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El proceso de la muerte en Pediatria

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03/02/2020 22:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La muerte de un niño puede ser difícil de comprender y de aceptar para la mayoría de los padres y familia

 

FACTORES DE ESTRES PARA EL NIÑO

Un ingreso inesperado sitúa al niño en riesgo emocional por diversas razones, entre las que están la falta de preparación para la experiencia, la incertidumbre e impredecibilidad de los acontecimientos que le siguen, el desconocimiento del entorno y los altos niveles de ansiedad de los padres.  Un ingreso por exacerbación (agravamiento) de una enfermedad como fibrosis quística o leucemia u otras condiciones terminales,  puede provocar sentimientos de depresión y desesperanza.  El niño puede fijarse en los comportamientos y respuestas de los padres, lo que puede ayudar o dificultar la respuesta del niño al estrés ante su estado de salud.  

 

LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES

Para un niño con una enfermedad terminal, las experiencias previas con la muerte y otros factores como la edad, el desarrollo emocional y el entorno influyen en nuestra propia noción de la muerte.    Para un bebé, la muerte no es una noción real. Sin embargo, reaccionan cuando son separados de sus padres, a los procedimientos dolorosos y a cualquier alteración en su rutina.  Para los niños pequeños, la muerte tiene muy poco sentido. Pueden recibir ansiedad de las emociones de quienes los rodean.   La muerte suele explicársele a estos niños como "se fue al cielo". En esta edad, la mayoría no entiende que la muerte es permanente, que todos nosotros y todas las cosas vivientes moriremos algún día. En el caso de los adolescentes a su edad ya comprenden que la noción de la muerte es permanente, universal e inevitable. 

 

LOS PADRES

Las familias pueden mostrar diferentes reacciones y estrategias de afrontamiento, como llanto, arrebatos emocionales, miedo y exigencia de información. En esta etapa, los padres se sitúan en riesgo de desarrollar un trastorno de estrés postraumático, depresión o trastornos de ansiedad cuando la situación del niño es grave y tiene que ser admitido en una unidad de cuidados intensivos. Es casi imposible para los padres dar apoyo a sus hijos los enfermos y los sanos, si sus propias necesidades no están cubiertas, además de que también transmitirán su ansiedad a los niños, quienes se pondrán más ansiosos. 

Un ingreso brusco amenaza la integridad familiar, causando enorme estrés y separación de los seres queridos. La interrupción de la relación entre padres e hijos puede ser más estresante para los niños.  Las tensiones ya presentes,  se ven intensificadas cuando al mismo tiempo se está experimentando un divorcio, separación o problemas familiares relacionados.  Otras causas de estrés familiar en situaciones críticas como esta,  suelen ser los problemas financieros, las grandes distancias entre el hogar y el hospital o que una enfermedad coincida con la de otro miembro de la familia. 

 

ETAPA DE CRISIS

Se desarrolla una etapa de crisis familiar cuando una familia encuentra un problema aparentemente insalvable o difícil de aceptar y que no pueden afrontar de una forma adecuada y objetiva. Una serie de factores tales como: el entorno desconocido, la incertidumbre, los sentimientos de tristeza y preocupación y la gravedad de la enfermedad o lesión, generan estos estados de crisis en la familia y/o los padres o ambos dado que las familias tienen poco o ningún tiempo para prepararse para la experiencia.  El enfado y la culpa afloran cuando los padres se hacen más conscientes de la enfermedad o lesión de sus hijos. Normalmente, el enfado va dirigido hacia ellos mismos o hacia otros por no haber podido proteger a sus hijos.  También se puede culpar a otras personas, como a los conductores de vehículos involucrados en el accidente de auto del niño. Otros padres pueden estar también enfadados con el propio niño por no obedecer lo que se le dijo.

 No obstante en la mayoría de los casos siempre está presente la pregunta inevitable: ¿Por qué mi hijo y no yo? El sentimiento de culpa de los padres puede estar causado por:

Los niños en edad preescolar pueden comenzar a entender que la muerte es algo a lo que los adultos le temen

1. Pueden sentirse responsables de haber causado la enfermedad o lesión.  Esto se refleja en planteamientos de los padres como: “Si no le hubiera enviado a la tienda en bicicleta, esto no habría pasado”  

2.  Pueden sentirse culpables de no haber notado el comienzo de la enfermedad: Esto se refleja en planteamientos como: “No debí haber esperado tanto para llevarla/o  al médico”

El último estadio que los padres experimentan es el reajuste o el duelo. Reajuste se experimenta cuando los niños se recuperan, la mejoría se estabiliza y es preparado para el traslado o el alta.  Por el contrario, los padres del niño que fallece entran en un ciclo de emociones características de pena y duelo. Aquí puede darse la situación del Síndrome del niño de reemplazo en donde los sentimientos y las esperanzas son enfocados hacia el niño que le sigue o que le sobrevive.  Los padres también entran en duelo cuando el niño permanece gravemente enfermo o sin respuestas, cuando la evolución resulta incierta durante un largo período, o cuando se necesitan cuidados a largo plazo.  Para los niños con enfermedades terminales existen los cuidados paliativos.   Estos consisten en el cuidado total activo del cuerpo, la mente y el espíritu del niño, y en la prestación de apoyo a la familia. Comienzan cuando se diagnostica la enfermedad y prosiguen al margen de si un niño recibe o no tratamiento contra la enfermedad. Los cuidados paliativos mejoran la calidad de vida de los pacientes y las familias que se enfrentan con enfermedades amenazantes para la vida, mitigando el dolor y otros síntomas, y proporcionando apoyo espiritual y psicológico desde el momento del diagnóstico hasta el final de la vida.

RESUMEN

En resumen, somos una sociedad variada, culturizada, educada y de mente abierta en muchos temas. No obstante, y a modo general, el tema de la muerte sin duda alguna es un tema ligado a sentimientos de tristeza y agobio cuando se trata de seres queridos cercanos y amados.  Los padres nunca están ni estarán preparados para perder a un hijo y sin duda alguna ese será por siempre un sentimiento respetado.  Es vital para cada uno de nosotros contar con el apoyo que tanta falta hace en momentos como ese y pedir que con fuerzas podamos seguir hacia adelante ante un suceso que indudablemente nos espera a todos. 

 

REFERENCIAS

1.  S. Scott, T. Kyle  &  S. Carman (2017). Maternity and Pediatric Nursing 13rd ed.  Philadelphia, Wolter’s   Kluwer

 

2. Stanford Children’s Health [sede web]. California. [citado el día 23 de diciembre de 2019] Disponible en: https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=achildsconceptofdeath-90-P06137

 

3. J.Ball & R.Bindler  (2010).  Enfermería Pediátrica.  Asistencia Infantil 4a edición.  Madrid España, Pearson

 

 

 

 

 

 

En el Síndrome del niño de reemplazo, los sentimientos y las expectativas se enfocan en el próximo hijo


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