , Dragnar Sohlman no consiguió borrar el sentimiento de toda la familia de que había sido engañada. El Rey Oscar II estaba disgustado en aquella época porque Suecia y Noruega que habían estado unidas mucho tiempo se dividían ahora. Y transcurrieron tres años de disputas estériles y no fue hasta el 2 de junio de 1900 que se creó la Fundación Nobel por ordenanza real.

Nobel había concebido otros proyectos utópicos que no constan en el testamento, como por ejemplo crear en París ‘ un hotel de suicidas’ para que los desesperados pudieran fácilmente poner fin a sus días y había otros sabios como Svante Arthenius que quería que los laureados con el Nobel formaran una especie de Sociedad Supranacional a fin de tomar posición en los grandes problemas de la humanidad. Había otro, el biólogo alemán Haskel tenía una teoría cosmológica una especie de religión mundial dedicada al culto de los astros. Los pueblos europeos los clasificaba en mediterráneos, adoradores del sol y de la luna y cosas por el estilo. Desarrolló un tipo de estudios con su amigo W. Ostwal que obtuvo el premio en 1909 por propugnar el culto al solsticio. Los sermones de domingo deberían referirse a eso y creó las granjas ecologistas que sí eran positivas.

En su testamento Alfred Nobel establecía que los Premios deben recompensar a una ‘ invención o descubrimiento del año anterior’ . Un personaje famoso de la fundación, Tord Ganelius aclaró que era imposible aplicar el testamento a la letra porque Nobel no había tratado de organizar un campeonato mundial de la ciencia cada año. Por lo tanto lo importante era encontrar una persona, un investigador excepcional, con una formidable trayectoria encada disciplina, lo cual ellos buscarían con candil anualmente, para que el premio no se desprestigiara.

Si bien la selección hecha por el Instituto Karonlinska era al principio, en general, buena, sin embargo, los premios eran contestados por querellas internas entre por ejemplo psicólogos y médicos, historiadores y políticos, escritores en prosa y poetas, etc...

Ha habido premios que han sido aceptados universalmente por la gente de a pie (exceptuados fachas) por ejemplo el de la bella y misteriosa Aung San Suu Kyi quien para atraer la atención del mundo sobre la situación de Birmania se declaró en huelga de hambre (como hoy la saharahui Minetu Haidar) en mayo de 1990 al no reconocerle el narco-dictador general Ne-Win, jefe de la junta militar de su país, como ganadora, por el Partido Demócrata, en las elecciones generales y eso que ganó con el 82% de los votos. Ella esperaba obligar a la Junta narco-militar birmana a aceptar los resultados electorales. Pero los militarotes siguieron con su bota sobre pueblo y monjes birmanos sin que ni las Naciones Unidas, USA, Francia, China, etc... movieran un dedo excepto, declaraciones de principios, etc... Fue París la que tenía más obligaciones para con el pueblo birmano pues Francia tiene la mayor compañía petrolera de Myanmar, la ‘ Total Fina’ y asimismo detenta el monopolio del comercio que abastece a Birmania de toda clase de productos de primera necesidad. La explicación es la de siempre: Birmania es rica en petróleo, minerales estratégicos, maderas preciosas, diamantes, oro, y nadie quería tirar ni la primera ni la última piedra. Además la repetida Junta y Tailandia trafica con opiáceos del Triángulo de Oro. Y proveen a muchos países, no sólo del sudeste asiático.

Henry Dunant, Nobel 1901 indiscutible y muy acertado

Noventa años antes, el Nobel de la Paz de 1901, Henry Dunant, el creador de la Cruz Roja, hizo unanimidad de aplausos. Este espíritu generoso, que cuando había víctimas en un conflicto bélico, se aventuraba en los campos de batalla a tratar de auxiliar a los moribundos, sí merecía el Nobel. Dunant invirtió el dinero del premio en hospitales de campaña, ambulancias, medicinas y en auxiliar a las familias de las víctimas de guerra. Murió pobre.

Siguiendo con los ejemplos de la aceptación de los Nobel: Marie Curie no hizo ni tan siquiera mayoría de pros porque la radiactividad generaba desconfianza y aprensión. Pero a la postre sus sacrificios personales, ejemplares, pesaron más que sus logros científicos y pasó a la galería de los Nobel buenos. Lo mismo que Alexander Fleming, quien recibió el Nobel de Medicina 1945, por del descubrimiento de la penicilina y fue aplaudido por todos sin reservas.

Dando un paso atrás en el tiempo, Albert Einstein tuvo que esperar desde 1905 hasta 1922 para recibir el galardón, porque no les gustaba a los alemanes que ya en su época estaban en plena euforia del pangermanismo, el cual entre las dos guerras ganó muchos adeptos. Se había distinguido en Suecia en esas simpatías el Rey Gustavo V, casado con la princesa de Baden prima hermana del Emperador Guillermo II, porque y para la industrialización de su país (y sacarlo de la pobreza en que se hallaba en la época), necesitaba técnicos y científicos alemanes aunque fueran racistas. La mejor prueba es la cantidad de premios Nobel atribuidos a científicos nazis en esos días.

Todos estos confeccionaban insensatamente la alfombra roja con la svástica en medio para que pasara tranquilamente por ella ese gran Actor, que se llamaba Adolf, en su futura guerra de conquista. Con el fin de derrotar a Einstein los futuros nazis hicieron un montaje para que la complaciente Sociedad de Naciones opusiera a Einstein en un foro internacional, al temperamental Sigmund Freud que no creía en nada, era un polémico discutidor, y cuestionaba hasta sus propias teorías. Es decir el hombre tranquilo, opuesto en general a la medicina, subiría al ring de la ciencia frente al campeón del psicoanálisis. En Berlín esperaban un bonito match de boxeo a nivel mundial, en que el hombre tranquilo quedara KO y en ridículo. Y ambos contendientes desacreditados.

No contaban con que Einstein odiaba al militarismo germano y sus secuaces, tanto como Freud, y ambos criticaban a los judíos practicantes de su religión, etc... Los nazis esperaban, pues, entre bastidores, que la pelea entre los dos genios desatara el caos en el mundo intelectual pero... ¡milagro!, los dos grandes pensadores, sin casi expresar una opinión, se pusieron de acuerdo en todo, y sobre todo, en su oposición a Hitler y sus doctrinas. Pero no sabían que las coincidencial de pensamiento en ambos eran enormes. El caso es que juntos escribieron en alemán aquel folleto extraordinario titulado ‘ Warum War?’ (¿Por que la Guerra?), traducido después al inglés, francés y alemán, gracias a la perspicacia de Marie Curie. Einstein y Freud se convirtieron en grandes amigos siempre opuestos al racismo y después a todo lo formulado en ‘ Mein Kampf’ . Y son quizás en la historia reciente, los intelectuales que le dieron más consistencia al pensamiento anti-nazi y al Nobel, auque no otorgaron a Freud el galardón. El cual, por cierto, tampoco lo quería.

Cuando Eisntein tuvo que refugiarse en una aldea de Japón huyendo de la Gestapo

Himmler fue el encargado por Hitler de deshacer esa entente y desató una campaña tal contra Einstein (al que la Gestapo trató hasta de secuestrar) que éste tuvo que huir de país en país y se refugió en una perdida aldea de Japón para establecerse después en los Estados Unidos. Enemigo declarado de Einstein era también, el Nobel de Física, Philipp von Lenard, enemigo feroz de la ‘ Juden Physik’ e influía en sus fobias a Max Born, íntimo de Einstein.

Pero cuando la derrota alemana, en la Gran Guerra (1914-1918), era inminente el rey Gustavo V estaba rectificando su andadura pro-germana para hacer de Suecia una fortaleza del neutralismo. Todos esos hechos, se fueron conjugando para empujar al Nobel cuesta abajo, de forma lenta pero segura. La característica de la Academia de Ciencias era dar una de cal y otra de arena, con otorgamientos erráticos a veces justos, pero otros muy erróneos.

Los diecinueve laureados que recogen los premios en Estocolmo hacen del Premio Nobel una fiesta nacional sueca ¿se repetirá este festejo?

Pero para aunque el rey terminó por declararse neutral, la insensatez de los Comités (uno por cada Nobel), siguió desacertada. Compuesto de cinco personalidades suecas cada Comité eran el encargado de examinar las candidaturas al Nobel, y prosiguió su política de descartar muchas opciones válidas. El Nobel falló, precisamente por la pésima evaluación del trabajo científico de los candidatos y desconocimiento de la trayectoria pasada de muchos de los postulantes.

En esos días, la actualidad internacional pesaba como una losa sobre ellos, por las presiones de varios y poderosos gobiernos y las amistades peligrosas. El premio se estaba mediatizando y politizando. Lo que estaba en el ambiente en los años 20 era el Tratado de Versalles, su justa o injusta aplicación por los vencedores. No hay mas que leer los periódicos de la época para comprender que en la evaluación de los Comités Nobel influían poderosamente los valores culturales de los suecos en ese momento y ya hemos dicho que para cuando Gustavo V (hijo de Oscar II) dio el viraje hacia el neutralismo, se contemplaba en Europa la intransigencia descarada de algunos de los vencedores aliados, con abusos orquestados por la propaganda nazi-60% excusa, 40% realidad-que presentaba a Alemania como víctima

Los alemanes proseguían el rearme de tal forma que ya se veía claro que los nazis preparaban la revancha del tratado de Versalles exigiendo la ‘ devolución’ de las colonias alemanas, las exacciones económicas arbitrarias de algunas potencias y exigían un nuevo espacio vital Lebensraum) que de hecho se les había arrebatado. Era algo así como una reconquista aria, con denuncias del ‘ peligro judío’ y el poder de los Ubermenschen’

Todo eso sirve para ilustrar el por qué los Comités Nobel además de ser en general admiradores de los científicos alemanes, consideraban al pueblo alemán como víctima. Por otro lado se vivía en los países escandinavos momentos de furia por la arqueología, las civilizaciones antiguas, el heroísmo de los vikingos, etc... la exaltación de los valores tradicionales. El panescandinavismo se confundía con el pangermanismo. El rey Gustavo se imponía al Parlamento aunque estaba en la cuerda floja. Para resumir, los comités estaban abrumadoramente a favor de Alemania y eso se traducía en su selección. Muchos demócratas suecos se fueron al exilio. En París se fundó, la ‘ Revue Scandinave’ , anti-nazi, acusando a los comités Nobel de parcialidad y antisemitismo. Y estas acusaciones eran ciertas. Los sabios alemanes se llevaban los Nobel con facilidad.

Además era la hora del desaliento de los demócratas. La guerra europea (1914-1918, ) diseñada ‘ para que no hubiera más guerras’ no había servido para nada excepto para fabricar muertos. Aunque este recuento de los hechos que llevaron al Nobel a un punto peligroso, tengan algún desorden, los hechos están ahí y el ir relatándolos fecha por fecha, ordenadamente, nos llevaría a un informe frío y descolorido contra el criterio periodístico de nuestra web. El lector lo sabrá comprender.

¡El Premio Nobel de la Paz para Adolf Hitler!

Ese ambiente lo aprovechó Johannes Stark autor científico alemán muy prolífico (321 obras), que recibió el premio Nobel en los años 20 para publicar un artículo pidiendo el Nobel para Adolf Hitler que se encontraba en 1924 la prisión de Landsberg, con Rudolf Hess, su lugarteniente y con permiso de sus carceleros, redactaba tranquilamente el ‘ Mein kampf’ , su biblia. Hess ponía en el papel, lo que el Führer dictaba, aunque también él influía con sus ideas esotéricas.

De esa petición de Hitler para el Nobel de la Paz, por cierto, se hicieron eco favorable conocidas revistas franquistas de 1936. Desde antes del putsch nazi de 1923, Stark se había mostrado siempre y de forma absoluta partidario del nazismo e incluso defensor de una física alemana ‘ Deutsche Physik’ en que la arrogancia de los valores racistas y antisemitas se imponía. Colaboró con von Lenard, también Nobel de Física, en 1932. Se supo después que Hitler había prohibido a los científicos y escritores alemanes aceptar el Premio Nobel, porque según él los premiados eran judíos o simpatizantes, con lo que se perjudicó su propia causa pues hubo una desbandada de Premios Nobel e intelectuales alemanes antinazis rumbo al exilio.

El científico alemán Friedrich Bergius, también nobel de química 1931, fue una figura clave en el desarrollo de la economía y la maquinaria bélica de la Alemania nazi como el Premio Nobel Von Laue. Era un hábil inventor.

Una tarde de junio de 1932, dos altas autoridades de I. G. Farben, el gran complejo químico alemán, fueron conducidas hasta Prinzregentplatz. Adolf Hitler, futuro Führer, los había citado. Los directivos -uno de ellos el químico Friedrich Bergius, iba con la idea de convencer al futuro dictador de que el combustible sintético en el que la Farben venía trabajando, fabricado en base a carbón, podía cortar la acuciante dependencia alemana del petróleo extranjero.

Después de dos horas y media de reunión, Hitler se convenció de que ese combustible sería una pieza clave de su lucha, esencial en la Alemania fuerte con la que soñaba. ‘ Una economía sin petróleo es inconcebible en una Alemania que desea seguir siendo independiente políticamente. ‘ El carburante alemán para motores debe conseguirse, aunque se necesiten grandes sacrificios.’

En 1931, el proyecto del Premio Nobel Lenard, producía 2.000 barriles al día. Cuando estalló la II guerra mundial, Alemania tenía unas l8 plantas de producción en Silesia y el Ruhr. El combustible a cargo de Gibelius era de alto octanage (120 octanos) contra 80 de nafta que producían los ingleses durante la Batalla de Inglaterra, con enorme ventaja para la Luftwaffe del Mariscal Goering. Nadie comprende cómo los alemanes perdieron esa batalla y no pudieron invadir Inglaterra.

Daniel Yergin -el Premio Pulitzer que reconstruyó esta escena en su libro ‘ La historia del petróleo’ - no los identifica, pero el químico Friedridh Gisebius, premio Nobel de Química 1931, compartido con otro científico nazi, Carl Bosch, dice que utilizaba en sus trabajos mano de obra esclava, procedente de Auschwitz. Tras la caída del Tercer Reich Gibelius, huyó de Alemania y recaló, con documentación falsa de la organización nazi Odessa, en la Argentina. Llegado a Buenos Aires, el Nobel -de acuerdo a recientes investigaciones- se reunió en secreto con el dictador Juan Domingo Perón, con el propósito de reproducir en Argentina la fabricación de combustible líquido, con su fórmula. Luego fue el autor del Plan Quinquenal de Perón y si no marchó a Estados Unidos-como von Braun y otros muchos nazis- fue porque los científicos de las petroleras norteamericanas no querían competencia y conocían la fama de Gibelius en el terreno de la gasolina sintética.

La teoría cuántica tiene un éxito enorme y logra explicar prácticamente todo el mundo microscópico. En 1932, poco antes de cumplir los 31 años, recibe el premio Nobel de Física por «La creación de la mecánica cuántica, cuyo uso ha conducido, entre otras cosas, al descubrimiento de las formas alotrópicas del hidrógeno»

En 1935 intenta reemplazar a Sommerfeld que se jubila como profesor en Múnich, pero los nazis quieren eliminar toda teoría física «judeizante», y en esa categoría entran la mecánica cuántica y la relatividad (teorías que Heisenberg enseñaba en sus clases), cuyos referentes, Max Born y Albert Einstein son judíos, de manera que se impide su nombramiento.

A pesar de esto, en 1938, Heisenberg acepta dirigir el intento nazi por obtener un arma atómica. De 1942 a 1945, dirigió el Instituto Max Planck de Berlín. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó con Otto Hahn, uno de los descubridores de la fisión nuclear, en un proyecto de reactor nuclear. Durante muchos años subsistió la duda acerca de si este proyecto fracasó por impericia de parte de sus integrantes o porque Heisenberg y sus colaboradores se dieron cuenta de lo que Hitler podría haber hecho con una bomba atómica.

Heisenberg y otros científicos alemanes como Max von Laue siempre afirmaron que por razones morales no intentaron construir una bomba atómica y que las circunstancias no se dieron para hacerlo. Estas declaraciones fueron amargamente denunciadas por científicos que participaron en el Proyecto Manhattan, aduciendo que Heisenberg había errado en su cálculo de la cantidad necesaria de Uranio-235 y de la masa crítica para sostener la reacción. Ambas cosas parecen falsas. Lo que ocurrió según Oppenheimer, es que Hitler por motivos raciales entre la bomba atómica ‘ judía’ y las armas secretas V-1 y V-2 de von Braun había desechado la atómica y se había inclinado por las armas puramente germanas.

Mujeres, sus tremendos esfuerzos en la búsqueda de la paz

El proyecto ‘ 1000 Mujeres para el Premio Nobel de la Paz 2005’ fue lanzado en marzo de 2003 con el objetivo de acercar la atención del mundo en la mujer y su dedicación cotidiana a menudo peligrosa para la paz y la seguridad humanas. La nominación para el Premio Nobel de la Paz tiene por objeto honrar el trabajo que miles de mujeres están haciendo. Hay que tener en cuenta que de 758 individuos que hasta ahora han sido galardonados con el Nobel desde el año 2001, tan sólo 41 de ellos fue atribuido a ellas. Esa idea del 2005 fue en realidad genial.

La gran variedad de estrategias de las mujeres por la paz fue documentada y se hizo visible, por ejemplo, a través de textos, sonido, imágenes, biografías y películas. Pero a decir verdad si la iniciativa fue muy buena, su realización lo fue mucho menos y muchos ni se enteraron.

Fue muy distinto lo que ha ocurrido con la alemana Herta Müller quien acaba de recibir el Nobel de Literatura 2009. La escritora alemana Herta Müller, nacida en Rumanía se ha acreditado como la voz de las minorías alemanas en los países del centro de Europa. Su obra dibuja la condición de los desposeídos de Rumanía y, en especial, de los de su pueblo, ‘ con la síntesis de la poesía y la objetividad de la prosa’ , según la biografía oficial de la Academia Sueca en Estocolmo.

Los premios Nobel 2009 baten el récord de mujeres galardonadas el mismo año. Hasta fines de octubre no había ni rastro de Herta Müller en las librerías de Madrid, porque el tema de las minorías es siempre algo tabú, sospechoso en los estados centralistas, aunque la obra seguramente aparecerá por algún lado.

Herta Müller se convierte en la duodécima mujer en recibir el Nobel de Literatura, dos años después de la inglesa Doris Lessing y cinco más que la anterior premiada en lengua alemana, la austríaca Elfriede Jelinek.

La designación de Müller supone reconocer a una autora que encarna en buena parte el destino de las minorías alemanas en los países del centro de Europa que, tras el fin de la II Guerra Mundial, en muchas ocasiones tuvieron que pagar por partida doble las culpas del nazismo.

La escritora, que vive en Berlín ahora, desde que volvió a Alemania hace años, nació en Nytzkydorf (Rumanía) en 1953 en una familia de la minoría alemana. Muchos alemanes en Rumanía fueron deportados a la Unión Soviética, como le ocurrió a la madre de Müller, que pasó cinco años en un campo de trabajo en la actual Ucrania es decir que primero los deportó Hitler y luego Ceaucescu.

Esa terrible experiencia queda retratada en Atemschaukel (2009), un intento por desentrañar lo que se escondía detrás del silencio de su madre y de otros muchos rumano-alemanes de su generación, que no se atrevían a hablar de su país ni de la época en la URSS. Herta Müller estudió simultáneamente filología germánica y rumana en la Universidad de Timisoara, donde tuvo su primer contacto con jóvenes escritores de habla alemana opuestos al régimen de Nicolae Ceaucescu. Al respecto un colega colaborador de nuestra web comentaba que los vascos no tuvieron ni eso, el pensar estudiar filología vasca en una universidad española fue una utopía impensable y lo siguió siendo hasta años después de la muerte del Ceaucescu español.

Su primer encontronazo con la Rumanía oficial llegó en 1979, cuando fue despedida de su trabajo como traductora en una fábrica por negarse a colaborar con la Securitate, el servicio secreto de la Rumanía de Ceaucescu que siguió acosándole a partir de entonces.

Las analogías con los vascos siguen porque su primer libro, Niederungen (En tierras bajas) fue también vetado: el manuscrito reposó durante cuatro años en la editorial antes de poder publicarse censurado, en 1982. Creo que los escritores vascos de esa época o editaban sus obras en el extranjero o lo hacían en multicopista, clandestinamente y en euskera ni eso. La intolerancia y la opresión que ella encontró le hizo volver a Alemania, la tierra de sus antepasados, como muchos vascos nacidos en América lo hicieron a su tierra a finales de la década de los 70, a la muerte de Franco.

Ahora Herta Müller es miembro de la Academia Alemana de la Lengua y de la Poesía. Y como otras mujeres Nobel que aparecen aquí, en este caso el Nobel puede enorgullecerse por este acierto.

Encabezadas con todo honor por Herta Müller todas las Mujeres Nobel

Herta Müller es desde hoy la última mujer que cuenta con el máximo galardón de las letras. Sus antecesoras fueron Selma Lagerloef (Suecia) en 1909; Grazia Deledda (Italia) en 1926; Sigrid Undset (Noruega) en 1928; Pearl S. Buck (Estados Unidos) en 1938; Gabriela Mistral (Chile) en 1945; Nelly Sachs (Alemania-Suecia) en 1966; Nadine Gordimer (África del Sur) en 1991; Toni Morrison (Estados Unidos) en 1993; Wislawa Symborska (Polonia), en 1996; Elfriede Jelinek (Austria) en 2004; y la escritora británica Doris Lessing, galardona en 2007.

El premio Nobel de Literatura se concede desde 1901. En las últimas ediciones han sido galardonados el escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio, la británica Doris Lessing (2007), el turco Orhan Pamuk (2006), el británico Harold Pinter (2005), la austriaca Elfriede Jelinek (2004), el surafricano John M. Coetzee (2003), el húngaro Imre Kertész (2002), el británico nacido en Trinidad Naipaul (2001), el francés de origen chino Gao Xingjian (2000), el alemán Günter Grass (1999), el portugués José Saramago (1998), el italiano Dario Fo (1997), la polaca Wislawa Szymborska (1996), el irlandés Seamus Heaney (1995), el japonés Kenzaburo Oe (1994), la norteamericana Toni Morrison (1993), el caribeño Derek Walcott (1992), la surafricana Nadine Gordimer (1991) y el mexicano Octavio Paz (1990), último escritor mexiacano galardonado con este Premio.

Los premios Ig Nobel, una parodia y una amenaza para los Nobel

Los premios Ig Nobel son una parodia de los premios Nobel que suele resolverse en las mismas fechas que los premios originales, aproximadamente en el mes de octubre. Están organizados por la revista de humor científica Annals of Improbable Research (AIR), y co-patrocinados por varias sociedades que ostentan la palabra Harvard en su denominación, como The Harvard Computer Society o The Harvard-Radcliffe Society of Physics Students. La gala de entrega se realiza en el Sanders Theatre, de la Universidad Harvard.

Su aceptación y popularidad desde su institución en 1991 es creciente con el paso del tiempo. Estos premios galardonan los logros de investigaciones que primero pueden provocar risas, pero después hacen que las personas piensen. Los premios pretenden celebrar lo inusual, honrar lo imaginativo y estimular el interés de todos por la ciencia, la medicina, y la tecnología.

Según sus organizadores, los premios se establecieron como homenaje a Ignacious Nobel, el ficticio inventor de la soda pop.

En inglés Ig Nobel se pronuncia igual que ignoble, que significa «innoble», de ahí el nombre, a eso se ha llegado por el declive del nobel auténtico. Lamentable pero verdad.


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